Como es el último fin de semana que tengo libre (ya que vienen las clases y el trabajo de la escuela) y a petición de las seguidoras de ésta saga les dejo un segundo capítulo. Gracias por estar ahí.

Capítulo 2: Los Pruett en Japón

Maxwell Pruett junto con Jeremy Bourne acompañaban a los hermanos Pruett, sin embargo no estaban solos, un Pastor Alemán acompañaba al grupo de los cuatro "extranjeros" que iniciarían una nueva vida en Japón.

Los cuatro humanos junto con el canse encontraban en el aeropuerto internacional de Tokio, a la espera de un vuelo procedente Los Ángeles.

-Tío Jeremy ¿extrañas a Neil? –preguntó la joven pelirroja.

-Sería un hipócrita si te digo que no; además el tarde o temprano realizaría su vida y que mejor que está al lado de un mecanismo que lo ame tal como es. – Indicó el oriundo de Kansas City.

-Tienes tus lados divertido Jeremy, cuando te conocí eras un poco inmaduro pero veo que como padre te has ganado mis respetos. –Expresó Maxwell.

-Si me hubieran dicho que hablaría tranquilamente con el mecanismo que me dejó sin voz una buena temporada no me lo hubiera creído. – Dijo Bournne entre risas.

-¡Mami! – Gritó el pequeño de cuatro años.

Savage confirma lo que Arsene por medio de un ladrido. En efecto Silvia Pruett con su atuendo característico del uniforme militar hace acto de presencia en medio de una gran concurrencia. Sin embargo en esta ocasión se observaba que portaba una argolla matrimonial en la mano izquierda.

-Lamento la demora familia, caballeros. – Expresó con un cierto aire neutral la mujer del cabello negro.

-Creí que utilizarías el puente terrestre para viajar. – Indico Elisa.

-Temo que en el nivel de alerta en que estamos, sentí que no me pude dar el lujo de hacer eso. Fowler me pidió a que fuéramos a una de las provincias de este país que se encuentra cerca del monte Fuji. – Expresó Silvia.

-Entonces debemos trasladarnos rápido y tomar el famoso "tren bala" para poder trasladarnos. – Mencionó Maxwell Pruett.

Sin perder el tiempo, el grupo junto con el can se trasladan hacia la estación de trenes con rumbo al Monte Fuji.

Durante el recorrido, el pequeño Arsene Pruett observaba los diferentes paisajes tanto iluminados como semi boscosos. Elisa Pruett desviaba la mirada hacia su madre quien contemplaba su argolla matrimonial. Al parecer una pequeña lágrima apareció en el rostro de la mujer negro.

-Mamá has sido una buena madre y una buena líder; papá está orgulloso de ti. –Dijo la joven tímidamente.

-¿Has percibido la presencia de tu padre? – Expresó la mujer del cabello negro.

-Tengo un fragmento de la Matriz de Liderazgo pero no percibo la spark de mi padre.

-Entonces –dijo con cierta tristeza- La Matriz de liderazgo se ha perdido.

Silvia observaba a sus compañeros quienes estaban aprovechando a dormir.

-Elisa; quiero que sepas que no fue mi intención separarte de Yuki o alejarte de Jasper pero comprendes que el peligro está aumentando. Tú y Arsene son los herederos de Optimus Prime como a su vez tu hermano no es un mecanismo ordinario, requiere de nuestra protección y guía.

-Lo sé mamá; me comuniqué con Raph para pedirle que me enviara una réplica de la versión de Optimus 2.0 pero me dice que el mecanismo no está y entonces no podremos seguir sosteniendo que mi padre sigue con vida. – Expresó Elisa con tristeza.

-La versión oficial que se está corriendo por el universo es que la nave en donde viajaban tu padre y Saber es que están "desaparecidos en acción" pero yo tampoco quiero aceptar la idea de que estén muertos, aunque los primeros peritajes indican que no hay sobrevivientes.

-Mami mira: El Monte Fuji – Expresó Arsene a viva voz.

-Ambas debemos ser fuertes por todos y por tu pequeño hermano. – Dijo Silvia Pruett.

Maxwell y Jeremy volvían en sí.

-Familia creo que hemos llegado, será mejor ir a traer a Savage; tengo el presentimiento que va a reclamarme algo. – Habló Elisa Pruett.

Alianza de Naciones

Los cinco humanos habían llegado al Monte Fuji, al descender todos habían tomados sus pertenencias como a su vez bajaba Savage quien estaba un poco aturdido. Repentinamente Silvia distingue que hay un militar que se acerca a ella de forma marcial.

-Sean Bienvenidos comandante Silvia Pruett, el responsable de la base me envió a recogerlos. Mi nombre es Yamasaki Hero.

Conociendo Silvia el protocolo japonés decide posponer las invitaciones y todos deciden abordar el vehículo que estaba designado para ellos.

Éste vehículo era una especie de camioneta de lujo de la línea Toyota y, al parecer entraría en una sección menos urbanizada para trasladarse a las faldas del Monte Fuji. Había un letrero escrito que decía: Base Militar Monte Fuji.

"¡Qué original el nombre!" Pensó con cierta ironía Elisa Pruett.

Los soldados al distinguir el vehículo deciden abrir las puertas y el vehículo ingresa a uno de los patios de entrenamiento. Los pasajeros junto con el can abandonan el vehículo van siguiendo al soldado quien los conduce al interior de la base.

Al ingresar, los recién llegados encuentran familiaridades con la base Omega Uno como a su vez la base Orion Pax ya que tenían varios monitores. En él podía apreciarse a Mark Mitchell y William Fowler.

-Muy bien caballeros, ya estamos en Japón esperando indicaciones. – Expresó Silvia Pruett.

-Se preguntarán por qué se les asignó Japón a ustedes miembros de nuestro equipo. –Intervino Fowler – A raíz de los ataques decepticons, los países han establecido esfuerzos para erradicar las amenazas del exterior conformando una alianza global.

-Ustedes son del equipo experimentado quienes apoyarán al comandante S.S. Nakaddai en la búsqueda de establecer la paz. – Expresó Mitchell.

-El comandante tiene experiencia y les dirá lo que deben realizar durante su estancia en Japón y será el responsable de su seguridad y viceversa. – Dijo Fowler.

-La milicia japonesa no tiene idea de quienes son ustedes, con mayor razón deben comportarse lo más humanamente posible. – Finalizó Mitchel.

Los monitores se apagaron.

-Mitchel y Fowler confían en él, pero no estarán solos por esa razón estaré periódicamente tanto por razones militares y personales. –Intervino Silvia Pruett.

-Por el apellido Nakaddai implica que es un familiar de la tía Miko. – Expresó Elisa.

-Es su primo en tercer grado pero si es su familia. – Respondió Silvia.

Repentinamente los soldados presentan una actitud marcial ante la llegada de su comandante en jefe: Era un hombre de complexión delgada aproximadamente de 29 años, ojos negros, digno de la cultura oriental; se lograba apreciar que tenía el cabello largo que estaba sujetado de forma que no estuviese alborotado. Media un metro ochenta. Empezaba a observar a los recién llegados.

-Sean bienvenidos a la base que está a mi cuidado. Soy el comandante Seiya S. Nakaddai.

Los recién llegados corresponden al saludo de forma marcial.

-Comandante Pruett como a su vez los integrantes cercanos a su equipo de trabajo. – Observaba el japonés a los recién llegados pero de forma especial a Elisa Pruett. – Están aquí ya que la invasión de los Toransufoma han generado caos en la nación en general; todo indica que el ser al que ustedes conocen como Deathsaurus ha regresado.

-¿Toransufoma? – Se preguntaron Maxwell y Jeremy.

-Toransufoma es la forma en que Japón llama a los Transformers debido a las pronunciaciones y reglas de su propio idioma. – Intervino Elisa Pruett.

-Si su comandante en jefe me lo permite deseo ver las habilidades que poseen los miembros de su equipo ya que de ello dependen las asignaciones que tendrán.

Seiya indicaba a los presentes que lo siguieran; el comandante iba a la par de Silvia, el resto junto con Savage empezaba a seguirlos. Sin embargo los tres deciden hablar en voz baja en Cybertroniano antiguo.

-Éste tipo se cree la última coca cola en el desierto. – Expresó con cierto desdén la pelirroja.

-Los cambios duelen pero Mitchel y Fowler confían en él. – Dijo Maxwell resignado.

-Para que Maxwell diga eso significa que debe ser buen augurio. – Habló Jeremy Bourne.

-Si los tres quieren saber de lo que soy capaz tendrán la oportunidad de comprobarlo. –Intervino Seiya en un tono exigente.

Los tres humanos se quedaron perplejos ya que no imaginaban que el comandante supiera cibertroniano antiguo.

-Comandante Seiya pido disculpas por lo ocurrido. – Intervino Silvia de forma apenada.

-Tranquila comandante – Expresó el japonés con una sonrisa – Estoy satisfecho ya que quiero comprobar por mi cuenta de que tiene usted un buen equipo de trabajo.

Los presentes habían llegado a una sala de entrenamiento en donde se practicaba duelo de espadas; en él se podía observar un combate al estilo samurái como a su vez el estilo de combate propio del oriente.

-Si la comandante Pruett me lo permite, quiero medir mis fuerzas ante usted en un duelo de espadas. – Habló la joven pelirroja.

Todos quedaron viendo a la joven ya que en el tono en que lo pidió indicaba que tenía un cierto resentimiento.

-Acepto su desafío joven Pruett. – Respondió el japonés con una sonrisa aceptando el duelo.

-Elisa recuerda que estamos en medio de una guerra y una alianza global, no podemos hacerles un menosprecio a estas personas. – Expresó Jeremy con cierta preocupación.

-Hija, sé que lo que sientes pero no por ello debes desquitarte con él; pero creo que en parte tienes mi carácter. –Expresó Silvia apenada.

-Elisa, ten cuidado; me temo que éste humano es de armas tomar. – Expresó Maxwell Pruett.

-¡Hermanita puedes ganarle! – Expresó Arsene en medio de la confusión ya que él pensaba que ver a su hermana en acción.

Elisa se dirige hacia la arena de duelo donde Seiya lo estaba esperando.

"Como diríamos en la Tierra: Si como roncas… duermes" – Pensaba la joven Pruett.

Vaya de comenzar su interacción en Japón.