Cinco
El profesor
La mañana llego muy pronto y la primera en despertar fue Rachel, poco a poco fue despertando al sentir una leve presión en el pecho, cuando abrió los ojos lentamente, no pudo evitar esbozar una enorme sonrisa.
Estaba tumbada bocarriba y Quinn se encontraba durmiendo sobre el pecho de Rachel, aún seguían abrazadas, solo que esta vez, era la castaña la que abrazaba a la rubia.
Se sentía también, sus cuerpos encajaban a la perfección pensaba la castaña.
Rachel tenía miedo hasta de respirar, no quería despertar a la rubia, se la veía tan metida en sus sueños, y si despertaba significaría tener que dejar de abrazarla, ya que todo volvería a la maldita realidad.
No supo cuánto tiempo estuvo observando, la pausada respiración de la rubia. Estaba tan metida en sus pensamientos, creando castillos en el aire de cómo sería, ser novia de la ex-capitana, de despertar todas las mañanas, abrazada a ella, tenía una enorme sonrisa.
-¿Rachel, te encuentras bien?- le pregunto Quinn, con voz ronca.
Al oír su voz, no pudo sobresaltarse, y la miró sin soltarse – ¿S... Sí por?- la ponía tan nerviosa.
-Es que tu corazón, va a mil por hora- dijo con una mueca divertida.
-A no se…- dijo avergonzada.
Durante un rato, se quedaron en silencio, sin decir nada, en la misma postura que había amanecido, hasta que Quinn sin despegar la cabeza del pecho de Rachel rompió el silencio.
-Es extraño, verdad-
-¿E…el que?-
-Esta amistad… No me mal intérpretes, me encanta ser tu amiga, pero es raro, eres la chica del instituto con la que me peleaba por los chicos, no se eras a la chica que debía de odiar-
Al oír las últimas palabras la castaña se entristeció y perdió esa sonrisa con la que había amanecido, sabía que no se llevaban bien pero odiarla… era duro. No supo que decir, se quedó callada.
-Sabes, aunque lo más extraño de todo es que no te odiaba, simplemente lo hacía por las estúpidas apariencias, y la verdad que cuando comenzamos a ser amigas, el último año, me gusto lo que encontré. Y ahí fue cuando lo entendí, no era odio hacia ti, sino ese odio, que tenía hacia mí, lo reflejaba contigo porque en cierto modo, tú no tenías miedo de mostrar como eras realmente…- cayó de repente.
Volvió a surgir un silencio, para nada incomodo, en el cual, se dedicaron a escuchar la respiración de cada una.
-Sabes, ahí lo entendí todo- afirmo la rubia, mirando a Rachel que la cuestionaba con la mirada. –Que si te iba a tener en mi vida, solo podría amarte u odiarte-
A Rachel, le volvió a aparecer esa sonrisa, y en sus ojos se encontraba un brillo, ya que estaba viendo una posibilidad, aunque era pequeña, era una posibilidad.
-Gracias, Quinn- dijo sinceramente con una enorme sonrisa, fortaleciendo el abrazo, en el que se mantenía.
-Pero, no te emociones mucho, créeme había días en los que te habría pegado un puñetazo en tu preciosa carita- dijo entre risas.
Y comenzaron a reír a carcajadas.
-Me gusta esta Quinn- la miro, al ver como la miraba a los ojos.
Y se quedaron mirándose con una sonrisa, perdiéndose en la mirada de la otra, hasta que la intensidad con la que llamaban a la puerta y las voces de Santana, discutiendo con un hombre, las saco de esa burbuja que se había creado.
Se volvieron a mirar extrañadas hasta que la rubia reconoció la voz del hombre. -¿Steve?- se preguntó extrañada y salió de la habitación rápidamente.
-Que me da igual, a ver niñata, me vas a escuchar bien. ¿Dónde está Quinn?- dijo el profesor discutiendo con Santana, que esta se negaba a dejarle ver a la rubia.
-Ella no te quiere ver, asique si no quieres que pierda la paciencia, te largas- decía amenazante la latina sacando a Snixx.
-¿Eso lo tendrá que decidir ella no crees?- dijo riendo con superioridad.
-No te lo voy a repetir dos veces, lárgate de aquí- amenazó Santana acercándose a él, sin apartar una mirada desafiante hacia el profesor.
Steve agarró del brazo fuerte a la latina, haciéndole daño, al principio Santana, se asustó pero no quiso darle ese placer y le seguía mirando, mostrando que no le estaba intimidando, aunque en realidad si lo hacía.
-¿Dónde ésta?- lo pronuncio lentamente, sin prisa, intimidando a Santana, mientras seguía dañándole en el brazo.
-¿Qué está pasando aquí?- interrumpió la rubia al ver la situación.
Al oír la voz de Quinn, Steve, cambio su actitud, soltando a la latina, que le había dejado toda la marca de los dedos y se acercó a la rubia.
-Cariño, por fin te encuentro, mi vida, estos días me he vuelto loco, sin ti- dijo acariciándole a la mejilla con dulzura. –Esto es para ti- dijo entregándole un ramo de rosas.
Rachel se encontraba detrás de la rubia, y había sido testigo de la situación anterior, se fue con la latina, ya que le estaba daño, ver la interacción del profesor con Quinn.
-¿Estás bien?- se preocupó al ver la marca de los dedos del profesor en el brazo de la latina.
-Estaré cuando ese estúpido desaparezca de nuestras vidas- suspiro con furia la latina mirando a la rubia.
-Entonces que dices mi vida me perdonas… Te amo de verdad Quinn, no me di cuenta lo estúpido que fui, y ahora sé que es verdad lo que dicen de no ves lo que tienes hasta que lo pierdes, y yo no quiero perderte, porque te necesito en mi vida para ser feliz- le dijo abrazándola por la cintura, acercándose a ella.
Quinn estaba con lágrimas, ahora mismo tenía muchas dudas, y después de lo que acaba de ver, le surgieron más.
-te amo muchísimo, Steve- dijo acercándose, estaban a punto de besarse –de verdad que te amo y creo que jamás he estado tan enamorada en mi vida- con lágrimas le beso.
La latina y Rachel, se quedaron en shock, mientras Santana empezaba a idear un plan de como matar a la estúpida de su amiga, por haberle perdonado, en cambio Rachel, no pudo evitar derramar lágrimas, le acaban de romper el corazón.
Cuando se separaron, Quinn no paraba de derramar lágrimas –te amo tanto- dijo mirándole con una sonrisa- pero jamás podría estar con un hombre que no respeta a una mujer, y menos a mi hermana –
-¿Cariño que estás diciendo?-
-Que hemos terminado- dijo triste agachando la cabeza.
-¿Qué? ¿Estás de broma, en serio por esa estupidez? Me vas a dejar. No mientas diciendo que me amas. Si mi amases no me dejarías por tal gilipollez-dijo furioso alejándose de ella - Esto no se va a quedar así- Echó una mirada amenazante a las tres chicas. Y salió dando un portazo.
Tras el ruido provocado, todo se quedó un silencio, en el cual solo se oía el llanto de la rubia, Rachel la abrazó por detrás para sujetarla, ya que esta temblaba y amenazaba con caer, mientras la latina le abrazó por delante, se quedaron un rato en esa postura, hasta que cesó el llanto de la rubia.
Se separaron, formando un pequeño triangulo, la latina le miraba de frente a Quinn, y sin más le abofeteo la cara, tanto Rachel como Quinn se quedaron en shock.
La rubia se llevó la mano a la mejilla, mientras miraba a la latina con la boca abierta –eso por asustarme- dijo abrazándola y besando su mejilla- y eso por ser la mejor hermana del mundo- dijo con una sonrisa abrazándola fuerte.
-¿te duele?- dijo la rubia acariciándole el brazo con cuidado.
-sobreviviré, aunque me saldrá un maldito moratón, estropeando mi precioso bronceado- bromeo haciendo reír a la rubia, que la volvió abrazar.
Rachel estaba parada observando la interacción sin saber si irse o quedarse hasta que Santana le agarro de la camiseta para que se uniera al abrazo, y así lo hizo con una enorme sonrisa.
