Hola! Bueno, lamento decirles que aquí esta el final de la historia. Espero que les guste y cumpla sus expectativas.


Estaba en un cuarto oscuro. O al menos eso creía, no estaba muy seguro. Miro a su alrededor nuevamente, pero la oscuridad era lo único que lo recibía.

¿Dónde estaba?

-Lam...-

¿Alguien lo estaba llamando? ¿Quién?

-Lambo

Esa voz la conocía... ¿No?

-¡Lambo!

La oscuridad empezaba a desaparecer poco a poco, la luz lo rodeaba cada vez con mayor fuerza. Miro nuevamente a su alrededor. Al parecer si estaba en una habitación, pero lo único que lo comprobaba era la puerta que había en una esquina.

Camino hasta ella y toco la chapa. ¿Debería abrirla?

Pero… Se sentía tan… en paz aquí…

Alejó su mano de la chapa.

Tal vez… Quedarse aquí no sea una mala idea… Hace tanto tiempo que no se sentía tan bien.

-¡Lambo!

¿Tsuna? ¿Quién es Tsuna? ¿Esa voz le pertenecía a él?

Vaca Estúpida!-

¿Hayato? ¿Él conocía a algún Hayato?

-Lambo...-

Esa voz tan calmada… ¿Takeshi? ¿Quién era Takeshi?

-¡LAMBO!-

Era imposible olvidarse de esa voz. Ryohei ¿No? ¿Alguien tan alegre como Ryohe era real?

-Nufufufu Bovino Lambo-

Esa voz le mandaba escalofríos… pero también era cálida.

-Lambo-san…-

Esa era la voz de una mujer ¿Cierto? Un hombre no podría ser tan… Dulce y delicada.

-Herbívoro-

Definitivamente esa era la voz más aterradora de todas, pero aun así lo llenaba de respeto y cariño.

Todas las voces estaban detrás de la puerta, y parecían que cada vez se alejaban más.

Lambo tomo la chapa nuevamente y después de un momento de duda la abrió.


La luz de la habitación lo segó durante unos segundos antes de que sus ojos se acostumbraran por completo. Lo primero que vio fue la cara de una joven enfermera.

-Qué bueno que despierta Signore Lambo. ¿Le duele algo?- Lambo miro su alrededor. Estaba en una clínica, o un hospital, no estaba seguro. La habitación estaba completamente vacía, claro sin contar a la enfermera.

-¿Signore?-

-Oh… Em, lo siento. No, no me duele nada. Disculpe… ¿Podría decirme dónde estoy?- La enfermera lo miro alarmada durante un segundo antes de salir corriendo de la habitación.

Segundos después entraron seis hombres y una mujer que se le hacían extrañamente conocidos.

-¿Lambo? ¿Sabes quién soy?- Pregunto el castaño que estaba frente él. Lambo lo miro unos segundos antes de volver a hablar.

-¿Qué paso?- Los guardianes se miraron entre ellos antes de que el castaño se sentara junto a él en la cama. Lambo instintivamente se alejó un poco de él. Por los ojos del castaño paso una mirada de dolor antes de que volviese a hablar.

-Estabas en una misión para un tratado de paz. Pero la famiglia había sido atacada e invadida por otra famiglia enemiga. Eran cientos. Te dije que esperaras pero no escuchaste y entraste a salvar a los que hubiesen sido nuestros futuros aliados, y te enfrentaste a todos tus enemigos tu solo. Cuando llegas te encontramos inconsciente en el suelo, la famiglia enemiga había sido eliminada y la otra famiglia estaba la mayoría a salvo.- Termino de explicar. Pero eso solo confundio mas a Lambo. De lo único que estaba seguro era que Vendice le había provocado las heridas, y ahora ni eso era verdad.

-Lambo… ¿Sabes quién soy?- Volvió a preguntar el castaño. Lambo lo miro detalladamente antes de que imágenes empezaran a llenar su cerebro. En la primera estaba el mismo castaño, pero mucho más joven, regalándole dulces. Luego todo se puso mucho más confuso. En un recuerdo el joven moría a manos de un hombre con pelo blanco, pero en otro el mismo castaño un poco más mayor, estaba en la punta de la mesa para la comida de navidad.

Paso su mirada por todos los adultos en la habitación, y el mismo proceso se repetía. Los veía morir, pero luego los veía más adultos, vivos y felices. ¿Qué era real? ¿Qué era mentira? ¿Alguno de esos recuerdos siquiera era real? ¿O era todo una ilusión?

Sin darse cuenta había empezado a hiperventilar. Cada vez se le hacía más difícil respirar, su visión se empezaba a poner un poco borrosa y ahora era incapaz de sentir sus manos. Todos en la habitación se acercaron a él, pero pronto fueron alejados por un peli blanco que después de alejaros se acercó a él. Estaba hablando, pero a Lambo le era imposible saber de qué. El peli-blanco pareció entender, por lo que empezó a tomar aire y soltarlo con lentitud, incitando a Lambo a que lo imitara.

Poco a poco todo volvió a la normalidad, pero antes de que el joven Bovino pudiese hablar, el peli-blanco se levantó de la cama y camino hasta un hombre con una espada en la espalda. Le dijo algo en el odio antes de salir, pronto siendo seguido por los otros adultos, todos menos el hombre con la espada.

Las manos del hombre fueron rodeadas por una llama azul, y con lentitud se acercó a Lambo.

-Descansa un poco Lambo.- Lambo no pudo reaccionar lo suficientemente rápido, pues el hombre puso las llamas sobre su cabeza y el joven Bovino fue nuevamente recibido por los brazos de Morfeo, esta vez con cierta paz a su alrededor.


Lambo despertó con lentitud. Al mirar su alrededor no sabía si reír o llorar. Su familia estaba a su lado, viva y sana. Todos dormían, pero el Bovino estaba consciente de que si hacia al menos un pequeño ruido, los despertaría.

Los miro durante otro rato, tratando de creer que en efecto, esto era real. El haber dormido había mejorado todo, o al menos muchas cosas. Ahora recordaba ambas versiones de su vida, en la que Byakuran triunfo y en la que Tsuna lo derroto. Lo único que no cuadraba era su viaja al pasado. Eso no podía ser real… ¿O sí?... Nah, era imposible que hubiese conocido a la primera generación.

-¿Lambo?- El jefe Vongola pregunto un poco adormilado. Lambo no pudo evitar sonreír un poco.

-Sawad…- Se detuvo. Ya no era necesario olvidar sus nombres, ya no era necesario recordarlos por los apellidos, ya no era necesario borrar su pasado.

Tomo un fuerte trago de aire antes de continuar.

-Tsuna.- Una sonrisa, sincera y feliz, adorno su cara. ¿Hace cuánto que no sonreía así? En este mundo, hace tres días. En su anterior realidad, cinco años.

Sin previo aviso el Jefe Vongola se lanzó contra su guardián, apretándolo en un abrazo cariñoso, unas pocas lágrimas cayendo por sus mejillas.

-¡Me tenías tan preocupado! Cuando te encontramos ni siquiera Ryohei estaba seguro de si vivirías. ¡Y cuando despertaste! Cuando despertaste no nos recordabas, a ninguno de nosotros. ¿Qué crees que hacías al atacar una familia entera tu solo? ¡Y nada más que una familia con poderes de llamas!- Lambo devolvió el abrazo con felicidad. Se sentía tan bien volver con su familia, ser abrazado por su cielo, sentir el calor y la protección de los demás elementos… Todo era… perfecto.

-Hahaha Me alegra que despertaras Lambo.- Lambo abrió los ojos y vio que todos y cada uno de ellos estaban despiertos. Los guardianes le sonreían, algunos más abiertos que otros, pero a todos se les notaba igual de profunda su preocupación por el peli negro. Tsuna finalmente se separó de Lambo, su felicidad eliminada de su cara, siendo remplazada por una mueca de enojo.

-En serio Lambo, ¿En qué pensabas? Casi mueres haya, y todo por no seguir una simple orden.- Poco a poco las caras de los guardianes también cambiaron, siendo remplazadas por enojo o decepción. Lambo no pudo evitar apartar los ojos. Había olvidado esta parte de su familia. Podían ser los mejores hermanos la mayoría de las veces, pero cuando se enojaban no era para nada lindo. Sin contar que aunque hubiese algunos que lo negaran (Hibari & Mukuro) Todos los guardianes eran muy sobreprotectores con los menores de su grupo, sobre todo con Lambo, considerando que era en el que más peligro se metía. Aun así, y sabiendo lo que estaba a punto de pasar, Lambo no pudo evitar sonreír. Saber que estaban ahí, que estaban vivos y que se preocupaban por él era suficiente como para alegrar su vida nuevamente.

Aunque no pudo evitar pensar que era un poco cómico que aun con 25 años, lo reprimieran como si tuviera 5.

Y así dos horas después, Lambo había recibido el regaño más largo de la historia, pero estaba feliz pues nuevamente estaba con su familia.


Dos días después

-Lambo…- Dijo Tsuna en tono de advertencia. El peli-negro nuevamente negó la cabeza.

-En serio Tsuna-nii, estoy bien, es suficiente.-

-¿Ryohei?- Y aunque estuviese hablando con el guardián del sol, no apartaba sus ojos del guardián del rayo.

-A este paso se va a enfermar de gravedad.- Respondió el médico, manteniendo su vista en el menor de los guardianes, los otros seis en la habitación haciendo lo mismo.

-Come.- Finalizo Tsuna la discusión. Lambo miro su plato durante unos minutos. Un plato repleto de espagueti, con albóndigas y salsas. ¡Era imposible comer tanto!

Se levantó lo más disimulado que pudo de su asiento, antes de correr fuera del comedor. Sabía que lo atraparían, y que le harían comer el doble de lo que le sirvieron, pero había que intentar. De pronto un par de horas de estar escondido le abra el apetito, aunque lo dudaba.

Corrió hasta el jardín y se escondió dentro del bosque que rodeaba la mansión.

Se dejó caer al suelo y miro el cielo. Estaba completamente despejado.

No pudo evitar que las imagines de la primera generación vinieran a su cabeza. ¿Realmente los había conocido? O ¿Había sido todo solo otra parte de su delirio? No lo sabía. Pero lo que si sabía, es que fuese lo que fuese, lo había salvado de sí mismo y aunque no supiese si era real, si respecto y cariño por la primera generación había crecido en grandes cantidades, casi alcanzando el amor que sentía por su propia famiglia.

-No sé por qué lo sigues intentando. Sabes que siempre te atraparemos y no te dejaremos ir. – Lambo miro hacía el lugar de la voz. Ahí parado estaba nada más ni nada menos que Gokudera Hayato.

-Tengo que intentarlo, algún día lo lograre.- Hayato soltó una pequeña risa antes de sentarse a su lado.

-Has estado un poco raro últimamente… ¿Está todo bien?- Gokudera mantenía sus ojos en el cielo, pero la preocupación en su voz era más que evidente.

Lambo no pudo evitar preguntarse ¿Esta todo realmente bien?

Había vivido dos realidades, y vivía en la mejor de las dos, pero eso no quitaba los recuerdos de la anterior. Todavía tenía pesadillas y le era difícil creer que todo era, en efecto, real. Había visto morir a sus seres más queridos, enterrarlos sin cuerpo porque ni siquiera los cuerpos sobrevivían, había sufrido en una de sus vidas. En cambio, en la otra había vivido junto a su familia, había celebrado cumpleaños, navidades y hasta bodas, había sido feliz. Con todo esto combinado en su cabeza… ¿Estaba todo bien?

-Si… Solo me alegra estar en casa.- Una sonrisa adorno sus labios, pues lo que dijo era verdad. Eliminaría las memorias de su antigua realidad, una realidad que ya no existía, razón por la cual eliminaría todo lo que tuviese que ver con ella de él.

-Me alegro.- Gokudera se levantó, y le extendió una mano a Lambo.

-¿Vas a venir pacíficamente o me vas a obligar a volverte a amarrar?- Lambo frunció un poco el ceño al recordar la cantidad de comida que lo esperaba dentro. Miro la mano de Gokudera antes de agarrarla. Igualmente ya estaba atrapado, no quería que volviese a incluir cuerdas, pues la última vez que las tuvo no se las quitaron hasta que termino hasta el último bocado.

-Vamos a casa Lambo.-


Veinte años atrás.

-¿Qué tal es el Lambo de ahora?- Pregunto curioso cierto rubio.

-Es un niño llorón y consentido… Pero es feliz.- Respondió un peli verde que sonreía con tristeza.

-Eso es bueno.- Comento un flautista con ropas japonesas tradicionales.

-Me pregunto cómo será en veinte años.- Hablo un peli rojo, con un par de pistolas en sus manos.

-Hmp.- Fue lo único que dijo el peli plata con esposas.

-Les contare cuando pase.- Volvió a hablar el peli verde.

-Ya es hora de volver a casa ¿No Primo?- Un peli negro con ropas de cura le pregunto al rubio.

-Lambo está sano y salvo en su propio hogar, ahora podemos irnos en paz.- Uno a uno los guardianes asintieron para después desaparecer, dejando solo una llama atrás.

-Ya puedes salir Deamon.- Hablo el rubio, mientras miraba un árbol.

-No me escondía primo.-

-Lo que tú digas. Aunque está bien que te preocupes por Lambo. Fue parte de nosotros durante un tiempo.- Giotto sonrió al ver como su guardián de la niebla miraba el cielo con una sonrisa nostálgica.

-Solo quería ver si había abierto su mente.- Fue lo último que dijo antes de desaparecer.

-Sí que tienes una gran familia Lambo.- Susurro Giotto, antes de volver con su propia familia.


Saben que al principio no me gusta gastarles mucho tiempo, así que aquí va a estar la nota larga xD.

Realmente me pone triste terminar la historia, pero me divertí escribiéndola y les agradezco por haberme seguido en este proyecto. De verdad agradezco muchisimo a todos por sus comentarios, follows y favoritos. Me hacen super feliz.

Se que a algunos no les va a gustar mucho este final, pero lo tenía planeado desde hace un tiempo, y estoy feliz con el. Sin embargo, si tienen algo que decir, tanto positivo como negativo no duden de decirme.

Una pequeña explicada: Lambo había intentado olvidar a Tsuna y co, por lo que cuando se despertó al principio no los recordaba muy bien. Y lo de la misión es porque aun estaba herido por lo de Vendice, pero se supone que eso nunca paso, entonces en su mundo estuvo en una misión que le causo eso.

Que mas... Oh! Les agradezco infinitamente por los Reviews, pues me hacen sonreír y aveces hasta reír, me hacen el día y se los agradezco muchisimo.

Creo que este fue el capitulo mas largo que eh escrito, así que espero que les haya gustado.

Esta historia ya llego a su fin, pero tengo muchas ideas, así que espero que me sigan leyendo.

Gracias a todos por el apoyo que me dieron, los quiero, esto no hubiese sido posible sin ustedes... Y Blablabla No seré tan cliché.

Gracias a todos por su apoyo, los quiero mucho y papaya O-O

Ok.. xD

Bye!

Hasta la próxima historia

Gracias!

Nos leemos.