Aquí estoy otra vez, escribiendo una carta que no te daré.

Es de noche, e intento dormir. Pero no puedo. Entraste en mis pensamiendos sin invitación y no puedo evitar atenderte, no puedo.

Hace algo de frío, y la cama se siente grande. Como si faltara algo en ella, a pesar de que yo ya estaba aquí.

Te extraño, y solo siento el vacío detras de mí. Si tan sólo pudieras llenarlo, si lo hicieras... con un abrazo por la espalda protegiéndome de éste frío. O simplemente, estando allí a mi lado nada más.

Te odio, por mi insomnio, por no estar aquí. Por ti no puedo dormir y es tú culpa, por haberme acostumbrado a ti, porque no estás aquí. Por cualquier razón irracional, elije tú una, no me importa. Yo sólo te quiero aquí.