¡Gomen! ¡Me demoré más de lo que dije!
Pero tranquilos, esta semana tratare de ser puntual. Para ser sincera estaba poco inspirada y ya no sé cómo llegar al final que quiero :l, por lo que probablemente los capítulos sean cortos. Aun así, espero disfruten el capítulo y nuevamente les pido disculpas. - Nota Original.
Edit Finalizado: 21/4/18
- Saquen a los civiles. – Giotto murmuro, observando a su joven prisionero (hermanito) y al extraño agresor. Los guardianes le dieron una última mirada al par antes de obedecer, la tensión en sus músculos expresando lo que sus bocas no podían. Knuckles se llevó a Lampo en brazos, quien seguía inconsciente, deseando tener a ambos jóvenes lo suficientemente cerca para protegerlos.
- Bovino… ¿A qué hueco huyo esta vez? - Glo Xinia se recostó sobre el bastón, su tono prepotente, en su cara una pequeña sonrisa de burla. – Es divertido perseguir a los cobardes, pero debo admitir que se está volviendo un poco tedioso. ¿Por qué no acepta su destino de una vez y deja de molestarnos a todos con su continua existencia? – Giotto apretó los puños, conteniéndose de dar un paso al frente. El único cobarde aquí era Glo Xinia, quien se escondía detrás de los extraños animales. Cuando movió sus ojos a Lambo, sin embargo, notó que el azabache parecía completamente inafectado ante las palabras del otro hombre, como si ni siquiera las hubiese escuchado.
- ¿Y quién lo obligaría a moverse de su cómoda oficina? – Las palabras eran burlonas, pero Lambo seguía hablando con aquel tono monótono que había adoptado desde que G les informo del ataque. Glo Xinia rodo los ojos, una mueca en su rostro. Giotto frunció el ceño, moviendo la mirada entre ambos contendientes. Lambo no era de hablar mucho, por lo que esta extraña conversación era fuera de lo común.
Y, en ese momento, fue que lo notó.
Por primera vez desde que el menor había llegado al campo de batalla, Giotto se permitió ver más allá de la preocupación (lo iban a lastimar, y él no podía hacer nada al respecto), la ira (¿Cómo se atrevía esa basura a atacar a su pueblo? ¿A su familia?) y todas las otras emociones que habían estado palpitando en su pecho. Vio como los hombros de Lambo estaban relajados, como sus piernas estaban ligeramente dobladas y como su mirada observaba todo y nada (un asesino antes de atacar.)
Y vio a los civiles aun a su alrededor, heridos, aterrados y corriendo. (Lambo les estaba dando tiempo de escapar.) Giotto, contra todos sus instintos, acepto el regalo que el menor le estaba ofreciendo y, manteniendo un ojo en la batalla, empezó a ayudar con la evacuación.
- Solo queda una rata por eliminar. Toda su familia está muerta, y solo usted queda como el recuerdo de la peste que eran. Es un poco decepcionante, como acabaron. Pero…Bueno. Con ese jefe que tenían, no me sorprende que los aniquiláramos tan fácilmente. – Giotto se congelo a media acción, instintivamente buscando la cara de Lambo. La comisura de sus labios había bajado, sus músculos se habían tensado y, solo por un segundo, una expresión devastadora se plantó en sus ojos, antes de que esta fuera remplazada por un muro de acero.
En un abrir y cerrar de ojos Lambo estaba frente a Glo Xinia, una mano rodeada de llamas verdes apretando el cuello del Milfiore. Glo Xinia, aun con la respiración cortada, sonrió.
- Atrévete a decirlo otra vez. – Lambo lanzo al hombre a unos metros de distancia, sus ojos brillando con rabia. Glo Xinia se levantó, limpiando su uniforme con tranquilidad. Al acabar, saco de su bolsillo más cajas arma, que brillaron por unos segundos antes de que animales empezaran a brotar de ellas. Lambo ni siquiera les digno una mirada, permitiendo que una ola de llamas verdes saliera de su interior. Los animales, como sus predecesores, fueron incinerados. Glo Xinia rio con fuerza, lanzando la cabeza hacía atrás para permitirle a la carcajada salir. Golpeó sus pies contra el suelo, haciendo que su cuerpo se elevara. Lambo lo siguió, y pronto la batalla se reubico al cielo.
Desde la tierra solo se podían ver rayos verdes y azules, pues se habían alejado demasiado como para ver sus cuerpos.
- La zona está libre. – Giotto aparto su atención de los destellos en los cielos para fijarla en G, quien, junto con los otros guardianes, a excepción de su rayo, caminaba hacia él. El cielo asintió, pasando sus ojos por los cuerpos de sus guardianes, evaluando sus heridas y severidad. Todos estaban cubiertos en golpes, y algunas gotas de sangre aun salían de cortadas aleatorias, pero nada parecía ser fatal. Aun así, Giotto se aseguraría de que la primera habitación a la que todos irían seria la enfermería.
- ¿Lampo? - Pregunto, cuando estuvo satisfecho con el estado de sus hombres. Devolvió sus ojos al cielo, donde los rayos se estaban acercando. Podía divisar vagamente la figura de Lambo.
- No muy bien. Tiene heridas graves pero nada fatal, solo se desmayó por la falta de oxíge… ¿Qué estás haciendo Giotto?- El guardián del sol se interrumpió a media oración cuando vio a su cielo entrando a modo HWD.
- Se están acercando demasiado. Con esa cantidad de poder no me extrañaría que acaben con el pueblo, los tengo que alejar de alguna manera. - Antes de que alguno pudiese protestar, Giotto ya estaba volando hacía la batalla.
-En el Cielo-
(- Detengámonos un minuto Lambo, hemos estado corriendo durante horas. - Pidió un joven rubio, quien respiraba con fuerza, sosteniendo un gran y pesado libro con ambas manos.
- ¡No podemos! – Forzó las palabras a través de pulmones que no querían funcionar, pues el aire les faltaba. Un Lambo de 17 años se forzó a ignorarlo, manteniendo la vista en el horizonte.
-I-P** no se va a molestar si llegamos un poco tarde. Solo un minuto Lambo. No te has detenido desde la explosión de la base hace dos días. – Lo reprimió con gentiliza el mayor, poniendo una de sus manos sobre el hombro del azabache. Lambo lo aparto con brusquedad, girando sobre sus talones para mirar al (su hermano, dios, su hermano) mayor. – El rubio portaba una gentil sonrisa, aunque en sus ojos se notaba lo herido que estaba por la acción del Bovino. Lambo abrió la boca (¿Para gritar? ¿Disculparse?) pero las palabras nunca salieron.
Una mano cubierta de llamas azules atravesó el pecho del rubio, quien bajo la mirada para observar el brazo, su mente no procesando que había sido atravesado por él. Un sonido, entre un grito y un sollozo, salió de los labios de Lambo. Fuu** devolvió sus ojos al azabache, dándole una suave sonrisa, sangre cayendo por la comisura de sus labios.
- Esta casería es cada vez más divertida. - Hablo un extraño hombre con pelo morado y uniforme blanco, sacando su brazo del cuerpo. Lambo se lanzó al suelo para evitar que este golpeara contra la dura tierra. (La sangre empezaba a manchar su camisa.)
Un grito desgarrador resonó en el campo, Lambo abrazando con fuerza a su hermano, mientras Glo Xinia observa con diversión.
-..e.- Una suave y débil voz llamo su atención. Lambo acerco su oído a la boca del rubio quien, con sus fuerzas disminuyendo con rapidez, repitió la palabra. – Corre. – Susurro, empujando un poco el cuerpo del menor. Lambo quiso negarse, rehusarse, peros sabía que era inútil luchar contra esa orden (sobrevive. Siempre, sobrevive.). Ambos sabían que Fuu** no lo lograría.
Soltó el cuerpo, forzando a sus piernas a moverse unos cuantos pasos. Esa fue toda la distancia que el rubio necesito, pues en segundos su cuerpo se alzó en llamas.
(La única razón por la que Lambo sobrevivió, fue porque su hermano había muerto en su lugar.) )
Lambo intercambiaba golpes con Glo Xinia sin detenerse, la realidad y el pasado combinándose en uno. ¿Dónde estaba? ¿Dónde estaba su familia? ¿Quién había muerto ahora? No sabía. No sabía nada, excepto el ardor de sus nudillos al golpear contra carne, la ira que crecía en su interior cada vez que sus ojos se plantaban el cabello morado. ¿Contra quién peleaba? No estaba seguro. Solo sabía que lo odiaba.
(Lambo, de veinte años, corría con toda la velocidad que sus piernas le permitían al campo de batalla. Se había separado de su hermana hacía uno meses (su última hermana viva) y habían quedado en reunirse hoy, pero la joven asiática nunca llego. Horas después había recibido una llamada de uno de sus contactos, informándole que la habían acorralado.
Sabía que estaba cerca de las direcciones que le habían dado, pero todo estaba demasiado silencioso, lo que solo podía significar que la batalla había acabado. (Lambo se negaba a pensar en el significado de eso.)
Pero no pudo ignorar la evidencia, pues en cuanto llego al lugar, fue obvio quien había ganado.
- I-P** - Llamo con desesperación, buscando entre los cuerpos un rostro conocido. No parecía haber vida cerca.
Rogo escuchar una suave y dulce voz respondiendo a su llamado, pero el campo se mantuvo en silencio. Lambo ahogo las lágrimas (en la guerra no se podía llorar), buscando con detenimiento algo conocido en cada cuerpo.
La encontró no por un milagroso ultimo grito por parte de la asiática, pero por su conocido vestido rojo. (Un rojo cereza, hermoso y brillante, como ella. ¿Por qué ahora estaba vino tinto?).
- Lam..- Fue el suspiro de alguien con un pie en la puerta del infierno, pero fue suficiente para llamar su atención. Lambo cayó de rodillas junto a ella, acariciando con ternura su mejilla mientras una sola lagrima se derramaba por su mejilla.
- Vas a estar bien, lo prometo. – Le susurro, acercando su cara al rostro pálido. Una risa sin aire salió de la garganta de la joven, quien con dificultad mantenía los ojos abiertos.
-Nii…- Su boca parecía incapaz de pronunciar más, pero Lambo casi podía escuchar lo que quería decir ("Mentir esta mal, Lambo-Nii" Ojos alegres, sonrisa traviesa.) (Su hermana. Su ultima hermana.)
- ¿Sonrisa? - Lambo miró los ojos de aquella persona quien siempre había estado a su lado. Creciendo, luchando, jugando, viviendo. Lo habían hecho todo juntos (Ya no sabía cómo sonreír si no estaba ella a su lado.) Donde uno estaba, era seguro encontrar al otro. (Excepto cuando ella más lo necesitaba. Él la dejo morir.) (¿Por qué? ¡¿Por qué se habían separado!?)
Así que, con el corazón en la garganta y las lágrimas acumulándose en sus ojos, forzó una sonrisa en sus labios. (E I-P*** le dio esa mirada, donde aclaraba que ella sabía que estaba mintiendo, pero lo dejaría pasar, solo esa vez.) (Fueron muchas veces.)
(Sus ojos se cerraron.)
-¿I-P**?- Lambo acurruco la cara de su hermana entre ambas manos, limpiando la suciedad con el pulgar, tratando de despertarla.
-Despierta…- El bovino pego su cuerpo al de la chica, su traje manchándose de sangre. (Todo tenía sangre.)
-No me puedes dejar… No tú. Fuiste mi primera amiga y eres la última que me queda. Eres mi hermana…- Le rogo, peri I-P*** se mantuvo en silencio. Esto era solo otra pesadilla, ella no estaba muerta. Ella le prometió que no se iría, que se quedarían juntos hasta el final. ¿Era este el final? )
Estaban muertos. Todos estaban muertos. Él era el escudo, pero no había logrado salvar a nadie. Podía sentir sangre bajando por sus brazos (¿De quien era? ¿Enemigo? ¿Familia?). Podía sentir el atributo de la lluvia corriendo por sus venas, calmando sus sistemas (su corazón) y, aun así, fue incapaz de detener su brutal ataque.
- ¡Lambo! – El gritó lo distrajo, llevando su atención a la figura de un hombre que se acercaba. Por un segundo, solo por un segundo, le pareció ver esponjado cabello castaño.
-Tsun- Su oración fue interrumpida por un golpe de Glo Xinia, el cual lo mando varios metros hacía atrás, a unos centímetros del recién llegado. Giotto frunció el ceño, revisando a Lambo con la mirada antes de hablar. (No era Tsu… No era él. Jamás iba a ser él.)
- Lambo! ¡El pueblo! – Lambo bajo la mirada, notando lo cerca que estaban del suelo, donde casas sin defensa se erguían con orgullo. Asintió en dirección al primer Vongola, dando el mensaje por recibido, antes de devolver su atención a Glo Xinia, quien tenía la cara mucho más desfigurada que cuando empezó la batalla. Se lanzó contra el Millifiore, quien por instinto retrocedió unos pasos. Alzo su bastó, matando a Lambo con la mirada.
El Bovino sonrió (una sonrisa llena de oscuridad, venganza y odio) antes de volver a atacar. Un patrón que repitieron varias veces, donde el rayo atacaba y la lluvia esquivaba. Giotto observo como lentamente se alejaban, yendo al bosque cercano.
Estuvo tentando a seguirlo, pues no le había gustado el estado en el que se encontraba Lambo, pero Glo Xinia parecía mucho peor, así que Giotto confiaría en que el joven rayo lograría vencerlo.
Bajo con lentitud, pues sus propias heridas no eran exactamente placenteras, y se encontró con exhaustos guardianes y un pueblo con necesidad de reparación.
Los guardianes seguían en pie, pero se notaba que solo era su voluntad lo que se los permitía. Giotto negó la cabeza, divertido. Sus guardianes era un grupo extremadamente testarudo.
- Descansen un poco. No sabemos si esos animales van a…- Giotto fue cortado por Asari, quien, repentinamente, levanto su mirada, su ceño fruncido.
- El clima…- Asari no tuvo que completar su oración, pues en ese momento un rayo cayó sobre el bosque. Un rayo que había aparecido de la nada, en un día con cielo claro y poca corriente.
- Eso es normal…- Comento con sarcasmo G, buscando con la mirada una nube que hubiera podido causar el extraño fenómeno, pero sol no parecía querer compartir su dominio ese día. Giotto, sin embargo, ignoro los comentarios de sus guardianes, pues sabía que había en esa dirección. Lambo.
Los rayos caían con pequeñas pausas entre ellos, siempre en el mismo lugar. Giotto, en el fondo de su mente, se preguntó, quizás un poco histérico, como podría proteger a su familia del clima. No era algo que se pudiera vencer con intelecto o fuerza.
Y cinco de los seis guardianes, no pudieron hacer más que mirar el campo de batalla, pues ellos, quienes durante siglos se considerarían de las personas más fuertes en la historia de la mafia, eran completamente vulnerables a los extraños aparatos del agresor. Así que, sin más opción, esperaron.
Y esperaron.
Y esperaron.
¿Que les pareció? :3
La verdad la iba a seguir pero quería un final como dramático. :3 xD. Por si no entendieron... Los nombres de Fuuta e I-Pin aparecen con asteriscos porque Lambo trato de olvidarse de todos y uno de sus métodos (como habrán notado) es no decir sus nombres, por lo que también borro los nombres de su memoria, pero aun así recuerda a las personas.
Bueno... Nos leemos! Déjenme sus comentarios :3 - Nota original final del capítulo anterior que tuve que quitar porque hacía spoiler.
Les dije... corto... (Especial disculpa a Hitomi porque no le he podido subir el capitulo largo que me ha pedido, Lo siento!) Igual, espero que les gustara c:
Gracias a todos por los reviwes, me mejoran mis días! :3 Y también gracias a los que siguen las historia y los favs, me alegra saber que gusta.
Bueno... me despido, nos leemos mas tarde esta semana xD. - Nota original de este capítulo.
Edit Finalizado:
¡Hola chicos! Un nuevo edit~ Honestamente, la mayoría de este capítulo es la parte que originalmente era del capítulo anterior, por lo que a este capítulo también le corte una parte que ira en el siguiente.
NOTA IMPORTANTE: Habra GRANDES cambios en el próximo capítulo. Literalmente siento como si fuera a escribir otra historia, pues así de diferente va a quedar. Así que NO LEAN después de este capitulo, pues no tendrá ningún sentido cuando lo edite.
Ah, otra cosa. Estos edits son para mejorar la estructura de la historia en sí, no tanto la gramática. Perdonen los errores ortográficos. :C
Espero que lo hayan disfrutado.
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