Adventure Time no me pertenece, es sino a su creadorPendleton Ward

Esta historia es sólo mía y no permito que se publique en otro medio, de alguna otra forma sin mi autorización.

Escribo por mera diversión sin fines de lucros.

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- Corazón de Cristal (Corazones Preciosos)

- By NaikoPink

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Capitulo III.- Lastima.

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En aquella habitación sus miradas se cruzaron, la de ella muy decidida y en la de él destellaba el temor.

Detente. — Dijo tratando de sonar rígido más en su voz se percibió nerviosismo.

Prisionero del hielo era incapaz de moverse, trato de librarse más su esfuerzo fue en vano, la reina sonrió ante esto.

Mírame príncipe. — Ordenó sin razón pues él no perdía ningún detalle de sus actos.

Descendió hasta quedar delante del príncipe a pocos pasos de él y finalmente apoyo todo su peso en el suelo de caramelo, se apresuró en acortar la distancia a pasos rápidos y pudo ver el horror reflejado en aquellos ojos morados que tanto se esforzaban por mirarla.

Ella soltó una pequeña risa nada agradable, el sólo escucharla causaba que al príncipe se le erizara la piel, acerco su mano hasta él, tomando su cuello con cuidado y poco a poco comenzó a ejercer presión en el mismo, lo sintió estremecerse. El príncipe desvío su mirada cerrando los ojos y ella borro su sonrisa ante su reacción.

Creí haberte dicho que me miraras príncipe. — Reprochó ella con notable disgusto.

Gumball volteo hacia ella sosteniendo su mirada con cautela y prosiguió, la fría mano de la reina descendió hasta su pecho y ella frunció el ceño, desabrocho el primer botón de su camisa sin dificultad y deslizó su mano por su piel, sintió el corazón del príncipe acelerarse y el suyo propio resquebrajarse.

Con su mano libre tomo el mentón del príncipe con cuidado, él se negó a mirarla por lo que aplicó brusquedad su acto, lo miro acercando su rostro al de él, quedando separados por escasos centímetros y una triste sonrisa adorno su rostro.

¿Ahora ves la razón en mis palabras? — Dijo ella aparentando burla.

Mas en su voz se percibía un aire de tristeza, la dama del cabello plateado retiro su mano del pecho del príncipe y prosiguió a tomar su mentón con ambas manos, el hielo que lo mantenía prisionero había comenzado a derretirse haciéndose cada vez más débil.

Él no la hubiese comprendido si la reina no hubiese agregado. — Me tienes miedo.

Gumball se quedó estático al percibir su voz, ella tenía razón el miedo se había apoderado de él en cuanto vio la maldad reflejada en sus ojos oscuros, a pesar de ser siempre víctima de ella, nunca la había visto llegar a un punto tan extremo. Él le tenía miedo, a pesar de que antes lo había negado rotundamente.

Sintió un sentimiento de culpa apoderarse de su ser y un nudo se formó en su garganta, no podía hablar sentía qué la voz se le desvanecía al intentarlo. Las ataduras de hielo se habían desvanecido por completo, pero él no conseguía salir de su asombro y se negaba a moverse.

La reina retiro sus manos con sutileza, dándose media vuelta dispuesta a alejarse, pero Gumball la tomo del antebrazo. Ella no volteo su mirada y deshizo con brusquedad su agarre.

Si vas a decirme que me equivoco espero que estés listo para ser enterrado en nieve. — Advirtió ella enojada.

Si te tuviese miedo, no me habría quedado en tú castillo por la tarde. — Trato de excusarse él y ella bufo indignada.

Le dirigió la mirada y con él ceño fruncido dijo. — Sentiste lastima por mí.

El príncipe quedó de piedra al oírla e inclino su mirada ante ella, incapaz de responder en ese instante, sólo la observó dirigirse hasta el balcón, el hielo que tiempo atrás había sellado todas las posibles vías de escape ya no estaba, en su lugar sólo agua y humedad quedaban.

Salió hasta el balcón y por un momento contemplo las estrellas, el frío clima no hacia efecto en ella, pues cada parte de su piel helaba al simple rose.

Yo no necesito tú lastima. — Dijo para sí misma más el príncipe aún alejado del balcón la escuchó.

Finalmente se adentró en las nubes alejándose del dulce reino y se perdió en la lejanía.

Se equivoca. — Afirmo para sí mismo, pues la soledad aparentemente gobernaba el lugar.

El príncipe se recostó en su cama, ni siquiera se dignó en cambiar las sabanas mojadas a causa del hielo, no cerró la puerta de su balcón, pues más frío no podía hacer en aquel lugar.

Su corazón no parecía querer volver a su ritmo normal, su cuerpo entero tiritaba, ni siquiera él podía distinguir si era por el frío o por el miedo, mas eso no parecía importarle demasiado.

El recuerdo de la frívola mirada de la reina tiempo atrás lo atormentaba, ella había estado fingiendo para demostrarle lo que él se negaba a aceptar y efectivamente lo consiguió.

La culpa se abalanzó sobre él sin piedad y un extraño sentimiento de vacío lo inundó.

¡Eso fue intenso! — Exclamó una voz que causó que el príncipe se reincorporara fastidiado.

Busco con su mirada y al no encontrarlo lo llamo. — Marshall Lee.

El rey vampiro rio en tono burlón y se reveló ante los ojos del príncipe.

¿Tú también espiabas? — Pregunto y Marshall se encogió de hombros ante tal acusación.

No sabía qué ahora eras rompe corazones. — Se burló el rey para fastidio de su aparente amigo.

Gumball ignoro al vampiro y prosiguió — ¿Qué hay de Fionna?

¿A Fionna?, ¡yo le doy! — Respondió despreocupado.

Sabes a lo que me refiero. — Reprochó el príncipe.

Por supuesto que sé a lo que te refieres. — Dijo adoptando una conducta más seria. — Pero dime ¿Qué hay de la reina helada?

¿Por qué eso sería importante? — Respondió algo alterado.

Si no es importante, ¿qué te impide responder? — Dijo recostándose en el aire sin apartar la mirada de él.

No hay nada con la reina helada. — concluyó el príncipe.

Oí que estuviste todo el día en su casa. — Se burló para desagrado de Gumball.

¡Me raptó! — Se excusó de prisa.

Eso no fue precisamente lo que Fionna vio, cuando fue en tu búsqueda. - Respondió Marshall con un gran argumento.

El príncipe no consiguió que responder y simplemente lo miro con fastidio, Marshall sonrió victorioso mostrando sus colmillos con orgullo.

¿Y bien? — Insistió el vampiro.

¿Bien qué? — Gumball.

¿Te gusta o qué? — Pregunto y Gumball no se inmutó.

Rodo los ojos con fastidio y dijo. — Por ella ciento lastima.

Mientes. — Murmuró y el otro no alcanzó a oír.

El vampiro tenía cierto grado de razón en sus palabras, mas no dijo nada al respecto sólo lo miro y frunció un poco el ceño, suspiro y se dirigió hasta el balcón haciéndole unas señas con la mano, anunciando así su partida.

Gumball se levantó de la cama de prisa y llegó hasta el balcón a paso apresurado, Marshall ya había emprendido su camino.

¡Eh espera! — Llamo en voz alta el príncipe y el vampiro volteo deteniéndose. — ¿Qué hay de Fionna?

¡Presa fácil! — Respondió sin más y Gumball se sonrojó al comprender la perversidad en sus palabras.

Miro al cielo y dedujo que faltaban unas horas para el amanecer, después de todo ese había sido un día realmente largo, no tan caluroso como solían ser los días de verano en su reino, suspiro y se dedicó a admirar el majestuoso paisaje de su propio reino, que se contemplaba especialmente bien desde su alcoba.

Sentía algo de pena por la inocencia de su amiga de cabellos rubios, y a su vez sentía un leve rencor hacia Marshall por querer aprovecharse de una manera tan sucia de su ingenua amiga.

Quizá en otra ocasión habría denominado ''celos'' a lo que sentía, pero aquel sentimiento no era precisamente el indicado, él lo determinó en seguida, Fionna significaba mucho para él, ella siempre captó su atención de una manera muy singular, aunque no de la forma en la que la humana hubiese querido. Posiblemente mañana se encargaría de advertirle a Cake que alguien merodeaba a su hermana con un fin realmente interesante.

Sintió un gran alivio y dio finalizado el día, al ver al astro solar asomarse despacio en la lejanía, no le molestaría el hecho de no dormir, con sus recurrentes investigaciones solía reducir su tiempo de descanso e incluso borrarlo.

Escucho unos golpes en la puerta de caramelo en seguida dedujo que se trataba de su mayordoma.

Adelante. — Ordenó y la puerta se abrió.

Señor, el baño está listo, ¿Qué desea desayunar? — Dijo la menta de manera educada.

El príncipe volteo a verla con una sonrisa y exclamó. — ¡este será un buen día!

Se denotaba el nerviosismo en la mentita, pero el príncipe no le prestó atención, pues sabía exactamente que rondaba la mente de su subordinada y no sería de su agrado hablar de ello.

La mañana transcurrió con normalidad llegando finalmente la tarde, en la cual el brillante astro se mantenía en la parte más alta del cielo. La dama de azul no volvió a adentrarse en su reino, Eso debería ser bueno ¿O no?, sin embargo un sentimiento de inconformidad se apoderaba de él, cómo odiaba el príncipe sentirse de aquella manera, pues bien sabía que no podría ser presagio de algo bueno...

Sentía un nudo en su garganta al recordarlo, el sentimiento de culpa lo estaba matando, no le permitía tranquilizarse, ni siquiera se podía concentrar en su investigación, y eso era algo que el príncipe no quería permitir.

Cerró sus ojos con fastidio.

Escucho unos pequeños golpes en su puerta frunció el ceño y sin exigir el nombre de la persona al otro lado le ordeno entrar.

Señor lo busca la... — La mentita fue brutalmente interrumpida por un leve empujón cortesía de Cake al entrar.

La felina se adentró a pasos rápidos hasta llegar a donde este se encontraba, lo tomo por los hombros con fuerza para darle la vuelta, exigiendo así su atención.

Él la miró sin comprender casi sintiendo las garras de ella casi desgarrar su ropa.

¡¿Dónde está Fionna?! — Gruñó la felina de manera amenazante.

No lo sé, ¿Dónde? — Pregunto él sin comprender a la minina.

Te advierto Gumball que si le tocaste un pelo te la veras conmigo. — Puntualizó la gata y sé enfado aún más al ver su rostro de confusión. — ¡Fionna no volvió a casa ayer!

Oye, si Fionna no volvió mejor ve con Marshall Lee. — Sugirió tratando de calmar a Cake, más al ver el rostro de la felina con un tic en el ojo se arrepintió.

¡¿Acaso todos lo sabían?! — Gruño Cake con algo de decepción y luego le dijo aún más alterada. — ¡Ya fui a la casa del vampiro, algo le paso a Fionna!

¿Algo malo...? — Susurro el príncipe algo confundido.

Cake abrió sus ojos ante la sorpresa y adquiriendo una seriedad casi nunca vista en ella, clavo sus garras rasgando la vestimenta del príncipe.

Ella la tiene, si le hizo algo yo te mato. — Amenazó refiriéndose a la dama del hielo.

La Reina Helada. - Respondió simplemente.

Cake frunció el ceño y haciendo uso de sus habilidades mágicas, aumento su tamaño y sin soltar al príncipe en ningún momento rompió la pared con su cuerpo para saltar, sin importarle estar en el cuarto piso pues sus poderes le dejarían bajar tranquila.

¡Cake, bájame! — Grito él a modo de orden, pero fue ignorado.

La felina lo coloco en su espalda adquiriendo cada vez más tamaño con el fin de llegar más rápido.

Oh no Gumball, fue a ti a quien se le ocurrió jugar con la señora del hielo, ahora sacas a Fionna de esto. — Respondió la minina y un escalofrío recorrió el cuerpo del príncipe.

De prisa la tierra comenzó a pintarse del blanco tan característico de la nieve y el frío inmundo a ambos, él se aferró con fuerza al pelaje de la felina y en pocos minutos la ventisca comenzó a azotarlos.

Haciendo caso omiso al frío Cake se apresuró en el rescate de su hermana.

Al llegar al castillo de hielo, la felina destrozo fácilmente una pared, permitiendo su acceso al hogar de la reina, volvió a su tamaño arrojando a Gumball en el suelo sin ningún cuidado, miro a todos lados más no encontró con su vista a la dama.

Reina Helada. — Llamo Cake con voz amenazante.

Cake. — Respondió la reina con una voz casi juguetona.

En cuestión de segundos Cake fue congelada sin permitirle reaccionar, su expresión enojada se quedó grabada en la aparente estatua de hielo.

Ahora... — Dijo mirando con malicia al príncipe pero él no se inmutó.

Y nuevamente en un chasquido de sus dedos el hielo lo dejo prisionero, cubriendo piernas y brazos dejándolo inmóvil de pie ante ella.

Príncipe. — Llamo en voz baja y el nombrado la observó.

La escena de la noche anterior volvió a ser real ante sus ojos. A excepción de Cake congelada a pocos metros de ellos.

El príncipe la miro y sonrió para disgusto de la mayor.

¿Te estas burlando? — Reclamo ella a modo de amenaza.

Sé que no me harás nada. — Respondió con aparente tranquilidad.

La reina helada bufo con algo de indignación y nuevamente tomo su cuello ejerciendo más presión que la vez anterior, provocando un leve quejido por parte de él.

Al menos no a ti... — Susurro alejándose de él.

¿Qué quieres decir? — Pregunto Gumball, para luego razonar las palabras de la reina, comprendiendo lo cruel que realmente eran.

A ella, la Reina Helada le era imposible dañarlo a él, esa era su debilidad. Pero con Fionna era completamente distinto.

Con ella podría ser realmente cruel sin importarle nada…

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FIN DEL CAPITULO.

''Ten cuidado al tratar de arreglar a una persona rota, te puedes cortar con sus pedazos…''

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Notas de la Autora: ¡Buenos días, tardes o noches!, sé que he demorado mucho en actualizar y me disculpo por ello.

La razón por la que le he dado importancia a otros personajes, que no son la ''pareja principal'' se debe a que posiblemente las historias de la mini saga estén interconectadas de alguna manera, según su dimensión.

Cuando Marshall dice que Fionna es ''presa fácil'' y Gumball se sonroja, es porque Marshall trataba de decirle que Fionna era fácil de enamorar y que cuando él (Marshall) lo lograra se aprovecharía de ella. No se confundan /

Es posible que está historia se extienda aún más ya que considero que la pareja (Gumball y La Reina Helada) están muy distanciados el uno del otro.

Gracias a Flame n' Shadows y Brain Gamer por su apoyo les deseo a todos un buen día, tarde o noche.

¡Nos vemos!