Gracias por comentar y expresar sus dudas, a su vez nuevos lectores se han unido a ésta aventura; les dejo un capítulo muy especial.

Capítulo 7: Un trabajo "inesperado"

Pasaron algunas semanas de la invasión decepticon en la Tierra, poco a poco la joven Elisa Pruett se "adaptaba" a su nueva vida. Socializaba con medio mundo y todavía se le dificultaba llevarse bien con Seiya.

Durante las clases en el instituto, había momentos en que se volvían un poco pesadas las actividades académicas. A su vez, la joven Pruett realizaba un trabajo físico para estar al nivel de pelea del comandante Nakaddai.

Era un día de rutina, se podría decir.

Sin embargo, la joven Pruett tenía tiempo libre y decidió entrenar a su hermano Arsene. Ella observaba a su alrededor, por alguna razón se fijaba de las cámaras de seguridad. Ambos hermanos corren hacia uno de los hangares y deciden iniciar con su entrenamiento.

-¿Crees que nos hayan visto las cámaras Eli? – Preguntó el pequeño.

-Fuimos cuidadosos en ellos; además, los soldados están en otras prácticas y dudo que se vayan a aparecer por estos lugares.

-¿Quieres que me transforme?

-Temo que no – Dijo la pelirroja emitiendo un suspiro. – Tengo entendido que tus poderes van más allá de lo que conocemos, para empezar; mamá me dijo que tienes la tendencia en hacer levitar las cosas.

-Eso lo hago cuando me aburro. – Respondió Arsene como si le acusarán de algo.

-Tranquilo hermanito, no estoy regañándote; más bien quiero tengas control sobre él.

-No te entiendo.

-Quiero decir que los humanos no tienen poderes como los tuyos pero a su vez debes saber en qué momento puedes utilizarlo.

-aaahhh.

-Muy bien Arsene: prepárate.

La joven Pruett llevaba una bolsa con pelotas hechas de esponja y empieza a lanzárselas a su hermano; el pequeño Arsene con el movimiento de sus manos empieza a detenerlas, suspendiéndolas en el aire.

-Elisa ¿te las puedo regresar?

La joven asiente.

Sin embargo el pequeño Arsene no mide la intensidad de su fuerza y las devuelve de forma violenta, a tal grado que la joven se ve en la penosa necesidad de moverse más rápido para esquivarlas.

-¡Hagámoslo otra vez! – Gritó el pequeño.

-Creo que para este tipo de entrenamiento lo haremos en espacio abierto; sólo mira. – Dijo asombrada la pelirroja.

Había marcas en la pared del hangar, parecían como si una lluvia de rocas se hubiese proyectado con violencia en ella.

-Mira también se hacer esto. – Dijo el pequeño mientras extendía su mano hacia su hermana.

Repentinamente, la joven empieza a levitar por los aires, Arsene mueve a Elisa como si estuviese manipulando un juguete.

-¡Arsene, se te está pasando la mano!

-¡Yupi! – gritaba entusiasmado el pequeño.

La joven Elisa percibe que alguien viene al hangar.

-¡Arsene, tenemos compañía! – Dijo la pelirroja en voz baja.

De inmediato el pequeño baja a su hermana de forma brusca. Elisa cae sin tener una posición definida, de inmediato se levanta y corre hacia donde se dirige su hermano; ambos se esconden en uno de los aviones.

Los pasos que se escuchan sonaban con cierto ritmo marcial, era Seiya Nakaddai. El hombre observa las marcas del entrenamiento y de inmediato inicia la búsqueda. Elisa y Arsene mantenían la respiración.

"¿Por qué tenía que venir éste idiota?" – Pensaba para sí misma la pelirroja.

Repentinamente los pasos se alejan del hangar; los hermanos Pruett salen de su escondite.

-¿Crees que si le decimos a Seiya que juegue con nosotros a las escondidas jugaría con nosotros? – Dijo Arsene como todo niño ingenuo.

-No creo hermanito, conociéndolo preferiría jugar a las escondidas con Deathsaurus. – Respondió Elisa con cierta molestia. -Será mejor que nos vayamos de aquí antes de que el comandante presumido llegue y nos regañe por lo que hicimos.

La joven toma entre sus brazos a su hermano y se aleja corriendo del lugar.

Sin embargo, una figura aparece saltando como si fuese un ninja, observando y escuchando todo.

-Yo no soy presumido. – Dijo Seiya totalmente apenado.

Una propuesta interesante

Elisa se encontraba estudiando en su habitación cuando Maxwell, Jeremy y Savage llegaron para acompañarla.

-Es fin de semana Elisa, creí que tomarías un pequeño descanso. – Dijo Maxwell tratando de animar a la joven.

-Con tantas tareas, hay que avanzarlas tío. – Respondió la joven con cierta calma. – ¿Qué tal les va con sus nuevos roles?

-Me divierto un poco con los estudiantes humanos, ya que algunos no tienen buena puntería. – Habló Maxwell.

-En mi caso hay algunos que se sienten actores de rápido y furioso. – Habló Jeremy con cierta calma.

Repentinamente el joven se interrumpe ya que se le viene a la mente la imagen de su rival decepticon Ligia.

-¿Sucede algo malo Bournne? – Cuestionó Savage.

-Creo que el tío Bee está enamorado. – Respondió Elisa.

-Yo, éste… no es cierto. – Dijo tímidamente Jeremy.

-Entonces contesta cuando alguien te haga preguntas. – Dijo Maxwell tirándole una almohada en la cara.

-Pagarás por esto Maxwell – Dijo en tono divertido Bournne mientras le respondía de la misma manera con la almohada.

-¡Guerra de almohadas! – Gritó Elisa.

Sin querer, los tres humanos habían iniciado un conflicto divertido mientras Savage emitía algunos ladridos que indicaban alegría.

Repentinamente, Seiya ingresa al interior de la habitación y es recibido por un almohadazo que Elisa le da en plena cara.

-¡Qué pasa aquí! – Dijo con voz seria Seiya mientras que todos lograban guardar la compostura.

-Puedo explicarlo… -Dijo tímidamente Maxwell.

-Fue mi culpa comandante. – Respondió Elisa como si estuviese retando a Seiya.

Maxwell y Bournne se quedan viendo entre sí intuyendo que esto se vuelva pelea.

-Entonces – dirigiéndose Seiya hacia Elisa – Deberás cubrir servicio comunitario en donde yo te diga, te doy ciento veinte segundos para que llegues al patio principal.

El comandante Nakaddai abandonaba la habitación con una actitud molesta.

-¿Vieron la cara de Seiya cuando le di el almohadazo? – Dijo Elisa en forma animada mientras se arreglaba. – Vámonos Savage.

La joven pelirroja abandonaba la habitación.

-Es un milagro que Elisa y Seiya no se hayan agarrado a golpes. – Mencionó Jeremy.

-Sin embargo amigo, hay algo de él que se me hace muy familiar. – Dijo Maxwell mientras se quitaba algunas plumas que le habían quedado en la cara.

Elisa Pruett venía repasando en voz alta sobre el discurso que le daría al comandante Nakaddai, ya que estaba muy molesta. La joven llega al patio principal y observa a su superior que no le quita la mirada de encima.

-Escúcheme bien comandante Nakaddai – Inició con una voz retadora la joven Pruett – Usted no me agrada en lo más mínimo…

-Tu servicio comunitario será en la central camionera de Nagano. –Dijo Seiya con una sonrisa en el rostro.

Elisa no sabe cómo reaccionar ya que esperaba a que Seiya reaccionara de una forma violenta. Sin embargo lo que más le impresionó fue la sonrisa del comandante.

-Uno de mis amigos a quien quiero como un hermano se hará cargo de ti. ¡Diviértete! –Dijo el comandante abandonando el lugar.

Savage queda viendo hacia Seiya como a su vez a Elisa.

-Si no te conociera, juraría que en el fondo te agrada ése tipo.

-Savage, con todo respeto no digas estupideces.

La joven pelirroja decide abandonar la base del monte Fuji y de inmediato inicia el recorrido hacia Nagano.

Elisa Pruett llevaba apuntada la dirección en donde se tendría que reportar a trabajar, sin embargo Savage venía haciéndole compañía. La calle estaba muy concurrida.

-Savage – Dijo tímidamente dirigiéndose al can – No fue mi intención contestarte de esa manera, pero no soporto llevar una vida alejada de los míos como a su vez mi madre, mi padre y Saber han hecho de mí lo que soy. ¡Los extraño!

Elisa trata de esconder sus lágrimas, sin embargo el gesto de Savage lamiéndole la mano indicaba que aceptaba las disculpas.

-Pero bueno querido amigo, prometimos continuar por el bien de todos. – Dijo en forma animada.

Tanto el can como la joven pelirroja habían llegado a la dirección y observan que se trata de una empresa dedicada al transporte de mercancías. En el papel venía indicado que buscaría a un hombre de apellido Mifune.

-¿Cómo voy a encontrar el señor Mifune, si ni siquiera sé si tiene conocimiento de lo que Seiya hizo? Decía en voz baja Elisa.

Repentinamente observa que un camión llega a estacionarse para recibir un cargamento especial, Elisa reconoce el camión y se dirige hacia allá. La joven junto con Savage se acerca.

-¡Ginrai! – Gritó la joven.

En esta ocasión el camionero vestía un pantalón café, chamarra negra y una playera blanca.

-¡Qué tal Elisa! – Responde efusivamente el saludo el japonés.

Ambos estrechan las manos con cierta alegría.

-Qué bueno encontrarte. – Dijo entusiasmada la pelirroja – Necesito un gran favor; me dijeron que llegara a éste lugar y que me presentara ante el señor Mifune, al parecer mi superior me mandó aquí con un propósito.

-Así que Seiya te envió conmigo ¿no es así? –Dijo el hombre con una sonrisa.

-¿Tu eres el Señor Mifune? ¿Ginrai Mifune? – Expresó Elisa con asombro.

-Llegas justo a tiempo, hoy haremos una entrega muy especial; Seiya me dijo que tienes habilidad para manejar camiones Peterbilt, así que vamos a rodar. – Expresó con cierta alegría el japonés.

Savage por alguna razón respondió el saludo de la misma manera que Ginrai.

-Creo que después de todo, no es tan presumido Seiya. –Dijo en voz baja mientras sonreía.

Tanto Ginrai, Elisa y Savage iniciarían un nuevo vínculo llamado "amistad".