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-ƸӜƷ-
CAPITULO 2
SIMPLEMENTE FATAL
-ƸӜƷ-
La seducción y el peligro enmarañados en un mismo cuerpo: Kunoichi.
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Debió haber resultado sencillo, debió haber terminado en un instante, un simple movimiento y haber encajado el Kunai contra su cuerpo.
Pero ahí estaba sobre la cama siendo forcejeada, con sus manos atrapadas, su cuerpo revolviéndose y las lágrimas cayendo sobre su rostro y su piel de porcelana.
Por cada caricia que le daban los sollozos eran aún más histéricos, por cada beso que recorría su cuello, su clavícula y sus pechos, pataleaba con más fuerza y desesperanza. Debió haber escuchado a Sakura-chan, debió haber terminado todo con el primer beso, debió haberlo matado cuando sus labios se encontraron, en cambio se había petrificado ante aquello. Pero solo tenía catorce años ¡Solo catorce! ¡¿Cómo podía hacer aquello sin sentir miedo?! ¿Cómo podía haber recibido ese primer beso sin pensar que en otras circunstancias habría sido objeto de felicidad y no de repugnancia?
Amar, amar era una farsa, era una mentira en un mundo de sueños ¡Pero era mil veces mejor que el infierno al que era sometida en ese momento!
El arte de la seducción era el crudo instinto de acostarte con tu enemigo, de convertir a tu amante en un cadáver y Hinata no estaba preparada para eso. No incluso tras toda aquella repugnante teoría, no aunque Chiyome-san les había hecho abandonar y tirar su dignidad al viento, no cuando se habían visto obligadas a someterse a la humillación y la vergüenza de practicar entre ellas caricias provocativas, no al descubrir en cuerpos ajenos los puntos de placer y de muerte.
Y pensó en Sakura-chan, Ino-chan y Tenten-chan y en aquellas kunoichis de Suna, Temari-san y Matsuri-san, pensó en el resto de chicas y como su rebeldía iba apagándose con el tiempo, pensó en sus sonrisas superficiales, en sus ojos sombríos y su mirada rota, pensó en todas y pensó en ella misma mientras su amante y su objetivo le arrancaba la ropa.
¿Eso habían pasado todas? ¿Eso habían sentido? ¿Aquel miedo atroz y esa ira?
¿Eso era lo que Chiyome-san quería? ¿Qué sintieran el odio, la rabia y el miedo? ¿Quería enseñarles cómo era la vida o romperles en pedacitos?
Hinata no lo sabía, no podía concluir nada en ese momento mientras sus labios se abrían y chillaba con todas sus fuerzas con dolor, desesperación, ira y también con otro sentimiento.
Gritó mientras su cuerpo se movía entre brazos ajenos, gritó mientras la boca de su acompañante besaba sus labios abiertos y sus gritos se tornaron sollozos impotentes y placenteros ante las caricias en su centro. Jadeó con brusquedad, sus ojos abiertos, sus brazos libres de nuevo y todo aquel gozo enfermizo concentrado en su cuerpo despierto.
Chiyome-san había despertado el deseo sexual incluso en ella, dolor y placer iban acompañados en ese juego funesto y se odió por eso.
Nunca había estado tan aterrada, nunca había deseado hacer tanto daño a nadie pero nunca tampoco había estado tan excitada. Por cada caricia, por cada mordida o lamida su cuerpo se estremecía y aunque ella lloraba y sus uñas laxas arañaban la espalda de su atacante, sus caderas se movían con frenesí contra el cuerpo masculino buscando desesperadamente más de aquello. Podía recordar esas clases repugnantes, esos toques que la envolvieron en llanto pero que le hicieron conocer la lujuria de primera mano, la lujuria que su cuerpo dormido nunca quiso tener, la lujuria que había sido alimentada día a día con sutiles caricias, con besos, lamidas y sexo oral.
Cuando estés ahí recuerda: solo tú puedes hacer algo, solo tú puedes salvarte. Recuerda que es tu juego y tú no eres la presa.
Nunca dejó de temblar, nunca dejó de llorar pero sus labios y su cuerpo recibieron voluntariamente al ajeno. Besó esos labios ásperos, gimió de dolor en esa boca odiosa ante la intromisión que robó la pureza de su cuerpo y sus uñas dejaron un camino sangriento. Siguió llorando mientras el vaivén continuaba, siguió temblando mientras los jadeos no paraban, y nunca supo si fue placer, dolor atroz o puro odio lo que sintió mientras perdía la dignidad en el cuarto de un motel.
Pero si sintió con claridad como su cordura se perdía, sintió como él alcanzaba el éxtasis y ella enloquecía porque había sido sometida a la peor cosa que una niña de catorce años podía soportar, porque allí mismo había sido ultrajada pero también había aceptado el sexo de forma voluntaria, porque había estado aterrada pero excitada, porque había chillado de desesperación y de placer, porque sus jadeos habían acompañado las de su enemigo y porque disfrutó y se asqueó por el último beso antes de enterrar el kunai en su garganta, antes de que la sangre cubriera su rostro y su cuerpo.
¿Chilló? ¿Lo hizo? Quizá sí, quizá no, pero cuando horas más tarde sus compañeras ingresaron, Hinata temblaba sobre la cama con la mirada y el rostro descompuesto, temblaba, temblaba, y balbuceaba incoherencias con el rostro teñido de carmesí. La sangre le goteaba, la sangre caía de sus senos mientras bajaba de la cama y Sakura la abrazaba hasta lastimarla.
Apenas escuchaba los gritos y las súplicas fuera, no sentía el chakra curativo que Sakura-chan emanaba sobre ambas, no sentía como sus compañeras mataban a todos fuera para que alguien pagara por su dolor y su rabia.
No sintió nada hasta que las lágrimas de Sakura cayeron sobre su mejilla y entonces Hinata explotó gritando hasta desgarrarse la garganta mientras todo lo que había sucedido pasaba de nuevo en su mente.
Gritó, lloró y odió y ellas le acompañaron en su dolor.
Aquella primera misión en la que estaba destinada a fracasar se llevó también lo único que le quedaba de su cordura, dignidad y moral.
Fue el primer paso para convertirla en la asesina despiadada que arrasaría con Konoha y Namikaze Naruto sin remordimiento.
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Sakura lideraba la caminata con sus ojos alertas y sus pasos tranquilos y Hinata la miraba de tanto en tanto al tiempo que examinaba los alrededores con su mirada sagaz y cauta. Los árboles que les rodeaban comenzaban a disminuir y el bosque a hacerse más y más ralo lo que significaba que ya habían viajado el tiempo suficiente para llegar hasta los límites del país del remolino, luego de eso les tocaba la caminata sobre agua que les llevaría de forma directa al territorio del país del Fuego donde se encontraba Konoha y hacia su misión y venganza. El sol estaba en lo alto y el aire era fresco pero de algún modo el ambiente se sentía frío y apático, en cualquier otra situación estarían bromeando, contando chistes, peleando y riendo sin importarles nada, ni siquiera que sus misiones constaran en sexo, matrimonio y muertes.
Hinata se preguntó cuántas estarían pensando en sus familias y a cuantas les daría igual eso.
Durante la primer parte del trayecto habían caminado juntas pero luego cada grupo se había ido por su lado y ahora solo estaban ellas, las de Konoha y Suna, Chiyome-sensei las había juntado con el conocimiento de que encontrarían al Kazekage en Konoha cuando llegaran allí.
—Deténganse —ordenó Sakura de forma repentina.
— ¿Qué pasa, Sakura-chan? —preguntó Hinata.
—Hemos de separarnos aquí —dijo —. Sari y Yukata continúen hacia Suna por su propia cuenta.
— ¿Por qué? —preguntó Sari arqueando una ceja.
—Levantaremos ya suficiente recelo con nuestra repentina y abrupta llegada, creo que será suficiente con nosotras para añadir más tensión con Kunoichis no invitadas de otra aldea. Temari es la hermana del Kazekage así que no creo que haya problemas, de hecho enviaría también a Matsuri con ustedes pero la necesito a mi lado para asegurar que no…—Sakura hizo una mueca —…tenga problemas. ¿Está bien? Ellas se les unirán cuando llegue el Kazekage, mientras tanto ustedes evalúen los cambios en Suna y los puntos débiles que existen, me reportarán cada semana hasta la más mínima cosa pero actúen como crean conveniente, saben hacer su trabajo bien así que no necesitan mi bendición. Pueden irse ya.
Sari y Yukata se miraron un momento y luego asintieron y tomaron su propio camino lejos de ellas.
— ¿Crees que estarán bien? —preguntó Temari mirando el lugar por donde se habían ido sus subordinadas —. Sari y Yukata son algo impredecibles.
—Hasta el momento no han fallado en ninguna misión, su hoja es mucha mejor que la mía así que no tengo nada que reprocharles —murmuró Sakura con cansancio —. Por otro lado, encontremos un lugar para descansar y armemos nuestros planes.
Temari frunció el ceño pero asintió, no le gustaba mucho recibir órdenes pero respetaba a Sakura como líder de la misión. Ino le dio una mirada de reojo y junto a Matsuri comenzaron a buscar un lugar cómodo para descansar el tiempo suficiente.
Solo Hinata se quedó con ella mientras la mirada perdida de Sakura se mantenía sobre el cielo azul.
— ¿Pasa algo, Sakura-chan? —preguntó con suavidad —. Has estado muy pensativa y tensa.
—Creo que Chiyome-sensei es muy retorcida —dijo ella encogiéndose de hombros y bajando la mirada. Le sonrió tristemente —. No me ha hecho líder de la misión por mis cualidades o habilidades sino porque seré quien peor lo pase. Siempre me lo ha dicho y sé que tiene razón, soy demasiado débil sentimentalmente y esto me fortalecerá o me destruirá para siempre.
—Eres fuerte, Sakura-chan, eres muy fuerte y nos tienes a nosotras. No dejaremos que te hundas, lo sabes ¿No?
—Por supuesto que lo sé, Hinata-chan —dijo riendo con melancolía —. Por supuesto que lo sé.
Sin embargo, seguía intranquila, había algo en los ojos de Sakura, un algo que no sabía determinar, esa misma mirada que Hinata había visto que les dirigía a todas a veces cuando creía que estaban distraídas, esa mirada de tristeza terrible y de rencor profundo, como si se culpara por algo, como si cargara con algún peso invisible devastador. Sakura y Chiyome-sensei tenían razón, en cuanto a sentimientos Sakura era la más débil y lo había pasado tan mal como Hinata hasta aquella ocasión, luego de eso nunca hubo vacilación, piedad ni remordimiento, pero en ese momento parecía bastante diminuta y frágil.
Hinata miró con tristeza.
—Chiyome-sensei te ha proporcionado toda la información necesaria para nuestro regreso —dijo Ino minutos más tarde mientras se congregaban alrededor de un riachuelo. Con el cabello suelto siendo alborotado por el viento y con la mitad del cuerpo sumergido Ino le frunció el ceño a Sakura que acababa de quemar hasta las cenizas la mayor parte de las carpetas que Chiyome le había dado antes de partir —. Supongo que ya te lo aprendiste de memoria.
Sakura cabeceó en confirmación y se sentó sobre una roca quitándose las sandalias ninjas.
—Datos generales, puestos de poder, héroes y todo lo necesario —dijo Sakura cerrando los ojos mientras el viento también le alborotaba el largo cabello rosado —. Presten atención, esta misión es un suicidio en todas sus formas, hay tantas posibilidades de vencer como de fracasar y no depende de seguir mis órdenes sino nuestros instintos, habrá situaciones en la que debemos actuar según creamos conveniente, habrá situaciones en la que no podremos consultarnos entre nosotras los riesgos, habrá situaciones en las que debamos actuar en nuestra contra de forma convincente.
Hinata, Tenten, Ino, Temari y Matsuri asintieron.
—Por ahora les daré la información básica y fundamental, lo demás lo irán aprendiendo poco a poco al igual que la información que ustedes mismas recojan. Por regla general ya saben cómo es Konoha. Está gobernado por Yondaime Hokage, Namikaze Minato, desde poco después de terminada la Tercera Gran Guerra Ninja. Hasta el momento su período de liderazgo ha sido sabio y próspero y todos lo han alabado por eso, él tiene como esposa a Uzumaki Kushina, que fue miembro del clan Uzumaki y de la aldea de Uzu hasta que fue destruida. Uzumaki Kushina fue llevada a Konoha para convertirse en la Jinchūriki del Kyūbi…—Hinata se tensó recordando de pronto a la hermosa y alborotadora madre de Naruto, la había visto muchas veces siempre discutiendo o besando al Hokage con sus piruetas graciosas, sus saltos entusiasmados y sus "'ttebane", cargando a Naruto también y sonriendo con esa alegría infinita y transparente. Naruto que había sido su primer amor y era el hijo de la mujer a la que le arrancarían el Kyūbi destrozando su cuerpo —… y hasta la fecha sigue siéndolo, por su chakra poco común y fuerte Uzumaki Kushina es una Jinchūriki tan perfecta como el hermano del Raikage. Tendremos que evaluar la forma de llegar a ella sin que Yondaime o Naruto se interpongan, y más que todo buscar sus puntos débiles, no solo es una Jinchūriki perfecta, es una de las últimas que queda de un clan experto en sellados. Además durante la tercera guerra ninja que convirtió a Yondaime en Hokage, ella también se ganó una fama funesta y aterradora.
—Técnicas de sellado —dijo Ino lentamente — ¿No es lo que hace Karin?
—Sí —respondió Sakura —. Chiyome-sensei cree que ella desciende también del clan Uzumaki.
—Si es así puede distinguir la calidez o la maldad por el chakra —intervino Tenten jugando con uno de sus kunais —, incluso puede formar cadenas de chakra…—todas habían visto las habilidades de Karin y eran de temer.
—Por supuesto en cuanto a poder ella nos supera con creces —Sakura se encogió de hombros con tranquilidad —, pero esto no se trata de poder.
—Se trata de astucia y rapidez —dijo Matsuri con ojos entrecerrados —. El más rápido será el vencedor.
—Tienes mucha razón —Temari achicó los ojos —. Esta misión no puede ser hecha por órdenes aunque seas la líder de la misión, será demasiado peligrosa.
Sakura asintió.
— ¿Recuerdan los exámenes Chūnin? —preguntó Hinata abruptamente. Todas la miraron — Cuando tú estabas al borde de la muerte Sakura-chan, Naruto-kun desprendió un chakra turbio y oscuro…incluso recuerdo sus ojos rojos…—murmuró mientras su mente retrocedía esos años y se recordaba a sí misma en el bosque de la muerte luchando para que el aire no la asfixiara y poder seguir con el ritmo de Kiba y Shino. La segunda prueba había sido sangrienta y su mismo equipo casi había muerto a manos del actual Kazekage, pero lo más extraño había sido la actitud salvaje de Naruto que solo se había calmado por el sharingan de Uchiha Sasuke — Si Kushina-san es la Jinchūriki del Kyūbi entonces Naruto-kun ¿Qué es?
Sakura miró a Hinata a los ojos con aprehensión.
—Una de las razones por las que aún no se han atrevido a atacar a Kushina Uzumaki es exactamente por eso, estaban seguros que era la Jinchūriki pero el estado que ha mostrado Naruto tantas veces les ha hecho confundirse e incluso tienen la teoría de que el Kyūbi reside en ellos dos. Teóricamente no es imposible que un biju comparta dos Jinchūrikis pero se necesita un sacrificio y un conocimiento extraordinario de técnicas de sellado así que nada es certero aún. Cabe la posibilidad también de que sea porque Naruto creció en el vientre de la mujer que es el contenedor del más poderoso de todos los bijus...
— ¿Si realmente hay dos Jinchūrikis que haremos? —preguntó Hinata con la voz llana.
—Arrancaremos el Kyūbi de ambos y lo entregaremos a Akatsuki, es su problema ya como lidian con eso después.
—El problema del Kyūbi se resolverá poco a poco —dijo Temari —. Sigue, Sakura.
—Bien. Luego del Hokage tenemos a los altos puestos en Konoha: los consejeros.
—Los Sannin Legendarios —terció Ino — Tsunade, Orochimaru y Jiraiya.
—Sí. Cuando Yondaime subió al poder Konoha aún tenía a los consejeros de Sandaime: Homura y Koharu. El conflicto interno que se desató pocos años después de tu rapto Hinata, fue un conflicto del que nadie supo nada —Hinata parpadeó sin comprender, no sabía que hubo otro conflicto aparte del que surgió por su rapto entre Kumogakure y el clan Hyuga. El padre de Naruto había podido preservar la vida de todos así que su tío aún vivía —, y fue la razón por la que Danzo, Homura y Koharu fueron expulsados de sus puestos. Ellos tres intentaron hacer que el clan Uchiha se rebelara incitándolos a un golpe de estado para poder aniquilarlos al completo usando al primogénito y genio Uchiha: Itachi. Yondaime pudo parar el golpe de estado y la destrucción de los Uchiha dando muerte a Danzo por traición; sin embargo, Sandaime pidió por sus compañeros y actualmente residen en el país del fuego en exilio y constante vigilancia. Poco después de eso los sannin subieron al poder como consejeros de Yondaime, hasta el momento han sido bastante cautos, inteligentes y astutos. Jiraiya no solo es el maestro de Yondaime y alumno de Sandaime, también es uno de los ninjas más poderosos que existe y si bien es cierto que es un mujeriego y un pervertido no es estúpido de ningún modo. Orochimaru subió al poder mediante chantaje casi como Tsunade, Jiraiya los localizó y siguió durante un tiempo antes de ofrecerles tratos favorecedores, ambos aceptaron de acuerdo a sus conveniencias y de ambos debemos tener mucho más cuidado que de Jiraiya que aunque es el más fuerte también es el más noble. Orochimaru es astuto, malicioso y cruel; Tsunade es una apostadora y una bebedora sin remedio alguno pero físicamente es la persona más fuerte de todas las naciones ninja así como la mejor medic-nin que ha existido. Cada uno por separado tiene la fuerza de un Kage y juntos su fama es tal que ninguna nación quiere a Konoha como su enemigo.
—Pero si son consejeros se han retirado del campo de batalla —opinó Matsuri frunciendo el ceño.
—Sí, más que todo sus labores son diplomáticas, sin embargo no quiere decir que llegado el momento no participen en una batalla, no lo tienen prohibido. Aparte de eso, Tsunade dirige el hospital y mientras ella ha estado en Konoha ningún ninja ha muerto sin motivos. Jiraiya escribe libros como pasatiempo y a veces viaja por el mundo recolectando información y entrenando. Orochimaru realiza experimentos de los que nadie sabe nada y es uno de los encargados de la protección de las barreras que protegen la aldea.
—Pensé que los consejeros al igual que un Kage no pueden abandonar su aldea a menos que sea una situación especial.
—Son tres consejeros, dos están obligados al igual que el Kage a no moverse de su aldea, el otro sin embargo tiene vía libre para cumplir sus funciones y moverse libremente dentro o fuera de su aldea. Jiraiya ha cogido ese puesto.
—Me pregunto cómo es que las otras aldeas no han intentado destruir o declararle la guerra a Konoha con esa potencia, se deben sentir amenazados día con día —cuchicheó Temari sin comprender.
—La muerte de Sandaime y la alianza con Suna debió darle un respiro a Konoha —adivinó Hinata mirando a Sakura— ¿No?
Sakura no contestó al instante, en cambio les dio una mirada larga y extraña.
— ¿Sakura-chan?
Ella parpadeó y recompuso su actitud.
—Exacto. Sin embargo el recelo se mantiene, Kumogakure e Iwagakure no confían de ningún modo en Konoha ni en Yondaime y su mayor deseo es que ambos caigan.
—Una lástima que no podrán disfrutar de su deseo el tiempo suficiente antes de caigan también —se mofó Matsuri.
—Bueno, ya está el Hokage y sus consejeros —enumeró Tenten —. Ahora siguen los ninjas de renombre, puedo recordar algunos: Uchiha Shisui, Uchiha Itachi, Hatake Kakashi, Mitarashi Anko, Uchiha Obito, Nohara Rin, Kato Shizune, Uzuki Yugao…
—Los líderes de los grandes clanes: Yamanaka Inoichi, Hyuga Hiashi, Uchiha Fugaku, Akimichi Choza, Aburame Shibi, Inuzuka Tsume, Nara Shikaku…—imitó Ino sin parecer afectada al nombrar primero a su propio padre.
—Antes de ellos también debemos tomar en consideración a los guardaespaldas del Hokage —terció Sakura —. Formaron parte de ANBU y tuvieron una carrera muy prometedora antes de ser elevados a sus puestos. Pueden ser un verdadero fastidio si lo quieren pues su deber es proteger al Hokage y por extensión a su familia incluso si mueren: Genma, Raido e Iwashi, grábense bien sus nombres.
—Hay demasiados nombres…—gruñó Tenten.
—Konoha es una de las cinco grandes naciones —dijo Sakura con simplicidad —. De todas formas los líderes de los grandes clanes no constituirán un gran problema una vez que pierdan sus puestos y se los den a ustedes —la mirada de Sakura recayó sobre Hinata e Ino que eran las únicas herederas entre el grupo —, y una vez teniendo en nuestras manos a nuestros antiguos compañeros nos podremos hacer con el resto de clanes y hacerlos caer de forma paulatina. Los más peligrosos son los que enumeró Tenten, como es bien conocido la tercera guerra dio a Konoha la victoria y la fama y a pesar de su edad escasa tanto Shisui como Itachi Uchiha brillaron y fueron temidos. Itachi tenía para entonces solo cuatro, Shisui nueve…
Temari alzó las cejas.
—Sigo diciendo que vuestra aldea tiene un poder demasiado abrumador. ¿Nueve y cuatro años y participaron en una guerra?
—Son miembros del clan Uchiha, la guerra es su forma de vida —dijo Sakura cerrando los ojos y recordando a Sasuke —. Sin embargo, todo en esta vida tiene un equilibrio y aunque ellos son los más poderosos de los Uchiha también son los más pacíficos. Mientras formé parte del equipo de Uchiha Sasuke pude verlos en algunas ocasiones de una forma más directa que el resto, Itachi y Shisui no son solo primos sino también mejores amigos y comparten pensamientos nobles y protectores hacia la aldea y su clan, por eso fueron usados por los consejeros para traer la ruina de los Uchiha, para fortuna suya el Yondaime pudo salvarlos del destino fatal que hubiesen tenido. Su punto débil es su nobleza pero no se confundan, ellos no sienten piedad alguna por sus acciones si con eso protegen lo que aman.
—Son dos Shinobis muy poderosos —murmuró Hinata recordándolos también —. Recuerdo cuando Hyuga Hiashi–sama hablaba de ellos siempre al entrenarme, por supuesto no creo que exista alguien que pueda superarlos en mucho tiempo. Shisui-san es conocido como Shisui del Cuerpo Parpadeante, tiene una velocidad legendaria y su Genjutsu es incluso más poderoso que el de Uchiha Itachi-san.
—Si existe alguien que pueda superarlos, quizá no con esos mismos poderes pero si con los suyos —musitó Sakura con la mirada vacía ante la curiosidad de todas —. Como bien he dicho debe existir equilibrio en este mundo, Sasuke tiene un potencial tan grande o más que el de ellos pero no ha vivido las circunstancias que le permitan desarrollarlo…él también es muy peligroso y debemos evitar despertar su ira antes de tiempo.
Asintieron.
— ¿Los alumnos de Yondaime? —preguntó Tenten mirando a Sakura de reojo.
Ella sonrió fríamente.
—Hatake Kakashi, Uchiha Obito y Nohara Rin. Sí, son tres ninjas muy poderosos y peligrosos, durante la tercera guerra Yondaime y su equipo destruyeron el puente Kannabi lo que permitió la victoria de Konoha. Tras eso Obito y Kakashi se hicieron conocidos durante los conflictos que surgieron para evitar los tratados, Kakashi fue apodado como el "Ninja que copia: Sharingan Kakashi" y Obito como "Kamui Sharingan".
— ¿Cómo es que tu antiguo maestro tiene un sharingan? —Preguntó Matsuri con curiosidad—. Siempre he oído que el Clan Uchiha es muy orgulloso y receloso de sus ojos.
— El ojo izquierdo de Kakashi es el ojo de Obito, se lo dio durante la guerra cuando creyó morir durante un derrumbe —narró conocedora de la historia —. Tsunade demostró una vez más sus increíbles habilidades al restaurar su vida casi perdida el tiempo suficiente para que con ayuda de Orochimaru y sus experimentos pudiesen reconstruir la parte de su cuerpo destrozado. Desde entonces Obito tiene capacidades especiales que tiene prohibido usar así nada más, no sé mucho de eso, de cualquier forma Obito nunca pidió de regreso su ojo y ambos se catapultaron hacia arriba con rapidez. Juntos o separados son temidos, pero por supuesto, juntos el poder de ambos ojos es espantoso.
Hinata sonrió apenas, un tanto vacía, un tanto admirada.
—Por algo el Clan Uchiha fue uno de los que fundó Konoha.
—La sangre de los Uchiha es de temer —concluyó Temari con una sonrisa algo sarcástica, algo seca —. Con poderes así es increíble que Konoha aún no haya tumbado a las otras naciones o se haya destruido a sí misma.
—Equilibrio, equilibrio —repitió Sakura —. El punto débil de ambos es su compañera Rin Nohara, y se demostró cuando fue secuestrada por Kirigakure, ella casi murió en esa pelea y aquello despertó la furia y el dolor en ambos permitiéndoles desarrollar el Mangekyo Sharingan, un nivel avanzado y poderoso del Sharingan que es casi imposible obtener, el mismo poder ocular que poseen Uchiha Itachi y Uchiha Shisui y que ambos ganaron a su vez por la casi masacre Uchiha y la guerra respectivamente. Pero yendo al punto, Rin Nohara es después de Tsunade y su aprendiz Shizune, la medic-nin más poderosa de Konoha.
— ¿Es alumna de la consejera?
—No, Tsunade no toma alumnas así nada más, respeta el poder de Rin y le tiene aprecio pero eso no fue suficiente para aceptarla como alumna. Rin Nohara sobresalió por sus propios medios y si queremos derrotar a Hatake Kakashi y Uchiha Obito, Rin Nohara debe morir.
Hubo un breve silencio tras sus palabras mientras la información era aceptada.
—Todos están relacionados ¿No? —Tenten rompió el mutismo tras un breve lapsus de pensamientos—. De un modo u otro todos tiene lazos…
—El poder atrae poder —dijo Ino de forma simple — Y todos esos ninjas poderosos son alumnos, maestros, hijos, primos o amigos unos de otros.
— ¿Algo más?
—Shizune es la alumna de Tsunade, es una medic-nin así que no es una ninja de armas pero no significa que ella sea inútil, además es la subdirectora del hospital en que tú y yo, Ino, trabajaremos— la rubia asintió entendiendo —. Yugao Uzuki es una ANBU sobresaliente así que probablemente sea a quien den el deber de vigilarnos los primeros meses, no es alguien con quien deben jugar, si le piden que mate a su amante lo hará, si piden que se mate así misma lo hará, si le piden que nos mate lo intentará y recuerden que un ANBU es un ANBU, no tiene emociones, sentimientos ni nada, es un arma a usar hasta que se haga añicos. La siguiente es Anko, la aprendiz de Orochimaru y probablemente una de las Kunoichis más famosas después de Tsunade, es maliciosa, sádica y calculadora, también vigilen sus pasos cerca de ella. Por último quedan sus antiguos maestros y cada una lo conoce bien…
Ino, Hinata y Tenten pensaron en Asuma, Kurenai y Gai.
— ¿Qué ha pasado con ellos?
—Nada novedoso aparte de que Kurenai y Asuma son amantes y tienen una hija. Gai sigue en lo mismo, compitiendo con Obito sobre quien es el rival de Kakashi.
— ¿Nuestros antiguos compañeros?
—Namikaze Naruto es Jōnnin, domina las técnicas de sus padres por lo que tiene una velocidad relámpago y un conocimiento extenso sobre sellados, además por supuesto al ser aprendiz de Jiraiya posee el dominio completo del Senjutsu y es usuario del elemento viento. Es poderoso pero impulsivo, actúa antes de pensar y es demasiado noble para su propio bien, eso no ha cambiado nada —Sakura rechinó los dientes y ninguna de ellas tuvo claro si estaba irritada o extrañamente orgullosa por eso —. Uchiha Sasuke es Jōnnin también, domina las técnicas propias de su clan y ha despertado el Sharingan hasta su máximo punto, sus maestros fueron su propio padre Fugaku Uchiha, su hermano Itachi, su primo Shisui y el sannin y consejero Orochimaru durante un breve tiempo. Sasuke tiene una inteligencia aguda, es astuto e ingenioso y posee una capacidad de aprender extraordinaria, para no haber despertado el Mangekyo Sharingan es demasiado poderoso. No obstante, es orgulloso y arrogante y bien saben que la arrogancia puede hacer caer hasta al más poderoso. También se me ha dado la información sobre un ninja que en ocasiones forma parte de ellos siendo mi reemplazo, es un ANBU, su verdadero nombre no se sabe pero lo llaman Sai, es experto en jutsus de tinta y fue criado por Danzo hasta su muerte. En general no saben mucho de él, la vida de los ANBU es muy oculta.
— ¿Shikamaru, Chouji?
—Shikamaru fue elevado a Chūnin antes de que nosotras abandonásemos la aldea, demoró solo tres años antes de ser elevado a Jōnnin siendo el segundo en orden de todo el grupo, actualmente forma parte del departamento de tácticas e inteligencia de Konoha. Ino, esto ya lo sabes, y también va todas, Shikamaru Nara es el mayor peligro entre todos ellos, literalmente es un genio con IC superior a 200, sus tácticas están más allá de nuestra capacidad de visión, y no es alguien quien pueda ser seducido con facilidad por su carácter frío y analítico. Si alguna de nosotras tiene que lidiar directamente con él debe ser creativa, incluso de llegar a su cama nada indica que lleguemos a su mente que es su mayor arma. En cuanto a debilidades…no es particularmente muy fuerte pero su inteligencia basta para equilibrar eso, también se le da mejor el trabajo en equipo pero si pelea solo se las arreglará al instante, y finalmente ha tomado el hábito de fumar de Asuma. Si no puede ser seducido si puede ser envenenado aprovechando eso.
Mientras Ino asintió con tranquilidad, Temari entrecerró los ojos recordando de pronto a aquel perezoso pero astuto niño con el que peleó durante la última ronda de los exámenes Chūnin.
—Chouji también es Jōnnin y fue el último en ser elevado a ese rango hace apenas un mes. Actualmente no representa algún peligro, es un ninja fuerte pero sin salir de lo común, ha dominado todas las técnicas de su clan y se rumora que será elevado a líder en poco tiempo. Continúa con su entrenamiento con Asuma todos los días sin descanso durante las mañanas y en la tarde recibe entrenamiento de su padre para manejar el clan.
— ¿Shino-kun, Kiba-kun? —esa vez fue el turno de Hinata.
—Ambos son Jōnnin. Kiba fue el penúltimo en ser elevado a ese rango y actualmente cumple misiones rango A junto a Shino y Kurenai. Se le ha mandado una invitación para entrar en ANBU y será puesto a prueba en una semana exacta, por el momento ha dominado completamente las técnicas de su clan y asiste a su hermana en la veterinaria que tienen. También entrena junto a Shino durante las mañanas y en la tarde se reúne con el resto durante un tiempo para un entrenamiento más exhaustivo. Como ya sabes, es muy poderoso pero también e impulsivo, salvaje y arrogante, no tiene ningún hábito o manía pero su debilidad es su compañero canino Akamaru. Shino por el contrario es bastante reservado, hábil y tiene buena capacidad estratégica, la mejor después de Shikamaru aunque hay demasiada diferencia entre ambos, también es Jōnnin y maestro en la academia ninja. Fue el cuarto en obtener el puesto, ha dominado todas las técnicas de su clan y sus habilidades pueden ser un fastidio ya que sus insectos no son fácilmente detectables, eso le convierte en un gran maestro en el espionaje.
Hinata suspiró.
—Kiba-kun y Shino-kun confiaron en mí y lograré que vuelvan a hacerlo, además tal como el Byakugan las técnicas de los Aburame tienen un punto ciego. Yo me encargaré de eso, Sakura-chan.
—Bien. Tenten, solo quedan Neji y Lee. Neji fue el primero en ser elevado a Jōnnin incluso antes que Shikamaru y ha probado ser digno del puesto pues ahora forma parte de ANBU, su poder aumenta día con día fortaleciéndole y haciendo de él un formidable enemigo, ha superado la debilidad del punto ciego del Byakugan, así que es literalmente el Hyuga más fuerte del clan y solo Hyuga Hanabi tiene el potencial para igualarlo. Es bastante inteligente, perceptivo y de sangre fría así que seducirle sin previa evaluación cercana a su carácter será una tontería tal como a Shikamaru. Más que sexo ocasional, Tenten, debes convertirte en su amante, en la única mujer que lleve a la cama y a la que le cuente sus secretos durante el sexo.
Tenten asintió con ojos duros, Neji había sido su primer amor.
—Lee…Lee también se convirtió en Jōnnin y forma de parte de Tokubetsu Jōnnin donde se ha especializó de forma completa en Taijutsu convirtiéndose en un maestro de esa habilidad. Es un ninja formidable, quizá algo sensible y emotivo pero fuerte y un genio del trabajo duro, su máxima debilidad es que es incapaz de utilizar ninjutsu o genjutsu pero su fuerza en Taijutsu equilibra sus carencias. Sin embargo, tal como Chouji no es alguien que sea un peligro por su carácter amable y noble.
La castaña solo apretó los labios sin decir nada.
—Tengo una gran curiosidad — dijo Temari después de un breve silencio — ¿Cómo es que Chiyome-sensei ha tenido tanto acceso a semejante información privilegiada? Es cierto que hay cosas que se aprenden por los encuentros y la fama que conllevan pero hay detalles, detalles demasiado íntimos…
Sakura torció una sonrisa seca.
—Akatsuki tiene un miembro llamado Zetsu, no es humano, de hecho no sé en qué categoría puede entrar pero es un ser que puede fusionarse con el entorno y obtener todo tipo de información. Es el mejor espía que existe.
— ¿Y Chiyome-sensei te dijo eso? —preguntó Hinata lentamente con cierta confusión. Chiyome era la maestra de todas y al principio la habían odiado con toda sus fuerzas por lo que les había hecho, pero también habían aprendido a respetarla y aceptar el poder despiadado y cruel que había fortalecido sus almas, era una relación extraña, quizá algo enfermiza como todo lo que tenía que ver con las Kunoichis de su tipo. Sin embargo, aunque Chiyome respetara sus decisiones y les pidiera consentimiento para las misiones, en la mayor parte de los casos solo les daba la orden y no explicaciones profundas ni innecesarias. Resultaba extraño que hubiese hablado con Sakura sobre eso.
—No, por supuesto que no —negó Sakura sacudiendo su mano —. Eso lo he averiguado yo desde que nos dijo que Akatsuki está implicado en esto.
— ¿Cómo…?—murmuró Matsuri alzando las cejas impresionada.
Sakura les dio una mirada extraña, incómoda y recelosa, pero suspiró y se sinceró.
—Desde hace cuatro años sigo todos los movimientos de Chiyome-sensei, de hecho desde los trece años he actuado un poco fuera de su cuenta para asegurar nuestra supervivencia y protección de cualquier modo. Tuvo que pasar dos años antes de que mis técnicas fueran lo suficientemente buenas para que no sospechara de mí, aun así no es como si tuviese una gran información, solo tengo algunas cosas y fue así como me enteré de la forma en la que nos vigila de forma continua y perfecta.
Ino siseó.
— ¿Ese ser nos ha estado siguiendo todos estos años? ¿Y si está ahora mismo aquí…?
—No lo está —Sakura agitó los pies salpicando agua y tirándole una pequeña jeringa que sacó de su bolsillo —. Todos estos años con todos esos experimentos a los que me he visto obligada a seguir con chakra, técnicas y barreras de sangre han dado sus frutos. Envenené la tierra a nuestro alrededor para evitar que nos espiase, por supuesto no es un veneno mortal y dudo le ocasione realmente algún daño pero si lo aleja del radio que elijo.
—Cada vez eres más sorprendente, frentona —alabó Ino recuperando la calma.
—No realmente —dijo ella pensativa —. Todo lo que he hecho en esos experimentos han sido iniciados por ella, yo solo los completé.
—Pero lo hiciste ya que sensei no pudo —dijo Hinata sonriendo y llevando una de sus manos a sus ojos lavanda —. Incluso con el acceso al Sharigan y al Byakugan…
—Pero supongo no es algo que usas a menudo —dijo Tenten.
Ella asintió — Esta es la segunda vez que lo uso y no creo que sea conveniente usarlo durante la misión. Chiyome-sensei tendrá los reportes por parte de Zetsu así que no podemos cegar su visión además de que es imposible ya que cada una estará por separado.
—Entonces ya quedado claro eso ¿Qué tienes sobre Suna? —preguntó Temari.
—Les parecerá bastante interesante. Temari, Matsuri, no se pueden quejar más de Konoha después de que escuchen lo que tengo que decir, los cambios implementados desde que Gaara se convirtió en Kazekage han sido impresionantes comenzando con…
La charla duró algunas horas más entre el reporte de Suna, los detalles, las posibles trampas y las implicadas relaciones existentes, para cuando todo terminó el sol ya se ocultaba y decidieron acampar allí esa noche para retomar el viaje al día siguiente sin demoras.
Hinata tomó el primer turno.
.
.
Shikamaru Nara enfocó la mirada sobre la brillante luna llena con el ceño fruncido, se sentía inquieto aunque no sabía por qué.
La misión había salido bien, la Mizukage se había mostrado amable (coqueta) e interesada en la alianza con Konoha y Suna, por supuesto no podían asegurar nada cuando aún eran palabras y aquella poderosa mujer era aterradoramente bipolar, pero al menos habían esperanzas de lograr el sueño que muchos habían considerado imposible un siglo atrás. Una alianza entre las cinco grandes naciones otorgaría paz de forma definitiva a todo el mundo Shinobi y aunque aún era lejana la posibilidad de tentar a Kumogakure e Iwagakure, si Kirigakure se unía entonces habrían dado un paso más para obtener la ansiada paz.
Pensar en eso le hizo concluir que aquello definitivamente no era lo que le hacía sentirse alerta. Dio una mirada a sus compañeros, Naruto y Kiba chillaban como críos corriendo alrededor de la fogata mientras peleaban por quién se zampaba el pescado que había sobrado. Rodó los ojos ante el penoso espectáculo, diecinueve años y esos dos aun no sabían lo que era madurar. Akamaru ladraba dando lo que Shikamaru imagina eran porras caninas o algo así. Cerca de ellos Neji descansaba sentado sobre una roca con los ojos cerrados y los brazos cruzados, meditando supuso; Sasuke se había dejado caer sobre la hierba y miraba el cielo de forma aburrida; y el Kazekage Gaara dormía profundamente bajo la protección de un árbol.
Todos estaban bien, no pasaba nada extraño ni detectaba enemigos cerca.
Decidió que necesitaba un cigarro.
La nicotina y el olor a humo le devolvieron algo de tranquilidad. Shikamaru no estaba seguro de cuál había sido la razón por la que comenzó a fumar cuando antes se había quejado tanto de su sensei por eso, ahora era un vicio, el único vicio que tenía aparte de la pereza crónica como lo llamaba Kurenai en broma. El olor que antes había repudiado tanto ahora le daba paz, embutía sus sentidos pero también le tranquilizaba por extraño que fuese. Quizá eso era lo que le había tenido tan inquieto, la abstinencia.
Miró el bosque que los rodeaba, tan tupido y salvaje, propio de un país destruido y abandonado: Uzu.
— ¡Ah, Shikamaru, apaga eso, 'ttebayo! —se quejó Naruto —¡Ese olor es asqueroso!
—Calla, Naruto, si no te gusta vete —respondió Shikamaru con calma.
— ¡Maldición, 'ttebayo! —Naruto no tuvo tiempo de responderle cuando Kiba aprovechó su distracción y le arrebató el pescado riendo de forma escandalosa.
— ¡Vamos, Akamaru! ¡Larguémonos de aquí! —Akamaru respondió a su dueño corriendo con la lengua afuera hacia él y llevándolo fuera del pequeño campamento que habían improvisado.
— ¡Ven aquí, maldito chucho, 'ttebayooo! —chilló indignado y con toda la intención de seguirle hasta que descubrió que no podía mover un músculo. Un tic tiró de su ceja al comprender lo que había sucedido — ¡Shikamaru!
Shikamaru bostezó de forma distraída y soltó la técnica de sombras para rascarse una oreja y mirarle con aburrimiento.
—Naruto te toca el primer turno —ordenó dejándose caer sobre la hierba para mirar el cielo nocturno y apagando su cigarro —. Y a Kiba el segundo, asegúrate de decírselo, buenas noches.
— ¡¿Qué?!
Shikamaru le ignoró y cerró los ojos con fastidio para no tener que verle la cara mientras oía sus gritos y quejas. Una misión como la que tenían asignada al escoltar al Kazekage en su visita diplomática a Kirigakure se consideraría riesgosa, sin embargo no se habían topado con un solo peligro en todo el camino, al parecer la fama de sádico asesino de Sabaku No Gaara aún no había desaparecido. Los exámenes Chūnin de esa época habían sido tanto una bendición como una maldición para muchos, para él una maldición más que todo porque se había visto a subir de rango y a ocuparse de otras cosas aparte de dormir y vaguear, madurar era problemático sin dudas. Para el Kazekage había sido todo lo contrario pues había cambiado de forma radical heredando los sueños de paz y esperanza de Naruto, que pese a su carácter simplista y alborotador guardaba una voluntad y bondad que arrastraba a todos. Buenas y malas cosas habían sucedido, sin embargo también había sido la antesala del único hecho que aún le causaba inquietud…algo que hasta la fecha no sabía si era bueno, malo o inofensivo.
La partida de Ino, Sakura, Hinata y Tenten.
En las reuniones que había en el consejo al menos dos veces al año se discutía sobre eso, era aburrido observar a los consejeros principales discutir como niños pero era inquietante la sombría expresión que iba adquiriendo el Hokage y el resto de ninjas del consejo conforme los reportes de los dos últimos años seguían sin poder dar una respuesta a la desaparición total de las Kunoichis de Konoha que habían seguido (o más bien habían sido obligadas a seguir) a Chiyome Mochizuki.
Shikamaru nunca lo admitiría (era demasiado problemático) pero extrañaba a Ino, su risa escandalosa, su mirada fulminante, su vanidad pero también sus consejos. Había sido una gran compañera y una gran amiga el tiempo que duró aquello. Siete años habían sido largos y extraños pero Shikamaru no solo la extrañaba también temía por ella porque había atisbado conversaciones sin querer, comiendo, vagueando, fumando, había oído a su sensei, a Kurenai, al Hokage, a la mujer del Hokage y a tantos sobre Chiyome Mochizuki y sus habilidades.
A los trece años Shikamaru no se hubiese preocupado mucho porque su inteligencia no tenía experiencia, a los diecinueve las cosas eran distintas y un ninja era un ninja sin importar qué. Un ninja cumplía misiones, un ninja era un arma en un mundo hecho para la guerra y en el que todos buscaban la paz con esta. Unir las grandes naciones era ser idealista pero si ser un ninja y buscar la paz que buscaban el Hokage y Naruto era pecar de idealista prefería condenarse con esos pecados y no con la sangre de más inocentes. No con la sangre de personas indefensas, no con la sangre de su compañera…
Chiyome Mochizuki.
57 años.
Kunoichi que se hizo de fama y gloria por sus cuantiosas habilidades de espía y asesina desde temprana edad. Fue temida y codiciada por diversos países que contrataron sus servicios durante la Segunda Gran Guerra Ninja. Sin pertenecer a ningún lado ni obedecer a nadie más que a sí misma, Chiyome Mochizuki preservó en su sangre los instintos asesinos propios de las Kunoichis de la Era de Guerra entre clanes, cuyo poder fue suprimido ante el surgimiento del sistema Shinobi que comenzó con Senju Hashirama y Uchiha Madara. Se desconoce totalmente quien la entrenó y mantuvo vivo el espíritu y legado de aquel arte espantoso y letal.
Se le ha acreditado diversos ataques y masacres así como el reclutamiento de niñas huérfanas e indigentes a lo largo de la historia para continuar su legado. Todas ellas fueron exterminadas durante la Tercera Gran Guerra Ninja en Amegakure en manos de Hanzo La Salamandra, dejándola como única superviviente del arte de las mujeres fatal.
Con su estatus legendario y su belleza mortífera Chiyome Mochizuki ha asegurado su huella en la historia para siempre.
Había sido poca la información obtenida, poca pero temible.
Al mirar el cielo nocturno Shikamaru se preguntó como hacía cuando pensaba en Ino si ella estaría bien, si estaría viva, si estaría completa o si se había convertido en el tipo de mujer del que hablaban las leyendas, esas mujeres tan hermosas y hechizantes que abrían las piernas y sonreían de forma deslumbrante para atacarte de forma sorpresiva o traicionera.
El Hokage le había comentado en una ocasión que no habría dado el permiso para que abandonasen la aldea sino fuese por los consejeros, Orochimaru y Jiraiya pocas veces coincidían en pensamientos pero cuando lo hacían el Hokage se rendía y aceptaba sus consejos. El consejo había sido claro: si las otras naciones habían aceptado semejante trato extraño era porque estaban desesperados e impacientes por declararles la guerra, porque Konoha tenía un poder inmenso y todos sabían que muchos querían su caída, si las otras naciones se hacían con mujeres así Konoha tenía que defenderse también de la misma manera.
La codicia y la envidia eran armas certeras, y Shikamaru sabía que Orochimaru solo quería otro experimento a costa de sus compañeras, Jiraiya al contrario si quería el bienestar de Konoha sin importar el precio a pagar. Eran shinobis después de todo, y Sakura, Ino, Hinata y Tenten eran Kunoichis, y las Kunoichis no eran simples mujeres, eran guerreras.
— ¡Shikamaru! —Naruto seguía quejándose a voz en grito — ¡No es justo, 'ttebayo!
—Naruto o cierras la boca o te lanzaré un chidori —masculló la voz de Sasuke con irritación.
Shikamaru suspiró con los últimos pensamientos de Ino desvaneciéndose.
— ¡Maldito teme!
—No me llames así, perdedor.
—Tú empezaste.
— ¿Es que acaso tienen doce años? —ese fue Neji finalmente harto —. Silencio los dos, se supone que estamos en una misión sumamente importante y sus gritos pueden atraer enemigos.
—Kiba y tú revisaron el perímetro ¿No? —dijo Naruto enfurruñado —. No hay nadie. Este país fue devastado durante la segunda guerra.
—No me digas que hacer, Hyuga.
—Parece que si necesitas que te lo digan, Uchiha.
—Silencio, todos —Shikamaru se levantó de su sitio y les echó una mirada severa e irritada —. Es tan problemático tener que escuchar vuestro instinto natural para dominar. Duerman ya, y tu Naruto ¡Vigila!
—Pero…
—Sin peros, soy el líder de la misión así que ponte a hacer las rondas. Asegúrate de que nadie haya penetrado las trampas y a cualquier indicio de algo extraño manda un clon.
Naruto pareció querer discutir pero una mirada de Shikamaru le desalentó, refunfuñando dejó caer los hombros y comenzó a arrastrar los pies para salir del pequeño campamento apartando el follaje a manotazos. Oyeron sus quejas un rato hasta que su voz se perdió en la distancia y todos suspiraron de resignación o irritación.
Shikamaru decidió que fumaría otro cigarro antes de echar una pequeña siestecita. Las volutas de humo se elevaron segundos después de sus labios haciendo un camino extraño hacia arriba hasta que distorsionó la luna.
Shikamaru se tensó, la sensación de inquietud fue más fuerte que nunca, como si hubiese ejercido algún tipo de acción insignificante o desconocida para una reacción fatal e irreversible, como si hubiese hecho algo de lo que más tarde se arrepentiría.
Pero lo único que había hecho fue dar a Naruto el primer turno de vigilancia…y eso no podía ser peligroso…
No podía serlo…
.
.
.
—Kiba come el pescado de Naruto, Naruto ve a vigilar mientras nosotros dormimos, ¡Es injusto, 'ttebayo! —Naruto refunfuñó sin dejar de recorrer el perímetro. Estaba realmente irritado y aburrido, había esperado que escoltar al Kazekage resultara ser una especie de super-misión pero había resultado decepcionante en ese aspecto. Nadie se atrevía a ir contra Gaara aun, no con la fama que se cargaba años atrás, además haber aguantado a la hermosa pero aterradora Mizukage que te sonreía y te decía que te mataría con la misma facilidad había sido cosa de locos. Afortunadamente como siempre Sasuke se había llevado la atención y por una vez Naruto no había chillado por eso.
Pero eso ya había pasado y ahora debían regresar a Konoha a aburrirse hasta la muerte o hasta otra misión.
Infló las mejillas y miró a su alrededor pensando en qué podía hacer para dar algo de emoción a su vida, su madre le había comentado que podían ir de muchas maneras a Kirigakure pero la más rápida y también la más segura era pasar por el abandonado y devastado país de Uzu. En sus días de gloria Uzu había sido la nación hermana de Konoha y también el hogar de su madre antes de que los conflictos lo destruyesen y obligaran a sus descendientes a esparcirse por el mundo; su madre, Kushina, aun buscaba los vestigios de su extinta familia luego de haber encontrado ciertos indicios de Uzumaki por el mundo. Naruto no estaba especialmente interesado, Uzu estaba vacío, era un pequeño país a un costado de la gran Konoha, una isla en medio del mar completamente deshabitada, las ruinas aun poblaban el lugar y el bosque había crecido de forma salvaje y libre sin nadie que lo controlase, siendo así un país sin habitantes era como un cascarón vacío y triste.
Sí, eso era. Uzu le daba una sensación de tristeza, nostalgia y dolor, seguro por eso no le gustaba oír mucho a su madre hablar sobre su pasado o encontrarse allí en ese momento. Estando abandonada Uzu no era visitada por nadie, era uno de esos países que todos consideraban malditos por las desgracias ocurridas, malditos por haber sido destruidos, llenos de espíritus de ninjas y civiles muertos que paseaban por su tormento y su nula paz. Había rumores sobre fantasmas, sobre muertos, o sobre mujeres hermosas que bailaban sobre las aguas bajo la luna llena y luego te mataban porque en realidad eran los espíritus de las mujeres que habían sido asesinadas en la guerra.
Los ninjas eran escépticos por supuesto y Shikamaru no había prestado atención a los viejos chismes de los viajeros sino a la seguridad de Gaara y a la misión.
Naruto miró a su alrededor, los arboles amontonados, las ramas zigzagueantes y las hojas que se movían al ritmo del viento, era un ninja, no tenía miedo a la oscuridad ni a la muerte, no tenía miedo al bosque ni a lo desconocido pues esa era su forma de vida. No había forma alguna en que un maldito espíritu pudiese darle miedo o cambiarle la vida.
¡No, señor!
Si había sobrevivido a Sakura-chan sobreviviría a lo que fuese, se dijo asintiendo con determinación, y es que recordar los golpes, regaños y las miradas de muerte de su compañera era para hacer temblar a cualquiera, y fuera de su madre y Tsunade-obaachan no había otra mujer que le inspirase más respeto ni más temor. Pensar en Sakura hizo que Naruto perdiera el norte por un momento, su pie se apoyó de forma débil y desenfocada sobre la rama siguiente y cayó hacia el suelo con fuerza pero como tenía buenos reflejos salió ileso y resignado. Aunque habían pasado siete años no había pasado un solo día en que no hubiese pensado al menos una vez en Sakura y en su suerte ahora que ya no estaba con él, el cariño y la devoción que le profesaba aun latía en su corazón a un ritmo continuo pero apagado; en los peores días se acostaba en su cama o se dejaba caer sobre la hierba luego de un duro entrenamiento con Kakashi-sensei o Sasuke, cerraba los ojos y la recordaba. Recordaba su cabello rosado, sus ojos verdes y su risa alegre, la misma que incluso había hecho que Sasuke dejara de refunfuñar y amargarse por todo, la recordaba preparando toda esa horrible comida con entusiasmo mientras Sasuke, Kakashi-sensei y él no tenían más opción que comer, la recordaba también regañándole, dándole golpes o aconsejándole con una sonrisa algo ingenua. Sakura era su compañera, su mejor amiga y su primer amor, vivir sin ella siete años había resultado desolador, pensar en ella con el conocimiento de que ninguna de las búsquedas había dado frutos era peor.
Sentía que había fallado de forma miserable como aquel día cuando su padre le dijo con una mirada dura y su madre con expresión seria, que las Kunoichis de su generación abandonarían Konoha cinco años por entrenamiento especial. En aquel momento había corrido hacia las puertas y no había parado hasta llegar a ella y observar sus lágrimas suplicantes al rogarle que le ayudara a quedarse, que le pidiese a su padre que no la enviara fuera, había sido el único momento en que Sakura le había pedido que utilizara el estatus que tenía como hijo del Hokage, la mayor parte del tiempo le trataba como si no supiese más que su nombre, como si no fuese más que el alborotador, algo tonto pero confiable Naruto, solo Naruto, y él la había amado por eso. Pero no había podido hacer nada, solo mirarla ir mientras su maestro le sujetaba con fuerza y él recordaba que el día anterior le había hecho la promesa de que entrenarían juntos para que ella se hiciese más fuerte, para que cambiara tal como su cabello y para cuando llegase el momento y él fuese elevado a Hokage ella aspirara al puesto de su guardaespaldas.
Habían sido tan felices aunque Sasuke había rodado los ojos, murmurado un "idiotas" pero aceptado la promesa también.
Le había fallado y Naruto nunca se perdonaría por eso, no hasta verla de nuevo y pedirle perdón, no hasta verla y asegurarse que ella estaba bien y que esa mujer horrible y peligrosa que se la había llevado no le hubiese hecho algo irreversible.
Perdido en sus pensamientos caminó sin rumbo, caminó sin notar que el bosque comenzaba a hacerse más ralo y en lugar de tierra pisaba ruinas, y al parpadear vio que había llegado hasta lo que algún día debió haber sido el centro de Uzu a juzgar por la belleza del abandonado y devastado lugar. El agua fluía entre las rocas y los bloques de edificios derrumbados cayendo sobre el río gota a gota creando un sonido continuo y extraño. Naruto quiso avanzar, iba a hacerlo de hecho para tomar un poco de agua y despejar su mente, cuando la vio.
Una menudita figura aterrizó con soltura sobre el agua con los pies llenos de chakra, y bailó.
Naruto abrió la boca si para chillar u otra cosa no lo tuvo muy claro porque sus pensamientos cesaron cuando ella dejó resbalar su vestido blanco sobre su cuerpo inmaculado, bajo la luz de luna, con los arboles rodeándoles Naruto no pudo ver más que su silueta oscura y su larguísimo cabello oscuro ondeando. Se quedó anclado en su sitio con la boca seca mientras la joven bailoteaba con un ritmo lento y apasionado, levantando agua que rodeó su cuerpo al compás de sus sensuales movimientos, desbordando chakra en sus dedos y convirtiendo su danza en una batalla despiadada, mientras más bailaba más bruscos eran sus pasos y más te invitaba a perderte en ellos a pesar de que sus brazos prometían placer y muerte.
Ella bailó ajena a él, bailó y bailó y si alguien hubiese acompañado su danza habría muerto conociendo el cielo y el infierno al mismo tiempo. Era claro que esas manos que jugaban con agua habían jugado también con sangre y fuego.
Naruto solo la pudo observar admirado y mudo, solo la pudo mirar recordando las historias de los espíritus de las mujeres que danzaban en la noche para atraer a los hombres y matarlos, solo la pudo mirar sin recordar la advertencia de Shikamaru.
Solo la pudo mirar hasta que con un brusco movimiento ella le miró a él, recuperó su vestido y fue a su encuentro.
Y las nubes taparon la luna y les dejaron en la oscuridad.
Y la miró mientras oía el chapoteo del agua y luego sentía el tacto sutil de sus dedos; el olor a agua, flores y sangre que la impregnaba entorpeció sus sentidos y su raciocinio.
Ella buscó el pulso en su cuello y él supo que ella le mataría y que él no se lo impediría. Estaba demasiado aturdido, demasiado hechizado…
Entonces las nubes se retiraron levemente, la luz acarició la piel de marfil y él pudo ver el vestido blanco pegado a su cuerpo y las gotas de agua y sudor resbalado de su cuello a sus senos y los pezones erectos. La necesidad urgente de satisfacer sus más extraños y lujuriosos deseos le pasó por la mente mientras sus ojos seguían el recorrido de aquel cuerpo perfecto.
Un ligero brillo azulado iluminó los dedos de ella pero él no lo notó ocupado como estaba al mirar sus labios rosas entreabiertos.
Los labios que esbozaron una suave sonrisa que era inocente e incitadora al mismo tiempo. Los labios que encontraron los suyos al igual que los dedos encontraron su pulso.
Él supo que debía detenerla, supo que debía apartarla, supo que moriría en el instante en que el chakra le golpeara pero no pudo, se perdió en el beso, en los labios que encendieron la sangre y todo su cuerpo despertando a la bestia que llevaba dentro. Sus ojos azules se mancharon de rojo cuando la apretó contra sí notando como la menudita figura se frotaba con frenesí y calor, notando como el beso era miel y veneno, podía sentir su chakra oscuro destellando, podía sentir que su vida era un hilo a la deriva esperando a ser cortado, esperando a ser quemado como las polillas que buscaban luz y se terminaban achicharrando.
Le enterró las uñas que eran garras en el hombro y ella gimió en sus labios tanto de placer como de dolor. Y notó que ella tenía algo en la espalda, pasó sus dedos sobre la piel y al notar lo que se dibujaba el fuego devorador en su interior comenzó a apagarse.
La miró y ella le devolvió la mirada, un instante en que ambos ojos abiertos se encontraron, un instante que encendió salvajemente el placer y que lo fulminó al segundo siguiente.
La luna brillaba con todo su esplendor del mismo color que los ojos de la mujer que estaba con él.
Ojos lavanda, ojos de plata…Ojos Hyuga.
Ojos que eran incredulidad y aturdimiento y el beso se rompió.
Los dedos de ella llenos de chakra contra su cuello cayeron…
La luna brilló con más intensidad delineando su figura y Naruto comprendió con una sensación de shock y sorpresa que el cabello oscuro no era tan oscuro, no era negro sino azulado, y ella no era un espíritu sino…
—Hinata —alcanzó a decir antes de que alguien le golpeara.
Luego todo se oscureció.
Edición: 09/09/15
Ahora que estoy editando veo mis notas y veo que prometí un final feliz, ahora en realidad ya no recuerdo cuales fueron esencialmente mis primeras ideas. A veces me pongo a revisar las notas de cada fic y me encuentro con cada cosa que ya ni recuerdo XDD, y sí, me parece que inicialmente tenía pensado darles un final más feliz del que ahora he decidido. Pero el tiempo ha pasado, han sido ¿Cuatro? ¿Cinco años? Jamás creí que demoraría tanto, nunca fue mi intención que pasara esto, así que lo lamento, discúlpenme por tardar tanto. Y como decía el tiempo ha pasado, mis ideas han cambiado y generalmente he dejado de ser idealista si se puede catalogar así, he comprendido que ciertas acciones tienen ciertas consecuencias y hay cosas para las que el perdón está más allá de todo alcance. En una situación como la que he planteado un final feliz sería…irreal por decirlo de forma suave. No hay forma de que alguien sea feliz después de todo eso.
Espero que los cambios que he hecho sean de su agrado, y disculpen de nuevo por la tardanza y todos los errores que he cometido desde que comencé el fic.
Gracias por leer y tenerme tanta paciencia.
Besos, Bella.
