Siete
La despedida II
Iban de la mano en silencio para nada incomodo, Rachel iba con una inmensa sonrisa al igual que Quinn, no hablaron nada, pero pensaron en disfrutar de lo que les quedaba de día juntas.
Cuando iban a entrar al apartamento, Rachel no sabía si soltar de la mano o no, temía que Quinn le soltase la mano, pero esta no lo hizo.
Cuando entraron sus compañeros con sus respectivas parejas, estaban les ayudaron, cenaron y tuvieron que soportar las burlas de Santana y Kurt, mientras la inocencia de Brittany hacia su presencia, con las caras de Blaine.
Después se sentaron a ver una película y estaba The Unholy Trinity sentadas en el sofá, en un sillón estaba Rachel y en el otro estaban Kurt y Blaine abrazados.
A mitad de la película, Quinn empezó a reír a carcajadas, llamando la atención de todos.
Santana con el ceño fruncido, miraba sin comprender, entonces la rubia, con una sonrisa burlona –S, si sigues subiendo esa mano por mi muslo, no sé si llegaré a contenerme- dijo levantando la manta y todos pudieron ver que Santana había confundido la piernas de la rubia con los de su rubia, mientras los chicos, trataban de reír, y Rachel la miraba celosa.
-¿Que dices rubia tonta?- trato de justificarse pero Britt la miro con el ceño fruncido y la corto.
-Sanny que pasa no tuviste suficiente con…- antes de que acabará la frase, Santana la tapo la boca
-Que sepas que esta noche duermes en el sofá, buenas noches chicos- dijo la rubia más alta fingiendo enfado, ya había encontrado la excusa, para salir del salón e ir a la habitación de la latina, para darse dulces besos de mujer, como decía ella, y está así lo hizo pero preocupada. –Buenas noches Q- le beso la mejilla antes de salir del salón, dándole un guiño y esta le respondió con una sonrisa.
Al rato oían los gritos de las dos chicas, que salían de la habitación de la morena, Kurt subió el volumen y siguieron viendo la película.
Rachel no podía apartar la vista de Quinn, y esta aunque no miraba a la castaña, lo sabía, por lo que delicadamente se levantó dando las buenas noches a sus amigos y se metió en la habitación de Rachel, esperando que esta llegará detrás de ella.
Y así lo hizo, entro con miedo y no sabía que esperar desde que se besaron no había dicho nada, y siguieron sin decir nada, se cambiaron y se metieron en la cama, estaban frente a frente, mirándose a los ojos, ninguna sabía que decir o que hacer, ambas tenían miedo y ambas deseaban volver a sentir esos, labios.
Quinn se animaba a sí misma, deja el miedo atrás Quinn, Rachel no te hará daño, deja tus prejuicios atrás, no importa que sea una chica, no pienses disfruta… y así lo hizo.
Se pasaron la noche entre besos y dulces caricias, hasta que llegó un momento, en el que Quinn necesitaba desprender la camiseta de Rachel y comenzó a desabotonar la camisa del pijama de Rachel.
-Espera, espera Quinn, yo…yo no puedo, no es que no lo desee, pero es que…- se estaba poniendo nerviosa.
-No te preocupes, pequeña, no hay prisa- le dio una sonrisa tranquilizadora y la volvió a besar, pero esta vez fue un beso más casto.
-¿Qué significa esto? ¿Qué somos?- pregunto con miedo Rachel, cuando dejaron de besarse.
-Rachel…- lo pensó dos veces antes de hablar, no quería que Rachel mal interpretara sus palabras –me gustas, en serio, me siento feliz y completa contigo, pero no quiero pensar en etiquetas ahora, porque eso solo significare que tendré que pensar en que eres una chica, y no un chico-
-Está bien, Quinn, tu a mí también me gustas, solo te pido una cosa, no juegues conmigo-
-Jamás lo haré mi pequeña- susurró abrazándola y volviéndola a besar.
Siguieron besándose y abrazadas hasta caer dormidas. Rachel tenía una inmensa sonrisa instalada en su cara.
A la mañana siguiente, volvió a despertar igual que el primer día que durmió con la rubia, abrazándola mientras esta descansaba su cabeza en su vientre, eran las cinco de la mañana y debía despertar a Quinn, ya que tenía que coger el tren.
-Quinn cariño despierta- la meció un poquito.
-mmm-
-vamos cariño te tienes que ir, por muy poco que me guste- la rubia somnolienta entreabrió los ojos y entre quejas, se incorporó, y abrazó a la castaña, quedando encima de ella y con una sonrisa besó a Rachel
-buenos días, mi pequeña- le susurro Quinn
-Sabes, me encanta que me digas así- le sonrió la pequeña diva.
-A mí me encantas tú- la miro con sinceridad, la volvió a besar y se metió a la ducha.
Cuando ya estaba lista, preparo sus maletas mientras Santana y Brittany la esperaban en el coche, ella estaba en el ascensor, despidiéndose como realmente deseaban.
Una vez en el tren, la rubia se despidió de sus dos amigas y de Rachel, entre abrazos, ya que no sabían cuando la volverían a ver, porque tenía que recuperar el mes perdido y pronto empezaría de exámenes.
Entro en el tren y se acomodó, pero se quedó triste, por todo lo que acaba de vivir la última noche y no quería perder eso, no quería perder a la castaña.
El primer pitido que indicaba que el tren estaba a punto de salir, hizo que las tres chicas, que habían perdido la vista sobre Quinn, se decidieran irse, Rachel, no pudo evitar las lágrimas, no quería se marchara la rubia, no se había y ya echaba de menos, sus labios la anhelaban. Además tenía miedo, que digo pánico, por el encuentro entre Steve y Quinn.
Cuando unos brazos sobre su cintura abrazándola la sacaron de sus pensamientos, giro sobre el abrazo para encontrarse de frente a Quinn, con una inmensa sonrisa. –Rachel, a la mierda los miedos, no quiero olvidarme de ti, y me da igual, la distancia… yo- el breve discurso que habría preparado, no le estaba saliendo y los nervios le hacían trabarse, pero Rachel la beso.
Hasta que el último pitido las obligo a separse, y vio como la rubia con una sonrisa subía al tren, que este se ponía en marcha, la castaña, no dudo en correr cerca de la ventana en la que estaba Quinn.
Está saco la cabeza y con una enorme sonrisa al ver como Rachel, era obligada a parar, porque llegaba al límite entre las vías y la estación y no lo dudo, grito con todas sus fuerzas esperando que Rachel la escuchara. –Rachel, creo que te quiero-
Pero no pudo ver la cara de Rachel, se encontraba lo suficientemente lejos para no saber si lo había oído o no.
Empezaban a surgirle las dudas hasta que el sonido de su móvil llamo su atención, era un mensaje de Rachel: Yo también te quiero, por eso quiero que seas mi novia. No dudo en esbozar una enorme sonrisa y le contesto: pensé que nunca me lo pedirías ;)
