Tres

Finn

Se habían pasado toda la mañana abrazadas, apenas se habían movido de la cama, Quinn no paraba de llorar, cuando parecía que se iba tranquilizando, Rachel se separó un poco y la obligo a mirarla.

-¿Quieres hablar de él? – le cuestiono con duda, la castaña, aunque la rubia y ella, tenían una amistad, nunca habían sido muy buenas confidentes, además que la rubia le hablara de su relación con su profesor, no le hacía mucha gracia.

-Le odio, le odio tanto, el maldito estúpido… - le miro la rubia, tratando de contener el llanto.

Rachel le escuchaba en silencio mientras le acariciaba la espalda, verla así le estaba matando.

La rubia suspiro cansado – a quien pretendo engañar, estoy tan enamorada de él, que si Steve se presenta aquí y me dice, que me quiere, le perdonaría y me lanzaría a sus brazos- volvió a esconderse en el pecho de Rachel, aumentando su llanto.

A Rachel le estaban doliendo que la rubia dijera que estaba enamorada de ese estúpido.

-Ayer hacíamos uno maldito año, y no le importo nada…. Le he perdonado tantas cosas, hace años cuando solo nos acostábamos me dijo que estaba enamorado de mí, si dejo a su mujer por mí, joder todo parecía perfecto, hace unas semanas me había mudado a su maldito apartamento, hasta me había hablado de matrimonio….- la voz se le rompió del todo y volvió a llorar en el pecho de la pequeña castaña.

A Rachel, al oír las últimas palabras de la ex-capitana de las animadoras, se le secó la voz, no podía decir nada, sintió como un pinchazo en el corazón asique lo único que pudo hacer fue fortalecer el agarre de su abrazo, y dejarla que se desahogara en su pecho.

Cuando ya se iba calmando de nuevo, Quinn deshizo el abrazo y se quedó mirándola, frente a frente, se quedaron unos segundo mirándose, la castaña sonrió, Rachel acerco la mano a la cara y le limpió las lágrimas con un leve roce de su pulgar sobre la rosada mejilla, de la rubia.

Rachel se estaba perdiendo en esos ojos color avellana, que lo único que transmitían era una tristeza, que le estaba destrozando. Pero ese momento que apenas duro segundos fue maravilloso para ella.

Quinn por un instante cerró los ojos así perdiendo el contacto y volviendo a Rachel a la realidad. Volvió a abrirlos mirándola de nuevo y le sonrió – lo siento, parece que solo se hablar de mí – trago fuerte- ¿Qué tal llevas lo de Finn? –dijo con un tono triste.

Rachel no se lo esperaba, la verdad es que tras la muerte de Finn, había hablado con todos pero no lo había hecho con la rubia, por diversos motivos, Quinn no pudo ir al memorial que le hicieron, y aunque si la vio en el funeral, lo único que hicieron allí, fue contar anécdotas, y darse cariño los unos a los otros.

Hacia unos meses ya de la muerte de Finn, pero seguía siendo duro, aunque gracias a sus padres y amigos, aprendió a vivir sin él. Y aunque ella no lo había pasado nada bien, sabía que para la rubia, tampoco lo pasó bien, él fue el primer novio de la rubia, y siempre entre ellos hubo una amistad. Además sabía que Finn, siempre la protegía y la quería, porque al igual que para ella, fue su primera novia.

Quinn al ver el silencio de la castaña, le cogió de la mano para darle fuerza. Pero esta seguía sin apartar la vista de ella, sin emitir ningún sonido se había quedado paralizada.

-Sabes… yo… no creo que nunca encuentre a alguien como él… es duro despertarse en la cama, y tener miedo a girarte porque sabes que te la vas a encontrar vacía o no se… a veces me siento tan sola sin él… no se es…- apenas le salían las palabras, se le habían inundado los ojos de lágrimas, no quería mostrarse tan débil delante de la rubia, por lo que se limitó a agachar la cabeza-

-Rachel mírame- la llamo la rubia y esta centro su mirada en ella – tú salvaste a Finn, tú eras su alma gemela, y contigo fue muy feliz, te quería con toda su corazón, y por mucho que me fastidie reconocerlo, le salvaste de mi…- le sonrío- pero si os ibais a casar, por Dios–dijo haciendo una mueca graciosa, provocando una sonrisa en la castaña

Aunque enseguida se volvió a entristecer al recordar el accidente de la rubia y esta lo entendió a la perfección, la castaña seguía pensando a veces que fue su culpa, por meterle prisa, y estar hablando por el móvil con ella– sabes que no fue tu culpa verdad, además tenía que llamar la atención de Finn, para que se fijara en mí y me hicieran Reina del Baile- volvió a bromear, provocando una sonrisa en Rachel.

Se abrazaron, Quinn cerca del oído de Rachel, le susurro - Y por cierto deja de decir que estas sola porque nos tienes a todos - le guiño el ojo al separse del abrazo.

Ya más tranquilas las dos Rachel volvió a fijar su mirada en la rubia- ¿Quinn, te… te puedo hacer una pregunta? – dijo con nerviosismo, Quinn asintió. -¿A que vino ese beso?- dijo haciendo referencia al beso que le dio la rubia, hacía un rato.

La rubia frunció el ceño -¿Qué beso el de Santana? – sonrió al pensar en la latina, y no pudo pensar si Rachel sabiendo lo dramática que era seguro que su cabeza estaría debatiendo entre si decir a Brittany o no, antes que pudiera contestar la castaña- Fue un beso tonto entre dos amigas, nada más no te preocupes, ehh!, que Santana le es fiel a B –sonrió al pensar en la relación de sus mejores amigos, totalmente envidiable para ella.

-No… no me refería a ese… -agacho algo avergonzada, aunque estaba aliviada de que le hubiese aclarado el beso que le dio Santana.

La rubia elevó una ceja - ¿Qué beso, el que te di a ti en la mejilla?- cuestiono, Rachel a oír esas palabras, le entristeció, le había dado un beso en la comisura de los labios, y apenas se había dado cuenta, asintió sin levantar la cabeza, no quería mirarla se sentía tan avergonzada por haber creído que la rubia podía sentir algo por ella

- Simplemente te quería agradecer que te quedaras consolándome, no se somos amigas ¿no?, si te molesto, pues no lo hago más veces. – dijo la rubia triste, no esperaba que le hubiese molestado ese agradecimiento.

-No, no para nada, es… solo que me extraño, no sueles ser muy cariñosa- dijo levantando la cabeza, pero sin mirarla directamente a los ojos, no quería que viera su tristeza y encogiéndose de hombros.

Quinn, ante ese comentario sonrió –eso es que no me conoces en mi faceta de amiga, cuando cojo confianza, puedo llegar a ser muy cariñosa – sonrió- no has visto como me trata Santana – dijo abrazándola, se le veía triste, seguro que por la conversación de Finn, pensó la rubia y quería levantarle el ánimo, le beso en el cuello, haciendo que Rachel, se quedara paralizada.

Quinn se le acerco a la oreja para susurrarle – Asique ahora que somos amigas, acostúmbrate a mis muestras de cariño- la castaña se estaba estremeciendo, podía notar el aliento caliente de la Rubia en su oreja, y eso le puso la piel de gallina.

Genial, primero el beso, ahora otro beso en el cuello, en el que me ha dejado tonta, encima se me acerca tanto a la oreja y ahora que me acostumbre a sus muestras de cariño, no puedo estar más pillada, pensó Rachel.

-Quinn, vamos a levantarnos, ya es muy tarde deberíamos comer algo, ya que pronto Santana vendrá y no quiero que me mate, si no has comido nada – dijo Rachel incorporándose, necesitaba alejarse por un rato de la rubia, si no quería acabar besándola de tanta cercanía.

-No! – negó como un niño pequeño, haciendo un pequeño puchero – enserio Rachel tengo el estómago cerrado, y sé que como coma algo vómito, asique ves tu a comer y luego vuelves a abrazarme –le sonrió triste.

Tras varios intentos de que la rubia se levantara a comer algo, no consiguió, asique la castaña derrotada, se hizo pasta y dejo en un plato con una esperanza para la rubia, pero nada.

Mientras Rachel, comía Quinn, cogió su móvil, que lo tenía apagado, y vio las llamadas perdidas y los mensajes de sus amigas, y se entristeció al no ver ningún mensaje de su profesor, pero cuando se disponía apagarlo le llego un mensaje de él:

Hoy he echado de menos a mi mejor alumna, en la clase, espero que al llegar este en casa, y cuando grite cariño, estoy en casa, me salga a saludar, con una sonrisa y me reciba con un beso en los labios, para luego acabar haciendo el amor. Quinn, en serio todo ha sido un estúpido error, nuestra relación es lo suficiente madura, para que nos pasen estas cosas.

Te quiero y te necesito a mi lado. Steve.

Al leerlo la rubia, no pudo evitar volver a llorar. Apagó el móvil, no podía contestarle aún se sentía tan traicionada, y lloro, hasta quedarse dormida.