Seis
La despedida I
Las semanas iban pasando y cuando se quisieron dar cuenta había pasado un mes. Tras el encuentro con el profesor, Quinn decidió quedarse lo que quedaba del mes, ya que aún no se sentía preparada para volverse a encontrar con su profesor, pero por mucho que lo esquivase, debía ir a clase, si no quería perder su semestre.
Hacia dos semanas que Britt, viajo a NYC para pasar los días con su novia, por lo que Quinn acabo durmiendo con Rachel, que esta última estaba encantada.
La relación entre las chicas, se había fortalecido muchísimo, se sentían muy a gusto juntas, ya que la rubia, le acompañaba a los ensayos de la obra, iban al cine, de compras, salían a comer…., parecían una completa pareja no sabían estar la una sin la otra y a ninguna les molestaba, el único momento que se separaban era dos horas en la tarde cuando Rachel, iba a clases de danza con Cassandra July, ya que le pidió ayuda, para un par de bailes de la obra.
Pero ese día, como era el último de Quinn, le pidió acompañarla, por lo que fueron al piso de su profesora, les abrió un portero y fueron directamente hasta una enorme sala de baile, en la que estaba rodeada de espejos, con una barra de madera al extremo y al fondo había un sofá-cama, negro de cuero.
-Tu profesora, tiene una sala de baile en su casa, increíble, pero para que tiene el sofá, si dices que no le gusta que traigas a nadie- dijo Quinn, admirando la habitación. Cuando Rachel iba a contestar, Cassandra respondió sobresaltando a las chicas, ya que pensaba que estaban solas.
-Eso es para las clases privadas, con mis alumnos favoritas- dijo guiñándole un ojo a Rachel, la rubia al ver la interacción le molesto.
-Little Miss David Schwimmer, vamos quítate el maldito abrigo, que me estar haciendo perder un valioso tiempo de mi vida- dijo Cassandra con autoridad y seriedad.
-Disculpa como la has llamado, sabes ella tiene un nombre y apellido R-A-C-H-E-L-B-E-R-R-Y, ves no es difícil de pronunciar, ni aunque estés borracha, asique no te molestaría tratarla con un poco más de cariño- Quinn la defendió sin venir a cuento, acercándose a la profesora amenazante y con la ceja elevada, total pose de perra.
Rachel se extrañó, la rubia sabia su amistad con su profesora, y tanto Kurt como Santana, le habían dicho que Cassandra era una mezcla de ella y la latina en su parte más perra, pero con alcohol.
Cassandra al ver a la rubia que se moría de celos, se acercó más a ella, podía notar el aliento de la chica en su cara, elevo la ceja al igual que lo tenía la rubia –¿Quieres que le de cariño, a tu novia? –
Quinn susurro, ella no es… pero la rubia mayor le corto –Schwimmer, prepárate para bailar un tango- dijo alejándose con soberbia, mientras lanzaba el bastón a la pared y se quedaba en un pequeño body, al igual que Rachel.
Al ver la escasez de ropa de la castaña, Quinn trago tan fuerte que le debieron oír hasta en Ohio.
La música, empezó a ver las bailar, era un baile tan sensual, que si no fuera por los celos que tenía la rubia al ver como la profesora tocaba a Rachel, se habría corrido en el mismo sitio.
Mientras los celos la podían, no paraba de pensar, desde cuando Rachel, tiene ese cuerpo, madre mía esas piernas, que movimiento tan sensual, ay dios me estoy excitando, como odio a esa perra, deja de tocar a mi chica…. ¿Un momento mi chica? La rubia sacudió la cabeza y siguió sin poder apartar la vista sobre las chicas, sin dejar la guerra interior, que estaba sufriendo.
Cuando acabaron la castaña y Cassandra con la respiración entrecortada se miraron y sonrieron –muy bien Berry, vete a la ducha- dijo dándole un guiño.
Esta miro de reojo a la rubia, que las miraba, pero se veía perfectamente que estaba perdida en sus pensamientos –No te preocupes Rachel, no me comeré a tu rubia- le dio una sonrisa tranquilizadora, acariciándole el hombro.
Su profesora sabía todos los sentimientos que Rachel tenía hacia la rubia, por lo que sabía que por muy perra que pudiera llegar a ser Cassandra, jamás la fastidiaría con su rubia. Su rubia, me gusta, pensó la castaña con una enorme sonrisa, mientras se dirigía hacia la ducha.
Las dos rubias, se quedaron en silencio, ambas se miraban con aires de superioridad desde cada esquina de la enorme sala, Cassandra bebió agua y cogiendo de nuevo su bastón, miro de reojo a la otra rubia, que aunque le mantenía la mirada, podía leer, que tenía una gran batalla en su interior. Por lo que se acercó a ella, sentándose a su lado y la miro.
-¿Por qué dijiste que era mi novia?- susurro Quinn con algo de miedo.
-¿Acaso no lo son? porque es lo que parecen- decía con autoridad Cassandra.
-¿Supones eso y apenas nos has visto unos minutos?- la miro elevando la ceja.
-Si aunque no lo creas, a veces lo que las personas no expresan con palabras, lo hacen con gestos, incluso con miradas-
Quinn al oír eso, agachó la mirada y quedo callada.
-Mira, no te conozco y la verdad que no tengo la intención de hacerlo, pero me recuerdas a mí, no sé si te han dañado o simplemente temes ser dañada- hizo una pausa y cambio su tono de voz a un poco más dulce
- Rachel, será muchas cosas, pero nunca se caracterizó por ser una persona que sea dañina y menos con una persona tan importante para ella – sonrió al ver como la rubia sonreía con sus últimas palabras.
-y aunque no lo creas me importa Rachel, de acuerdo, asique aclara de una vez los sentimientos que tienes, antes de que te des cuenta que la has perdido-
La rubia iba a decir algo pero Cassandra no la dejo, ya que la castaña, se acercaba a ellas con una sonrisa de preocupación, por si habían discutido o algo peor.
-Solo piénsalo, quieres, el tiempo es muy importante, y más si lo estar perdiendo, en vez de estar con la persona que quieres- se levantó y volvió a su pose de perra, al igual que Quinn.
-¡Adiós Schwimmer! – se acercó y la abrazó, besándole la cabeza.
-Adiós Cassie- sonrió abrazando a su profesora.
A Quinn le volvieron los celos y al ver que se separaban del abrazo, inmediatamente el agarro de la mano. Y se la llevó arrastrándola, pero a Rachel no le importo iban agarradas de la mano y eso le encantaba.
-¿Bueno a dónde quiere ir la señorita, ya soy libre asique ahora soy toda tuya?- dijo Rachel con una sonrisa, caminado por las calles de NYC, agarradas de la mano aún.
-A un sitio especial, que hace tiempo descubrí- le sonrió la rubia.
Cuando se dio cuenta Rachel, vio que dentro de Central Park, se fueron a una zona donde había un lago, en el césped, había familias merendando, alguna que otra pareja, pero no se pararon hay, pasaron tras una arboleda, y llegaron a una zona donde estaba lleno de flores, parecía que estaban en otro sitio, era precioso,
Se sentaron lo que quedaba de la tarde allí, hablando de todo, Quinn estaba tumbada boca arriba con la cabeza apoyada en sus piernas, sin apartarle la mirada, mientras le acariciaba el pelo, se quedaron un momento en silenció.
Rachel se inclinó un poco para besarla, pero lo dudo varias veces y al final se hecho hacia atrás. En la vista de Quinn, se veía decepción. Pero de repente a la rubia, le vinieron las palabras de Cassandra, aclara de una vez los sentimientos que tienes, antes de que te des cuenta que la has perdido, el tiempo es muy importante, y más si lo estás perdiendo, en vez de estar con la persona que quieres.
No lo pensó dos veces y se incorporó llamando la atención de Rachel, le agarro de la nuca y con suavidad se acercó a ella, con los ojos cerrados, no quería tener miedo, al principio fue un simple roce algo torpe, pero al notar el contacto, ambos labios, comenzaron una marcha lenta, parecía que habían sido destinados para estar juntos y se conocían a la perfección, apenas se tocaron, cuando se dieron cuenta sus lenguas luchaban entre ellas.
La necesidad de aire, llego a ellas, y con ello miles de preguntas, pero la rubia, no podía permitir que sus dudas, llegaran en ese momento, no quería fastidiar su última noche con Rachel, y antes que está dijera nada.
La rubia se incorporó y entrelazando los dedos con los de Rachel, se fueron hasta el apartamento.
