Capítulo 26

Me detengo delante de la ventana de la habitación de papá, observando a lo lejos algunos de los edificios emblemáticos de Nueva York. Mamá se acerca a mi lado y me sonríe levemente, es esa sonrisa de "todo va a ir bien".

Pero lo cierto es que yo estoy hecha un lío.

Desde que Castle me besó en su cocina.

Desde que Will apareció por sorpresa.

Desde que Castle se marchó sin decir nada.

No tiene ningún derecho a enfadarse, y yo no debería sentirme de este modo. Al fin y al cabo fue él quien me besó cuando estábamos a solas en su loft y si bien es cierto que yo no me aparté en el momento, fue simplemente un beso en el que los dos recordamos tiempos pasados. Porque solo fue eso, ¿verdad?

-¿Todo bien, Katie? – Me giro hacia papá, sorprendida por su pregunta.

Su voz es ronca porque hasta hace un día apenas podía hablar, y aunque todavía se está recuperando, ya se encuentra mucho mejor.

Mamá le hace compañía casi todo el tiempo. Yo he venido a visitarlo con Will – quien ahora está en la cafetería. Ellos no se conocían en persona, nunca se lo había presentado a mis padres (a excepción de un par de encuentros mediante Skype) a pesar de todo el tiempo que llevamos juntos.

-Sí, todo bien – digo con una sonrisa.

Él toma una nueva postura y siento cómo me estudia con la mirada antes de volver a hablar.

-Montgomery me llamó, dice que estás llevando muy bien el caso. – Sonrío al escuchar eso – También me dijo que Richard Castle te está ayudando.

La sonrisa se esfuma de mi cara, sobre todo por el tono que él utiliza para decir esto último.

-Sí. Los asesinatos están relacionados con sus libros…

-Una vez más, envuelto en un caso de asesinato.

-Papá, él no es ningún asesino – Le aclaro, molesta - De hecho, tenemos un sospechoso en potencia que…

-Espero que solo te esté ayudando con el caso. Will parece un buen tipo.

Por supuesto, era eso. Papá sabe muy bien que Castle no es ningún asesino, estoy segura de que Montgomery le ha puesto al tanto de todos los detalles del caso.

-Jim… - Mamá intenta mediar.

Yo bufo, demasiado molesta por su comentario.

-¿Qué estás insinuando, papá?

-Solo que cada vez que Castle aparece en tu vida, las cosas no acaban bien.

-¿Estás segura de que Castle es la razón por la que las cosas acabaron mal la otra vez?

-Kate… - Está vez mamá trata de pararme a mí, pero ya es demasiado tarde.

-Porque hasta donde yo sé, fuiste tú quien me buscaste un trabajo a 250 millas encargándote de que lo nuestro no funcionase.

Papá dice algo pero ya no me importa, ya no le estoy prestando atención. Salgo molesta de la habitación, dando un portazo sin importarme el lugar donde estoy, y me encuentro a Will regresando con un vaso de café para él.

Will nunca me trae café. La mayoría de las veces solo piensa en sí mismo.

Paso a su lado, molesta y casi derramando el líquido de su vaso.

-¿Nos vamos?

Ni siquiera le respondo y después decido bajar por las escaleras en lugar de coger el ascensor. Creo que subirme en un ascensor repleto de gente no haría más que aumentar la tensión que siento ahora mismo.

Will me sigue e intenta detenerme, pero yo no lo hago hasta haber salido a la calle.

-¿A dónde vas?

-A comisaría. Voy a resolver el caso y así podremos volver a Boston cuanto antes.

-Genial – dice él, sonriendo, sin importarle que yo esté enfadada – Voy contigo.

-No. No creo que sea lo mejor.

-¿Por qué no? Si a ti te han dejado participar en este caso, no habrá ningún problema en que yo lo haga también.

-Porque… Quiero hacerlo sola – digo mientras extiendo el brazo para parar un taxi.

Él me agarra del brazo que tengo libre y me obliga a mirarlo.

-¿Y qué hago mientras tanto? He venido a Nueva York para estar contigo.

-Estaremos juntos cuando resuelva esto, – digo, refiriéndome no solamente al caso sino también a mis sentimientos – cuando regresemos a Boston.

-Pero en Boston casi no tenemos tiempo.

Suspiro y me monto en el taxi, dejando a Will allí.

Es cierto, en Boston apenas tenemos tiempo de estar juntos, porque cuando tenemos tiempo libre pedimos nuevos casos. Preferimos mantenernos ocupados con trabajo a pasar un rato los dos a solas y cuestionarnos qué tipo de relación es la que tenemos. Will y yo no salimos a pasear juntos, no vamos a cenar un sábado por la noche, ni siquiera vamos al cine. A veces he llegado a pensar que nuestra relación de pareja se reduce simplemente al sexo, y que a ninguno de los dos nos importa mientras sintamos que "estamos con alguien".

Pero esto no es estar con alguien.

Y en realidad no me había importado (ni siquiera me lo había cuestionado) hasta ahora. Hasta que he vuelto a ver a Castle, hasta que él me besó y me obligó con ese beso a recordar lo que sentía por él, a preguntarme si alguna vez había dejado de sentirlo.


Cuando regreso a comisaría me acerco a Esposito y Ryan que como siempre están juntos. Son como una especie de Starsky y Hutch.

Mientras camino hasta sus escritorios, recorro la estancia con la mirada, tal vez esperando encontrarme a Castle en cualquier rincón de la comisaría. Pero él no está allí.

Ryan anota una dirección en un trocito de papel, después de haberlo arrancado de una agenda, y me lo entrega. Es la dirección del lugar de trabajo de Harrison Tisdale.

-Ayer fuimos a su casa a buscarlo, pero no estaba allí – Me explica Espo.

-Sí. Hemos llamado a su trabajo y hemos verificado que está allí ahora – Dice Ryan.

-Gracias, yo me encargo – Les sonrío antes de darme la vuelta para dirigirme de nuevo hacia el ascensor.

Pero me detengo después de haber dado dos pasos, y los miro de nuevo. Ellos me devuelven la mirada, confusos y esperando que les diga de qué se trata.

-¿No habréis… visto a Castle por aquí, verdad?

Ryan mueve su cabeza de un lado a otro.

-Mmm, no. Desde que os marchasteis ayer no ha venido por aquí.

-¿Por qué, pasa algo?

-No. Nada. Gracias chicos.

Guardo el papel con la dirección en el bolsillo de mi cazadora y esta vez sí, camino decidida hacia la salida.

Antes de parar un taxi que me lleve a la dirección indicada, no puedo evitar teclear en mi móvil un mensaje a Castle.

"Voy a interrogar al sospechoso. Te espero allí." Escribo la dirección y pulso a enviar, esperando que él lea el mensaje.

Esperando que de verdad venga.

Pienso en Will, en si tal vez a él le molestaría que yo esté trabajando con Castle. Y también pienso en esa tal Gina, imagino que novia de Castle (ayer vi su nombre en la pantalla del móvil de él, y cómo él declinó la llamada).

No sé qué es exactamente lo que está sucediendo entre nosotros. Ni siquiera sé si está sucediendo algo, o si es simplemente fruto del recuerdo de lo que un día fuimos (de lo que un día pudimos ser y no fue).

Pero sea como sea, no quiero quedarme sin averiguarlo. Necesito averiguarlo para poder volver a Boston y continuar con mi vida.


Sonrío cuando veo aparecer a Castle al mismo tiempo que mi taxi se aleja.

-No sabía si vendrías – Le digo cuando él se acerca a mí.

-Temía que si no venía, no puedas resolver el caso tú sola – Dice bromeando metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón.

Yo me río y empujo suavemente su hombro. Inmediatamente después los dos nos ponemos en marcha hasta la puerta del taller que dirige nuestro sospechoso.

Castle no hace ningún comentario acerca de por qué se marchó de comisaría de esa forma. A mí me gustaría preguntarle, pero no me atrevo a hacerlo.

-¿Harrison Tisdale? – Pregunto cuando nos acercamos al individuo trajeado que da las órdenes al resto de trabajadores.

-Sí – Él responde, continuando después con sus indicaciones a sus empleados.

-Detective Kate Beckett. Él es Rick Castle, nos gustaría hacerle algunas preguntas sobre su hermana.

-¿Cuándo fue la última vez que vio a su hermana, señor Tisdale? – Le pregunto una vez que entramos a su oficina.

-¿La última vez que la vi? Hace un mes más o menos, en casa de nuestro padre. Sabes… Todavía no puedo creer que ya no esté – Dice en un tono demasiado apacible.

-¿Erais muy cercanos?

-Bueno, todo el mundo la quería. Quiero decir… Mi hermana… Ella solo quería ver lo mejor de las personas. Incluso de ese chico que la mató. Ella hizo todo lo que estaba en sus manos para ayudarlo... – Suelta un bufido antes de continuar – Incluso lo trajo aquí una vez para ver si yo podía conseguirle un trabajo.

-Pero tú no lo hiciste – Dice Castle detrás de mí, que hasta entonces se había mantenido en silencio.

-No me lo podía permitir, ¿vale? Si mis empleados la cagan, yo pierdo contactos. No sé… quizás si le hubiese ayudado…Las cosas serían diferentes.

-¿Cómo reaccionó tu hermana cuando vuestro padre os contó que se estaba muriendo? – Pregunto yo observándolo bien. Quiero ver su reacción especialmente en este momento.

-Se molestó. Los dos lo hicimos.

Puedo sentir la mirada de Castle detrás de mí y casi puedo escucharlo diciendo "te lo dije".

Estoy a punto de continuar con mis preguntas a Harrison Tisdale cuando Castle me interrumpe con una de sus inoportunas preguntas.

-Ahora que tu hermana está muerta, tu herencia se multiplica.

Lo miro e intento indicarle con la mirada que no debería haber hecho esa pregunta.

-¿Qué estás sugiriendo? – Pregunta Tisdale, notable y comprensiblemente molesto – Ya habéis detenido a su asesino.

-Sí, lo hicimos – Intervengo tratando de apaciguar las aguas – Pero lo primero que sus abogados van a hacer es buscar otros sospechosos, alguien con motivo. Y entonces ellos vendrán a molestarme a mí y preguntarme por qué no los investigué, y entonces el jurado tendrá dudas. Y no queremos que tengan dudas, ¿no?

-No.

-Entonces tendrás que disculparme por preguntar, pero ¿dónde estabas tú la noche que asesinaron a tu hermana?

-Estaba viajando… Por negocios. En realidad… Estaba fuera del país durante los tres asesinatos.

Castle y yo nos miramos entre nosotros mientras Tisdale busca su pasaporte en uno de los cajones de su escritorio.

-Aquí – Dice, entregándonos su documento – Comprobad los sellos si es necesario.


-¿Un pasaporte de los Estados Unidos? – Pregunta Castle después de haber abandonado el almacén.

-Absolutamente irrefutable.

-Estaba seguro de que era él – Se queja.

Yo intento disimular una sonrisa.

-No te lo tomes a mal. Después de todo, solo eres un escritor.

-¿Qué?

-Nada.

-¿Qué? – Insiste él, deteniéndome en mitad de la calle.

-Oh, vamos ¡Está mintiendo! Entiendo que él sepa dónde estaba la noche que asesinaron a su hermana, pero ¿las otras dos víctimas? Ni se lo ha pensado, ni ha preguntado por fechas… Ni siquiera ha comprobado su agenda, pero ya tenía una coartada preparada. En mi experiencia, la gente inocente no prepara coartadas.

Observo cómo Castle pasa de la confusión a la sorpresa, para después sonreír con suficiencia.

-Así que yo tenía razón – Dice finalmente.

Yo bufo y ruedo los ojos tras su comentario. Por supuesto, había olvidado lo egocéntrico que es ahora que es un escritor de éxito. Aunque a decir verdad ya tenía un poco de egocéntrico cuando yo lo conocí.

Continúo mi camino por la calle y él me sigue muy de cerca.

-Me encanta la sensación – Murmura, ganándose otro rodamiento de ojos por mi parte – Aunque en realidad… Esto hace algo más complicado lo que iba a decirte.

Me detengo cuando observo por el rabillo del ojo que él también se ha detenido, y lo observo con confusión tras sus palabras.

Me coloco frente a él y espero a que me explique qué es eso que tenía que decirme.

-He pensado que es mejor que no interfiera más en el caso – Dice poniéndose serio – Es decir… Yo soy un escritor, no un policía… Creo que es mejor que lo deje aquí, no voy a seguir viniendo a comisaría.

Sus palabras quedan atrapadas en mi propia garganta, donde se comienza a formar un nudo que me impide habar.

Busco su mirada con la mía, en busca del verdadero motivo que le ha llevado a tomar ésa decisión.