Aquí les traigo un capítulo, pero corto :l. En los último dos capítulos me dejaron comentarios tan awww que no podía dejarlos dos semanas sin capitulo. Así que, aunque corto, espero lo disfruten. c:

Edit:

27/11/2017

Bueno... ¿Qué puedo decir? Estoy inspirada y en vacaciones. Así que… ¡Edito más rápido! Yay. Disfruten.


Lambo fijo la vista en la ventana de su habitación, viendo como la luz se filtraba entre las cortinas. Alude le había vuelto a quitar sus ropas, devolviéndole lo más ligero en vestimenta que había de la época. Se sentía liviano y casi desnudo sin el peso de su abrigo y el cuero de sus botas. Pero no había mucho que pudiese hacer al respecto, después de todo, tenía problemas más serios en los que centrarse.

Como el hecho de que ahora su habitación se había vuelto su cárcel, o al menos más de lo que ya lo era. Había guardias a todas horas en la puerta y solo podía salir si era escoltado por uno de los guardianes. Y solo ellos, los elementos, tenían permitido entrar a su cuarto. No podía culparlos, después de todo había desaparecido, siendo remplazado por una versión más joven, para luego volver con una gigante bola de energía roja que por poco (mata) lastima a G. Agradecía el simple hecho de que lo hubieran dejado tener unas cuentas horas para sí mismo antes de encerrarlo. Y bueno, seguía siendo mejor que la mazmorra bajo la mansión. Pero eso no significaba que no estuviese increíblemente aburrido.

Al principio no había sido tan malo, pues había libros de sobra en los estantes. Se entretuvo leyéndolos, pero la mayoría ya los conocía y pronto se aburrió de re leerlos. Había varios, incluso, de los que conocía la secuela, que no saldrían hasta dentro de unos cuantos años. Mantuvo los ojos firmemente alejados del piano que Asari le había traído. Sabía que el guardián tenía buenas intenciones, pero el instrumento nunca le daba buenos recuerdos y solo lo usaba cuando era incapaz de bloquear sus sentimientos.

Se acomodo un poco para estar en el centro de la cama, estirando su cuerpo y forzándolo a relajarlo. Sin muchas opciones para entretenerse, cerró los ojos, entrando en el mundo de su mente.

Chro-Ella les había enseñado a manejar sus mentes, a que ellos la controlaran y no viceversa. Lambo sabía que esto no era exactamente en lo que ella hubiera querido que usara sus habilidades, pero el control mental que le había enseñado había sido en gran parte la única razón por la que seguía cuerdo.

El negro invadió su vista hasta que estuvo lo suficientemente profundo. Un mar de color estallo tras su parpados cerrados. Lo primero que encontró fue una gigantesca pared hecha en ladrillo, reforzada con metal, hierro y otros materiales. Golpeo el muro, asegurándose de su estabilidad, antes de atravesarlo. Al otro lado había solo metal, con cajones en las paredes para guardar sus memorias. Todo parecía limpio y estéril, pero Lambo sabía la verdad tras aquella fachada.

Hacía mucho tiempo, cuando apenas estaba empezando a crear el mundo, su mente había sido un paraíso para él. Todo era creado a partir del dulce, había montañas de gomas y ríos de chocolate… Un lugar perfecto para su yo más joven. Pero poco a poco fue cambiando. A medida que las cosas empeoraban en el mundo real, su mente se volvía más…Oscura. Los dulces desaparecían y eran remplazados por amargas comidas, podridas. La naturaleza que había estaba muerta. Y poco a poco su mundo se destruyó, dejando solo el recuerdo de lo que alguna vez fue.

Así que, como con todo lo que había pasado en su vida, Lambo borro el recuerdo. Puso muros de metal donde antes había vida, dejando al final un mundo que no reconocía, pero que era mejor que su mente imperfecta.

Tanía control absoluto sobre lo que pasaba en su cabeza y, aunque ya no era su paraíso personal, al menos era un lugar silencioso, el único lugar en el que tenía control sobre lo que pasaba, y por ello aún era preciado para él.

Si deseaba algún libro, este aparecía frente a él sin problema, si quería un televisor, se creaba con solo un pensamiento, todo lo que él quería aparecía. El único problema era el contenido. Los libros todos los tenían a ellos, los programas todos lo tenían a ellos. Todo en su mente los tenía a ellos. Así que el joven Bovino se limitaba a ver. A observar lo que alguna vez fue un mundo tan colorido y que se había vuelto algo tan… nulo.

Luego de un par de horas de estar sentado viendo a la nada, decidió salir. Después de todo, no podría vivir en su mente por siempre (Por mucho que lo deseara).

Le tomo unos momentos volver de lo profundo de su cabeza, y aún estaba un poco desorientado al abrir los ojos, por lo que, al encontrarse con dos grandes zafiros mirándolo preocupado, no pudo evitar retroceder por instinto. El cura a su lado murmuro algo que sonó vagamente a una maldición, cogiendo los pies del rayo para detener su movimiento, sus manos aun brillando con un leve color amarillo.

-Shhh Lambo, quédate quieto. – Le pidió Giotto, poniendo sus manos sobre el pecho del menor. Lambo respiro hondamente para calmar el desesperado palpitar de su corazón, asintiendo para indicar que estaba bien. El sol y el cielo lo observaron unos momentos antes de que Knuckle volviese a pasar sus manos rodeadas de llamas por el cuerpo del rayo.

- ¿Que están haciendo? - Cuestiono Lambo, forzando a su cuerpo a relajarse contra el espaldar de la cama, mirando a los guardianes con curiosidad. (Sus manos estaban sobre él. Lo estaban tocando. El contacto era dolor. No quería más dolor. Por favor.) (¿Por qué no lo estaban lastimando?).

-Knuckle vino a traerte la comida, pero estabas dormido, así que intento despertarte para asegurase de que comerías. Pero no despertabas. Estuviste inconsciente unas 3 horas. - La preocupación de Giotto era notable en su voz. No entendía la ansiedad de ambos ante su salud, pero no tenía ninguna intención de perseguir ese pensamiento en ese instante. (Y solo en lo profundo de su mente admitió que no tenía razón para estar confundido, pues, aunque lo tuvieran encerrado como un prisionero, seguían tratándolo como familia.)

Lambo abrió la boca para hablar, pero el gruñido de Knuckle lo interrumpió.

- ¡No lo encuentro! Llevo tres horas buscando y todavía no encuentro cual es el motivo de su inconsciencia. - Lambo junto los dedos, jugando con ellos, sintiéndose culpable de ser la razón del estrés del tan animado guardián del sol. Alzo un poco la mano, como un estudiante pidiendo permiso para hablar. Cuando se aseguró de tener la atención de ambos, trato de explicar.

-No hay nada malo conmigo. – El Bovino alzo los hombros, agachando la cabeza en un gesto inusualmente tímido. Knuckle y Giotto compartieron una mirada. El sol había detenido su frenética búsqueda y ahora ambos esperaban una explicación del menor. Lambo suspiro, con gentileza apartando las manos del sol, quien, vacilante, le permitió ese pequeño confort al Bovino.

-No es algo físico, es…mental. - Murmuro la última palabra, apartando la mirada. Incluso en su tiempo, las enfermedades mentales todavía eran a veces consideradas solo un chiste. No quería saber cómo reaccionarían gente del pasado, quienes no conocían si quieran el concepto. ("Eres débil Bovino." Un hombre de pelo blanco y sonrisa burlona le murmuro en el oído. "Nunca mereciste ser un Vongola." Su risa macabra resonó mientras acariciaba la mejilla ensangrentada del azabache.) (Ese día…Ese día Varia dejo de existir. Solo un joven rayo fue testigo de la destrucción que dejaron a su paso.)

Un dedo en su mentón lo forzó al alzar la cabeza, encontrándose con preocupados ojos azules, un poco de naranja creciendo a su alrededor. Giotto le sonrió con gentileza, revolcando su cabello con la otra mano.

-Le pediré a Deamon que te revi…- Lambo ya estaba abriendo la boca para refutarlo, pues su cabeza no era lugar para nadie aparte de él, pero el sonido de la puerta al abrirse bruscamente los interrumpió a los dos. G entró con pasos pesado, sus puños cerrados hasta tal punto que estaban blancos, su mirada echaba llamas.

-Primo, un loco está destruyendo el pueblo. Muchos civiles están lastimados. Esta gritando cosas extrañas. Solo pudimos entender algunas palabras, entre ellas "Millefiore." Aunque no sé qué significa. Enviaríamos guardias si solo tuviera armas de fuego, pero está usando llamas azules. – G se detuvo para respirar, mirando con preocupación a su cielo. -Son llamas de la última Voluntad, Giotto. – Lambo veía la boca de la tormenta moverse, pero era incapaz de oír algo aparte del correr de su sangre, que resonaba con fuerza en sus oídos. Sus músculos se habían tensado instantemente al escuchar la palabra que no pertenecía a este tiempo y estaba bastante seguro de que el aire se estaba rehusando a entrar a sus pulmones. Millefiore estaba aquí y venían a matarlo. (Venían a matar a su familia.)

-Se hace llamar Glo Xinia. – Después, Lambo admitiría el no estar muy seguro de que pasó luego de que aquellas palabras salieran de la boca de G. Su mente se había calmado, con un solo objetivo. Iba a destruir a todos los que se hubieran atrevido a seguirlo al pasado. El rojo era el único color que podía reconocer. Rojo, como la sangre derramada de su enemigo. Era lo único que su cuerpo ansiaba.


Wuajajaaja Soy una mala persona xD. Okno, pero a que no se esperaban eso ¿Oh sí? :3

No, Lambo no se convirtió en un loco asesino que mata a todo el que tenga algo que ver con Millefiore, pero tiene historia con Glo Xinia. Se enterarán el prox. Capitulo. :3

Espero que tengan paciencia y no mueran de curiosidad. En una semana entro a estudiar, y estoy ocupada comprando las cosas y eso :l Aun así, TRATARE de subir pronto.

Ojalá les haya gustado el capítulo.

Les agradezco a todos por el apoyo, enserio significa mucho.

¡Bye! ¡Nos leemos! :3

Edit: 27/11/17

Huh…Este capítulo también cambio un poco, aunque supongo que no tanto como los otros dos. Aun así, me gusta mucho más así a cómo estaba antes.

Espero que lo hayan disfrutado.

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Chaos