NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.

8. Abriendo los ojos

Aquella, parecía ser la noche más larga en la mansión de Lakewood, en una de las habitaciones principales, un guapísimo hombre perdido en sus cavilaciones, no podía conciliar el sueño - "William Albert Andry ¿En qué carajos estabas pensando? ¡Tienes que controlarte! Si continúas insinuándote de esa forma, vas a perderla. Ella es tan dulce e inocente, que tomaría como una ofensa si transgredes los límites. Lo peor es que te ve como una especie de "hermano", recuerdo que me lo dijo aquella ocasión cuando perdí la memoria y pensaba irme, cuando ella me encontró y me pidió cuidarme… ¿Seguirá pensando igual? Seguramente… pero ¿Por qué se sonroja conmigo? ¿La incomodaré? ¡Es tan hermosa! Por momentos me ha parecido que ella devolvía el coqueteo. ¡Ay Candy pero que has hecho conmigo! Te amo tanto que me cuesta controlarme cuando estoy cerca de ti, eres como una bellísima princesa mientras yo… Yo me siento como un estúpido adolescente, ansioso por demostrarte todos los sentimientos que tengo en el alma, bajo la misma piel. Y aquella promesa que hicimos acerca de compartir todo, ¿Habrá entendido lo que trataba de decirle? La guirnalda que me tejió en el bosque cuando le revelé mi identidad, tenía forma de corazón ¿Significará algo?, ¿Qué sentirá realmente por mí? Dice que le afectó mucho cuando me fui del departamento y me buscó, pensé en reencontrarla con Terry pero ella pasó de largo, claramente me dice que es parte de un pasado y lo ha superado. Terry, ¿Qué pensarás tú? Si no fueras mi amigo, no me importaría, ella tomó una decisión, aunque tú también al no buscarla. Me sorprendió de sobremanera encontrar tu telegrama urgente para mí, recientemente en el Magnolia, así que ¿Debo concluir que te preocupa que la fuercen a casarse con Neal, o realmente lo que te preocupa es que ella decida casarse? Mi honor me dice que debo hablar contigo antes de intentar algo, por la lealtad y el cariño que ha existido entre nosotros… Aunque sea para informarte que no cambiaré de opinión… ya renuncié a ella por ti, pero la dejaste ir… Esta vez, lo intentaré, y algún día, tal vez… corresponderá a mi amor…"

Al otro día, muy temprano, Albert y Candy, se escabulleron de la mansión, luego de un desayuno ligero, con una pequeña cesta de alimentos.

-Pequeña, ¿Vamos en el bote cisne de Stear? Resultó ser un invento bastante seguro

Candy soltó un fuete suspiro y sonrió

-Probé varios inventos de Stear y definitivamente era brillante… Aunque en ocasiones le faltaba afinar detalles…

-Realmente lo era, recuerdo su máquina de vapor o la cajita de la felicidad; eran geniales, aunque también me tocó experimentar otros no tan afortunados como su recuperador de memorias –sonriendo

-Es que los que no éramos afortunados éramos nosotros, no sus inventos –añadió la chica entre risas- Me encantaría que siguiera con nosotros, aunque tuviera que volar otra vez con él

-¿Volaste con él?

-Sí, en un avión que él mismo construyó, pero se desarmó y ¡Explotó en el aire! Aunque él lo tenía previsto, llevábamos paracaídas. Son de esas experiencias que te hacen valorar la vida –quiso decir a modo de broma, pero ambos se dieron cuenta en ese momento que posiblemente Stear había fallecido de esa manera, reavivando la sensación de pérdida y desasosiego en ambos.

- ¿Cómo lo conociste? –quiso romper el silencio Albert

-Los Leagan me llevaron al pueblo y me dejaron allí para que regresara caminando, ahí lo conocí, se ofreció a traerme en su auto, que por cierto también él había construido, pero al parecer aún le faltaba detallarlo porque se le salieron las llantas y terminamos cayendo al lago – soltando ambos estruendosas carcajadas

-Me consuela saber que no fuí el único que hizo el ridículo contigo a causa de un auto

-Jajaja, El ilustrísimo tío abuelo William tirado en el bosque por un auto desarmado. Mmm podría vender la historia a la prensa, aunque dudo que alguien me creyera

-No te estés tan segura, recuerda que soy "el excéntrico tío abuelo", así que seguro te creerían que andaba en un auto de quinta, lo de "ilustrísimo" eso sí no te lo cree nadie

-Bueno, entonces sería "el valiente salvador de damiselas en peligro" y eso es totalmente cierto, ya que sin ti no sé qué hubiera hecho, y en varias ocasiones, no solo en aquella – dijo la rubia sonriendo al tiempo que se perdía en esos ojos azules que le conferían la mayor calma que pudiera sentir

-¿Has perdonado a Neal?

-No Bert, aguanté muchos de sus caprichos de cuando era un niño, pero ahora es un hombre y debería actuar como tal, no… Aún no puedo… No quiero – añadió casi en un susurro, al tiempo que bajaba la mirada

-No te preocupes por eso, ten entiendo; tú mereces ser tratada como una princesa, y eso no es precisamente lo que él hizo. Pequeña, él es muy egoísta, tristemente es la forma en que lo educaron, aprender a amar verdaderamente tal vez le lleve algunos tropiezos. Amenazó a la tía con irse a la guerra si no le concedía tu mano, ella quería evitar otra desgracia en la familia

-¿Ir a la guerra? ¡Pero si es un cobarde! ¡Ya quisiera tener la mitad de valor o ideales que tenía Stear! ¡Si una ocasión lo tuve que defender yo misma de tres granujas porque él estaba temblando sin saber que hacer! –exclamó una exacerbada rubia

-¡Candy! ¡Pero cómo se te ocurre arriesgarte por él! ¡O por nadie! –dijo alarmado

-¡No pensé Albert! Simplemente lo vi arrinconado, asustadísimo, y supe que no podía abandonarlo a su suerte. ¡No me mires así! No me hicieron daño. Es más, dudo que esté mínimamente enamorado de mí, yo creo que requiere de una "damisela rescatadora de chicos en peligro", dijo rompiendo su tono de indignación con una sonora risa

-Tal vez la esté pasando mal, amar y no ser correspondido, puede causarte un dolor terrible, que únicamente se alivia cuando estás consiente de la felicidad de la otra persona, aunque no sea junto a tí. Pero es algo que él tendrá que aprender, viviéndolo

-Bert, ¿Te has enamorado sin ser correspondido? –dijo curiosamente

El rostro del rubio se descompuso en una expresión de melancolía y dibujó en su rostro esbozos de lo que parecía ser una sonrisa

-Alguna vez… ¿Te parece si caminamos a partir de aquí? –dijo el chico al tiempo que descendía del bote y le ofrecía la mano

-Claro –dijo Candy, mientras pensaba "esa mujer debió ser ciega o tonta; o seguramente ambas"- ¿Te has enamorado muchas veces, Bert?

- No Pequeña, con mi estilo de vida, era realmente difícil establecerme mucho rato en un lugar y eso conlleva a no invertir el tiempo suficiente para conocer a fondo a las personas. Incluso mis amistades han sido pasajeras, sólo a contadas podría considerar realmente cercanas. Pensándolo bien creo que he estado verdadera y profundamente enamorado solo una vez –dijo al tiempo que le daba una fugaz mirada

-Y según tú no eras correspondido –afirmó ella

-¿Según yo? –preguntó desconcertado

-Me cuesta creer que alguien pueda no se dé cuenta de lo bueno y amable que eres, y con lo que me comentas de tu estilo de vida más bien errante, me parece que tal vez no le diste a la chica en cuestión la oportunidad para enamorarse… O tal vez no te diste cuenta y ya lo estaba…

-No lo había pensado así. Aunque otra posibilidad es que quizá no le gustaba mi aspecto –dijo más bien evaluando su reacción

-¡Pero si eres hermoso Albert! –exclamó demasiado entusiasmada e inmediatamente se tapó la boca con las dos manos, y sonrojada cual manzana empezó a balbucear:

- … Quiero decir… Qué… Este… Pues… Lo siento… No quise… Sonar…

El rubio la miraba con una expresión entre divertida y anonadada, la tomó de las manos y se detuvo frente a ella

-Candy, ése es por mucho, el mejor halago que he recibido de una chica en toda mi vida– y ambos estallaron en irrefrenables carcajadas

-¡Qué vergüenza Bert! ¡Olvídalo por favor! –dijo agachando la mirada

-¡Eso sí que no! No me vas a quitar el honor de haber escuchado semejante declaración de los labios de una princesa como tú –Candy alzó la vista algo divertida por el apócope- ¡Qué digo de una princesa, de una reina, de una emperatriz de la belleza como lo es su majestad Candice White Andry –dijo en tono juguetón el rubio mientras besaba el dorso de una de sus manos

-¡Basta! –dijo ella haciendo un leve puchero- Gracias por no hacerme sentir tan mal…

-No lo digo por no hacerte sentir mal –interrumpió el rubio en un tono ligeramente seductor- es la verdad

-¿Co… Comemos aquí? –preguntó la rubia sintiendo el corazón tan acelerado que consideró que si no sentaba, en breve caería presa de un síncope.

Dispusieron todo para su día de campo, con el trinar de las aves como música de fondo, y se sentaron en la hierba dispuestos a almorzar, mientras trataban de iniciar una charla mucho más tranquila, y sus corazones luchaban por apaciguar ese latir desbocado que las anteriores declaraciones habían provocado el uno en el otro. La mañana pasó mucho más calmada de lo que había empezado. Exploraron un rato la zona mientras Albert le explicaba a la chica los nombres de algunos árboles, hasta que sus ojos se posaron en unas florecitas silvestres, las mismas florecitas de la guirnalda de Candy y del ramo de Albert

-Bert, ¿Sabes cómo se llaman estas flores?

-Me parece que son blue Bonnet o blue bell – dijo el chico recordando también ambos presentes

-Me gustan mucho, en especial su color… -comentó Candy inocentemente

-Si no mal recuerdo, tienen un significado: constancia, o amor constante; algo así –añadió el rubio tratando de parecer despreocupado

- Pues son muy bonitas, y me lo parecen aún más desde que me regalaste algunas, eso las hace especiales –agregó ilusionada

-Tú también me regalaste algunas… en un corazón –comentó Albert sopesando la respuesta de la rubia

-¡Pues porque te quiero mucho, Bert! Siempre has estado conmigo, eres muy importante para mí –dijo lanzándose a sus brazos, la ingenua pero sincera respuesta de Candy, hizo que el corazón de Albert nuevamente brincara de felicidad, el rubio sentía un palpitar frenético, y al mismo tiempo una irresistible felicidad al tener entre sus brazos al motivo de sus desvelos

-Candy, tengo una noticia especial para ti: Invité a Paty en nombre del tío abuelo, para agradecerle lo que también colaboró a hacer por mí. Quería que estuvieras acompañada de tus mejores amigas. Me confirmó que llega mañana mismo

-¡Qué alegría! Me dará mucho gusto verla, ¡Seguro se llevará una gran sorpresa!

Los rayos del sol comenzaban a bajar, iluminando los dorados cabellos de los rubios, para beneplácito del otro, e indicando así, que el atardecer era inminente. Relajados, se sentaron recargados en un árbol y continuaron su charla

-¿Sabes que Archie va a realizar un brindis?

-¿Ah sí?

-Es una especie de tradición que cuando se junta gran parte del clan, las familias anfitrionas hagan un brindis de bienvenida. Archie por primera vez realizará uno en un evento así, en representación de los Cornwell; la tía hará otro en representación de los Andry, ya que ella misma lo solicitó; y supongo que Raymond lo hará por parte de los Leagan

-¡Wow! Apuesto que te sentirás orgulloso, debe significar un paso importante ser él y no su padre quien lo realice

-Pues supongo que sí; Archie es un gran chico, y ya estoy muy orgulloso de él, un discurso no cambiará lo que pienso. –dijo Albert convencido de sus palabras

-Él dice que mañana no tendrás oportunidad para esconderte de las chicas casaderas de sociedad que te acosarán –dijo la chica sin pensar ante la mirada casi horrorizada del rubio

-¡Oh Candy, créeme que confío en hacerlo! Y no únicamente mañana, sino cada vez que resulte necesario; detesto las frivolidades sociales y lo sabes

-¡Pero no pongas esa cara, Bert! Algún día querrás casarte, formar una familia, darle un heredero a los Andry… Conocer a alguna de esas chicas te brindaría la oportunidad

-¡Pero si ya te tengo a ti! Quiero decir –se apresuró a aclarar- Tú eres mi familia, mi heredera, y una Andry. Listo, tengo tu lista de requerimientos, basta de atormentarme. ¡Muñeca! – exclamó repentinamente el chico ante el momentáneo asombro de Candy que se convirtió a una mirada de ternura al observar un pequeño zorrillo corriendo a los brazos del bellísimo hombre que tenía enfrente

-¡Hola Pouppé! –dijo Candy sonriente

-Pouppé vivirá ahora aquí, en Lakewood, libre. He pensado que tiene todo el derecho a formar una familia

-Tienes razón

-Ha estado mucho tiempo conmigo, en África era toda una celebridad y querían que se quedara allá, pero no podía dejarla sabiendo que no había nadie de su especie; luego me salvó de la explosión en el tren, es tiempo de dejarla ir. Aunque ya conoce el camino a casa y me ha ido a visitar

-Te va a extrañar muchísimo cuando salgas de viaje –dijo Candy con un dejo de nostalgia, mirando fijamente sus hermosos ojos azules

-También yo –dijo el rubio acercándose lentamente al rostro de Candy que lo miraba casi embelesada.

Repentinamente, gruesas gotas de agua comenzaron a caer sobre ellos, se pararon apresuradamente, recogieron todo mientras Pouppé corría a refugiarse seguramente en su nueva casa y algunos truenos comenzaban a sonar

-Jajaja ¿Qué hacemos Albert?

-No podemos quedarnos entre los árboles, es peligroso; la cabaña aún está bastante lejos, creo que nuestra única opción es regresar a la mansión. Ven, pequeña

Corrieron tomados de la mano por un rato, luego apaciguaron el paso al ver que ya estaban totalmente empapados y caminaron bajo la lluvia disfrutando de la compañía del otro.

Llegaron alegres a la mansión, pero hechos una sopa, Albert le solicitó inmediatamente a Dorothy que por favor enviara a alguien a prepararles un baño

-Candy, te pones una pijama caliente, te abrigas muy bien y te acuestas inmediatamente, no quiero que te enfermes y me dejes solo mañana con ese peligro inminente que amenazó Archie -dijo el rubio sonriendo

-Estoy bien Bert, ni creas que mañana te librarás de mí, recuerda que soy la damisela rescatadora de chicos –riendo alegremente- solo que hace frío, voy a quitarme esta ropa –y se fue rápidamente a su habitación mientras Albert, se quedaba pasmado, viéndola alejarse con la ropa mojada ceñida al cuerpo y fantaseando luego del ingenuo comentario de Candy, definitivamente lo que él menos sentía en ese momento, era frío. Reaccionó al darse cuenta que se encontraba en medio del salón, llamó a Dorothy y le solicito otro pequeño favor.

Luego de bañarse, él se dirigió a la cocina por el encargo que había solicitado anteriormente, además supo que la tía se había acostado temprano, pues aún quedaba mucho por hacer para el siguiente día. Con charola en mano, se encaminó a la recámara de Candy. Ella le indicó que pasara

-Pequeña, te traje algo de cenar, no quiero que bajes y te enfríes otra vez

-Bert, muchas gracias, pero ya te dije que no planeo enfermarme

-Bueno, pero no te opondrás a cenar conmigo una rica sopa, pan ¿O sí? Te traje chocolate caliente

-¡Eso es chantaje! Pero está bien, sabes tentarme -dijo la rubia riendo estrepitosamente

-Confío que saber tentarte se convierta en mi especialidad… -agregó el rubio alzando la ceja pícaramente –digo, para que siempre se te antoje, ya sabes… Lo que sea que pudiera ofrecerte… De comer

La chica tragó en seco y nerviosamente respondió ante una amplia sonrisa de Albert, quién le ofrecía una taza humeante al tiempo que él se disponía a beber de otra

-Bert, lo que sea que hagas, siempre será una tentación para mí… Porque cocinas muy bien –añadió juguetona

Fue el turno de Albert para ponerse nervioso y se atragantó un poco con el chocolate.

Cenaron tranquilamente entre miradas y una agradable charla

-Bert, me voy a acostar, tengo muchísimo frío

-Ven Pequeña, te arropo –al tiempo que la cubría con las mantas de la cama

Mientras él recogía los trates sucios y los colocaba en la charola para llevárselos, escuchó claramente el castañeo de dientes de la chica, por lo que se acercó a ella y la acuñó entre sus brazos rogando que no se enfermara. Se iría en cuanto ella dejara de temblar, pero lo siguiente que vió, al momento de abrir los ojos, fueron los rayos del sol entrando por la ventana; intentó levantarse, cuando sintió que algo se aferraba a él… ¡Se había quedado toda la noche con Candy! ¡Abrazándose mutuamente! Y ¡En su cama! Mientras que unos toquidos incesantes en la puerta, hacían que la rubia poco apoco fuera abriendo los ojos

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Muchísimas gracias a todas por sus comentarios, me alegra muchísimo que les guste mi fic, espero que sea el primero de muchos; y no decepcionarlas; un gran abrazo a todas, en verdad me hacen muy pero muy feliz

Nelly: Pobre Terry, yo creo que a causa de sus decisiones ya sufre ya no creo que requiera más castigo que el de Susana

Angenr: Los Leagan tendrpan las consecuencias de sus actos, pero recordemos que los rubios son muy nobles

Lucy: que lindas palabras

Noemí Cullen: Yo creo que todas quisieramos enamorarnos de un Albert jajaja

Verito:Me encantó tu comentario, me siento honrada. La que me hizo el día fuiste tú a mi

Gatita Andrew: Gracias hermosa, por tu apoyo y comentarios, un abrazo y aquí seguimos

Carito: Ya pronto, habrá acción, claro que sí

Victoria 40: Gracias, lo voy a intentar

Sonice: de corazón, gracias por el consejo, la verdad sí me confundía, tus comentarios son enriquecedores

Blackcat2010: Espero que sigan gustándote, ya viene caps más largos, muchas gracias por seguir aquí

Jana: que linda, gracias

: tu comentario me hizo reir mucho, pero no creo que se atonte jajaja

Val rod: hermosa, gracias

Stear´s girl: Todos queremos robárnoslo, pero no cero que la rubia se deje jajaja ya veremos pronto como saca las garritas, como dice mi amiga Gatita Andrew