Una moto se había detenido al final de un muelle, junto a una pequeña playa. Su piloto se había quedado observando el mar con unos prismáticos, mientras esperaba al amanecer. Acabó bajando los prismáticos preocupada.

-"Mierda, el barco ya se ha marchado. No se le ve por ningún punto de la costa."-pensaba mordiéndose el labio.-"Jason ya debería haber vuelto. Lo que quiere decir que le han pillado, o..."

Un quejido lastimero la interrumpió. Miró a la playa, y vio un cuerpo semidesnudo, cubierto por un pringue negro.

-¡Jason!

Tiró los prismáticos, y se lanzó corriendo hacia la playa, mientras murmuraba "por favor, no estés muerto" una y otra vez. Llegó junto a él, y le dio la vuelta.

-Agh. ¿Crees que si estuviera muerto sería capaz de quejarme?-respondió él llevándose las manos a la cara mientras aquel pringue ya le cubría casi completamente.

-¿Eso son heridas de bala?-dijo ella.

-Si, ya casi están curadas.-dijo sentándose en la arena.

Ahora en vez de aquel pringue llevaba ropa de calle.

-¿Qué ha pasado exactamente?-dijo ella dándole la mano para ayudarle a levantarse.

-Que cuando me pillaron, me obligaron a usar la ruta larga para escapar.-dijo poniéndose en pie sin demasiados problemas.-¿Y a ti que tal te fue? ¿Conseguiste llamar su atención?

Comenzaron a caminar hacia el muelle.

-No fue difícil. Tan solo tuve que enganchar una cadena alrededor del cuello de una de ellas, y arrastrarla durante unas cuantas manzanas.-dijo con seriedad.

Jason puso una sonrisa incómoda.

-No se porque me sorprendo. ¿Has pensado que quizás se tomen eso como algo personal?

-¿Porqué? Están todas vivas, y no han sufrido heridas permanentes.-dijo como si nada.

-Me temo que es más complicado que eso.

-Por cierto, te estaba buscando porque hemos recibido nuevas ordenes.-dijo montándose en la moto.

La ropa de Jason cambió, y ahora llevaba un traje de motorista, y un casco.

-Sí, me temo que vamos a tener más problemas aquí que en ningún otro lugar. ¿Qué te dijo Thane?-dijo sentándose tras ella, mientras esta se ponía el casco.

-Que el abuelo había decidido que todos vinieran aquí.

-¿Todos?

-Sí, todos. Yo tampoco lo comprendo. Por cierto, una cosa antes de irnos.-se volteó un poco hacía atrás.

Cinco segundos después, Jason tenía el puño de Alejandra en el estómago.

-¡¿A que ha venido eso?!-decía sobándose el estómago.

-Por preocuparme de forma innecesaria.

Acabó arrancando, mientras Jason se agarraba a duras penas a ella.


Un viejo castillo en las montañas se encontraba rodeado de soldados youkai. Tanto como en las murallas, como en el interior, con muchos dirigibles aparcados allí desde hace tiempo. Todos llevaban uniforme de Fairy Tale. Eran aquellos que habían conseguido escapar en dirigible, y que aún seguían fieles a la causa. En una de las torres, cuatro sujetos se reunían. Eran cuatro de los antiguos líderes y sublíderes de subdivisión de Fairy Tale. En plena madrugada, todos se encontraban reunidos. Los presentes eran Hokuto, Kiria, Kalhua y Kuyou. Todos sentados alrededor de una mesa redonda. Para intentar mantenerse despiertos, habían puesto un reproductor de vinilos, con música clásica. Para relajar el ambiente.

-¿Puedes explicar que hacemos despiertos a estas horas de la madrugada, Kiria?-le decía Kuyou al actual líder de Fairy Tale.

-Eso será mejor que os lo responda Hokuto.-dijo él.

Mientras Kuyou y Kiria prestaban atención al joven en silla de ruedas, Kalhua parecía distraída observando la ventana.

-"¿Qué es lo que hago aquí?"-pensaba.-"Mamá ya no está, y tengo ganas de ver a mis hermanas, pero no puedo irme. ¿Porqué no?"

Lo que ninguno notaba es que Kalhua se encontraba en el punto de mira de un francotirador. En lo alto de las ramas de un árbol, un miembro de los cazadores observaba dicha reunión. Luego se llevó el rifle al hombro, y bajó del árbol de un salto. Camino junto a un camión, donde dos hombres ayudaban a Ravage a ponerse un traje. Más que una armadura, parecía un traje de submarinista, pero con cubiertas de plástico. Le cubría por completo, dejando ver solo sus ojos.

-Comandante Ravage, señor.-dijo el soldado cruzando el puño sobre su pecho a modo de saludo.

-¿Confirmación de objetivos?-dijo haciendo un gesto para que se apartaran al resto.

-Sí, señor. Tal como dijo inteligencia, dos híbridos, una vampiresa y un youko. Todos reunidos en lo alto del torreón principal de la fortaleza.

-Suerte que veníamos preparados.

Fue a la parte trasera del camión junto al que se encontraban, y sacó un enorme rosario, de un metro de largo por la parte vertical, y de medio metro por la horizontal. Se lo colocó a su espalda, en una funda diseñada para sujetarlo, y se quedó mirando a la fila de camiones parados tras ellos. Todos los soldados se bajaban con rifles de largo alcance, y armas con silenciador. Al frente de cada escuadrón, había tipos corpulentos (pero sin siquiera acercarse al tamaño del propio Ravage) que aparentemente, iban desarmados, pero con trajes similares al de su comandante.

-Que comience la operación.


-¿Qué Tsukune Aono ha desaparecido?-Kuyou dejo salir una sonrisa con eso.-Gran noticia. ¿Porqué deberíamos preocuparnos?

-Deberíamos porque no ha sido cosa nuestra.-dijo Hokuto colocándose bien las gafas.-Además, por ahora nosotros somos los únicos que han podido organizarse adecuadamente, así que no ha podido ser obra de otra rama independiente.

En la muralla dos youkai patrullaban. Uno cayó abatido con un disparo en la cabeza, y el otro al ver caer a su compañero, comenzó a apuntar a los lados con su arma, cuando notó como lo estrangulaban por detrás. Le partieron el cuello, y un soldado de los cazadores desactivó su camuflaje óptico, mientras sus compañeros terminaban de escalar la muralla.

-Entonces, si no hemos sido nosotros, ¿quién ha podido ser?-decía Kuyou, mientras la música subía y el ritmo se aceleraba.

Otro Youkai pasaba junto a una puerta, cuando un brazo enorme atravesó esta, le agarró el cuello, y volvió a tirar rompiéndola por completo.

-Quien sabe. Tsukune se había ganado muchos enemigos. Lo único que se sabe es por los testigos, que dicen que sus captores usaban unas armas muy extrañas.

Ravage caminaba por un pasillo lleno de cadáveres, mientras dos escuadrones junto a sus líderes le seguían. Algunos de ellos remataban a los moribundos mientras avanzaban.

-¿Qué quieres decir con extrañas?-preguntaba Kiria.

Dentro de un barracon, los cazadores colocaban almohadas sobre las cabezas de los soldados de Fairy Tale que aún descansaban, para silenciar aún más el ruido del disparo.

-Armas con tecnología muy avanzada. Sacadas de una historia de ciencia ficción, decían.-respondió Hokuto.

Otro escuadrón salió al patio, donde se encontraban algunos dirigibles estacionados. Entre dos cargaban un maletín metálico muy pesado, y lo dejaron caer al suelo. El líder del escuadrón se acercó a abrirlo, y sacó un mini lanzacohetes, más parecido a un lanzagranadas. Se lo colocó bajo el brazo, como si no pesara nada, y apuntó a uno de los dirigibles.

-Pues sigo preguntándome en que nos concierne a noso...

Kuyou no pudo terminar su frase, cuando una explosión sacudió toda la fortaleza. Kalhua pudo ver a través de la ventana como una honda de fuego inundaba el patio, mientras los dirigibles ardían debido al gas en su interior.

-¿Qué demonios ocurre?-dijo Kuyou acercándose a la misma ventana.

Tras la puerta de la habitación en la que ellos se encontraban, Ravage y los dos líderes de escuadrón esperaban, mientras los soldados colocaban cargas en la puerta y se preparaban para acceder. Una explosión llenó la entrada de humo. Ambos grupos de hombres comenzaron a entrar en la habitación, mientras Ravage y los otros esperaban. Tras una par de minutos, los disparos, los gritos, y el sonido de huesos rompiéndose y carne desgarrándose cesaron.

Ravage hizo un gesto a sus dos lugartenientes para entrar. La oscuridad de la noche lo envolvía todo mientras la música se detenía y envolvía todo en silencio. Se detuvo en el centro de la habitación, mientras observaba los restos de la destrozada mesa a sus pies. Miró a la derecha, luego a la izquierda, y observó la ventana por la que había estado observando Kalhua. Finalmente fijó su vista al frente, y soltó una única frase.

-Brillas como una luciérnaga en plena noche.

Se puso de rodillas mientras empujaba su codo derecho hacia atrás. Kuyou falló su golpe, mientras el de Ravage le hundía el estómago, haciéndole escupir algo de sangre. Acto seguido agarró su brazo mientras aún se recuperaba, lanzandolo hacía delante, viendo como Kalhua se preparaba para cortarle con su brazo convertido en cuchillas, aún llorando. Acabó hiriendo a Kuyou en su lugar, y por el impulso del cuerpo de este, ambos acabaron atravesando la ventana, y cayendo al patio interior aún rodeado en llamas.

Luego Ravage se quedó observando la habitación solo iluminada por la luz de la luna y las llamas del exterior, y observó los cadáveres de todos sus hombres, incluidos los líderes de estos.

-Al menos tuvieron una muerte honorable.-decía acercándose a la ventana rota para saltar por ella.


Kalhua se levantaba del suelo herida por las llamas, pero de todas formas estas se cerraban. Mientras se ponía de pie, algo cayó del cielo provocando una pequeña onda expansiva, y pulverizando el suelo bajo sus pies. Ravage se quedó quieto en su lugar, mientras observaba a la vampiresa.

-¿Quién es usted?-decía Kalhua con la guardia baja.-¿Qué clase de youkai es?

-Me llaman Ravage. Pero te equivocas, no soy un youkai.-se llevó ambas manos a la espalda, mientras sujetaba el gran rosario ocultándolo tras él.-Soy completamente humano.

Comenzó a caminar a paso lento hacia ella.

-"¿Humano?"-pensaba Kalhua.-"Pero eso es imposible. Ningún humano puede caer desde esa altura sin sufrir daño alguno."

-Supongo que te plantearas tus dudas sobre lo que está ocurriendo.-dijo estando ya frente a ella.-Pero lamentablemente para ti, no tengo tiempo ni intención de responderlas.

Rápidamente sacó el rosario de detrás suya y y golpeó el torso de Kalhua con él. Ella le había visto venir, pero fue unas milesimas de segundo más rápido que ella. Solo había conseguido hacerle varios cortes en el brazo con las cuchillas en forma de alas de murciélago que tenía donde antes estaba su brazo derecho. Kalhua solo sintió como si cuchillas se clavaran en su estómago, cuando un torrente de luz la cubrió. Segundos después quedó inconsciente en el suelo, con aquel rosario sujeto a su pecho.

-Lamento los trucos sucios, pero sería incapaz de lidiar contigo y con tu amigo el zorro al mismo tiempo.-dijo Ravage observándola mientras se sujetaba su sangrante brazo.

Luego miró a un lado, a una pared de fuego, y pudo ver a Kuyou en su forma de combate atravesar las llamas.

-Un simple humano. Un simple humano, ¿se cree capaz de derrotarme?-dijo con una sonrisa prepotente en su rostro.

-Típico de los youkais de tu nivel. Os vanagloriáis tanto con vuestro poder, que siempre miráis a los humanos como si fuerais superiores a nosotros.-dijo mirándole de frente.

-Te demostrare cuan superiores somos.

Se lanzó con sus garras envueltas en fuego a por Ravage. Este casi no tiene tiempo de reaccionar. Consiguió echarse a la derecha, por lo que el ataque solo le pasó rozando el brazo izquierdo. El mismo que Kalhua le había herido. No pudo evitar soltar un grito de dolor cuando notó como el fuego quemaba sus heridas.

Kuyou acabó derrapando para frenar, y ver el resultado de su ataque.

-"¿Solo le he rozado? Imposible. ¿Cómo puede un simple humano moverse tan rápido? A no ser..."-pensaba Kuyou.-Tienes sangre de youkai inyectada, ¿no?

Ravage solo giraba y doblaba su brazo izquierdo mientras observaba sus heridas. Aparentemente, lo único que había conseguido aquel ataque fue cauterizarlas.

-Vuelves a equivocarte. Mi sangre y mi cuerpo son tan humanos como cualquiera de mi especie.-dijo mientras giraba su hombro para volver a ponerse en guardia.

-Entonces supongo que arderás tan fácilmente como cualquiera de tu especie.

Una bola de fuego se dirigió hacía Ravage, haciéndole desaparecer en esta. Kuyou se veía rodeado completamente de llamas por todos lados, mientras sonreía seguro de su victoria.

-Sigues sin entenderlo.-dijo una voz entre las llamas.

Kuyou notó como su mejilla era golpeada con tanta fuerza, que le pareció que su cabeza iba a ser arrancada. Acabó estrellándose contra un muro de piedra, dejando la marca de su cuerpo en él. Se puso de pie mientras veía la figura de Ravage avanzar entre las llamas hacía él, sin sufrir daño alguno.

-Sigues intentando quemarme vivo.-respondió con la misma neutralidad que había mostrado en todo momento.-¿Acaso crees que llevo este traje cubierto de placas de amianto por gusto? Me decepcionas, creía que serías un desafío mayor.

Estiró el brazo haciendo señas con los dedos para que se acercara, desafiándole. Kuyou furioso, se lanzó de nuevo al ataque, pero cuando Ravage iba a responder, desapareció frente a su ojos.

-¿Qué demo...?

El humano notó un brutal golpe por detrás, que hizo que se escucharan varios huesos romperse. Lo que Kuyou no esperaba era la rapidez con la que respondió a su ataque. Ravage retrasó su codo para intentar golpear al enemigo a su espalda, pero este se alejó dando un salto hacía atrás.

-"¿Cómo ha podido recuperarse tan rápido de un golpe así?"-pensaba Kuyou comenzando a preocuparse.

Ravage se subió un poco la máscara para escupir algo de sangre.

-Eso está mucho mejor.-dijo volviendo a bajarse la máscara.-"Esto no es bueno."-pensaba.-"Debo de tener tres costillas rotas. Varios golpes así más, y lo llevo crudo."-sonrió levemente debajo de la máscara.-"Al fin algo interesante."

Kuyou volvió a lanzarse a por él. Consiguió encajar un golpe en su rostro, pero Ravage agarró el mismo brazo con el que le había golpeado, y tiró de él estrellándole de espaldas contra el suelo. Ravage se preparó para aplastar su rostro contra el suelo, pero Kuyou se apartó a tiempo, haciendo que el pie de su oponente quedara hundido entre las losas de piedra. Mientras Ravage intentaba sacar el pie, Kuyou se preparaba para volver a atacarlo. Consiguió bloquear su golpe con el brazo izquierdo a pesar de que aún le escocían las quemaduras. Intentó devolvérselo con el puño derecho, pero esta vez fue el propio Kuyou quien detuvo su golpe.

Al final quedaron forcejeando intentando hacer ceder a su oponente, mirándose de frente, cara a cara.

-"Es imposible que sea un simple humano."-pensaba Kuyou mientras comenzaba a sudar.-"Nadie debería ser capaz de recibir un golpe así, y conseguir quedarse plantando en su sitio. Y casi ni se inmuta por mis ataques. ¿De que demonios está hecho?"

-"Esto se está alargando demasiado."-pensaba Ravage.-"Creo que tengo la mandíbula rota, y a saber cuantas quemaduras. Lo único que hace que me mantenga en pie es la adrenalina. Y no puedo permitirme perder esta batalla aunque sea de forma honorable. Tengo que poner fin a esto ahora, aunque sea jugando sucio."

Ravage finalmente consiguió liberar su pierna, y aprovechó para patear el costado de Kuyou. Este solo consiguió rodar a un lado para terminar poniendose de pie.

-Lo admito, sabes pelear. Pero no te va a resultar suficiente.-decía Kuyou sonriendo mientras las llamas aún los rodeaban.

-En eso tienes razón, y aunque me hubiera gustado desafiarte en un combate cuerpo a cuerpo, mis actuales circunstancias no me permiten hacerlo.

-¿Qué pretendes decir con eso?

Kuyou notó como entre las llamas salían otros hombres con un uniforme como el de Ravage, formando entre todos un círculo a su alrededor.

-De veras lo lamento...-de un salto todos se elevaron junto a Ravage varios metros.-...pero tengo una misión que cumplir.

Todos se abalanzaron sobre Kuyou, haciendo que la onda de impacto del golpe conjunto apagara las llamas cercanas.


Moka escuchaba a través de la puerta la conversación que su madre tenía con la mujer llamada Anna.

-Haces bien consultándome a mi sobre personalidades compartidas, pero, lo que tu dices no se ha podido probar antes. Traspasar una personalidad de un sujeto a otro.

Aquello había llamado la atención de Moka.

-Entiendo que pueda ser difícil, pero necesitaba tu ayuda en esto. Aunque si no lo ves posible...

-He dicho que jamás lo había probado antes, no que no pueda hacerlo.

-Moka, ¿qué estás haciendo?

Moka se giró para ver a su padre tras ella, y un poco sorprendida.

-¡Padre! Yo solo tenía curiosidad.-dijo ella.-Hay algo que me parece extraño en esa mujer.

-No te culpo, de veras lo hay.

Moka iba a preguntarle a que se refería, pero su madre y la mujer salieron del cuarto.

-Hola, Issa. Hacía tiempo que no te veía.-dijo Anna al verlo.

-Dra. Jekyll. ¿De que estaban hablando usted y mi esposa?-dijo con amabilidad.

-Un simple asunto de negocios. Nada que deba preocuparte.-dijo Akasha mientras ponía las manos sobre los hombros de su hija.

Moka se dio cuenta de eso. Pero solo lo hacía cuando su madre temía que pudiera haber problemas. Eso significaba que estaba a punto de ocurrir algo malo.

-La verdad, más que en la reunión, estaba interesado en su acompañante, doctora.

Los cuatro caminaban en dirección a la habitación principal del castillo, donde estaba la entrada.

-Tengo entendido que usted y Adam jamás se han llevado demasiado bien.-decía Anna.-Dígame, ¿tiene aún pensado acabar con él?

Moka escuchó aquello a pesar de que la mujer intentó decirlo en voz baja.

-¿Él sigue pensando en acabar conmigo?

Akasha miraba aquella conversación con algo de tristeza, y su hija se dio cuenta de ello. Pero no tardaron en llegar al salón principal. Hubieran seguido hablando de no ser por la escena que se les planteó. La habitación estaba completamente destrozada. Las paredes agrietadas, algunas ventanas rotas, y tumbados en el suelo, vampiros de la familia Shuzen. Todos heridos y lamentándose, pero afortunadamente ningún muerto. Había como una media docena de ellos, derrotados. Las marcas del lugar dejaban ver que había sido una pelea brutal. En el centro de la habitación, Adam sujetaba a uno por el cuello alzándolo, mientras aún forcejeaba por soltarse. Su ropas estaban rasgadas, y mostraba algunas heridas superficiales, pero no parecía ni notarlas.

-Me decepcionas, Shuzen.-lanzó al vampiro contra una pared.-Han pasado 200 años desde nuestro último encuentro. ¿Realmente creías que no habría mejorado?

Adam fue caminando hasta quedar al frente de Issa Shuzen. Ambos se retaban con la mirada. Moka estaba sorprendida por la facilidad con la que había derrotado a los soldados de su padre. Ahora lo observaba intimidada, incluso asustada. Aquel gigante giró la vista un momento hacía ella. Entonces fue cuando se fijó en cuan atemorizante era su mirada, y en el símbolo que adornaba sus ropas.


Moka abrió los ojos. Se encontraba con las demás en el autobús, de camino de vuelta a la academia. Acababa de despertar justo al amanecer. Habían pasado toda la noche buscando a Tsukune, y aún ahora volvían a la academia tras perder su rastro. La única pista que tenían: el símbolo en la chaqueta de quien les atacó. Y repentinamente, ella tenía una pista más acerca del asunto.

-"¿Quién era esa mujer? ¿Y que era esa criatura?"-decía mirando a sus compañeras dormidas.-"Claramente no era humano, pero tampoco conozco ningún youkai de ese tipo. Fue capaz de derrotar a seis vampiros él solo, y parecía fresco con una rosa. Pero ese no es el problema. ¿Cual es la historia que tienen mis padres con esa gente?"

Realmente, aunque intentara pensar en aquello, no podía sacar de su mente lo que más le preocupaba: Tsukune. No tenían ni idea de quien lo tenía, ni de para que lo querían. De hecho, ni siquiera sabían si estaba vivo o... Prefería no pensar en eso. Soltó un quejido de molestia por verse incapaz de hacer nada.

-Veo que habéis pasado una noche muy larga.-le decía el conductor del autobús con su sonrisa habitual.-¿Habéis conseguido encontrar algo?

-Solo una pista que podría serlo todo, o podría no llevarnos a nada.-decía ella mirando por la ventana.

-Jeje... No deberíais preocuparos tanto. Sea lo que sea lo que tengáis, si está relacionado con youkais, tal vez haríais bien en mirar en la biblioteca privada del director. Desde lo de Alucard nadie ha entrado allí.

A Moka le llamó la atención aquel comentario del conductor. Normalmente, nada de lo que el decía lo hacía por puro azar. Así que quizás el supiera algo que ellas no. Pero decidió no pensar en ello ahora. Si lo que decía era cierto, puede que sacaran algo en claro.

-Tsukune.

Moka se fijó en que Kurumu había despertado. Se había apoyado en el respaldo del asiento delantero, y algunas lágrimas salían de su rostro.

-¿Tú también estás preocupada?-le decía Moka.

-¡¿Cómo no vamos a estarlo Moka?! A saber que horribles cosas le estarán haciendo a Tsukune.-decía ella gritando preocupada, despertando a las demás.

-¿Sigues sin recordar porque conocías ese símbolo?-le preguntaba Mizore.

-Ahora mismo sí.-las chicas le prestaron atención en ese momento.-Mientras dormí, me vino un recuerdo a la mente. Sobre cuando vivía en el castillo de mi familia. Un día vinieron un hombre y una mujer a ver a mi madre. La mujer no tenía nada especial, pero el hombre...

Dudo durante unos instantes, llamando más aún la atención de sus amigas.

-¿De que se trata Moka? ¡Si es por Tsukune debes decírnoslo!-decía Kurumu apurada.

-Su cara estaba cubierta de cicatrices. Pero, no era como si las hubiera sufrido en una batalla. Parecía como si su rostro fuera un puzzle montado con piezas desiguales. Y parte de su piel, tenía un tono algo verdoso, como si su piel estuviera necrosada.

-Jamás había oído hablar de un youkai así.-decía Yukari pensando.

-Aunque no fue su rostro lo que más me llamó la atención. Fue su poder. Pudo derrotar a seis vampiros él solo.-Moka se mostró preocupada.-¿Qué clase de criatura es capaz de hacer eso con tanta facilidad?

-Entonces, si dices que tu familia sabe quienes son, significa que tu padre puede saber quienes son.-decía Mizore.

-Lo que significa...-decía Kurumu.

-Que solo debemos preguntarle a mi padre, y podremos localizar a Tsukune.-decía Moka seria, mientras el autobús llegaba a la parada de la academia, tras haber amanecido.


Issa Shuzen se encontraba en la barra del bar de la academia. Su hija lo vio al entrar. Fue ella sola porque creía que sería más sincero con ella, que si fueran a preguntar todas. Moka se sentó al lado de su padre.

-¿No es un poco temprano para beber, padre?-dijo sin más.

-Se supone que somos criaturas nocturnas, la mañana es nuestra noche. Por cierto, tu novio no se presentó ayer al entrenamiento.

Moka se enrojeció al oír eso.

-¡El no es mi novio!... aún.-esto último lo dijo para si misma, para luego sacudir la cabeza.-Como sea, venía a hablarte de Tsukune. Él ha... desaparecido. Creemos que ha sido capturado.

Esto llamó la atención de su padre.

-¿Por quien?

-Eso es lo que quería preguntarte. Cuando seguíamos su rastro, fuimos atacadas por una motorista. Mientras escapaba, vimos que en su espalda llevaba un símbolo, como una serpiente con alas.

Issa abrió un poco los ojos al escuchar eso.

-Padre, se que tú sabes quienes son. Recuerdo a dos personas que vinieron a nuestro hogar una vez, y que llevaban ese mismo símbolo. Por favor, si sabes que quieren de Tsukune, dímelo.-dijo en un tono algo suplicante.

El padre quedó mirando a su hija, y luego suspiró.

-Sí, conozco a la gente de la que me hablas. Pero no comprendo el motivo por el que capturaron a Tsukune, si en verdad son ellos los responsables.

Moka iba a preguntarle a que se refería, pero la televisión en la cafetería comenzó a emitir estática. La habían instalado allí para estar informados sobre como tomaban los humanos el asunto de la coexistencia con los youkais, para informarse sobre el exterior. Así que tenían puesto siempre un canal de información 24 horas.

-¿Qué le ocurre al televisor?-se preguntaban algunos de los presentes.

La estática dejó paso a grabaciones de hace 10 meses. Cuando las criaturas de Alucard devastaban las ciudades de Japón. Desde Tokyo, hasta Nagasaki. Se mostraban imágenes de gente devorada, y edificios siendo derruidos por el tamaño de los seres, mientras los escombros aplastaban a cientos de ciudadanos. Tras unos minutos, las escenas cesaron, para mostrar la imagen estática de una calavera con tres cuencas siendo atravesada por un cuchillo.

-Aunque si sería más propio de ellos.-dijo Issa, desconcertando a su hija aún más.

Tras unos segundos, apareció Ravage en la pantalla, con un pasamontañas, y con el brazo izquierdo con un cabestrillo, delante de una pared blanca.

-Hola, buenas gentes de Japón. Lamentamos incordiarles con estas brutales imágenes, pero creíamos que era necesario recordar la calumnia que sufrió este hermoso país de manos de esas abominaciones.

Todos los youkais observaban el televisor con atención, al igual que todo el país en el mundo humano.

-Pertenecemos a una organización llamada los "Cazadores en la oscuridad". Durante siglos, hemos luchado contra las criaturas que intentan arrebatarnos lo que es nuestro por legítimo derecho: este mundo. Y dado que ellos se han revelado ante el ojo público, decidimos que debíamos tomar ejemplo, para luchar en las mismas condiciones.

La cámara enfocó a los pies de Ravage, mientras este mantenía apoyado un pie sobre la cabeza de Kuyou. El estupor de Moka no hacía más que crecer.

-Este sujeto es uno de los líderes de la organización terrorista responsable del ataque de hace 10 meses. Fairy Tale. ¿Su objetivo? Acabar con la humanidad. Pero pudieron ser detenidos. Y ahora nosotros estamos aplastando lo que queda de ellos para que no vuelvan a levantarse.

Pateó el estómago de Kuyou cuando intentaba levantarse, y luego la cámara volvió a enfocarle mientras comenzaba a caminar.

-Pero no se confundan, el problema no acaba con ellos. Por todo el país hay asentamientos ocultos de estos abominables seres. Desde los de más bajo nivel, como los cíclopes, hasta los de más alto.-en ese momento se detuvo.-Como los vampiros.

La cámara se movió para mostrar a Kahlua sujeta a una cruz de acero como a la que se encontraba sujeto Tsukune no hace mucho. Esto hizo que Moka se levantara de golpe horrorizada, mientras su padre hizo estallar el vaso de cristal en su mano furioso.

-Por fin nos han declarado la guerra de forma oficial, y si creen que van a poder ganar, están muy equivocados. A los youkais que esteís viendo esto, escuchad bien. Si apreciáis vuestra vida, huid de aquí a toda prisa. Porque esta tierra, a partir de hoy, solo le pertenecerá a la humanidad. No habrá lugar donde podáis ocultaros de nosotros. Os encontraremos, os sacaremos, y os exterminaremos, como las alimañas que sois. Volveremos a vernos en el siguiente reporte del conflicto.

La imagen se cortó para mostrar de nuevo el símbolo de antes, solo que ahora se podía leer debajo la frase: "La veda queda abierta." Tras aquello, la imagen se cortó de golpe, para volver a mostrar la programación habitual, con unos extrañados presentadores de televisión. En ese momento, casi la mitad de la academia estaba observando aquel televisor. Su rostros iban de la ira hasta el terror puro, mientras en el mundo humano, la cosa no era muy distinta. Muchos aún reaccionaban con miedo, pero otros lo parecían celebrar con júbilo.

Moka salió de su estupor, y confrontó a su padre furiosa.

-¡Padre! Si sabes quienes son, o de que va todo esto, por favor, dímelo.

Issa sorprendido por la reacción de su hija, iba a decirle algo, pero entonces su móvil comenzó a sonar.


-Todo va según usted lo ordenó, líder supremo.-dijo Ravage haciendo una reverencia.

Tres imágenes holográficas rodeaban a alguien en un trono en la oscuridad. Eran Ravage, Wilson y Kowarenai. El hombre en el trono, aún oculto en las sombras, se dirigió a ellos.

-Bien, bien. Si todo va según lo previsto, obtendremos lo que queremos dentro de poco. Marcus, Ishi: es vuestra hora de actuar.

-Sí, líder supremo.-tras esto sus imágenes desaparecieron, pero se encendió una nueva imagen frente al trono.

-Dimitri, ¿qué querías decirme?-dijo el hombre con calma.

El holograma era el mismo sujeto de la base de investigación de Okinawa. Su cara mostraba enfado y preocupación

-Líder supremo. Lo lamento, pero me temo que debo darle la única mala noticia del día.-dijo con seriedad.

En la base, la pista de aterrizaje parecía el escenario del final de una batalla, con soldados muertos y heridos por todos lados, mientras los sanitarios hacían lo que podían. El contenedor donde tenían metido a Tsukune estaba abierto y vacío. Por fuera del contenedor, estaba grabada la frase: "De parte de vuestros viejos amigos." Y debajo, pintarrajeado un símbolo: una serpiente alada.


Marcus Wilson observaba un campo de flores blancas. Lo curioso es que solo esa zona estaba despejada. Todo lo demás estaba cubierto de nieve. Se agachó para poder arrancar una y olerla, mientras dos soldados tras él observaban pacientemente.

-Hermosas, ¿verdad?-dijo dándole la espalda a sus hombres mientras observaba la flor en su mano.-La primera vez que llegue aquí medio congelado, y me encontré con esto, pensé: "Deben ser unas flores muy fuertes para sobrevivir aquí." Pero entonces descubrí que no es que fueran fuertes, si no que eran despiadadas.

-Señor, lamento interrumpirle.-dijo uno de los soldados tras él.-Pero estamos listos para comenzar el ataque.

Inhalo y exhalo con tranquilidad.

-Bien.

Aplastó la flor con el puño, y se montó en una moto de nieve roja, mientras aquellos hombres se subían en dos blancas a sus lados. Tras ellos, todo un ejército esperaba a moverse con una señal de su líder, montados en vehículos adaptados a la nieve.

-Bien, caballeros.-dijo girando la cabeza hacía atrás para mirar a sus hombres.-Tras ese valle un grupo de solitarias pero bellas damas esperan compañía. Así que no las defraudemos, y vayamos a romper el hielo.

Tras aquello todos gritaron con júbilo, mientras Wilson ponía en marcha su vehículo y arrancaba con un ejército siguiéndole.


Tres barcos avanzaban por un océano de sangre cubierto de niebla. Kowarenai observaba en proa con unos prismáticos, dirigiendo su vista al objetivo.

-Ahí tenemos nuestro objetivo, caballeros.-dijo a los oficiales tras ella, mientras se apoyaba en la proa y bajaba los prismáticos.-Cuando quieran.

-Objetivo a la vista. ¡Abran fuego!-dijo uno a través de un comunicador.

Una andanada de misiles salió de los barcos mientras la mujer en proa observaba complacida. Atravesaban la niebla, mientras los misiles comenzaban a caer, y volaban por los aires los edificios que conformaban la academia youkai.