Nueve

Steve

Cuando llegaron empezaron a discutir, Steve no paraba de vocear, y Quinn de vez en cuando subía el volumen, pero trataba de calmar el ambiente, hasta que se quedaron en silencio y Steve algo más tranquilo hablo de nuevo.

-¿Qué nos ha pasado Quinn?- Steve la miraba desde la puerta del salón

-Que la cagaste acostándote con la tía esa- la rubia le miraba con furia

-Vale lo siento fui todo un estúpido, pero ya te pedí perdón – se iba acercando a ella

-¿Estas de broma? Te crees que me puedes poner los cuernos decirme lo siento y te extrañas que yo no corra a tus brazos, no confío en ti, además yo te quiero olvidar, ya te lo he dicho estoy conociendo a alguien- decía alejándose de él

-Quinn, tú no eres una maldita lesbiana, asique deja de decir gilipolleces – se acercó hasta abrazarla por la cintura.

-El que tiene que dejar de decir gilipolleces eres tú, sabes nunca le llegaras a la suela a ella- decía empujándolo.

-Mira Quinn, me estas tocando las narices, no estás bien, y la culpa la tiene tu amiga la puta latina esa- volvía acercarse a ella.

-Steve me estas decepcionando, no pensé que fueras así…, eres un imbécil, que no sirves para nada… - le gritaba decepcionada y se alejó hasta que choco con la puerta de la habitación del profesor. –Y deja de insultarla, te prohíbo que la menciones- dijo dándole una cachetada en la mejilla.

Ay desato la furia, de su profesor, una agresividad que la chica, no sabía que se encontraría, la tranquilidad, con la que le estaba hablando, sabía que tenía prontos pero no se esperaba algo así, cuando se quiso dar cuenta el otro estaba sobre ella.

-Ya estoy harto, vas a ver lo que es estar con un hombre de verdad, y a ver si se te pasa, la tontería de ser lesbiana- le decía mientras le levantaba el vestido y trataba de bajarle las braguitas.

Forcejearon hasta romperle el vestido, la pudo sujetar de pies y manos, pero la rubia aprovecho cuando el profesor se estaba quitando los pantalones, para pegarle fuerte en la entrepierna, y salir corriendo.

No supo cómo lo hico, pasó tan rápido, solo subió con fuerza, la rodilla y por suerte calló sobre algo blando y al instante Steve, estaba en el suelo gritando, y ella salió corriendo sin mirar atrás hasta llegar a su habitación en la residencia, cuando entró, se apoyó en la puerta y comenzó a llorar cayéndose en el suelo.

Cuando noto como unos brazos la rodeaban.

-Shhh, Shhh, tranquila, nena ya estas a salvo- le decía meciendo a la rubia.

Cuando ya se tranquilizó, Quinn le conto casi todo a su compañera de habitación, ignorando el hecho de que era su profesor, el que había tratado de violarla.

-Quinn, hoy no vas a ir a clase, quédate a descansar aquí y si necesitas algo me lo dices, ¿vale?- le decía acariciándole la mejilla, y abrazándola.

-Gracias Kate, pero estoy bien, en serio, solo ha sido un simple susto- la abrazó fuerte.

-Mira si quieres no vas a las clases que tienes por la mañana, y a la que tenemos esta tarde con Steve, vas que sé que te gustan mucho sus clases- le miro con una sonrisa, pero en ese momento Quinn empezó a temblar. –Tranquila Quinn, mira yo me tengo que ir pero luego vengo a comer contigo ¿vale? Pero ahora vamos a dormir que son las 4 de la mañana- le sonrió con dulzura y la rubia asintió.

A las 7 de la mañana el despertador sonó y Rachel ya estaba haciendo sus ejercicios rutinarios,

Después de darse una ducha, miro el teléfono, después de haber estado pensando toda la noche, no quería atrasarlo más por muy poco que les gustasen sus amigos tenían razón asique llamaría a Quinn.

-Si…- contesto la rubia con voz cansada.

-Ay perdona Quinn, no sabía que estabas durmiendo, luego te llamo- le dijo nerviosa

-No tranquila, no… no estaba durmiendo, ¿dime que quieres?- habló degradando la voz

-Vale está bien, nada quería saber que tal estabas y qu… quería comentarte algo- se tropezaba con las palabras por los nervios

-Rachel tranquila ¿dime que pasa?- apenas se le oía la voz

-Veras, y…yo le conté a los chicos que estábamos, saliendo y todos me dijeron que bueno que era un error, y lo estuve pensando esta noche, y creo que Santana, tiene razón, creo que no deberíamos salir, hasta que tu superes lo de tu profesor… - apenas respiraba al contarle todo.

-¿Me… estás dejando?- preguntaba incrédula, no sabía si era su imaginación por haber estado todo la noche sin poder dormir mirando a la nada.

No!- grito -Quinn, lo que creo que deberíamos conocernos como pareja, tener citas, me gustas mucho, yo no quiero alejarte de mi vida, un fin de semana vienes, el otro puedo ir yo, no sé ya lo veremos cómo lo podemos hacer, solo sé que te quiero a mi lado, y si te tengo como pareja mejor, además me he acostumbrado a despertarme y lo primero que oiga sea el sonido de tu voz, asique no te creas que te vas a librar de mi tan fácilmente – sonrió con miedo esperando la contestación.

-Está bien, vayamos despacio, lo que tú quieras, lo único que sé es que no quiero cagarla contigo, como lo he hecho con cada uno de mis otras parejas- sonrió triste, sin cambiar el tono de voz inicial.

-Quinn, ¿estás bien, te noto rara?- pregunto preocupada, la verdad es que se moría de ganas por pregunta si había visto al profesor, pero espero haber si la rubia, se lo decía, pero no fue así.

-Sí, sí, estoy bien, no te preocupes, es solo que estoy cansada de haber estado toda la noche estudiando- dijo no muy convencida.

Siguieron durante un rato hablando, hasta que Rachel, debía colgar porque tenía que marcharse al ensaño de la obra, aunque la castaña, seguía teniendo una sensación extraña.