¡Hola! Lo sé... me demore más de lo normal, sorry xd. Desde ahora los capítulos de subirán entre jueves y sábado. (Si, sé que hoy es domingo, pero dije desde ahora xD)
Les agradezco a todos sus Reviews, follows y favoritos, es por ustedes que sigo la historia c: !Bienvenidos a los nuevos lectores! :3
Ahora sí... Aquí está el nuevo capítulo xd.
¡Nos leemos!
Edit Finalizado 25/1/18
Su piel estaba helada, sus manos temblaban ligeramente y el aire ya no entraba con facilidad a sus pulmones. Aun así, Lambo no sentía nada. Intelectualmente, sabía que estaba ocurriendo, pero su mente se había desconectado de las inquietudes de su cuerpo. El único sentido al que todavía estaba conectado parecía ser su visión, donde memorias del pasado pasaban sin compasión (Rojo. El color del liquido que corría por sus manos. El color que estallaba tras el chocar de una bala. El ultimo color que su familia había visto.).
Su cuerpo se movía sin su consentimiento, apartando las sabanas y sacando sus pies de la cama. Solo se percato de ello cuando una mano en su hombro detuvo su avance. Sus ojos inmediatamente se dirigieron a ella, su cerebro incapaz de procesar el significado.
-…ambo! ¡Lambo! – Una conocida y usualmente cálida voz penetro el muro tras el que se habían escondido sus oídos. Su cuerpo se estaba sacudiendo y le tomo un momento localizar la fuente del movimiento. Parpadeo con fuerza, agitando la cabeza. Llevo una de sus manos a su cara, apretando sus parpados con ella. (Respira. Respira)
- ¿Lambo? ¿Estás conmigo? – El azabache forzó sus parpados a abrirse, encontrándose con Giotto. El rubio lo miraba con el ceño fruncido, su mano aun en el hombro del menor. Lambo trato de darle una sonrisa temblorosa, pero a juzgar por como esta no fue devuelta, no fue muy exitosa.
Dio un paso atrás, recordando a los otros guardianes presentes. Giotto no pareció muy contento con su decisión, pero le permitió alejarse, cruzando los brazos en cuanto dejo de tocarlo.
- ¿Lambo? – Esta vez la voz provenía del sol, quien ya tenía sus manos rodeadas de amarillo. Lambo negó la cabeza y planto su mirada en el guardián restante. G parecía inquieto, alternando la mirada entre las personas en el cuarto y la puerta de este, obviamente ansioso por salir a la batalla.
- ¿G? ¿Podrías repetir eso? - Pidió el joven en un susurro, su voz quebrándose al principio de la oración. G observo al joven por unos segundos antes de mover su mirada a su cielo, quien negó la cabeza hacia el pedido silencioso.
-No creo que sea una buena idea. – Respondió el pelirojo, moviendo el cigarrillo apagado entre sus dedos. Knuckle se acerco al azabache, intento devolverlo a la cama, pero Lambo mantenía sus pies plantados en el suelo y sus ojos firmemente en la tormenta, el verde en ellos brillando por primera vez con vida.
- Si es…- Su voz se apagó, el temblor en sus manos intensificándose. Lambo cerro los puños con fuerza, tratando de negar el movimiento. Respiro con dificultad, forzando las memorias al hueco más profundo de su mente. (Sangre, sangre, sangre. La muerte lo rodeaba, lo perseguía. Y ahora estaba solosolosolo.) Volvió a hablar solo cuando estuvo seguro de que su voz no le fallaría. – Si es quien creo que es…No van a ganar contra él. – Paso su mirada por los tres ojos frente a él, con más determinación de la que había tenido en años.
La tensión salió un poco del cuerpo de G, mientras le daba una sonrisa entre burlona y gentil al menor.
- Somos más poderosos de lo que parecemos, niño. – Le aseguro la tormenta, pero Lambo ya estaba negando la cabeza.
- ¡No! No entienden…Y-Yo…Es mi lucha. – Lambo respiro hondo, dando un paso adelante, con toda la intención de seguir su camino. La mano de Giotto en su cabeza lo detuvo, quien, con uno de sus dedos en el mentón del menor, alzo su cabeza. Lambo se encontró con una gentil sonrisa, pero una severa mirada.
- Están atacando un pueblo bajo la protección de Vongola, así que es problema de Vongola. Tu te quedas aquí. – Apretó un poco su agarre en el menor, tratando de hacerle entender lo serio que estaba. - ¿Entendido? – Lambo frunció el ceño y Giotto podía ver la terquedad en los ojos del menor. El rubio suspiro, apartándose del azabache. Inmediatamente Lambo bajo la mirada, cruzando los brazos.
- Vamos. – Nada había quedado resuelto y las preguntas se amontonaban en la mente de los guardianes, pero sabían que no tenían tiempo, no ahora. Ahora tenían un pueblo bajo ataque, posibles bajas civiles y amigos en riesgo.
Lambo los vio salir y no pudo evitar gruñir frustrado al escuchar el cerrojo moverse. Lo habían encerrado. Camino a la ventana, observando como colinas de humo empezaban a aparecer, seguramente provenientes del pueblo. Sabía que nadie en esta época tenía oportunidad contra la tecnología del futuro. Sabía que Glo Xinia mataría a todo aquel que se interpusiera en su camino.
Giro su cuerpo a la puerta, dándole la espalda al vidrio. Alzo una mano, apuntándola a la madera, cerro los ojos y deseo. (Deseo con todas sus fuerzas que una llama verde apareciera. Que lo rodeara y siguiese sus órdenes. Pero recordaba como al pasar de los años sus llamas se habían extinguido con su voluntad. Como habían dejado de funcionar en actividades monótonas. Como debía usar un anillo para forzarlas a salir, porque su voluntad ya no era suficiente.) Abrió los ojos, encontrándose con la puerta en perfectas condiciones. Gruño frustrados, cogiendo el objeto más cercano y lanzándolo contra el muro. La silla cayo en pedazos y aun así el enojo solo seguía creciendo. Se acerco más a la puerta, plantando sus manos sobre la chapa y poniendo su frente contra la madera (y en su cabeza pasaban las caras de los muertos. De aquellos a quienes no pudo salvar.).
- No, no, no.- Se negaba completamente a ver a más morir. Lucharía. Lucharía hasta la muerte si era necesario, pero salvaría a todos en su camino. (Y en el fondo de su ser, una llama antes extinta renació.)
Sintió una ráfaga de calor pasar por sus manos, segundos antes de que la puerta se abriera, sus engranes internos derritiéndose ante el calor de la llama.
Lambo empujo la puerta, triunfante. Inmediatamente puso su cuerpo en pose de defensa, listo para pelear contra cualquier guarda dejado para resguardar la habitación, pero el pasillo estaba completamente vacío. No tuvo la energía para celebrar esa pequeña suerte, pues sabía lo que significaba. Las cosas en el pueblo estaban mal.
("Siempre tienes que tener un plan" La voz de una tormenta antigua, con cabellos plateados e inteligentes ojos, susurro en su oído.)
- Okey. – Le murmuro al aire, ignorando el golpe de dolor en su pecho.
Su primera parada, la habitación de Alude.
Giotto respiraba con fuerza, aunque sus llamas se mantenían firmes en su cuerpo, pero sabía que eso no dudaría mucho. El extraño oponente con quien estaban luchando no tenía un solo rasguño en su cuerpo, pues cada vez que se acercaban, animales rodeados de llamas los interceptaban. A su alrededor, todos sus guardianes luchaban con algún tipo de criatura. Sus ojos analizaron el campo de batalla, buscando en específico a su niebla pues, aunque Deamon era muy poderoso, su estamina dejaba mucho que desear. No le tomo mucho localizarlo, estaba luchando contra una enorme serpiente. Seguía en pies, pero Giotto podía ver como sus movimientos se volvían más lentos, sus golpes más débiles.
No duraría mucho y, el cielo sabía, tras la caída de su niebla, el resto de los elementos lo seguirían tarde o temprano.
El universo debía de estar de su lado, pues poco después de pensar eso, las bestias dejaron de atacar. O al menos, eso pensó, hasta que un grito de dolor hizo que todas las miradas se plantaran en el amo de lo animales. Glo Xinia tenía una sonrisa prepotente en el rostro, una de sus manos alrededor del cuello de Lampo, alzándolo del suelo.
Las llamas de todos crecieron con fuerza, su voluntad de proteger al menor entre ellos alimentando el fuego en su interior. Pero ninguno se atrevió a moverse, pues todos sabían que un simple movimiento podría matar al rayo.
-Esto fue patetico. ¿Es lo mejor que pueden hacer? - Se burló el comandante de Millfiore, apretando su agarre en el menor. Lampo agito las piernas, con sus manos tratando de apartar los dedos de su garganta, pues el aire se le acababa. Glo Xinia rio, sacudiéndolo un poco antes de lanzarlo al suelo, poniendo su bastón sobre la espalda del menor. Giotto gruño, dando un paso adelante para atacar a su enemigo, pero su cuerpo le fallo, la batalla anterior cobrando sus cuentas.
-Maldito. – Espeto G, apretando su agarre en su inútil arma, pues las balas se le habían acabado. Se maldijo internamente por no haber traído su arco.
Glo Xinia sonrío burlonamente ante el comentario. Mirando fijamente a los ojos de la tormenta, alzo su bastón. Los guardianes hicieron un movimiento abortado para detener el ataque, pero estaban demasiado lejos y el palo empezó a bajar sin compasión, listo para darle a su víctima. Lampo tensó los músculos, escuchando el "swosh" del arma acercándose a su cuerpo.
- Glo Xinia. – El arma se detuvo a centímetros del joven. El hombre alzo la mira, una sonrisa maniática y sádica en su rostro. Lambo estaba parado tras los Vongola, las ropas con las que había llegado sobre él. Tenía las manos en los bolsillos de su chaqueta e ignoraba por completo a los guardianes a su alrededor, manteniendo sus brillantes ojos verdes clavados en el Millfiore.
- Bovino. – Glo Xinia movió el bastón, enterrándolo a su lado para recostarse sobre él. – Que…Grata sorpresa. Byakuran-sama ha estado buscándolo. – El hombre se paro recto, tildando un poco la cabeza. – Entenderás, que quiere acabar con la plaga que es su familia. – Lambo se mantenía quieto, ni una palabra saliendo de sus labios.
(Y, por primera vez, la primera generación estaba viendo al soldado tras el quebrado rayo. El hombre que iría al infierno y devuelta por su familia. El hombre, que aun sin nada, se paraba frente a la muerte y decía "No")
- No estás muy hablador hoy ¿Hm? – Se burlo el mayor, girando el bastón en su mano. Lambo alzo una ceja antes de bajar la mirada, apuntándola a los pies de Glo Xinia, donde Lampo aún no se movía. - ¿Oh? ¿Quieres al chico? – El peli morado se inclino hacía adelante, casi como un niño expectante. – Ven por él. – Y sin más, siguió su antigua acción, con satisfacción golpeando con fuerza la espalda del joven rayo.
El rostro de Lambo se mantuvo completamente blanco mientras este empezaba a caminar hacía su oponente. No avanzo mucho antes de que un agotado cielo Vongola se interpusiera en su camino, sus brazos cruzados y su mirada sería. Antes de que el hombre pudiera decir el "no" que Lambo sabría que vendría, el rayo empezó a hablar.
- Confía en mí. – Giotto frunció el ceño. Apenas conocía al chico y, por lo poco que sabía, todo indicaba que Lambo había sido culpable de las heridas de su rayo. El chico, aunque inintencionalmente, no había hecho más que causar problemas y aparte de la extraña necesidad que Giotto tenía de protegerlo y cuidarlo como a uno de sus elementos, no había ninguna razón para confiar en él. Y, sin embargo, su instinto le gritaba que lo hiciera. Que le confiara a Lambo la vida de sus guardianes, del pueblo y la suya.
Giotto suspiro. Su intuición nunca le había fallado y no empezaría a desconfiar de ella ahora.
-Hablaremos más tarde. – Fue su respuesta mientras se apartaba del camino. Lambo asintió, tanto en concuerdo como en agradecimiento.
- ¿Cuándo fue la última vez que nos vimos? ¿Cuándo mate a la niña china o al niño del ranking? – Glo Xinia seguía hablando, observando como el rayo se acercaba. Lambo mantuvo toda hemos bajo control, siguiendo su andar sin problemas (Estaba en medio de una batalla. En la guerra no hay momentos de sentimentalismo. La emoción no puede reinar, porqué eso te mata.) (Luego. Luego se dejaría consumir por los recuerdos. Luego se ahogaría en sus propias lágrimas. Cuando dejara la armadura y bajara la espada, se permitiría volver a ser humano.)
Se detuvo a un metro de Glo Xinia, sus ojos fijos en el cuerpo inerte. El hombre rio, haciendo un ademan con la mano, como diciendo "Adelante". Lambo se agacho, agarrando una de las manos del joven y arrastrándolo hacía él. Las criaturas volvieron a moverse, pero en vez de atacar a los Vongola, fueron directo hacía el joven rayo. Lambo lanzo al Lampo a su hombro, ni siquiera inmutándose por los animales que se acercaban a atacarlo. Recorrió con la vista el campo de batalla, contando a sus contrincantes antes de actuar. (Reb—El tutor estaría orgulloso.)
- Atrapa. – Eso fue el único aviso que dio antes de lanzar a Lampo hacía los guardianes, quienes se apresuraron a moverse para cogerlo. Se gano varias malas miradas por ello, pero Lambo estaba demasiado concentrado para notarlo.
Poniendo una de sus manos sobre la tierra, murmuro algo bajo su aliento, demasiado suave para que cualquiera de los presentes lo escuchara.
Una ráfaga verde, combinación de llamas y energía, salieron de su cuerpo, saltando por el suelo como culebras en caza. Rodearon a los animales y algunos de ellos chillaron mientras sus llamas eran extinguidas.
-Darle la espalda a tu enemigo no es una sabía decisión. - Comento Glo Xinia con aburrimiento, viendo como todas sus mascotas eran evaporizadas. Lambo alzo los hombros, finalmente parándose de su posición hincada.
- Debo asegurarme de que no haga trampa. – Y sonrió. Una sonrisa llena de odio, de deseos de sangre, de dolor. Glo Xinia asintió, girando su bastón un par de veces antes de clavarlo frente a él.
-Juguemos. –
Edita: 25/1/2018
Bueno...Se que dije que dejaría las notas de autor antiguas pero corte este capitulo, así que las notas de autor harían spoiler... :l
Esta más corto de lo que fue originalmente, pero eso significa que el próximo sera aun más largo de lo que fue originalmente. Y para ser 100% sincera...Me gusta mucho mas esta versión.
¡No se si hay alguien re-leyendo esto con los edits, pero me estoy divirtiendo mucho así que, si están leyendo los edits, espero que les guste esta nueva versión!
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Ciao Ciao
