Capítulo 23:

-¿Sabes? No tengo por qué aguantarlo, podría… Podría decirle a Montgomery que renuncio al caso – Digo mientras alzo mi taza de café acompañando con ese gesto a mi enfado.

-¿Y de qué serviría eso? – Dice Lanie tras dar un sorbo a su bebida.

Suspiro y observo la calle, ofuscada, tras el cristal de la cafetería en la que nos encontramos, una muy cercana a la comisaría. Lanie está en lo cierto, el que debería irse es Castle, no yo.

-Además, – Continúa mi amiga – deberías hacerle creer por un tiempo que cabe la posibilidad de que Luka sea su hijo. Todavía no me puedo creer que haya creído eso – Dice riendo para después dar otro sorbo a su refresco.

Yo la observo con los ojos bien abiertos, ¿qué mente retorcida haría algo así? No me puedo creer que Lanie acabe de aconsejarme que haga tal cosa, aunque lo cierto es que tampoco puedo creer que Castle pensase algo así. ¿Cómo podría Luka ser hijo nuestro?

Río sin poder evitarlo.

Lo cierto es que las fechas coinciden, e imagino que verlo el otro día en la comisaría conmigo, y sus ojos azules le hicieron llevarse una idea equivocada.

-No puedo hacer algo así – Digo sacudiendo la cabeza.

-¿Por qué no? Él se mete en tu vida como si nada después de lo que ocurrió hace nueve años…

-En realidad… Ha sido una casualidad que nos encontrásemos… - Lanie me mira horrorizada. No es que yo esté defendiendo a Castle, en absoluto, sin embargo es cierto que nuestro encuentro fue algo inesperado.

-Vamos. ¿Por qué te crees que está en la comisaría, por el caso?

Vuelvo a fijar la mirada en el cristal de la cafetería, observando el exterior, y reflexiono sobre lo que dice mi amiga. De ningún modo pienso mentir a Castle diciéndole que Luka es nuestro hijo, sin embargo se tendría bien merecido que tampoco le explicase la verdad por el momento.

Ni siquiera puedo creer que él piense que soy capaz de haberle ocultado algo así. Y que además se atreva a preguntarme sobre mi vida ¿acaso le pregunto yo a él sobre todas esas modelos que van enganchadas a sus brazos en cada uno de sus eventos?

Le doy las gracias a Lanie por sus maquiavélicos y sabios consejos y me despido de ella para ir al Presbyterian Hospital a ver a papá.


Castle:

Kate regresa a comisaría varias horas después cuando yo estoy sentado junto al escritorio de Esposito hablando con él.

Ella pasa a nuestro lado, saludándolo a él e ignorándome a mí por completo por lo que el nudo que me ha estado oprimiendo el pecho desde que se fue hace unas horas con los ojos brillantes, se empequeñece y yo ya no me siento tan culpable.

-¿Qué tal está tu padre? - Pregunta Esposito dirigiéndose a ella.

-Hoy se encuentra mejor – Escucho su conversación mientras finjo estar observando uno de mis libros que casualmente lleva escrito el nombre de Johanna Beckett en la primera página, y me alegro al saber que el padre de Kate se encuentra mejor.

Esposito aprovecha para poner a Kate al corriente del caso. El laboratorio ha obtenido varias huellas de la carta que yo encontré y las han enviado a analizar. El resultado estará aquí pronto gracias a que mi amistad con el alcalde nos permitirá agilizar el proceso. No puedo evitar cerrar el libro y sonreír, orgulloso, cuando Esposito le explica esta última parte.

Sin embargo, Kate no parece tan contenta.

-La mayoría de los agentes aquí están esperando resultados de laboratorio – Dice dirigiéndose a mí al mismo tiempo que se cruza de brazos – No puedes simplemente saltarte la cola.

-Oh, creo que alguien aquí se siente amenazada – respondo con suficiencia.

-No me siento amenazada.

-No, lo entiendo. Yo puedo llamar al alcalde y tú no.

-Existe un protocolo, Castle – Dice ella frunciendo el ceño. Todavía no se da cuenta de que ése gesto me parece increíblemente sexy.

-Claro. Y tú nunca te lo saltas, nunca te diviertes.

En ese momento un policía aparece a nuestro lado y doy gracias a que lo haga, de otra manera no sé qué me habría hecho Kate pero su cara no auguraba nada bueno.

-Beckett, Midtown. Acaban de encontrar otro cadáver.

El semblante de Kate adquiere ahora una expresión totalmente diferente y sin decir nada más se dirige hacia el ascensor.


El lugar del crimen esta vez es una piscina comunitaria situada en un edificio del Midtown, y de nuevo recrea uno de los asesinatos de mis libros. Se supone que debería revolvérseme el estómago solo con verlo, pero la sensación que tengo es más de curiosidad por conocer la historia del asesino, por qué esas víctimas y por qué mis libros.

Una mujer flota en medio de la piscina con un vestido amarillo y un cuchillo clavado en su espalda.

-Muerte de la reina del baile – Susurro, mencionando el título del libro en el que escribí ése mismo asesinato.

-Los de mantenimiento la encontraron hace una hora – Explica uno de los policías que trabajan en la escena del crimen – Kendra Pitney, vivía en el edificio.

-Vale. Vamos a sacarla del agua – Indica Beckett, dándole las órdenes necesarias al equipo forense para después girarse hacia mí – Solo… Quédate aquí y no toques nada.

Sin embargo yo no puedo evitar acercarme al cuerpo de la víctima una vez que ya lo han sacado del agua y Beckett está de espaldas a mí hablando con otros detectives.

La forense que está trabajando con el cuerpo sin vida de Kendra me observa con seriedad. Su rostro me resulta tremendamente familiar, pero no consigo recordar dónde la he visto antes.

-Hola. Soy Richard Castle. Estoy asesorando…

-Lo sé – Dice ella tras carraspear – Soy Lanie.

-¿Lanie? – Mis ojos se abren como platos cuando me doy cuenta de que se trata ni más ni menos que de la amiga de Kate. La vi un par de veces cuando nosotros salíamos juntos.

-Me encantan tus libros – Lanie borra de pronto la seriedad de su rostro instalando en él una sonrisa - ¿Sabes? Tienes un verdadero don relatando todos esos detalles de…

-Creí haberte dicho que te quedases allí – Kate nos interrumpe con un tono de voz bastante serio y mira molesta a su amiga.

-Me sentía solo – Me justifico yo poniéndome de pie.

-¿Tienes algo más? – Pregunta dirigiéndose a Lanie e ignorando mi comentario.

-No hasta que realice el examen completo. Pero no fue un apuñalamiento.

Yo observo de nuevo el cuerpo y realizo mi propio examen en voz alta.

-La falta de sangre alrededor de la herida sugiere que ya estaba muerta antes de que la apuñalasen. Y la falta de espuma alrededor de su boca nos dice que tampoco se ahogó.

Lanie sonríe y Beckett le hace una mueca. Al menos una de las dos se alegra de mi presencia.

-Sí. Lo sé – Dice Kate cuando yo he acabado de realizar el análisis - ¿Puedo hablar contigo un momento?

Le sigo hasta una esquina y ella se gira hacia mí con el semblante serio.

-¿Pasa algo?

-Esto es una investigación por asesinato no un día en Disneyland Castle, si te doy una orden espero que la cumplas.

-Entonces es que no me conoces muy bien – Digo con suficiencia, no estoy acostumbrado a obedecer órdenes de nadie.

Sin embargo mi comentario no parece sentarle demasiado bien y suelta un bufido antes de regresar al lado de la víctima.

Murmuro una palabrota antes de seguirla. No me refería a eso.

-En mi libro el vestido era azul – le digo cuando la alcanzo de nuevo - ¿Tisdale y Fisk se conocían el uno al otro?

-No hemos encontrado ninguna conexión. ¿Por qué?

-¿Qué hay sobre el motivo?

-Es un asesino en serie, no necesita un motivo – contesta ella antes de atender una llamada de teléfono.

Cuando termina la llamada se gira hacia el resto de policías.

-Las huellas coinciden. Es Kyle Cabot, está en Brooklyn. Lo tenemos.

Los sigo con entusiasmo cuando todos ellos se dirigen hacia la salida y sin duda disfruto del paseo por Nueva York en el coche de policías con las luces puestas y las sirenas sonando en el exterior del vehículo.

Me siento como un niño pequeño viviendo una gran aventura.

A Beckett, sin embargo, no parece hacerle demasiada gracia mi comportamiento ya que rueda los ojos y sacude la cabeza cada vez que hago algún comentario al respecto.

La observo por un momento mientras, antes de llegar, se dirige a Ryan y Esposito que están sentados en la parte trasera del vehículo. Desde esta mañana no nos hemos quedado un minuto a solas y no he tenido la oportunidad de hablar con ella. Aunque tampoco sabría exactamente qué decirle, ¿debería pedirle disculpas por hacerle preguntas personales? ¿O debería seguir insistiendo hasta que ella me expliqué quién demonios es Luka?

-Quédate en el coche – Me pide antes de bajarse del vehículo.

-Palabra de Boy Scout.

Aunque por supuesto no estoy dispuesto a perderme la detención del asesino. En cuanto todos los policías entran en el edificio yo me bajo del vehículo y camino en su misma dirección.

Cuando llego arriba ellos ya han derribado la puerta del apartamento. Entro y descubro un montón de recortes de periódicos con artículos que hablan sobre mis libros, dibujos de varios de los asesinatos de éstos, fotos de las víctimas…

Continúo la inspección del apartamento hasta encontrar a Beckett. Está situada frente a un mural improvisado en el que se encuentran varias fotografías de mí mismo, junto a las portadas de alguno de mis libros.

-Eso es espeluznante – digo, emocionado. Kate se gira hacia mí alzando una ceja – Nunca fui un Boy Scout – Me justifico encogiéndome de hombros.

Unos golpes provenientes de uno de los armarios de la casa nos alertan a todos de la presencia de alguien más. Todos los policías, incluida Beckett, cargan sus armas y pasan a mi lado dirigiéndose al lugar de donde provienen los golpes.

Es Kate quien abre la puerta del armario y encontramos a un hombre golpeándose a sí mismo contra la pared que rápidamente es apuntado por todos los brazos a mi alrededor.


Kyle Cabot es acusado de los tres asesinatos y a mí me queda una sensación extraña en el cuerpo. No puede ser tan sencillo. En mis libros nunca lo es.

¿Cómo puede ser un hombre, diagnosticado con trastorno del desarrollo, ser acusado de tres asesinatos por el simple hecho de que sus huellas se encontraban en diversas pruebas? Según Kate no es tan simple, y en otro caso puede que yo estuviese de acuerdo, pero no puedo evitar sentir que algo se nos está escapando.

Abordo a Beckett antes de marcharme a casa. Ella está hablando con otros policías y todas las miradas se posan en mí, pero no me importa, le pido si podemos hablar a solas y nos dirigimos juntos hacia el ascensor.

Kate lleva puesta una cazadora marrón y lleva un pequeño bolso en una mano.

-¿Qué quieres, Castle? – Me pregunta cruzándose de brazos.

La observo durante varios segundos y siento la necesidad de saber más de ella. Por ejemplo de dónde viene todo ese carácter que antes no poseía, o si yo soy responsable en parte de que ahora sea así…

-¿Puedo invitarte a tomar algo? – Pregunto sin tan siquiera meditarlo.

Kate frunce el ceño, confusa, y después aparta su mirada de la mía, como si no fuese capaz de mantenerme la mirada durante más de tres segundos seguidos.

-No creo que sea lo adecuado…

Suspiro y meto las manos en los bolsillos de mi pantalón. Esperaba una respuesta parecida.

-Todavía no me has contado quién es Luka – Digo, interrogándole con la mirada.

-¿De eso se trata, no? – Pregunta sacudiendo la cabeza – Piensas que Luka es…

No termina la frase pero no es necesario, los dos sabemos cómo acaba. Ella sabe que sospecho que ese niño pueda ser mi hijo.

-Piensas que durante nueve años… - Dice haciendo una pausa para coger aire – Te he estado ocultando algo así. Y por eso estás aquí ahora, por eso has estado siguiéndome durante todo el día. No porque te interesasen las víctimas, ni porque…

Ladea la cabeza y sus labios se curvan en una sonrisa de tristeza. Mi corazón se encoge un poco ante esa imagen y ante la sospecha de cómo puede acabar esa frase. Espero a que termine su frase, pero no lo hace.

-No es lo que crees.

-¿Entonces qué es, Castle? Dime.

-Es… ¿Si no es… hijo nuestro – digo esto en un tono más bajo para que nadie más nos escuche – por qué no me dices quién es?

-Buenas noches, Castle – dice ella entrando en el ascensor antes de que las puertas se cierren y antes de que yo pueda seguirla.