ADVERTENCIAS:
Lenguaje vulgar y escenas de sexo explícitas
PAREJAS:
Principal: ShikaTema
Secundarias: SasuSaku, GaaHina
Capítulo 1
Le dio un mordisco a su dona de chocolate y luego bebió de su coca-cola. Estaba en horas de trabajo aún, pero solo faltaban 5 minutos para el almuerzo y desde las 7:00 tenía ganas de comerse esa deliciosa dona que había comprado en la panadería. El señor Nara salió de su oficina junto a su anoréxica novia, Ino Yamanaka.
—Si sigue comiendo así, señorita Sabaku no, no va a entrar por la puerta. —le comentó. La zorra de Ino rio a carcajadas.
Ella solo se limitó a bajar la mirada. Algún día adelgazaría, a quién quería engañar, ella estaba bien, tenía de todo y prefería su cuerpo lleno de curvas a parecer una tabla. Los miró alejarse y fantaseó con clavarle una tijera en el cuello a su jefe. Maldito hijo de puta y maldita anoréxica.
Terminó su dona solo para no darles el gusto de haberle quitado el hambre. Era como una pequeña victoria personal. Sakura y Hinata aparecieron con una sonrisa en su rostro. Siempre pasaban por ella para ir juntas a la cafetería.
—Hola. — saludaron ambas.
—Hola. —respondió decaída. Las bromas de su jefe sobre su peso, la estaba destruyendo. Si antes tenía baja autoestima ahora, ni siquiera quería pensar como estaba ahora.
—¿Qué te hizo el bastardo? —preguntó Sakura.
—Nada. —respondió, luego de una leve pausa agregó:—Nada que no haya hecho antes.
—Es un maldito desgraciado. —dijo Hinata, lo que las sorprendió, ella solo decía palabrotas cuando estaba muy enojada a diferencia de Temari, que las decía todo el tiempo.
—Mejor vamos por algo de comer. —dijo.—Tengo ganas de mucho, mucho chocolate.
Las chicas asintieron.
-.-.-.-
En la oficina Hinata y ella eran la burla de todos, pues no eran tan flacas como las demás, pero a Hinata no le importaba, ella tenía un novio que la amaba tal cual era, en cambio ella… ella tenía un gato dormilón.
Luego de la comida volvió al trabajo. Esperaba que Shikamaru no se burlara mucho de ella. Si tan solo pudiera renunciar y mandar todo a la mierda, pero necesitaba el maldito trabajo. Miró su escritorio, había mucho por archivar, pensó en ponerse manos a la obra... mmm mejor no. Apretó el puente de su nariz. ¡Dios Santo! Había olvidado la reunión del club de lectura. Tal vez no debería, pero que más daba, sacó el libro y comenzó a leer. Después de todo el señor Nara no llegaría pronto.
Sí algo amaba eran los romances de época. El libro que eligieron para esa sesión era magnifico, Luke era perfecto.
—En la cama con el Diablo. —el pelo de su nuca se erizó al escucharlo. —¿Qué clase de libro es ese?
—Ninguno de su incumbencia, señor. —respondió.
—Es de mi incumbencia, cuando lee en horas de trabajo.
Se mordió la lengua, tenía razón. Mierda. —Lo siento, señor Nara. No me dí cuenta que ya estábamos en hora de trabajo.
—Debería ponerse a archivar estos documentos, ¿no cree?
—Sí, señor.
Maldijo bajito cuando el entró a su oficina. Tendría que estar encerrada en el archivo por un buen rato, lo peor es que el archivo se encontraba anexo a la oficina del jefe hijo de puta que tenía.
Entró con las carpetas. El señor Nara jugaba en su pc. Mientras el bastardo se divertía ella tenía que encerrarse en un puto archivo donde no había ni una silla para sentarse. Él levanto la vista y la miro con aire condescendiente… ¿Qué diablos era condescendiente? Bueno, él la miraba con eso, estaba segura… luego buscaría el significado de la palabra.
—La próxima vez que use una falda, procure que esta llegue debajo de sus rodillas. Desde aquí puedo ver la celulitis de sus piernas.
—¿Por favor, podría dejar de burlarse de mí? —dijo casi histérica. Ya había llegado a su límite, ningún trabajo por muy bien que ganara, valía tanta humillación.
—No, es demasiado divertido para dejar de hacerlo. —Temari tomo aire, él seguía burlándose de ella. ¿Qué clase de jodido sádico idiota infantil era?
-Mira, pedazo de hijo de puta. —las palabras salieron solitas de su boca. —Ya estoy cansada de que te estes burlando de mí, llegaste a mi límite.
Él se puso de pie y se acercó a ella. Parecía enojado. Muy enojado. Tal vez no debió decirle hijo de puta, después de todo, su madre había sido una, según los chismes que circulaban en la oficina. Tragó fuerte.
—¿Cómo me dijo?
—Hijo de puta. — respondió con la frente en alto y dispuesta a aceptar las consecuencias que vinieran. Estaba cansada de ser humillada por su jefe, él era un maldito aprovechado.
Shikamaru se acercó a ella, grande, fuerte y duro como una roca. Inclinó su cabeza y atrapó sus labios con fiereza. Cerró los ojos y le devolvió el beso, rodeó el cuello de su jefe con los brazos y lo atrajo más a ella. El hombre sabía lo que hacía, con un solo beso hizo que se humedeciera.
Él la sentó sobre su escritorio e hizo algo que solo había pasado en sus sueños, le arranco las bragas, su mirada ardían en deseo mientras se desabrochaba el cinturón, apenas pudo ver su pene, él la penetró con impaciencia. Gritó de placer al sentir como la llenaba.
