Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, esta historia es con motivos de entretenimiento.
4. La tía Elroy
Al llegar a la mansión de Chicago, Albert encontró a George en la puerta
-Vaya William, eres puntual
-¿Pensaste que no vendría?
- No lo dudé ni un momento –dijo con complicidad- pero pensé que podrías retrasarte
Entraron juntos a la mansión con las llaves de Albert, sin ser notados por los sirvientes, se dirigían rumbo a la biblioteca cuando escucharon voces en el salón de té.
-¡Tenemos que hallar a la huérfana! –decía la voz de una mujer, Albert le hizo una señal de silencio a George y se acercaron sigilosamente hacia aquél sitio-
-Entiendo Sarah, y creéme que estoy de acuerdo contigo aunque aún no consigo entender como a Neal parece no importarle que haya sido deshonrada por un "don nadie"; sin embargo, al ser la heredera de William, prefiero mil veces que se case con mi nieto a con aquél sujeto –dijo claramente Elroy dejando a Albert conmocionado "¡Así que eso era!"-
-Tía abuela, yo la amo, y eso debería importar, tú no te preocupes por ese vagabundo, la encontraré y si es necesario la haré mía para que considere un honor volverse mi esposa
-¡No digas tonterías Neal! –gritoneó una mujer más joven, seguramente Eliza- Si esa dama de establo ya ha sido del vagabundo y seguramente de Terry también, o acaso ¿Olvidas el escándalo en el san Pablo? ¡La iban a expulsar por eso!
En ese momento, Albert ya no pudo controlarse más y abrió las puertas de par en par
-¡Buenas tardes! ¿Interrumpo algo? –La tía abuela se atragantó con el té y conmocionada trató rápidamente de recordar los detalles de la conversación ¿Escucharía algo? Si oyó lo que Elisa decía de su protegida, pues ¡Qué bueno! Pero si oyó lo de la herencia… ¡Ojalá que no!
- Tía abuela –grito Neal- él es el maldito vagabundo con el que vive Candy ¿Qué hace usted aquí? ¡Largo! – La pobre tía ahora estaba al borde del desmayo ¡No, no podía ser! ¿O sí?-
-¡Qué desvergüenza la suya presentarse aquí! –dijo Sarah, mientras Eliza pensaba "vaya pero si la mosca muerta no tiene tan mal gusto, si no fuera un pobretón y don nadie, lo vería muy apuesto"-
-¿Eso cree… señora? –Dijo Albert dirigiéndose a Sarah y fulminándola con la mirada
-¡Noo! -bramó George- los acuerdos, los tiempos, ¡Porfavor!
-Usted no es bienvenido, ¡Lárguese o lo mandaré a echar! ¡No quiero volver a verlo aquí, jamás! –grito Neal-
Albert, más calmado por las palabras de George, sonrió cínicamente y dirigiéndose directamente a Neal dijo:
-Muy bien, si ése es tu deseo, te aseguro que a lo mucho me verás una vez más y luego ¡Jamás! Ahora, si me disculpan, tengo una cita con la dama y debo hablar con ella –haciendo una reverencia a Elroy-
-¡Tía abuela!- dijo Eliza- ¡No puede ser verdad! Usted no debe recibir a éste hombre, me causa repugnancia el simple hecho de encontrarme cerca de él…
-De hecho, nos estaba esperando ¿Cierto señora Elroy? -habló George
-Sí, sí, es cierto –balbuceó aún pálida- si me disculpan –viendo a Sarah- tengo una cita, deben retirarse, hablaremos después.
-¡Tía abuela! –dijo indignada Sara dirigiéndose a la salida, barriendo al rubio y seguida por sus hijos.
Albert tocó la campanilla de servicio y solicitó té para los nervios para la tía abuela y pidió que la servidumbre se asegurara que los 3 Leagan salían de la mansión, pues conocía la debilidad de Eliza a espiar
-William ¿Qué no estabas en Lakewood?
-Así es tía, pero he venido a comunicarle que llevaré una pareja a la presentación
-¿Ah sí? y ¿Puedo preguntar de quién se trata?
-De Candy
-¿Qué? ¡No es posible! William, ella no es la chiquilla que tú pensabas, en tu ausencia tuvo un comportamiento reprobable, ¿Acaso George no te ha contado? –dijo viendo con reproche al aludido-
-¿Me tenía que contar que vivía con un vagabundo? –la tía asentó con la cabeza- pues tía ¿Qué no escucho a Neal? ¡Ese vagabundo soy yo!
-¡No, eso no puede ser!
-Pues lo es, y si George o usted hubieran cuidado de ella en mi desaparición, como se supone que sabían era mi deseo, ¡Me habrían encontrado de inmediato! ¿Y si hubiera sido un psicópata? Tía, yo perdí la memoria, ya se lo he dicho, sólo decía "Chicago" en mi delirio y me llevaron al hospital donde casualmente trabajaba Candy, del que por cierto su querida Sarah se encargó de que la despidieran. Yo no sabía nada de mí, ¡Nada! Me trataban como a una escoria, pues pensaban que podía ser un espía y Candy, ella confió en mí, me cuidó, buscó un departamento que entre mis sobrinos Stear y Archie, con sus novias, le ayudaron a adaptar, ella abandonó la comodidad del internado en el hospital ¡Por mí!, Arriesgó su honorabilidad, se arriesgó al "qué dirán" ¡Por mí!, me alimentó, me arropó, me cuidó, e incluso me mantuvo en lo que pude recuperarme un poco y conseguir un empleo donde no requiriera documentos, ¿Se imagina que hubiera sido de mi sin ella?
-¡William! Pero ¿Me estás diciendo la verdad?
-Por supuesto tía y de paso quiero aclararle que yo no la deshonré , pude olvidarme de quien era, pero mis principios no me abandonaron
-¡No es posible! Yo… La traté tan mal… Fui tan… Injusta…
-Y ¿Llegó a ver en los diarios la noticia de cuando se escapó un león del circo?
-Creo que sí…
-Pues –dijo desabrochándose la camisa y dejando a George atónito- mientras usted sacaba de ésta casa a una Candy enferma, ella curaba mis heridas –dijo mostrando las cicatrices ocasionadas de los zarpazos de aquél león
-¡Por Dios William! Yo… lo lamento tanto…
-Me parece que a quien debe decírselo es a ella, porque además de todo, usted pensaba casarla a la fuerza, mintiendo que era una orden mía ¡Por una estúpida herencia! –bramo enojadísimo-
-William, no me hables en ese tono, yo sólo quise hacerlo por tu bien, no pensé que…
-¡Exacto, no pensó! Pero déjeme aclarar que he dispuesto en mi testamento que cuando yo muera ni un centavo de mi fortuna será para ninguno de los Leagan, sin importar con quién estén casados, ¡NADA! ¿Está claro? Y Candy continúa como mi heredera universal, si yo llegara a tener hijos, sépalo de una vez tía, Candy será su única albacea.
-Claro hijo, será como tu digas
Albert miró a George para asegurarse que mañana mismo llevaría a cabo ese trámite, y pudo ver una sonrisa disimulada en él
-Y respecto a los Leagan usted vió como la trataron y ha sido testigo de cómo me han tratado a mí, así que no serán bienvenidos en mi casa, en ninguna de ellas. El señor Leagan es un buen hombre, y ha trabajado honradamente, así que lo pondré a cargo de los hoteles de Florida, espero claro, que se lleve a su familia con él para cumplir el deseo de su querido Neal ¡Y no verlos más!
-Pero…
-¡Pero nada tía! Entre usted y Sarah han hecho de esos chicos unos malcriados ¿Sabe lo odiada que es Elisa en su círculo social? ¡Hasta sus primos la detestaban! Y ese Neal es un parásito, yo a su edad ya me había graduado y bajo la tutela de George seguía aprendiendo todo lo referente a las empresas de la familia, Archie Cornwell está estudiando y ha solicitado una pasantía en la compañía, en cambio Neal, es un holgazán, pero eso va a tener que cambiar, hablaré con su padre, y si no se prepara, jamás podrá trabajar en ninguna de las empresas Andry, obviamente si no trabaja, tampoco heredará nada de los Andry
-¡William!
-Y tía, por favor encárguese de los diarios se retracten de la noticia sobre ese compromiso absurdo, o mejor aún, si no lo han publicado, porque puede resultar muy humillante para ese muchacho…
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CHICAS, MIL GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, ME HACEN MUY, PERO MUY FELIZ. PROMETO SUBIR AL MENOS 2 CAPITULOS POR SEMANA.
: Qué bueno que te guste mi historia, es la primera vez que publico un fic, pero voy bastante adelantada, así que confío subir al menos 2 capítulos por semana, y si me aplico tal vez más.
Magnolia A: Saludos, me hace muy feliz saber que te está gustando mi trabajo y espero que sigas por aquí.
Stear´s girl: NUESTRO, nuestro divino Albert, yo también me apunto por uno así ;)
Lisbely32: Yo también era fan de Terry, y me frustraba mucho el que no pudieran reencontrarse, el que Candy lo hubiera seguido hasta América y no pudiera topárselo, pero me dí cuenta que cuando él tuvo la oportunidad, no hizo nada por defender ese amor, no luchó por ella jamás. Aunque sí le desearía un final más afortunado que estar atado a la fulanita que todas odiamos (aparte de Elisa, claro) Gracias por darle una oportunidad a mi fic y espero que te siga gustando
