35
Cada espectador en el coliseo estaba estupefacto y asombrado por la presencia de un ilusionista, que si un convocador es alguien difícil de conocer un hechicero como Fleur lo sería aún más difícil. Por tal, nadie pedía de vista a la rubia que dejaba ver su artilugio predilecto para alguien como ella.
Harry consciente de que un ilusionista era un gran reto para cualquier hechicero, decidió que lo primero que debía hacer era quitarle aquel péndulo colgando de su brazo. No sería nada fácil, pero debía actuar rápido si deseaba salir victorioso de aquel enfrentamiento. Colocando su mano en su bolsillo trasero comenzó a planear su siguiente movimiento, sin perder de vista los de su contrincante. Un movimiento en falso y Fleur lo tendría bajo hipnosis.
Por su parte, Fleur se encontraba sonriente por la sorpresa que tan bien guardada había tenido hasta el momento. Su condición de ilusionista era algo que muy pocos conocían de ella, siendo Madame Maxime una del grupo reducido. La maestre de Beauxbatons dibujaba en sus labios una media sonrisa por el giro que se había suscitado en el campo de batalla, su representante era la mejor hechicera de su academia.
—Cgeo gue egste duego egs paga mi augog.
—Madame, no debería cantar victoria.
Dumbledore con un semblante tranquilo miraba sobre sus anteojos de media luna hacia el campo de batalla. Y, para sorpresa de la maestre, dibujo una amplia sonrisa y sus ojos centellaron como una estrella fugaz.
—Su auror no es el único con sorpresas.
—Togos sabegmos gue su augog es un alguimista.
—Eso es correcto.
El gran maestre de Hogwarts invitó a su similar a seguir observando el combate. Fleur estaba diciendo a Harry que no se contendría, y que se preparara para ser derrotado. El alquimista solo se limitó a sonreír y convertirse un humareda blanca, la rubia lo siguió con la mirada hasta ver como se ubicaba en el punto extremo más alejado del campo donde se llevaba el duelo.
Fleur lanzó un par de encantamientos que rebotaron ante el conjuro de protección que el alquimista había creado en su alrededor. Estaba claro que la de Beauxbatons se estaba divirtiendo con su oponente, no usaba aquellas habilidades de ilusión para tener ventaja. Eso mantenía irritado a Harry, no le gustaba sentirse la presa mucho menos que jugaran con él. Se atrevió a lanzar un par de hechizos, del cual solo uno impacto de lleno en su contrincante, pero la figura de la rubia se distorsiono hasta el punto de que desapareció.
—Demonios, es solo una proyección.
Aquella era una de las habilidades de los ilusionistas, lo que puso en alerta al no tener ubicada a su oponente en el campo. Reconociendo que Fleur pudiera estar oculta en cualquier punto del ovalo, y la desventaja que eso representaba, saco un frasco de su bolso trasero. En esa ocasión no contenía algún líquido o sólido, era una especie de neblina grisácea.
Sin pensar dos veces dejó caer el frasco al suelo para que el vidrio se quebrara y dejara escapar aquella neblina que lo envolvió. La neblina se iba extendiendo por todo el campo como un velo, impidiendo la visión a larga distancia y difuminando las sombras. Harry no la usaría sin tener una respaldo, sus ojos estaban hechizados para ver atravesó de la neblina, por lo que ahora tenía una ventaja. Una que debía aprovechar.
Harry sabía que la única posibilidad de ganar solo sería encontrando primero a Fleur, tomarla desprevenida, y destruir su péndulo. De ser el quien fuese encontrado podría dar por perdido el encuentro.
Camino a paso corto y seguro por todo el campo en búsqueda de Fleur, la cual no aparecía detrás de ninguna de las rocas o que se escondiera debajo de los hoyos. El alquimista estaba preocupado, tanto que se atrevió a lanzar algunos hechizos para tantear el terreno. Debía ser rápido ya que la neblina no duraría, la magia que se requería para mantenerla en esa extensión de terreno y con esa densidad lo consumía; y no quería agotarse antes de tiempo.
En las gradas una Hermione observaba con impotencia el campo de duelo sin poder distinguir a su Harry. Cuando vio que Fleur era una ilusionista ahogo un grito del asombro, no esperaba que la de Beauxbatons fuese una hechicera con habilidades tan sorprendentes. Quedaba en evidencia que ese torneo estaba planeado para hacer competir a los hechiceros con habilidades especiales. Por su mente pasaron Harry y Luna, comprendió la decisión del cáliz de haberlos seleccionado para ser los campeones de Hogwarts, y con Fleur sumándoseles se preguntó quién más tendría alguna otra habilidad.
—No te preocupes, Herms.
Luna sujeto la mano de su amiga que reposaba en su regazo, la apretó con cariño y le sonrió con esa sinceridad que la caracterizaba.
—Harry tiene un as bajo la manga.
— Te refieres a…
La rubia asintió y Hermione pensativa volvió hacia el campo de duelo. Le preocupaba que su novio tuviera que llegar al punto de usar todo su potencial, y no porque dudara de que no lo pudiera conseguir. Su temor radicaba en lo peligroso que pudiera resultar por el factor de la ilusión de su oponente.
—¿A qué se refieren?
Ron miró a sus amigas sin comprender aquello que hablaban, pero Luna solo se limitó a decir que pusiera atención. El pelirrojo a regañadientes y sin obtener respuesta hizo lo que se le dijo, estaba ansioso de conocer lo que se referían con ese as que poseía su amigo.
En tanto la neblina en el campo se fue disipando hasta que no hubo nada que impidiera la visión de los espectadores. Harry se ocultó detrás de una de las rocas más grandes, estaba intrigado de la forma de desaparición de la rubia. Comenzó a preguntarse su aquella habría ya usado la ilusión sobre su mente, creando un espejismo que la hiciera invisible. Sujetó con firmeza su varita y se dispuso a echar un vistazo por la orilla irregular de la roca. No encontró rastros de la rubia, lo que le empezó a molestar.
—Egstoy atags.
Al escuchar la voz de su oponente se giró con su corazón agitado, y antes de que pudiera hacer cualquier movimiento la rubia alzó el diamante que despidió un haz de luz intenso que irrumpió en todo el campo de duelo.
El destello fue tal que cegó por varios minutos al pelinegro, que cubría sus ojos cerrados con el antebrazo en un intento de no quedar ciego de por vida. Pero toda esa luz se convirtió de pronto en negrura, dejando en un ambiente solitario al alquimista. Con mucha cautela quitó su brazo y entrono la vista para encontrarse en un lugar totalmente diferente a la arena del duelo.
El coliseo, el cielo nublado, las personas, todo fue cambiando por un lugar adimensional con un horizonte en estelas moradas y naranjas. El suelo estaba trazado en líneas perpendiculares blancas, y de fondo un abismo se dibujaba amenazante con tragárselo. Harry entendió donde se encontraba, y eso lo dejó pasmado por unos segundos.
El lugar en el que se encontraba parecía ser infinito, sin puntos cardinales, un lugar amplio y alejado de la realidad. Estaba donde Fleur lo quería tener, en su mundo donde ella podría hacer lo que quisiera. Recordó como escuchó que los ilusionistas se creía eran los inventores del hechizo imperdonable conocido como Imperio, ya que llevando a sus enemigos a ese lugar podrían cambiarlos. Un escalofrió lo rodeo al pensar en aquello, en la idea simple de que la rubia se atreviera a mover algo dentro suyo.
Un estruendo le hizo voltear a su derecha donde Fleur se fue materializando de un líquido espeso que salía del falso suelo. Su escultural figura fue tomando forma, volviéndose piel lo que antes había sido algo líquido.
—Egstas dogde guiego, Haggy.
La voz sonaba amenazadora y a su vez seductora.
—As pegido.
—No lo permitiré.
Comenzó a lanzar los primero conjuros que a su mente llegaron, y cada uno impacto en la rubia que solo se distorsionaba en ondas, como una roca lanzada a un rio. Al quinto hechizo la figura falsa de Fleur se derritió, pero solo para que otras tres aparecieran a su alrededor. La rubia estaba jugando con él, y eso lo estaba sacando de si mismo. Respiró hondo para tranquilizarse, estando en esa situación debía mantener la mente fría y la concentración. Estando en ese punto no debía dejar que algo le afectara, si es que quería salir victorioso.
Disparó de su varita algunos hechizos a las figuras falsas de Fleur, derritiendo las más que pudiera. Sin embargo, por cada que lograba deshacer aparecían otras tres haciendo interminable el intento de destruirlas.
—No pogas ganag —se escuchó una voz con eco en todo el lugar infinito—. Tus esfuegos son en vagno.
Cuando escucho la voz de la rubia se detuvo, era cierto que solo se estaba agotando al tratar de eliminar a las falsas Fleur, pero todo tenía un motivo.
—Rompere tu ilusión —amenazó.
—¿Gomo? ¿Solo lagsando echigsos?
—Sí, es necesario.
El pelinegro retomo su labro de destruir a cuanta Fleur se le pusiera enfrente, pero en esta ocasión tuvo respuesta. Las Fleur lanzaban cada una un hechizo diferente, a lo que como podía los esquivaba. Estaba consiente que de seguir de ese modo perdería, pero aun no era el momento de ceder.
—Haggy, detegte.
El pelinegro sintió una fuerza externa detenerlo en sus movimientos, estaba consciente de que Fleur lo estaba controlando.
—Sagbes gue solo egstoi gugando contigo, ¿Vegad?
—Sé que puedes hacer lo que quieras conmigo en este mundo —no supo cómo, pero su voz se escuchó sin mover los labios—. Pero eso no me hará perder.
—Lo megog es gue te gindas.
—Esa no es opción, Fleur.
Hubo un largo silencio que trató de aprovechar para mover algún musculo de su cuerpo, pero estaba todo tensado sin poder ni siquiera mover sus ojos. Estaba a merced de la rubia, pero eso no era necesariamente malo.
Las falsas Fleur se fueron derritiendo hasta que no quedo ninguna de las decenas que habían, y a un paso de Harry la verdadera se materializo en un haz de luz blanca. La rubia mantenía ese carácter seductor que a tantos volvia locos, dio ese paso que le separaba de su oponente y le toco su mejilla. La piel de la rubia carente de calor se deslizo sobre la del alquimista que solo podía ver lo que ella hacia sin poder reaccionar.
—Eges sopegendente —la cercanía cada vez era más peligrosa y tentadora—. No cuaguiega se gana migs gespegtos, Haggy.
—¿Qué debo entender con eso?
La rubia para contestar acortó el espacio que los separaba y le planto un beso que solo ella gozaba. En tanto, Harry por sus adentros esbozaba una sonrisa imaginaria.
—Has caído.
Fleur se separó de su oponente con ojos bien abiertos, no esperaba que Harry reaccionara de ese modo. Y sin esperarlo del alquimista ondas de luz dorada emanaban de su cuerpo que fue recuperando la movilidad. Incrédula la rubia retrocedió un par de pasos ante el temor a lo que su oponente estuviera por hacer.
—¿Gómo egs egsto posigle? —Fleur atónita observaba como Harry ya estaba fuera de su control— ¿Qué clase de magia es esta?
—Esto es lo que llamo la Alquimia interna.
—¿Gué?
—La alquimia se divide en dos fases, la externa con la que manipulamos la materia y la interna que es algo mucho más complejo —Harry dio un par de pasos hacia una petrificada Fleur—. Pero para no darte un extenso rollo de lo que es solo dire que es el dominio de nuestros sentidos y el de otras personas.
—El begso.
—Correcto, aunque con solo la caricia pudo bastar —suspiro y agrego—: No quise llegar a este punto, pero eres una contrincante formidable.
—Impogsibe, con egso no pueges gompeg mi igusion.
—Puedo, y lo haré.
El alquimista levantó su mano derecha, dejando ver a su oponente el dorso donde una figura se fue dibujando en fuego. Una vez que la figura se completó, Harry se hinco en una pierna y colocó su mano en el falso suelo, y con unas palabras todo el mundo creado por Fleur comenzó a desquebrajarse.
Ante la mirada atónita de la ilusionista pedazos de su mundo fueron cayendo por todo el infinto lugar, dejando entras una luz diferente y más natural. En poco tiempo se volvieron a encontrar en el campo de duelo, con todos los expectantes gritando de la emoción.
Harry se preguntó al ver a los de su academia si fueron testigos de lo que había ocurrido en el mundo de la ilusión donde la rubia lo condujo. Como fuera, se levantó para encarar a la rubia que estaba asombrada por lo que ocurría. Sus semblante era de incredulidad, asombro y en sus ojos pudo notar un atisbo de miedo por lo que fue capaz de hacer.
—Es momento de terminar con el duelo.
Con un ágil movimiento se transportó hacia un costado de Fleur, que apenas pudo reaccionar girando su rostro para quedar frente al de él. Sintió que algo sujetaba su mano y bajo la mirada, Harry había colocado una de sus esferas metálicas sobre el diamante, solo pudo observar como ambos objetos se fueron fusionando hasta que su péndulo quedo inutilizado. Furiosa empujó a Harry con un hechizo, lo que le hizo caer de espaldas un par de metros hacia atrás.
—¡No me as degotado!
—Ya no podras contra mi —se incorporó y levanto su varita—. No en este estado en el que me encuentro.
—¡Gallagte!
Fleur lanzó hechizos a diestra y siniestra, pero sus hechizos rebotaban a centímetros del cuerpo de Harry. Las cosas a su alrededor comenzaban a flotar, y el ambiente se podía sentir denso y muy pesado. La rubia sentía un miedo recorrer su cuerpo, no estaba preparada para combatir con un oponente con tal nivel de magia. Y si algo estaba claro, Harry solo estaba usando un poco de eso que había llamado como alquimia interna.
Se frustró al ver como el alquimista se limitaba a estar parado sobre ella, no le quería hacer daño ni llevar a un nuevo nivel el encuentro. El no tener su diamante de igual manera contribuía el que se sintiera casi desnuda, perdida sin encontrar la manera de romper con esa poderosa magia que tenía enfrente de ella. Rendida bajo la mano con que sujetaba su varita, jamás imaginó que el duelo llegaría a tal grado como para ella misma declarar su derrota.
Fleur se tumbó en el suelo sobre sus piernas y con eso el sonido del cañón retumbo por todo el coliseo. La victoria era para Harry que dejó de irradiar esa magia tan fuerte que intimido al de Beauxbatons. El alquimista camino hacia su contrincante, se detuvo a pocos centímetros de la rubia que miraba sus zapatos. Le extendió la mano a la vez que la ilusionista alzaba su cabeza para ver al alquimista, con una media sonrisa sujeto su mano y permitió que le ayudara a incorporarse.
—Has sido un extraordinario encuentro.
—Eges agsombogoso.
Con el termino del duelo las asperezas se limaron, ya no había el porque mantener una fachada ni fingir nada. Harry y Fleur se miraron con respeto y admiración al otro, reconociendo que cada uno era un verdadero oponente.
—El vencedor del segundo duelo es Harry Potter —anunció la voz—. Hogwarts ya tiene a sus dos representantes dentro de la tercera prueba —eso genero ovación por parte de los aurores y cadetes de la academia—. En la noche conoceremos que Academia seguirá presente en la última prueba, y quien se quedara como un espectador.
El ministro siguiendo el protocolo del primer enfrentamiento felicitó al vencedor y con el movimiento de su varita hizo que el segundo pedestal solo mostrara el emblema de la academia de Harry. Con un el aviso de la hora del tercer y último encuentro los espectadores se fueron retirando del coliseo, dejando el recinto a la espera de volver a ser el escenario de un duelo memorable.
36
Luna, Ron, y en especial Hermione se encontraban alrededor de Harry mostrando su felicidad por su reciente victoria. Luna y Hermione estaba con una alegría por ver su avance en la alquimia interna, pero Ron fue quien estaba anonadado por conocer aquella magia por parte de su amigo. En el momento no recordó que ese era el as bajo la manga que mencionaron sus amigas, en cambio, bombardeaba a su amigo con preguntas de lo que podía hacer en ese estado de alquimia.
Como pasó con Luna, la gente al ver pasar a Harry por los pasillos con sus amigos fue acosado por sus nuevos admiradores y los antiguos. Por fortuna esto no se prolongo tanto porque alcanzaron a entrar en la sala común de Griffindor, donde sus compañeros le respetaron en la privacidad del momento en que se encontraba.
Sentados en los sofás de la sala frente a la chimenea los amigos comenzaron a platicar sobre el encuentro con tranquilidad. Pero Harry se encontraba muy cansado, sus ojos le pesaban y le costaba mantenerlos abiertos. Seguir los comentarios de sus amigos y novia, esto no lo paso desapercibido Hermione quien estaba a su lado sujetando su mano.
—¿Qué te sucede, amor?
—Nada, ¿Por qué?
—Te notó cansado.
—Es porque use mucha magia en el encuentro —Harry sintió las miradas clavadas en su él—. Creo que aún no controlo del todo la alquimia interna.
—Ven, descansa aquí.
Hermione colocó en su regazo la cabeza de su novio que no opuso resistencia, y con una dulzura que el alquimista desde hace mucho no conocía fue acariciado con suavidad en su cabellera. Ron y Luna al ver a la pareja se observaron para decirse algo, y comprendiendo que ambos tenían en mente lo mismo se levantaron de sus asientos y dejaron solos a la pareja.
Harry se dejó llevar por la suave mano de su novia pasando entre sus cabellos, la sensación era reconfortante y cálida. Cerró sus ojos como resultado del estado de relajación en que se encontraba, todo por la presencia y el amor de su novia. No pudo evitar dibujar una ligera sonrisa en sus labios, estaba completamente feliz. Se acomodó para quedar boca arriba y poder ver a su novia cal abrir sus ojos. Su mirada fue recibida por los ojos marrones de Hermione, que irradiaban una luz tan especial que sintió como se incrustaba en su corazón.
—Eres tan hermosa.
—Te encanta ruborizarme, ¿cierto?
—Sí, porque eso me demuestra que yo también te gusto.
—No me gustas —se agacho un poco y le planto un corto y tierno beso—. Te amo.
—No creo que me ames tanto como yo a ti.
—No te creo —bromeó la castaña—. Si me amaras no te andarías besando con Fleur.
La sangre que corría por las venas del pelinegro se fue congelando ante la mención de su novia de la acción en el mundo de ilusión. Abrio los ojos como platos y trato de incorporarse, pero Hermione lo detuvo mientras soltaba una risa divertida.
—Yo no quise…
—Lo sé, amor —eso sorprendio a Harry—. Tú no buscaste ese beso, y yo siempre confiare en ti y en tus sentimientos.
—Eres asombrosa, Hermione —sujetó su mano colocada en su pecho y la llevo a sus labios para darle un beso—. Yo jamás haría algo que te lastimara, te amo de verdad.
—Y yo a ti.
Un nuevo beso se produjo por la enorme atracción que había entre sus labios, que siempre buscaban la manera de terminar en los del otro. Este duro más que el primero, y estuvo cargado con esos sentimientos verdaderos y poderosos que en los hechiceros existían por el otro. Pero de pronto Hermione fue la que puso un alto, y miro directo a los ojos a su novio que estaba intrigado por la acción de su novia.
—Pero eso no significa que te andes besuqueando con toda la que se te presente.
La pareja se soltó a reír por el momento ameno que ambos formaban, y que siempre se producía cuando estaban juntos. Hermione volvió a pasar sus dedos por la cabellera de su novio, y lo invitó a que descansara antes de ir al tercer duelo. Harry le tomó la palabra a su novia y se permitió dormir con la seguridad que estaba en compañía de su ser más amado.
37
Una penumbra rodeaba a Harry que se encontraba parado sobre la nada, flotando en un espacio infinito y lúgubre. Un lugar mil veces más aterrador de lo que lucía el mundo de ilusión creado por Fleur en su contienda. No entendía porque estaba en ese lugar, pero sin tener un camino que seguir se limitó a quedarse en su lugar a esperar a que algo sucediera. Y eso sucedió.
La negrura fue remplazada por un escenario bien conocido, el coliseo de duelos de la segunda prueba del torneo. Ubicado en el centro del campo entornó la mirada en busca de algo que le dijera que estaba sucediendo. Pero estaba completamente solo en aquella enorme estructura, su voz se volvió un eco cuando pronunció un "hola".
Elevo su mirada al cielo para ver que no había nubes ni el lienzo anaranjado que esperaba ver por la hora del día. Cuando bajo su rostro dio un respingón al ver una figura envuelta en una túnica negra con bordes en verde, y la capucha cubriendo el rostro del individuo. La presencia de aquella persona comenzaba a incomodar al alquimista, que por algún motivo sintió un terror recorrer su cuerpo.
—¿Quién eres?
—La verdadera pregunta es que soy.
Harry alzó una ceja ante la rebatida respuesta del individuo con voz arrastrada y aguda.
—Ansió conocerte en persona, Harry Potter —alargo su nombre como si lo odiará—. En verdad que anhelo poder hacerte sufrir.
—¿Qué dices? ¿Por qué me quieres herir?
—Pronto, Potter, no comas ansias —la figura que hasta el momento mantenía un perfil bajo se irguió elevando su rostro a la altura del alquimista—. Será realmente divertido.
Con esa última palabra la figura desapareció del campo, y todo el lugar comenzó a temblar. El coliseo colisionaba, el terreno que pisaba se partía en dos, y del nulo cielo se producía un estruendo como el de un relámpago. Harry trato de huir de los pedazos de piedra y roca que caían del cielo, esquivaba los escombros y buscaba la forma de salir de ese lugar. Pero cuando encontró un salida un fuego infernal emano del suelo consumiendo todo lo que había en su alrededor.
Impotente Harry trató de apagar el suelo con su magia, pero no lo consiguió. Todo eso era una catástrofe, una que le producía terror. El fuego se expandía y él estaba atrapado, no había forma de salir hasta que una luz se abrió paso desde lo que debía ser el cielo y una voz angelical calmo la tempestad desatada por aquella figura misteriosa.
38
Harry abrió sus ojos para encontrarse con la dulce mirada de su novia que le sonreía desde arriba, el solo verla sintió que su corazón agitado se tranquilizaba. Pero aquel sueño seguía muy presente perturbando sus pensamientos, que aun rondaban en aquella figura de túnica negra completa. Viendo como su novia lo miraba con el ceño fruncido decidió fingir una sonrisa, no la quería preocupar por un simple sueño que pudiera solo ser eso. Aun cuando sus sueños algunas veces revelaban ciertas cosas importantes.
Se incorporó y acaricio a su novia en la mejilla, le plantó un beso y la invitó a que fueran al tercer encuentro. No le quiso dar la oportunidad de preguntar por su estado, lo que deseaba en ese instante era olvidar el sueño y concentrarse en lo que era aquel día de prueba del torneo.
Salieron de la sala común de Gryffindor y se encontraron con Luna, Ginny y Ron que iban en su encuentro para ir al coliseo. Harry en el transcurso del camino no pudo alejar aquel sueño, y pensaba en que pudiera significar; si debía tomarlo literal o como una metáfora. En realidad sus sueños eran lo segundo, pero aquel escenario y su protagonista transmitieron una sensación tan realista que le perturbo. Solo esperaba que nada malo fuese a suceder, que esas palabras de amenaza solo fuesen un dialogo de un sueño sin sentido.
—Harry, ¿Te encuentras bien?
—Claro, no te preocupes, Herms.
El alquimista tomó de la mano a su novia y le sonrió, la guio para alcanzar a sus amigos que iban dando su opinión del duelo. Escucharon que Ron apoyaba al de Durmstrang argumentando que se notaba un hechicero de cuidado, pero Ginny difería en la opinión y apoyaba a la de Beauxbatons. Luna por su lado se quedó en silencio sin expresar su opinión, prefirió ver a los hermanos argumentar sobre su opción, hasta llegar al punto de una disputa que era muy normal en ellos.
—Harry, ¿Quién crees que gane? —preguntó Ron, una vez que se adentraban en el terreno del lago.
—Por lo que he visto Krum es un contendiente de sumo cuidado —analizó Harry teniendo en cuenta lo que había presenciado en la primera prueba—. Es de una fuerza superior a cualquiera que conozcamos, y sus hechizos contienen una cantidad mágica significativa.
—Es suena a que hay un pero.
—Catherine es algo de más cuidado.
—¿Por qué?
—Es una mujer muy misteriosa —comentó Hermione—. La he visto muy seguido en la biblioteca del castillo, y siempre está leyendo un libro muy extraño.
Harry al escuchar eso no pudo evitar que su mente viajara a su encuentro en la carroza cuando se dirigían a la zona de la primera prueba. La encontró leyendo un libro de pasta dura y color cobre, no pasó desapercibido como esta lo cerró cuando se le acercó. Quizás ese libro era mucho más de lo que aparentaba, si no fuese porque no cumplía las características de un Brum la catalogaría como una Convocadora. En su mente hizo un listado de los hechiceros con habilidades mágicas especiales, pero solo dos tipos de hechiceros usaban un libro y el que leía tampoco era un libro esmeralda por lo que tampoco era una alquimista.
La sola idea de que fuese una de su tipo le hizo erizar la piel, cuando supo que Flamel aún vivía y que no era el único alquimista en el mundo sintió una alegría muy especial. Que hubiese más le daba esperanza de que la alquimia no muriera, de que prevalecería. Recordo como sus padres le platicaban de los tiempos donde los suyos eran apreciados en la comunidad mágica, el cómo eran respetados y admirados. Soñaba con que esos tiempos volvieran, pero en esos tiempos parecía ser un ideal muy alejado.
La barcaza que los conducía al coliseo encalló en el muelle donde otras más lo hacían, y decenas de hechiceros se adentraban a la estructura por unos arcos que se levantaban a cada cuatro metros a la circunferencia. El ambiente en esa noche era movido y muy ameno, se escuchaba música y canticos; detalles que no percibió cuando estaba en su duelo u observando el de Luna.
Caminaron por los pasillos, que no había tenido el placer de ver con anterioridad, y al subir por unas escaleras de granito salieron directo a las gradas especiales de los campeones y sus invitados.
El coliseo ya estaba a rebosar de hechiceros ansioso por ver a los campeones en turno batirse en un duelo. Harry elevó su vista al cielo para encontrarse con un cielo parcialmente nublando, y una Luna blanca se asomaba como una dama atreves de una ventana. El clima era fresco con vientos ligeros que ruborizaban las mejillas de los presentes. El ambiente no le permitió relajarse, lo sentía como un anunció de algo inevitable y eso no le gustó para nada.
Una vez en sus asientos y escuchado los anuncios por parte de los organizadores del duelo, solo quedo esperar a que salieran Catherine y Krum para enfrentarse. El más emocionado era Ron, que parecía haber creado una admiración por el hombre del norte.
—Harry.
—Dime, Herms.
—Te siento preocupado —sus ojos castaño imploraban porque le contara lo que estuviese pasando—. Sabes que puedes contarme todo.
—Solo he tenido un mal sueño.
Hermione no dijo nada, estaba claro que no le convenció la respuesta, pero no le quedaba más que darle su espacio. El alquimista no la quería preocupar sin motivo, pudiera que estuviera dándole mucha importancia a una pesadilla creada por su cansancio al usar la alquimia interna.
—No te preocupes, amor, estoy bien.
El grito de centenares de hechiceros no permitió que la platica se extendiera, los campeones habían salido al campo de duelo; que lucia limpio sin rastros de la pelea entre el alquimista y la ilusionista. Catherine y Krum siguieron el protocolo que aquella mañana les indicaron, y se fueron a colocar en los extremos marcados en el centro del ovalo. Quedando uno frente e al otro esperaban el sonido del cañón para comenzar su contienda, y no tuvieron que esperar demasiado para que eso sucediera.
Apenas escucharon el estruendo del cañón se lanzaron hechizos uno al otro sin temor a mal herir a su oponente. Harry alcanzo a observar como la joven de cabellera negra, como esa noche, lucía un semblante sombrío y una sonrisa maliciosa. Krum por su parte seguía igual con ese porte de chico rudo y de poco amigos, luciendo una destreza que solo un auror de elite es capaz de demostrar. Ambos no quedaban a deber y el duelo avanzaba con agilidad y destreza, deleitando a cada espectador.
El duelo no lo podía disfrutar el alquimista por esa extraña sensación que le rodeaba, y con cada suspiro del aire un escalofrió recorría su espalda como un mal augurio. Mientras todos observaban el campo de duelo, el pelinegro entornaba su mirada por todo el coliseo en busca de algo que ni el mismo sabía que era. Sentía que si seguía buscando algo encontraría, y fue hasta que subió sus ojos al cielo que noto una peculiaridad.
Gritos ahogados y palabras mal sonantes hicieron que el alquimista desviara su vista de las nubes, que se comportaban extraño, y bajo su atención hacia el campo. Catherine tenia a Krum arrodillado y ensangrentado, pero lo que tenía a todo aterrados era el hechizo que había conjurado.
—Descalifíquenla —grito alguien en las gradas.
—Es un hechizo imperdonable.
—Está usando el Crucio —anunció Hermione, llevando sus manos a su boca.
Harry desvió su mirada hacia donde estaban los maestres y organizadores del torneo, pero nadie hacia nada y solo tenían rostros desencajados y tensos. Madame Maxime era quien estaba fuera de su asiento casi al borde del escenario donde se encontraba, gritando a su auror a que se detuviera. Todo era una confusión tanto en las gradas como en el campo de duelo, donde Catherine le decía algo a Krum que de improviso giro hacia donde se encontraba Harry y sus amigos.
La mirada que le dedicaba el hombre del norte era una de desconcierto y un temor que se reflejaba en el temblar de sus ojos. Harry se levantó de su asiento y camino hacia el parapeto que le separaba del campo de duelo. No entendía nada y su mente se vio turbada por el sonido de una explosión proveniente desde arriba.
Cada alma en el coliseo paso su atención hacia el cielo donde gotas de agua comenzaban a caer, y con el centellar de un relámpago una figura espectral se dibujó con las nubes grises de la noche. Una calavera se formó con las nubes, y de su boca una serpiente fue emergiendo hasta retorcerse en cierto punto. De esa figura salió un destelló de luz roja que impacto en el techo del coliseo que explotó y pedazos de escombro salieron disparados por todos lados. Harry y sus amigos sujetaron sus varitas ante la amenaza que representaba esa figura en los cielo, y una que quizás vio anunciada en su sueño.
¡Hola!
He vuelto después de unos días de ausencia, les pido una disculpa por ese retraso de la actualización. El motivo de lo anterior se debió a un problema que tuve con mi computadora donde tuve que reescribir la mayor parte del capitulo, ademas del tiempo reducido que he tenido para poder escribir y avanzar con la historia. Pero bueno, ya lo anterior pasó y ahora quiero saber que les ha parecido el capitulo nuevo. Estamos en el inicio de un nuevo arco argumental y el ultimo que compone a esta historia llamada "El Auror". En verdad deseo y espero que les este gustando la historia y que lo que se viene les guste mucho más, ya que vendrán nuevos personajes (conocidos en el mundo de HP y unos en verdad nuevos), giros de tuerca, y emociones.
Bueno, a lo que sigue:
HGHP95: Es bueno que te gustara el duelo de Luna, y como mencionas no era para nada fácil el de Harry. Espero te guste como termino este duelo, que estaba pensado un poco más largo, pero por lo mencionado quedo de ese modo jejeje espero no haya quedado mal.
jem: Es un honor saber que te gusta como escribo y va avanzando la historia, daré lo mejor para mantener el nivel jajaja. La respuesta a la recompensa quedara un poco pendiente, pero prometo que habrá una mención jajaja.
Loquin: Gracias por tus felicitaciones, esto me motiva a seguir escribiendo e imaginar buenas escenas para la historia que puedan gustarles. Espero que lo que se viene te agrade, y espero seguir leyéndote n.n
Prometo no tardar en traer el nuevo capitulo, no doy fecha porque no quiero quedarles mal así que estén atentos de la actualización. El siguiente capitulo estará lleno de mucha acción y entraremos a una nueva aventura.
Sin más por decir
Au Revoir.
