Tres años después
1
Aquel frío no era comparado con ningún otro que hubiera sentido en el pasado, se le congelaba hasta las ideas, pero debían estar firmes en aquella misión. Harry Potter, Ron Weasley, Luna Lovegood y Lisa Turpin conformaban el equipo conocido como Seller, debido a su gran popularidad en todo el castillo. Eran uno de los mejores, conseguían sus misiones en un noventa por ciento, rompiendo la marca del ochentaisiete que consiguieron unos hechiceros un siglo atrás. Tal efectividad no se vio alcanzada nunca por los cadetes que siguieron.
Pero tal evento esos años se vio roto no solo por el grupo del alquimista. Hubo otro que era conocido como el equipo Secst, conformado por Hermione Granger, Padma Patil, Ernie Macmillan. Rivales y amigos era como les conocían todos en la academia, siempre compitiendo por quien era el mejor; aun no existía un campeón, pero Harry llevaba la delantera.
Harry y su equipo esperaban en esa misión/competencia a que unos cazadores de Hipogrifos ilegales hicieran su aparición. Los ubicaron en esa parte de las montañas al sur de Slytehrin, en la conocida cordillera de la serpiente. Para su mala fortuna, hablando de ser los mejores, se enteraron que el equipo de Hermione estaba por los alrededores, igualmente buscando aquellos delincuentes. El pelinegro no permitiría que esa misión se le fuera de las manos.
— ¿Cuánto tiempo más estaremos aquí?
Ron se encontraba a unos pasos del pelinegro, acostado en la blanca nieve vestido con su grueso abrigo que lo camuflaba. Jugaba con una bola de nieve, la hacía flotar con su varita, se notaba que le aburría estar pasivo.
— Harry, ya los tengo en la mira, son seis.
Lisa que tenía los ojos hechizados para poder ver a largas distancias se giró al líder del grupo.
— Están por el camino escabroso, ese que Ronald detecto.
— Bien, es tiempo de actuar.
Harry se giró a ver a Luna que estaba pacifica mirando como Ron jugaba con la bola de nieve, al sentir el llamado sin palabras de su amigo se levantó de su roca y camino hacia ellos. Sin reparar en sus amigos abrió el libro que llevaba consigo — esa de gruesa pasta color negro y una franja morada por el lomo —, en su portada un dibujo misterios se figuraba el centro; un complejo hecho por líneas y triángulos. El pelinegro conocía el significado de aquella runa. Las hojas de platas solo hicieron lucir más aquella posesión de la rubia, que puso su atención total en la página que tenía enfrente.
— In frigore et in monte a venatoribus hippogriff volabant… — comenzó a leer en voz alta las runas marcadas en tinta negra.
De pronto, de la nada, como escuchando la voz de la rubia, el viento que soplaba a la derecha cambio de dirección, y de los cielos una imagen se comenzó a dibujar. La figura tomo la forma de hipogrifo, majestuosos, imponente, todo lo que un cazador añoraba. Tal animal mágico no pasó desapercibido por los cazadores que se dispusieron ir tras aquella figura de cuerpo de caballo y cabeza de águila.
— Ron, alístate que pronto entramos en acción.
— Ya era momento — el pelirrojo de un salto se puso de pie y se acercó a sus amigos. La rubia seguía hablando en la lengua antigua, a lo que no pudo evitar sonreír el auror —. Sigo sin creer que tengamos en nuestro equipo a una convocadora. Harry, sí que sabes hacer amistades.
Si supieras, pensó el pelinegro al recordar a otra persona que conoció en sus años de viajero solitario.
— Ya, sin bromas, estamos en algo serio.
— Si tienes razón.
El equipo se preparó, cada quien tenía su parte del plan por lo que cada quien se puso en posición. Luna seguiría narrando y convocando, Lisa la protegería y estaría alerta de si alguien más venía de lejos, en tanto, Harry y Ron serían los peleadores; irían tras los cazadores una vez mordieran el anzuelo.
Con un hechizo de camuflaje en su uniforme ya blanco, Harry y Ron se fueron cuesta abajo para rodear a los cazadores. El pelinegro se fue por la derecha y Ron por el camino de la izquierda. Con ellos dos sería suficiente para contrarrestar a los seis cazadores, si el plan salía como estaba previsto. Su ventaja; Luna Lovegood. La rubia era el punto clave para esta misión, sus palabras eran lo que daría el éxito o fracaso.
Con un hechizo el alquimista acelero su velocidad al hacer que la nieve se disolviera llevando sus piernas. Tomo una velocidad impresionante que cualquiera pensaría se mataría al llegar a la falda de la montaña, pero el pelinegro ya había hecho aquello en otras misiones: era un maestro. Oculto por unas rocas gigantes los cazadores no se percataron de la anomalía en la nieve, todo estaba calculado, y para cuando llego al final estaba en posición para atacarlos. Se ocultó en el tronco de un pino y busco con sus ojos la señal de que su pelirrojo amigo estaba en posición.
A unos metros tras los cazadores, que se detuvieron a ver el hipogrifo, vio como una luz gris brillaba tras una gran roca. Esa era la señal. Sujeto con fuerza su varita, sabía que lo siguiente era fundamental para terminar sin percances la misión. Metió la mano en el bolsillo oculto dentro de su abrigo y saco su libro esmeralda, lo abrió en la página que necesitaba y conjuro.
— Niveo duram glaciem.
Un circulo brillante se dibujó alrededor de los cazadores que sobresaltados no reaccionaron a tiempo a lo que sucedía. Varios hechizos aturdidores salieron del punto donde se encontraba Ron, uno a uno cayeron los cazadores a la nieve que se fue convirtiendo en hielo. Poco a poco la nieve a su alrededor crearon una prisión de hielo, Harry salió de su escondite y con un movimiento de su varita creo grilletes de nieve que igual pronto se solidificaron.
Los cazadores pronto se encontraron en una jaula de hielo macizo con grilletes en sus muñecas. Harry se les acerco, se le unió Ron, vieron como los seis cazadores estaban ya preparados para lanzar su ataque al hipogrifo que sobrevolaba en sus cabezas. Un momento que hubiera titubeado aquel animal estaría herido o muerto, pero, eso no estaba en el plan.
— De nuevo ha salido como lo planeaste.
— Es gracias a todo el equipo — Harry jamás se acreditaría el trabajo para si solo, él estaba consiente que no sería nada sin sus camaradas —. Da la señal a Luna, puede dejar de leer.
Ron lanzo un hechizo hacia el cielo gris, una chispa roja se desprendió de la punta de su varita y se elevó en lo alto. Poco después el hipogrifo desapareció de la nada, se desvaneció de improvisto, como si el viento del sur hubiera borrado su existencia de la tierra. En un pestañeo Luna y Lisa aparecieron a su lado, se acercaron a paso lento por la cantidad de nieve que había; no dejaba moverse a libertad.
— Debemos dar el aviso para que vengan por estos hombres — Lisa miro detenida a los cazadores que no despertarían en unas horas más.
— Ya he dado el aviso — Luna respondió con su voz lenta y pausada.
El grupo estaba contento por el éxito de su victoria, ya solo tendrían que esperar a que el grupo de recuperación llegara para llevarse a los cazadores.
— Un momento — Harry percibió un movimiento por su espalda, se giró sosteniendo su varita y apunto a donde tuvo la sensación de que había alguien.
— No te asustes, solo somos nosotros, Harry — Hermione salió detrás del árbol al que apuntaba el alquimista.
Harry al percatarse de que se trataba de su amiga, y compañeros de grupo, que salieron detrás de otros árboles, bajo la varita y se relajó. Le dio mucho gusto verla, tenía semanas sin saber de ella y tenerla cerca le daba ánimos.
— Llegan tarde, ya hemos atrapado a los cazadores — Ron como siempre que ganaban comenzó alardear —. De nuevo se han quedado rezagados.
— Seguro tu no has hecho nada, ¿verdad, Ronald?
Hermione y Ron se dedicaron unas miradas desafiantes, para todos no era de extrañar que siempre estaba peleando. Eso no quitaba que eran grandes amigos, tenían sus momentos donde se llevaban bien y era evidente que se preocupaban por el otro. Aun así, Harry decidió no dejar que esos dos comenzaran su tipia riña que no llegaba a nada bueno.
— Me da gusto verte, Hermione.
— Digo lo mismo.
Ambos se quedaron mirando con una sonrisa en sus labios. Los presentes reaccionaron cada quien a su manera, pero todos representaban a lo mismo, picardía. No era de extrañar que esos dos tenían algo especial.
— ¿Nosotros estamos pintados o que, Harry?
Ginny era la única que en el grupo no le agradaba aquella química entre sus amigos, si bien, Hermione se convirtió en una de sus mejores amigas, ella tenía cierto interés en el pelinegro.
— Claro, me da gusto volver a verlos a todos.
Ginny refunfuño al no ver que su amigo entendiera lo que quiso decir. En tanto, el grupo de la castaña saludo a sus similares con alegría y pronto se dieron la mano. La rivalidad solo existía en la percepción de los demás aurores del castillo, la realidad es que ellos no lo veían de esa manera. Lo que sucedía es que no eran de los que fallar fuera una opción, el siempre buscar y obtener la victoria hizo creer a los demás que entre ellos había una especie de ver quien era mejor.
Con la ayuda del equipo de Hermione el perímetro se amplió y pudieron cuidar mejor a sus prisioneros. En lo que llegaba el equipo de recuperación decidieron ponerse al día, a lo que se hicieron grupos para platicar. Uno de ellos eran los líderes: Harry y Hermione.
— Los perdimos hace días, supongo que fue cuando ustedes dieron con ellos.
— Si, los estudiamos un par de días y planeamos emboscarlos en este lugar.
El alquimista le contó a su amiga lo que sucedió en ese tiempo, como dieron con ese punto de la montaña y el plan de usar ese terreno escabroso para atraparlos. Hermione sonreía al ver que su amigo era muy gran estratega.
— No quiero sonar envidiosa, pero, tener a Luna en tu equipo es un plus.
Harry asintió sin pena, el reconocía que tener a su rubia amiga en el equipo era un agregado que le daba la ventaja sobre los demás equipos. Luna, como lo menciono Ron, era una tipo de hechicera conocido como Convocador. Estos hechiceros tienen una habilidad extra, así como los alquimistas. Su habilidad consistía en que ellos al leer en voz alta pueden materializar y hacer real lo que está en tinta, de ello a que siempre llevaban consigo un libro especial donde tienen ya establecido ciertos eventos, o páginas en blanco que pueden usar para escribir algún evento y después leerlo.
Esa habilidad extra mágica solo la poseen pocos hechiceros en el mundo, son muy especiales por lo que no los encuentras en cualquier lugar. Luna era una de esos hechiceros especiales, y de los mejores. Harry la respetaba ya que pudo presenciar una vez el potencial que la rubia tenía con su habilidad, y es que no era cualquier cosa, ese poder mágico tenía un precio fatal si es que no sabes cómo controlarlo.
— Eso te hace mejor — soltó el pelinegro sin pensar —. Tu equipo está a nuestro nivel y sin tener nuestra ventaja.
Hermione se sonrojo para después soltar una risa nerviosa.
— No, Harry, la cosas no son así.
El pelinegro la volteo a ver intrigado por lo que decía. Reconocía que su amiga era modesta y humilde, pero también era realista y si ellos eran buenos lo admitiría.
— Son buenos porque sabes aprovechar la capacidad de tus camaradas — la castaña dibujaba con su varita en la nieve un ángel —. Si no fueras un buen líder y estratega, ni con todo el mejor equipo podrías tener los resultados que tienes.
— Siempre tienes la última palabra, ¿eh?
— En algo debo de ganarte.
— No seas pesada.
Rieron como si fueran dos pequeños que jugaban en una plaza, y es que entre ellos había una química que creaba un ambiente especial. Se sentían cómodos el uno con el otro, se entendían sin hablar, pensaban similar y el carácter de uno se ajustaba al del otro. Harry en ocasiones se decía para sí que era una lástima que ambos estuvieran en equipos separados, estaba seguro que juntos hubieran sido imparables. Luego reconocía que era por eso que estaban en equipos separados, Dumbledore no hacia las cosas porque si, él siempre tenía una razón para actuar como lo hacía.
— Sabes que dé más alegría de esta misión.
— ¿Qué?
— Que es la última — Hermione asintió con alegría —. Volveremos para nuestro último año en la academia y nos graduaremos.
— Y eso significa que nos podremos ver todos los días.
Harry se sonrojo al escuchar lo que pensaba y no dijo, pero eso no le extrañaba, su amiga lo conocía perfecto.
— También por eso estoy feliz.
Hermione tomo de la mano a su amigo, la sujeto fuerte, el calor del otro era tan reconfortante que se expandió por su cuerpo. Tal vez con ese calor que les dominaba por el cuerpo no necesitarían de los abrigos que llevaban, o quizás si, pero no podían negar que ese ardor era gratificante.
— ¡Hey, Tortolo! — grito Ernie.
Por instinto se soltaron de las manos al escuchar el término con el que se refirieron a ellos. Se levantaron de la nieve, Harry ayudo a su amiga, y se pusieron en marcha hacia donde se encontraban sus compañeros.
— ¿Qué sucede, Ernie?
— Ya vienen los de recuperación — apunto hacia el cielo, una formas nublosas blancas, que dejaban estelas en su camino, iban en su dirección.
Pudieron distinguir a sus camaradas debido a que en un pedazo del cielo nublado estaba abierto dejando ver el manto azul del día. El grupo que venía era fácil de unos diez, todos aurores experimentados, ellos se encargarían de los cazadores y tomarían nota del desempeño del equipo del alquimista.
Los autores tomaron el control de la situación, Harry deshizo la prisión de hielo ya que solo él podría por usar la alquimia para crearlo, y con eso pudieron llevar a los cazadores. Lamark era el jefe del grupo de recuperación que apoyaba ambos equipos, les felicitó por su labor pero el crédito de aquella misión iba para el equipo del alquimista. Ron se notaba muy orgulloso por el mérito mientras que su hermana Ginny le miraba con cierto disgusto.
Después de que el grupo de recuperación se marchara, los equipos se despidieron y partieron cada quien a su propio campamento. Harry sabía que volvería ver a la castaña dentro de un par de semanas, eso le daba ánimos de seguir en esa travesía obligatoria para convertirse en aurores.
2
El campamento no estaba lejos, solo a unas horas del punto donde emboscaron a los cazadores, y en donde compartían terreno con otros dos equipos con diferentes misiones. Al llegar solo uno de esos equipos estaba en el campamento, se notaban felices por lo que fue una exitosa tarea.
Al verlos llegar se saludaron afectuosamente, se llevaban bien con aquel equipo, a pesar de que dos de sus integrantes fuesen de Slytherin. Harry nunca pensó que pudiera llevarse bien con personas de aquella región, pero esos mellizos le hicieron ver que no todo es negro ni blanco. No se debía juzgar a una persona por su procedencia, y eso lo tenía claro, pero para mala de las buenas personas en aquella región los catalogaban como ruines. Tal vez eso hacía que apreciara más a los mellizos.
El día mejoro, las nubes se disiparon dejando solo un cielo azul con el sol a todo su esplendor iluminando todo a su alrededor. El clima triste se convirtió en uno más alegre.
Siendo la hora de la comida se dispusieron a poner remedio al gruñido de sus estómagos. Para su gran fortuna Lisa era una excelente cocinera, sus platillos eran siempre exquisitos y lograba hacer maravillas cuando los recursos eran limitados. Esa tarde no fue la excepción, degustaron un delicioso estofado de arándano que en el repertorio de la joven de cabellera obscura era de sus mejores platillos.
— Debo confesar que mi madre nunca logró que comiera un plato completo de este estofado — Ron aun no tragaba cuando comenzó hablar —, pero tú, Lisa, eres una diosa de la comida. A partir de ahora todo lo que cocines lo comeré sin dudarlo un segundo.
— Tú comes todo lo que sea, Ron, no creo que eso sea algo nuevo.
Todos soltaron una risa antes las palabras de la rubia, si bien no lo dijo con intención de sonar divertida su forma tan despreocupada y sincera le dio el tono necesario para que hiciera reír a sus compañeros. En cambio, Ron se quedó apenado terminando su estofado. Aun no se acostumbraba a las ocurrencias sinceras de su compañera, pero si tenía claro que no lo hacía con mala intención.
— Disculpen — la voz de la líder del otro equipo interrumpió en la plática.
— Dime, ¿Qué sucede, Anna?
— Ya es muy tarde y el equipo de Romario no ha regresado.
Eso era cierto, ya estaban a mitad de la tarde y el equipo de la misión de reconocimiento no había retornado. Ellos tenían una tarea sencilla que a lo mucho les debió tomar hasta el mediodía, su ausencia no detonaba tranquilidad. Harry se levantó, sacudió la nieve de su pantalón y se acercó a su similar.
— Debemos ir en su búsqueda.
— Eso mismo pensaba, no me da buena espina su tardanza.
— Espero no les haya pasado algo — el pelinegro se tornó a sus amigos —. Luna, ven conmigo. Ron, Lisa, quédense en el campamento por si llegan,
Sus compañeros asintieron, siendo el alquimista el líder no objetarían su decisión. Luna se levantó sujetando en mano su libro, y se les acerco.
— ¿Solo llevaremos a Luna?
— Si, debemos tener vigilado el campamento — Harry comenzó a caminar —. Además, entre menos seamos podremos pasar desapercibidos — Anna asintió—. Te aconsejo que solo vengas tú, deja a tu equipo alerta para cooperar con mis camaradas.
— Bien.
Apenas se dirigían con el equipo de Anna para informar el plan, uno de sus compañeros — el mellizo —, se les acerco corriendo exaltado.
— ¿Qué pasa, Pogba?
— Es Lima, está herida.
La joven mencionada por el mellizo era integrante del equipo de doceavo, por lo que corrieron hasta donde les dijo que su compañera se desplomo. Al llegar vieron que entre los brazos de la melliza — Marion, hermana de Pogba —, se encontraba una joven ensangrentada. Lima era la más delgada de las mujeres en el campamento, con facciones delicadas, siempre lucio débil y desprotegida, ahora con las heridas, contusiones y sangre, su apariencia se vio más afectada.
— Esta inconsciente — informo Marion.
— Llévenla a la tienda de Lisa, ella se especializa en la medicina mágica.
— Igual yo — un joven de piel obscura se les acerco.
— Excelente — Harry le tomo del hombro a su colega — Se las encargamos, Birger.
Pronto se alistaron y partieron hacia al Este de la montaña donde el equipo de Romario seguramente fue atacado. Harry estaba extrañado, la misión del equipo doceavo solo consistía en verificar los terrenos del Este de la cordillera; solo verificarían que todo estuviera bien. Siendo de reconocimiento, al ver fuerzas hostiles no entrarían en combate, sin embargo, les toco la posibilidad de que los hostiles les vieran antes que ellos.
El viaje fue largo, a pesar de haber usado las escobas. Llegado a cierto punto bajaron de su medio de transporte, las ocultaron y siguieron a pie. Con la amenaza de encontrarse hechiceros peligrosos andar a pie era la mejor opción. Las escobas llamarían mucho la atención. Al entrar en la zona donde se supondría el equipo doceavo haría el reconocimiento, los tres hechiceros se pusieron alerta a cualquier amenaza.
— Luna, cuando te diga necesito que formes una neblina a nuestro alrededor — se giró a su amiga y agrego —: favorable para nosotros.
— Entiendo.
Anna echo un vistazo curiosa a sus compañeros, en su interior una agitación surgió al pensar que podría ver como el equipo más fuerte actuaría en una misión. Por un momento sentiría que era formar parte de dos de sus integrantes.
— Ahora.
Cuando recibió la orden la rubia ya estaba terminando de escribir en una de las hojas plateadas libres de su libro. Anna observo curiosa como la pluma que usaba Luna era muy peculiar; la cual no necesitaba tinta. Dejo la pluma en su libro, saco su varita de la funda y con un conjuro hizo que la pluma se convirtiera en una anillo, el que se colocó enseguida en su dedo anular derecho.
Apenas se colocó el añillo comenzó a leer en la lengua antigua, aquella que pocos lograban aprenderse, entender y pronunciar, menos como lo hacía la rubia. Hablaba tan fluido como si fuese su lengua mater, y su pronunciación era exquisita; era evidente que le entendía. Anna estaba asombrada, pero quedo aún más cuando presencio lo que sucedía a su alrededor.
Obedeciendo a la voz de la convocadora el cielo despejado comenzó a quedar cubierto por una neblina espesa, con la única peculiaridad de que alrededor de los tres quedaban unos metros de claridad. Anna no podía creer que ese tipo de hechizo fuera capaz de hacerse, menos con esa exactitud. En ese momento comprendió lo que Harry quiso decir con favorables para ellos.
— Estén atentos — Harry miraba a su alrededor con desconfianza — Siento que algo no anda bien en este lugar.
3
Caminaron por todo aquel terreno blanco, bajo la falda de la montaña que se cernía a su derecha. La neblina les daba una protección favorable y a su vez les permitía ver hacia su alrededor de forma clara. La desventaja era que su amiga tenía un límite en su poder, y es que para mantener aquel ambiente debía estar leyendo cada determinado tiempo. Tenían que moverse rápido y encontrar a sus camaradas, o tendrían que cambiar de plan para mantener su anonimato.
Pasaron por los límites de un bosque, no les convenía adentrarse aquella zona, pero algo le decía al pelinegro que lo tendría que venir haciendo. Reconociendo la situación del peligro tomo la idea de que deberían dar la alerta a los aurores, pero hacer eso sería dejar a sus camaradas en algún lugar de la cordillera sufriendo. Fue cuando se le ocurrió un plan, suspiro al saber que de nuevo tendría que usar a Luna.
Cuando le explico a su amiga lo que tenía en mente esta sonrió y no dudo en ayudar. Se notaba que estaba cansada, usar sus habilidades le consumía mucho de su energía mágica. Convirtió el anillo en pluma y escribió en la hoja con tinta negra, las runas quedaron plasmadas y pronto empezó a leer. En poco un búho atravesó la espesa neblina y se detuvo en el hombro de Harry. El alquimista ya había escrito un mensaje, uno que iria directo al campamento de Lamark.
Le ato el pequeño troco de pergamino al animal salió volando sin esperar la orden. Harry, Luna y Anna vieron perderse al ave por los cielos.
— Me sorprende lo que puede hacer una convocadora.
— No has visto nada — Luna sonrió a su compañera.
— Venga debemos seguir adelante.
No debían perder tiempo, debían encontrar a sus camaradas antes del anochecer o las cosas se pondrían difíciles. Y él no pensaba abandonarlos.
Mientras caminaban el pelinegro se sintió mal por no haber pensado antes en mandar pedir ayuda con los expertos, tal vez el ser uno de los equipos con mayor respeto le hizo perder su perspectiva. Se relajó mentalmente y tomo su siguiente decisión.
— Debemos entrar el bosque.
— ¿Cómo?
— Luna debe descansar, ha usado mucho su poder hoy — recordó que desde la mañana venia usando sus habilidades para atrapar a los cazadores —. En el bosque podremos escondernos entre los árboles, solo debemos ser sigilosos.
— Harry, yo puedo continuar no te preocupes.
— Lo sé, Luna — le sonrió —, pero no te quiero exponer.
La joven asintió con una ligera sonrisa.
— Venga vayamos a la arboleada.
Descansaron bajo un grupo de árboles que ubicados en una posición uno contra otro creaban un buen escondite. Harry y Anna meditaban que rumbo tomar, necesitaban hacer un reconocimiento de esas tierras antes de que llegaran los refuerzos. Actuar imprudentes era otro tema que debatían, Harry estaba dispuesto entrar en pelea si llegase a encontrarse a los enemigos con sus camaradas, pero fue Luna quien le hizo ver que no era prudente. Sigilo. Debían moverse y actuar sin que nadie supiera de su presencia, solo de esa manera podría ayudar a sus camaradas.
Descansados se pusieron andar por el bosque, usaron como protección sus capas blancas que brindaba cierto camuflaje. Teniendo la sola misión de reconocer el terreno, el alquimista se centró en eso, no debía dejarse influenciar por las emociones, pero con su nuevo entrenamiento con Flamel sus sentidos estaban en un nivel sensible. Sacudió la cabeza, recordó las palabras de su mentor y se relajó mentalmente. Controlo todo lo que en su interior afloraba, relajo el cuello y soltó lentamente el aire contenido en sus pulmones. Un vaho salió de su boca y con eso sus impulsos.
Enfocado se propuso a dar lo mejor de sí. Estaban en una nueva misión, una de rescate, no podía darse el lujo de fallar. Habían vidas de por medio y eso daba mayor prioridad de salir exitoso que en otras misiones.
Primer Capítulo.
Bueno, la actualización ha llegado rápido lo se hahaha y eso es bueno, ¿no? Como verán el anterior fue el prólogo por lo que con este vemos un avance en el tiempo de nuevo. Espero que este inicio de esta segunda parte les haya agradado.
Hace tiempo que no respondo reviews por aquí, pero viendo que no puedo dejares PM les contesto por aquí:
SU: Primero que nada, te agradezco mucho el seguir mi historia desde el principio. Tus reviews me han animado a continuar n.n … Contestando a tu review, puedes ver que el avance de años si se dio como lo pensabas hahaha, solo que el capítulo anterior era el prólogo en donde quise explicar algo fundamental para esta segunda parte. Espero te gustara este capítulo.
JEM: Debo igualmente agradecerte por estar desde la primera parte apoyando mi historia, leer ss reviews es ese motor para que uno pueda seguir escribiendo n.n … Es un placer saber que mi historia te ha hechizado, haré mi mejor esfuerzo por que eso siga siendo de esa manera, y te prometo muchas sorpresas. No digo más para no arruinar lo que se viene hahaha.
Gracias a todos los que me leen, los que me dejan reviews, favorite, follow o solamente se pasan a leer n.n
Les aviso que el segundo capítulo se dejara desear, ya lo tengo escrito y listo para publicar, pero, prefiero esperar a terminar el tercero y cuarto para publicarlo. Nos leemos pronto y saludos a todos.
Sin más por decir
Au Revoir.
