El tercer episodio de la saga está aquí; disfruten de la lectura.
Capítulo 3: El lenguaje de la catana
Elisa observaba el tipo de espacio en donde se desarrollaría el combate; habiendo escuchado las recomendaciones y palabras de aliento de sus amigos se disponía a centrarse en esa misión. La joven Pruett sentía que el japonés "alardeaba" demasiado; era obvio su desagrado hacia aquel hombre. Ella preferiría estar a cargo de la base Orión Pax y recibir órdenes de Magnus y de su madre pero "¿un terrícola a cargo?" y para acabarla de amolar "presumido".
Un militar interviene en medio de los duelistas ya que traía una caja larga de madera; Seiya y Elisa se acercan; el militar abre el contenido del cajón y descubre que había dos espadas de gran valor con su funda. Elisa logra reconocer el tipo de arma con el que va a pelear.
-La catana es una espada que solo algunos guerreros dignos saben hacer uso de ella; su filo es preciso y es un arma liviana. – Hablaba Seiya como quien estuviese dando clases.
-Gracias por la clase de historia comandante, pero creo que un duelo nos está esperando. – Respondió la joven de forma cortante.
Los familiares de Elisa observaban y no sabían si reír o llorar ante la actitud de la joven.
Como era de esperarse, los duelistas hacen una reverencia para iniciar el combate, Elisa tomaba la catana con cierto respeto; Seiya observaba a su oponente quien tenía la mirada decidida.
Ante un conteo en japonés da inicio el duelo. Elisa no sabía si arrojarse en batalla o contener a su oponente, sin embargo el comandante se lanza en batalla lo cual hace que la joven salga de su indecisión.
Las espadas chocaban y el sonido que producían era algo único; con movimientos rápidos ambos procuraban generar ataque y defensa a la vez.
-Veo que la señorita de occidente sabe dominar la catana. – Expresó con una sonrisa el japonés.
-Tuve un buen maestro. – Expresó Elisa con orgullo rompiendo con el movimiento.
Ambos rivales no cedían terreno, sin embargo observa que la velocidad del japonés aumenta, cosa que a Elisa le impresionó.
"El no pelea como un ser humano promedio" – Pensó la joven – "Debo hacer algo rápido".
La pelea estaba llegando a un grado máximo en que ambos rivales aumentaban la velocidad de pelea, Elisa logra quitarle la espada de un solo golpe al japonés.
-¡Así se hace hermana! – gritó Arsene animándola.
Sin embargo Elisa decide arrojar un segundo golpe pero observa que el japonés recibe el golpe sujetando el arma con la palma de sus manos. Su fuerza era única.
-¡Chatarra! – No pudo evitar la joven Pruett esa exclamación.
-No me subestimes jovencita. – Dijo el comandante.
Con la fuerza necesaria, logra arrebatarle el arma a Elisa, ahora ella estaba en desventaja y procede hacer lo mismo; devolverle el golpe. Elisa sabe que no debe utilizar toda su fuerza para no lastimar al humano, sin embargo la joven se arma de valor y logra contener el golpe de la misma manera tal como lo había hecho el japonés.
Seiya observaba que la joven no se daría por vencida tal fácilmente, sin embargo nota que su oponente empieza a sangrar de forma leve en las palmas de las manos. Elisa aprovecha la distracción y le da una patada en la boca del estómago, haciendo que el japonés tire el arma.
-Temo que la pelea se salió de control. – Dijo Silvia de forma preocupada.
Recuerdos de juventud
Los dos oponentes estaban sorprendidos uno del otro que decidieron llevar la batalla a otro nivel; combate cuerpo a cuerpo. Seiya decide probar a la joven Pruett en fuerza de combate; Elisa sabe que no debe retroceder.
-Temo por la seguridad de Elisa, ya que tiene una buena temporada que no ha estado en batalla. – Expresó Maxwell con preocupación.
-Ratchet y Minerva le hicieron pruebas en su spark y al parecer ya se había estabilizado y no corría algún peligro. – Emitió un suspiro Bournne sin embargo él observa a Silvia y reconoce esa mirada. – Veo que todavía recuerdas la manera en que ingresaste a los autobots ¿no es así hermana?
-Hasta la fecha no olvido el enfrentamiento que tuve con mi maestra Elita One, y ahora que veo a mi hija enfrentando al comandante Nakaddai me hace recordar ese temple y espíritu que yo solía tener. – Respondió la joven.
-Siempre has tenido ese espíritu de batalla, ahora tú tienes mayor experiencia y por eso vez ya con otros ojos la batalla. – Expresó Maxwell.
-Viniendo de ti querido ex enemigo es un buen cumplido. – Expresó Silvia de forma humilde.
Savage por otra parte (quien debía actuar como un perro normal) observaba lo que Elisa y Seiya hacían en batalla.
"Ese tipo de pelea lo he visto en alguna parte" pensó el can para sus adentros.
Volviendo a la pelea, Elisa y Seiya seguían intercambiándose golpes; ambos empezaban a notar cierto cansancio; repentinamente a la joven Pruett se le ocurre realizar "La Mística" ya que era parte de sus técnicas de combate.
-¡Ahora sí, Seiya va a caer! –gritó entusiasmado Arsene.
Silvia, Maxwell y Jeremy estaban preocupados porque sabía que podía generarle un daño severo al japonés.
Sin embargo, todos enmudecieron al ver algo inesperado: Seiya había interceptado el movimiento de la joven derribándola de forma dramática. Elisa quiere seguir peleando pero el japonés logra sujetarla de ambas manos.
-¡Termina conmigo de una buena vez! – Gritó Elisa - ¡No voy a pedir que te detengas!
Seiya observa detenidamente a la joven y observa que conservaba su espíritu de pelea, por otra parte Elisa mira a su agresor y nota en él una mirada de "afecto".
El japonés se levanta y le extiende la mano a la joven para que se reincorpore.
-Peleas muy bien Elisa Pruett, sin embargo debes entrenar un poco más. – Dijo Seiya mientras hacía una reverencia. – Mientras tanto –Habló el japonés dirigiéndose a los demás – sugeriría que vayan a sus dormitorios, después continuaremos viendo las demás pruebas.
Seiya Nakaddai se alejaba de forma sonriente del lugar.
-Sabes hermanita, aunque ese señor te haya ganado, para mí siempre serás la mejor. – Expresó Arsene como todo niño inocente.
Elisa dirige una mirada apenada hacia su familia pensando en que recibiría algún reproche, pero había resultado todo lo contrario.
-Estamos orgullosos de ti, Elisa. – Expresó amablemente Silvia Pruett.
Iniciando una nueva etapa
Al haber comprobado las habilidades de Maxwell, Jeremy y Savage; el comandante Nakaddai dispone delegar funciones a cada uno de los nuevos miembros del equipo quedando de la siguiente manera:
Jeremy Bournne daría clases de manejo de vehículos a cadetes de nivel avanzado como a su vez cumpliría sus funciones de corredor de pruebas para los equipos de fórmula uno.
Maxwell Pruett desempeñaría las funciones de asesor de tiro y estrategia en alumnos de nivel medio como a su vez estaría a cargo de los monitorear señales "alienígenas". Ambos caballeros combinarían sus nuevas funciones con su tarea principal: Proteger a los hermanos Pruett.
Para Elisa Pruett digamos que su función estaría un poco más sui genéris, debido a que el comandante Nakaddai había designado que la joven complementara su formación asistiendo a clases con los alumnos avanzados, como a su vez le sugirió que buscara un empleo para estar en mayor contacto con los civiles; y a su vez tendría la responsabilidad de proteger a su hermano menor.
Savage conservaría sus funciones como a su vez estaría al pendiente de Arsene Pruett.
Silvia Pruett había cumplido en acompañar a su familia a su nuevo "hogar", sin embargo había dejado al pequeño Arsene durmiendo y observaba a su hija que estaba en una actitud reflexiva, una lágrima corría por su rostro; ya que contemplaba en una fotografía las imágenes de Owen Pruett y Shawn Simmons.
-Hija, sé que es difícil asimilarlo pero debemos ser fuertes. – Expresó con dulzura Silvia.
-Lo sé mamá, sin embargo sigo extrañándolos. Me gustaría que Saber siguiera siendo mi maestro y no el japonés.
-Piensa en el lado positivo, puedes conocerlo mejor y quizás puedan ser buenos amigos.
-¿Con ese "creído"? Él no se compara con Saber; mi maestro era todo un caballero pero éste dudo que lo pueda ser.
-Dale una oportunidad y creo que él supo darte una buena cátedra de lucha por éste día.
-Ya es bastante con que lo tenga que aguantar como mi "guardián"; si tan sólo no tuviera que comportarme lo "más humanamente posible".
-No desesperes hija; además tú y Arsene son nuestra esperanza.
-Hablando de esperanzas mamá – Interrumpió Elisa para cambiar de tema- Cuando estuve en Aldebarán seres que pertenecen a la dimensión del abuelo Alpha y de la Tía Elita me encomendaron la misión de encontrar a alguien muy especial y cuando lo encuentre debería entregarle uno de los cristales que poseo para comunicarme con ellos, pero han pasado tantos años y no logro encontrarlo.
-No te angusties hija, ellos saben que estás dando tu mejor esfuerzo. Será mejor que descanses, ya que mañana iniciará tu nueva vida en Japón.
Silvia abrazaba a su hija de forma tierna, brindándole el apoyo que se requería. Sin embargo alguien había escuchado la conversación que sostenían madre e hija y no pudo evitar derramar una lágrima en silencio.
"Elita" – Se escuchó la voz de un hombre en voz baja.
