Trece
Frannie
-Acabo de llegar y ya me estas echando- afirmaba sentándose en el sillón del salón.
Quinn la miraba incrédula, y su hermana entendió a la perfección esa cara.
-Toma, tienes que firmarlos, al lado de mi firma- dijo levantándose y entregándole unos papeles, que saco de su carpeta.
-¿Qué es todo esto?- pregunto mirándolos, sin entender, eran papeles del banco.
-Digamos que cuando papá, vaya a pagar los caprichitos de la puta de su secretaria se encontrara con cero dólares- sonrió inocentemente.
-¿Le has robado el dinero a papá?- la miraba incrédula.
-Para empezar, no he robado nada, porque todo esto era nuestro, todo este dinero es el que nos dejó el abuelo en herencia… -
-Espera, espera- la interrumpió la rubia a su hermana mayor –No lo entiendo a qué viene todo esto, llevo casi cuatro años sin saber de ti, y lo último que recuerdo es que eras la hija predilecta de papá, y por cierto ¿Dónde está la copia barata de Russel?- la miro sin entender nada.
Suspiro profundamente y volvió a sentarse en el sillón –Lucy, siento haberte abandonado pero tú sabes que siempre he tenido los mismos estúpidos ideales de papá… pero supongo que he abierto los ojos, un poco tarde pero lo he acabado haciendo… Harry tenía una amante y cuando llegue a casa del trabajo me los encontré en mi cama…- decía sin mirarla algo avergonzada.
-Y la historia se repite- se sentó a su lado abrazando a su hermana, esta simplemente asintió.
-Le pedí el divorcio, pero cuando me estaba separando, me entere que estaba embarazada, y le pedí ayuda a papá, y bueno él me dijo que debía, hacer lo mejor por mi familia y mi futuro hijo, asique debía perdonar a mí marido, y encima tubo el morro de decir, que si mi había puesto los cuernos, la culpa la tenía yo… entonces me entró miedo y llamé a mamá, y me contó, todo lo de los cuernos, que os había abandonado, que os había dejado casi sin dinero, lo de tu accidente, lo de tu embarazo…- la miro triste.
Quinn se puso nerviosa en ese momento se sentía otra vez, como la chica de 16 años embarazada y sin hogar.
-Lucy, lo siento muchísimo, te dejo sola y no debía haberlo hecho, si me hubieses llamado para contármelo, me hubiese venido a EEUU y te habría ayudado con tu bebe, o te habrías venido conmigo a Europa ¿Por qué no me dijiste nada?- la abrazó con lágrimas.
-Frannie, si no te dije nada, era porque papá me hizo creer que era algo para estar avergonzada, siempre te he envidiado y he querido ser como tú, eras mi modelo a seguir, y si te decía lo del embarazo, no hubiera soportado que te hubieses avergonzado de mí, como lo hicieron papá y mamá- lloraba con ella.
-No, seas estúpida hermanita, jamás me avergonzaría de ti, si eres mi hermana pequeña- le sonrió separándose, mientras se limpiaba las lágrimas. –Después de llorar como estúpidas, vamos firma esos papeles, que los voy a llevar al banco-
-No sé si quiero ese dinero- dudo Quinn.
-Escúchame, me enteré que estuvisteis usando el dinero que tenías guardado para tu universidad, para pagar cosas de la casa y gastos, cuando estabas en el instituto y en verano estuviste trabando, asique mientras yo viva, tu no vas a trabajar, te queda claro, asique ahora firma esos malditos papeles y olvídate de no tener dinero suficiente, para tus caprichos, te queda claro- le exigió entregándole el boli –No me obligues a usar el gen Fabray- le sonreía con la ceja levantada.
-¿Entonces voy a ser tía?- le sonrió de oreja a oreja, mientras le entregaba los papeles ya firmados.
-Sí, aunque yo lo fui antes que tú- sonrió triste -¿Quinn, sabes quién es la que adopto a tu bebé?- le preguntó seria.
-Sí, fue una niña, se llamaba Beth- sonreía de solo pensar en su hija -pero olvídate, lo que estás pensando, fue una adopción abierta y sin más mañana, voy a ir a ver a mi hija por primera vez en mucho tiempo y no quiero estropearlo, como ya lo hice en el pasado.- le tranquilizaba, sabiendo sus intenciones.
-Bueno, yo solo te lo digo, porque yo desde que sé que existe, mi sobrina la quiero y sabes que soy muy buena abogada y si quieres que luchemos por la custodia de tu hija, sabes que será todo un honor para mí hacerlo, de acuerdo– le acariciaba –solo piénsalo vale- le abrazo fuerte.
Desayunaron juntas y se pusieron al día, más tarde, Kate se despertó y estuvieron pasando la mañana las tres juntas, conociendo un poco NY.
En un momento de la tarde, Frannie, se acordó The Unholy Trinity, y rio al recordarle momentos de cuando ellas eran pequeñas, sobretodo de cuando Quinn y Santana eran amigas.
Entonces Quinn decidió llevar a su hermana al departamento de Santana, para que viera a su hermana, aunque realmente necesitaba ver a Rachel, pero eso le vino bien de excusa. Sin importarle que su hermana, descubriera la atracción que tenía por Rachel.
Cuando llegó allí, estaban los Klaine, Rachel, en el salón, Quinn presentó a Frannie, una vez, saludo a todos, aunque el saludo entre la rubia y Rachel, fue un poco tenso, el cual todos fueron testigos. No dejo de ser obvia al presentarle a su hermana-
-Frannie, está es Rachel, una amiga bastante importante para mí- trato de ocultar su sonrisa la cual fue consciente para su hermana.
-Hola, encantada, soy la hermana mayor de Quinn- sonrió cortés, mientras le entregaba la mano. –Asique tu eres la famosa Rachel- todos la miraron asombrados, que la conociera, incluso Quinn.
-Frannie, conoces a Rachel- dijo con los ojos muy abiertos la rubia.
-No cariño, apenas hace unas horas, sabía que existía, pero por lo que veo, hoy en todo el día no has parado de mencionarla y ni te has dado cuenta hermanita- rio al ver como su hermana se sonrojaba al igual que Rachel, iba a seguir bromeando cuando la puerta del apartamento acaparo todo la atención de todo de todo el mundo.
Por ella entraban Santana y Brittany "discutiendo", bueno más bien la latina gruñendo y la rubia quejándose de los celos de su chica.
-Sanny solo estábamos bailando, no tenías por qué haberle pegado- la miraba indignada
-Pero si todos han sido testigos de cómo te ha agarrado el culo- se cruzó de brazos.
-Pero lo ha hecho, porque cuando me ha elevado, me habría caído, y el chico solo me ha cogido donde primero a llegado, o que querías ¿Qué me hubiese caído?- la miraba triste
-No, vamos te llega a tirar y le mato más que por haberte tocado el culo- le agarraba de la cintura furiosa.
-te quiero- le beso con una enorme sonrisa.
-Y yo a ti, te quiero muchísimo- sonrió después de haberla besado juntaron su frente.
-No me lo puedo creer se puede saber cuándo te has vuelto tan sensible, López- la miraba Frannie con la ceja elevada y con una sonrisa burlona.
Las chicas se sobresaltaron y se giraron al ver que todos les miraban con una sonrisa y los ojos de las chicas se centraron en el centro de la habitación, que se encontraba Frannie
–Franny cuanto tiempo- corrió a sus brazos Brittany, lanzándose sobre la hermana mayor de la rubia, tirándola al suelo.
-B ten cuidado- corrió Quinn preocupada por su hermana y él bebe.
Al ver la reacción de su amiga, Santana entendió todo. –Fabray, te noto más gorda o es impresión mía- le sonrió la latina abrazándola fuerte.
-Sanny, no está gorda es su bebe- dijo inocentemente Brittany. Rachel y los Klaine felicitaron a la rubia.
-Por muchos años que pasen vosotras nunca cambiáis, aunque he de decir que os habéis convertido en unas auténticas mujeres- las observaba emocionada.
-Por supuesto The Unholy Trinity ahora somos más explosivas y poderosas, que cuando empezamos el instituto- decía Santana, mientras las tres hacían una pose parecida a los ángeles de Charlie, haciendo reír a todos.
-No te extraña que este saliendo con Brittany- le pregunto curiosa Santana.
-La verdad que no, después de ver cómo le tirabas de pequeña los tejos a mi amiga, con la excusa de que querías ser animadora, me esperaba de ti cualquier cosa- sonreía elevando ambas dejas de forma graciosa –solo te pido una cosa, más te vale cuidarme a mi dulce Britt- sonrió abrazándola.
Cenaron todos juntos, las chicas contaron un montón de anécdotas de cuando eran pequeñas, con Frannie y al llegar la noche, Frannie se quedó a dormir en el piso de Quinn.
Avanzada la noche, la puerta de la habitación de invitados se abría, Frannie levanto para ver quién era y no pudo evitar sonreír, Quinn entraba a hurtadillas para meterse en su cama y dormir con ella, sin despertarla.
Después de un rato Quinn se quedó completamente dormida y Frannie, en ese instante se limpiaba una lagrima traicionera que le caía por la mejilla, no pudo evitar recordar, una pequeña Quinn por las noches cuando tenía miedo, una vez que sus padres se habían dormido entraba en su habitación, con su chupete y abrazando a su osito, y se acurrucaba junto a ella, para dormir bajo su cobijo.
