Dos
Celos
A la mañana siguiente Santana salía de su habitación encontrándose en la cocina con Kurt, que estaba preparando café.
-Buenos días Lady Hummel- dijo entre bostezos.
-Eeey que ojeras! Como ha pasado la noche la reina Quinn- le sonrió.
-Pues no muy bien, al parecer estaba bastante pillada por el capullo de su profesor, y si ha pasado la mitad de la noche llorando en silenció, aunque se cree que no le oía, la he dejado durmiendo un poco- dijo estirándose – ¿Y Rachel?
-Está en el baño acabándose de arreglar- le sonrió sentándose en la isla a su lado, entregándole una taza de café- estará poniéndose guapa para su amada- dijo entre dientes, pero Santana le escucho a la perfección.
-¿Para su amada? Se puede saber que me he perdido – frunció el ceño, mientras le daba un sorbo a su café.
-Está bien te lo contaré, pero tú no sabes nada ¿Vale?- le dijo acercándose a su oído, sonriéndole emocionado.
-Tu siempre tan maruja, Hummel, no puedes guardar un secreto - rio - pero venga cuenta rápido que creo que sale ya del baño- dijo al oír un ruido, mientras volvía a dar otro trago a su café.
-A Rachel le gusta Quinn!- dijo en un susurro, totalmente audible para Santana.
Esta al escuchar esas palabras, escupió el café que tenía en la boca, empezó a reír a carcajadas – Gay Berry- susurro para sí, haciendo una mueca divertida.
Cuando Rachel ya estaba enfrente de ellos, Kurt le volvió a recordar que ella no debía saber nada, la latina asintió.
-¿Y Quinn?- pregunto Rachel nada más estar enfrente de Santana, haciendo reír al castaño, en ese instante al ver la intensidad de la castaña a Santana se le ocurrió algo muy divertido, darle celos con la rubia.
-Deje a mi princesa durmiendo porque no paso buena noche, ahora la iré a llamar- le sonrió con superioridad al ver como a Rachel le cambiaba la cara al oír mi princesa.
Inmediatamente Rachel se levantó del taburete que se acaba de sentar – ¡Ya voy a despertarla yo!- dijo dando se la vuelta y dejándolos solos.
Santana rio era tan obvia y la siguió.
Rachel entro y se quedó admirando como dormía la rubia, aunque tenía los ojos hinchados y rojos de haber estado llorando toda la noche –ES PERFECTA. Madre mía, parece tan dulce durmiendo. Joder creo que realmente me estoy pillando por ella, pero es que para no enamorarse con esa cara, pobre habrá estado llorando por el estúpido de su profesor, no se lo merece, lo tengo delante y lo mato, yo jamás te haría daño de verdad… -seguía tan ensimismada en la imagen que tenía ante ella, que no se percató de como la latina entro y se acercó a ella por la espalda.
-¿Aun la temes enana, qué no sabes cómo despertarla?- le dijo bajito cerca del oído para no despertar a la rubia, mientras Rachel se sobresaltaba, y la miraba avergonzada.
-No es eso, es que me da penita despertarla, parece que no ha dormido mucho- dijo totalmente ruborizada.
Santana le sonrió asintiendo –Te voy a enseñar cómo se despierta a esta rubia gruñona- le guiñó un ojo y le sonrió traviesa, y más aún al ver la cara de confusión de la pequeña morena.
-Como me voy a divertir a tu costa, Rachel- sonrió con tan solo de pensar en las cosas que iba a hacer a la rubia para celar a la morena.
Se acercó, y le quito las sabanas para que así Rachel viera bien lo que iba a hacer, se tumbó abrazando por la espalda a la rubia y comenzó a darle besos por el cuello, Rachel al verla abrió tanto los ojos, y se empezó a poner seria, no le gustaba para nada lo que estaba viendo.
Santana la miró de reojo y al verla en su estado, trato de ocultar su sonrisa detrás del cuello de la rubia, se le acercó al oído y susurrándole –Princesa es hora de levantarse- dijo volviendo a darle pequeños besos por el cuello.
Rachel estaba con el ceño fruncido y los labios los tenía tan apretados que se le estaba poniendo blancos, con los brazos cruzados.
Quinn fue abriendo los ojos, y sonrió al ver a Santana, aunque le extraño que fuese tan cariñosa, sabía que lo hacía porque necesitaba mimos, además ella tenía muy mal despertar asique no le molestaba que la despertaran así.
Sobre todo si era Santana ya que después, de que se acostarán en la casi-boda de Will, su amistad se había fortalecido más, y el amor que se tenían era simplemente una amistad fraternal, la cual sería de por vida.
-Buenos días latina sexy- dijo con una voz ronca, mientras se dejaba abrazar por la latina y volvió a cerrar los ojos.
Rachel totalmente molesta que Santana fuese tan cariñosa con Quinn, se arrepentía de no haber sido ella la que le hubiese despertado, no pensaba dejarlas a las dos ahí dándose mimos, y sin más carraspeo, llamando la atención de las chicas.
-Buenos días, Rachel- dijo Quinn al abrir los ojos de nuevo y verla allí parada de pie.
-Buenos días Quinn ¿Cómo has pasado la noche?- le sonrió con cariño. Realmente estaba preocupada Quinn se le notaba que no había dormido mucho, tenía unas ojeras horribles, y los ojos hinchados de haberse pasado la noche llorando.
-Si te soy sincera, he pasado mejores noches en mi vida- le sonrió y volvió a cerrar los ojos para dormirse.
Santana le beso la cabeza, y le abrazó fuerte aferrándola más a su cuerpo –Rubia, tienes que levantarte y comer algo, y además si hoy no vas a ir a la universidad, deberías avisar a alguna amiga tuya – Quinn simplemente gruño
-No te preocupes, no te levantes, voy a traerte el desayuno a la cama ¿vale? – dijo rápidamente Rachel, sonriéndole a Quinn.
Santana sonrió con ternura, Rachel realmente estaba pillada, ¿Pero en un día no se pudo pillar, esto viene de antes? Mientras tanto Quinn se dio la vuelta y escondió su cabeza en el pecho de Santana.
-No quiero hablar con nadie, por favor llama tu a Kate, para decirle que lo que queda de semana, no voy a ir a clase- dijo aferrándose al cuerpo de la latina.
Santana se levantó a coger el móvil de Quinn, y volvió a tumbarse para abrazar a la rubia, que esta volvía a esconder su cabeza en el pecho de la morena.
Al encender el móvil, tenía muchas llamadas y mensajes de sus amigas, incluso de su profesor: Diciéndole lo arrepentido que estaba, y que realmente le quería. Que había sido todo un maldito error.
Al verlos los borro, no quería que su amiga siguiera sufriendo por ese capullo, y le envió un mensaje a la compañera de Quinn, y volvió a apagar el móvil, para que la dejaran tranquila y se quedaron abrazadas, mientras Santana acariciaba la espalda de Quinn, se le instalo una pequeña sonrisa, pensando en Brittany, en un tres semanas, estaría en Nueva York.
Cuando Rachel entró con una bandeja, la sonrisa que traía desapareció, no le gustaba tanta muestra de cariño.
-¿Santana no te tienes que ir a Nyada? Vas a llegar tarde, si te tienes que vestir y todo- dijo seria dejando la bandeja a los pies de la cama.
-No te preocupes Berry, soy rápida, ahora voy cuando me asegure que mi princesa desayuna- dijo con una sonrisa al ver los celos de Rachel, realmente estaba haciendo un esfuerzo en no reírse en su cara.
-¡NO! –Gritó - Ósea, no hace falta, si quieres me quedo yo, hoy no tengo ensaño ni nada – sonrió tímida al darse cuenta del grito que pego.
La latina, simplemente asintió y se levantó, porque iba llegar tarde aunque se lo había puesto tan fácil tras el grito.
-Rachel, de verdad te lo agradezco, pero no tengo hambre, de verdad- dijo triste y Rachel se sentó en la cama y le ofreció un vaso de zumo.
-Por lo menos bébete este zumo, por favor- hizo un pequeño puchero –Aunque sea hazlo por mí-
-Vale, pero que sepas que me lo bebo por ti- dijo cansada.
Al oír esas palabras a Rachel se le instalo una inmensa sonrisa, y le apartó la bandeja dejándola encima de la cómoda de Santana, para que pudiera tumbarse tranquila la rubia.
-Rachel, tu hoy vas a estar todo el día en casa- dijo tímidamente, la castaña simplemente asintió- te puedes quedar conmigo- dijo triste.
Rachel le sonrió y se tumbó bocarriba a su lado quedándose totalmente inmóvil, estaba nerviosa de estar tan cerca, pero más lo estuvo al notar como la rubia la abrazaba de la cintura y escondía su cara en su pecho. No pudo evitar sonreír, estaba tan feliz en ese momento que ni se enteró de como Santana ya vestida, la observaba junto con Kurt.
-Princesa, quiero que te comas todo el desayuno que te ha traído Berry- le dijo seria, amenazándola con el dedo, ya que conocía bien a su amiga, y siempre que tenía un fracaso amoroso dejaba todo de lado y se auto culpaba, lo pasaba realmente mal, aunque con el resto del mundo era una autentica perra y parecía que estaba bien – Nos vemos a la hora de cenar, asique te quedaras todo el día sola con aquí la pequeña diva, pero no te preocupes que por la noche vengo yo a darte mimos – le guiño el ojo, con una sonrisa
-Vamos Satanás, que vamos a llegar tarde- dijo Kurt - Adiós Barbie, Cuídense chicas- rio, mirando a Rachel y le guiño el ojo.
-Hobbit, cuida a mi princesa- se acercó y le dio un pequeño beso en los labios a la rubia, apenas fue un roce y sin más se fue, para no reírse en la cara de Rachel, esta estaba que se le salían los ojos de orbitas, se quedó muda y con la boca abierta, y lo único que fue capaz de hacer fue abrazar fuerte a Quinn, aferrándola más a su cuerpo mientras esta volvía a esconder su cabeza en el pecho de la pequeña castaña-
Mientras bajaban por el ascensor, Santana y Kurt se encontraban tirados en el suelo a carcajadas.
-Cómo te pasas San, pobre Rachel como se aferraba al cuerpo de Quinn, un poco más y se vuelven una sola de la fuerza- apenas podía decir más palabras de las risas que tenía el castaño.
-Dios, si llego a saber que pone esa maldita cara, te juro que le hago una foto y creo un meme de esos- estaba tirada en el suelo de la risa, hasta alguna que otra lagrima se le caía – jamás olvidare esa jodida cara- le miró y volvieron a explotar a carcajadas.
Mientras tanto en el apartamento Rachel, se había tranquilizado un poco y abrazaba a la rubia que esta había vuelto a llorar en su pecho, aunque no deja de cuestionarse sobre el maldito beso, ¿Fue uno pico tonto de amistad, fue un de llevo tiempo en secreto contigo a escondidas de nuestros amigos, un de te quiero aunque tú no lo sabes, o uno de eres mi jodida amante no te preocupes que mis compañeros de piso no se lo dirán a Britt?
-Rachel- dijo la rubia con los ojos llorosos, mirando a Rachel, que esta le sonrió – Gracias- le dio un beso en la comisura de los labios, y volvió a esconderse en el pecho de la castaña. Esta por su parte al sentir el beso, se sorprendió, entonces empezó a cuestionarse estaba vez no por el beso de Santana sino por él beso que le acaba de dar la rubia que tenía abrazada, escondida en su cuello derramando lagrimas por él capullo de su profesor, asique la abrazo fuerte, quería darle todo el cariño que tenía y más para ella.
