La Novia de Kaito Kid
El principio de un nuevo día había comenzado. Un castaño de ojos azules abrió los ojos extrañado al no sentir ese típico calor a su lado, otra vez ella se había ido dejando en su lugar un post it.
Nos veremos esta noche.
Hoy tengo llena la agenda.
Que tengas un buen día.
~Aoko~
Tomó la pequeña hoja amarilla con rabia arrugándola en su mano. Todos los días se habían convertido en similares. Aoko ya nunca estaba para despertar junto a él ahora que eran libres de pasar todas las noches juntos como él tanto había deseado.
Había algo en la actitud diaria de su novia que lo preocupaba de sobremanera, y lo peor es que creía saber la razón, y esa tenía que ser su alter ego. Tomó la revista que sabía que su novia mantenía escondida en su cajón para ver como la página que tenía marcada mostraba algunas escenas donde Kid parecía estar ligando. Lo peor era que esas escenas eran tan falsas como el resto que mostraba. Todo era una mentira para atraer a la clientela femenina, y en ese artículo la intención era agrandar las ilusiones de las fanáticas del ladrón creyendo que algún día ellas podrían estar en la situación de las otras afortunadas. Claro que al parecer también tenía la intención de crearle a él problemas con su pareja.
Llevaba días pensando en alguna solución para demostrar a Aoko que no debía sentirse insegura de su fidelidad, y después de algún tiempo había tomado una decisión que en sí era bastante arriesgada, pero que podría solucionar más tarde.
Esa noche él tenía un robo que llevar a cabo, así que vistiéndose con el inmaculado traje blanco fue a robar la joya de esa noche. La verdad es que sabía de antemano que no era Pandora, pero además de que necesitaba arreglar las cosas con Aoko lo máximo posible, era mejor asegurarse.
El robo fue como cualquier otro, robó la joya, comprobó que era Pandora…Y todo sin que nadie fuera capaz de atraparlo.
Salió del edificio lo más rápido que pudo y se dirigió hacia la torre del reloj, por donde sabía que Aoko pasaba todas las noches para llegar a casa. Además, él había mandado un aviso sobre su aparición allí, consiguiendo que periodistas y policías lo esperaran allí.
— Señorito Kaito, ¿no cree que se ha pasado? — preguntó Jii observando como a lo lejos helicópteros de la policía y miles de personas rodeaban la torre — Con ese escándalo la señorita Aoko es capaz de no pasar por ahí.
— Tonterías Jii. Aoko pasará solo para ver si es verdad lo que dicen las revistas — sonrió gatunamente — Y ahí haré mi maniobra.
— No entiendo porque no puede solo hablar con ella como personas normales — comentó llevándose la mano a la sien.
— Eso es simple. Es porque yo no soy una persona normal — bromeó.
— Solo espero que esto no nos meta en problemas — confesó Jii viendo la gran multitud que había en la torre.
Los segundos siguieron pasando hasta que el ladrón consiguió ver a la figura por la que hacía todo eso. Ella observaba su alrededor con los brazos cruzados esperando su aparición. Seguro que si ella supiera lo que iba a pasar no estaría tan tranquila.
Con una sonrisa en el rostro hizo que la torre del reloj fuera cubierta por completo con una nube de humo para después aparecer él en medio de esta, recibiendo los aplausos y gritos de sus fans.
— Ladys and gentlemans — saludó a la vez que miles de palomas volaban sobre él — Gracias por acudir a mi aviso, les doy mis mas sinceras gracias — habló haciendo una leve reverencia — Os reunido por una única razón. A pesar de ser un ladrón también soy una persona común y corriente en mí día a día, y como tal tengo pareja.
Sonidos de asombro reinaron en el lugar, otros de desilusión al enterarse de la noticia.
— Sin embargo últimamente han estado saliendo revistas con imágenes falsas y eso está ocasionándome problemas. Como entenderéis no me gusta que mi novia piense que le soy infiel — explicó — Así que os pido que dejéis de retocar fotos para que parezca que hago algo que en realidad no hago. Y finalizo dando las gracias por haber venido a escucharme. See you, next illusion — finalizó desapareciendo de nuevo entre el humo.
Ninguno de los presentes había entendido muy bien lo sucedido, otros directamente no querían entender que su adorado Kid ya tenía a alguien. Y los policías solo se habían extrañado aún más. Pero, entre la multitud había una figura que sí sabía todo. Sonrió con cariño al ver el escándalo que había montado su novio solo para infórmale de la verdad. Sin duda era un grandísimo tonto.
Se distrajo de sus pensamientos al sentir un toque en su espalda. Al girarse unos labios tomaron los suyos ante su sorpresa. Al ver el rostro del joven ladrón no pudo evitar corresponderle, para al separarse abrazarle con fuerza.
Al fin todo había vuelto a la normalidad o casi todo.
