Quince
Problemas
-Quinn, ya vale tranquilízate- la sacaba en brazos Puck de la casa de Shelby.
-Puck, bájeme ahora mismo- trataba de soltarse Quinn, toda alterada.
-No lo voy a hacer hasta que te tranquilices- la miraba serio. -Pero que mierdas te pasa Quinn, si no llegan a tiempo Santana y tú hermana, habrías matado a Shelby- se paró cerca de donde había aparcado el coche.
-Pues me tenían que haber dejado hacerlo, le llega a pasar algo a Beth, y mato a esa maldita drogadicta- bufaba molesta.
-Te guste o no Quinn esa mujer es la que está cuidando de nuestra hija, asique tranquilízate de una maldita vez, si queremos que nos de la custodia de la mejor forma y sin malos rollos- la bajaba pero la sujetándola abrazándola por la espalda.
-En serio, como pretendes que esté tranquila, Puck- la miraba incrédula, acaso no había visto lo que ella.
-Quinn, Shelby tiene un problema muy grave y no lo quiere reconocer, no podemos permitir que se cierre en banda, y nos veamos obligados a llamar a los servicios sociales, y no acepten darnos la custodia de nuestra hija y se la pase vagando de casa en casa- la miraba triste, tratando de hacerla entender el error de su actitud.
En ese momento, miró a Beth, que estaba jugando con Kate y Ashley, la novia de Puck.
-Ella no para de observarte y la estás asustando- le susurro en el oído, abrazándola fuerte por la espalda. La rubia mayor suspiro y cerró los ojos dejándose caer en la espalda de Puck.
-¿No sientes celos?- le pregunto Kate a Ashley, haciendo referencia a Puck y a Quinn.
-No, confió en Noah, además el me confesó, que estuvo enamorado de ella, y que siempre la va a querer, además es la madre de su hija, la cual adora- sonrió mirando a Beth, que esta observaba la interacción de sus padres biológicos.
Al igual que estos la miraban a ella.
-Es perfecta y no nos la pueden quitar Quinn- le hablaba bajito apenas era un susurro, trataba calmar por completo.
-Somos los peores padres del mundo- negaba Quinn.
-No la conocíamos de nada Puck, solo sabíamos que era la madre biológica de Rachel, la cual abandono por dinero para irse a Nueva York y cumplir un sueño, que acabo dejando por la mierda las drogas en serio, en qué coño pensábamos- aguantaba el llanto, estaba cabreada pero consigo misma.
-Quinn, éramos dos niñatos adolescentes, tú estabas sola y tu único objetivo era ser popular y hacer la vida imposible a Rachel, mientras que yo era un delincuente que se jugaba la cárcel y mi objetivo era acostarme con el mayor número de tías- le consolaba, abrazándola más fuerte.
En ese momento la presión y la impotencia pudo con Quinn y giro y abrazó escondiéndose en el pecho de Puck, y ya no pudo contener el llanto, lo hizo con tanta fuerza que Kate y Ashley se quedaron en silenció, al igual que Rachel y Santana, que se encontraban en la puerta de la casa de Shelby, que esta se encontraba, hablando con Frannie, de forma más civilizada, en el interior de ella.
Se produjo un silencio, en el que solo se oía el llanto de la rubia, en ese momento, Quinn noto que alguien la abrazaba a las piernas, pero el corazón se le encogió cuando la voz de su hija, llamo su atención.
-No llores Quinn, yo estoy bien- le decía triste la pequeña.
La rubia mayor, se agacho a su altura, limpiándose las lágrimas –Ni te imaginas la alegría que me hace escuchar eso, mi vida- le sonrió para tranquilizarla y la abrazó domo nunca.
Todos las miraban con una enorme sonrisa. Mientras Quinn se tranquilizaba por completo en los brazos de su hija ya que había perdido los papeles anteriormente.
FLASHBACK
-¿Qué mierda es está?- señalo la mesa, mirando furiosa a Shelby.
-Algo que no es de tu incumbencia- le contesto
-Es de mi incumbencia cuando está relacionado con mi hija-
-Para cinco segundos que estás con tu hija, te crees la madre perfecta ahora. Por favor no me hagas reír-
-Pues a lo mejor no soy la madre perfecta, pero por lo menos yo la di en adopción porque no podía darle una buena vida, en cambio tú la vendiste como si fuera un maldito objeto – escupió olvidándose por completo que Rachel se encontraba a su lado.
-Mira niñita, no vengas aquí a darme lecciones de moralidad, por qué tú eras la primera que le hacia la vida imposible a mi hija, además te hice un favor, sacando a tu hija lejos de ti, no te creas mejor que yo que nos parecemos y mucho- la miró cabreada.
-Te equivocas no nos parecemos en nada, yo he cambiado, para poder estar cerca de mi hija, en cambio tú tienes a tu hija al lado y no solo no has cambiado, sino que has ido a peor- la miraba con desprecio.
Rachel las miraba como un partido de tenis, estaba conteniendo las lágrimas, trataba de hacer que pararan de pelear pero no podía articular palabras, cada palabra que decían se le clavaban en su corazón como puñales, cuando de repente volvió a la realidad, al oír el sonido estremecedor de la mano de Shelby, contra la mejilla de Quinn.
-Ni te creas que no voy a luchar por Beth- la miraba con furia Shelby.
-No se te ocurra pensar que voy a permitir que se acerque a ti, ni siquiera un solo segundo, y menos dejarla una noche- la miraba con la ceja levantada y con una sonrisa de superioridad, no quería mostrarse débil ante Shelby y aunque se le salieron un par de lágrimas, con la torta que acaba de recibir.
-Llegara un momento en el que me quedaré a solas con mi hija, y te aseguro que me iré tan lejos de ti que jamás sabrás nada de ella, no te das cuenta otra vez lo has vuelto a estropear, y lo peor que esta vez, ni Rachel, ni Puck, ni nadie te darán una segunda oportunidad, y volverás a perder a tu hija pero esta vez para siempre- se le iba acercando mirándola con asco.
Eso fue la gota que colmó el vaso y Quinn, no lo pensó dos veces, se lanzó sobre ella, estrellándole la cabeza contra el suelo, había perdido el control, lo único que quería era alejar a su hija de ella, Rachel trato de sacarla de encima, pero se llevó un codazo en la boca, mientras la rubia le pegaba un puñetazo a Shelby rompiéndole el labio. Estaba más que furiosa, cuando noto los brazos de Santana sacándola de encima, y sujetándola con fuerza.
-Suéltame que la mato, Santana déjame que esa drogadicta no se va a llevar a mi hija, te juro que le llega a pasar algo a mi hija y estás más que muerta- trataba de soltarse pero Santana la tenía bien agarrada.
Rachel daba gracias a que la latina, tuviese más fuerza que la rubia.
-Santana, saca a mi hermana de aquí- le pedía Frannie, con la seriedad de abogada.
-No, yo no me voy a ningún sitio lo que tenga que decir que lo haga delante de mí- gritaba, aun tratando de soltarse.
Santana trataba de tranquilizarla pero no podía, jamás había visto a su amiga así estaba al borde de los nervios y de la furia, le susurraba cosas en el oído con el objetivo de tranquilizarla pero no funciono mucho, solo pudo calmarla un poco.
Mientras tanto Rachel aún estaba en shock, con un poco de sangre en la boca, por culpa del codazo que recibió de la rubia.
Frannie se acero a Shelby que estaba levantándose del suelo, está se colocó el pelo y se limpió la sangre que tenía en el labio, lo tenía roto, y busco un poco de hielo en el congelador. Miro a Rachel, la miraba con decepción y simplemente bajo la mirada, y volvió a mirar a Frannie que comenzarla a hablarle.
-Shelby, cuéntanos la verdad de todo esto si es buscabas un momento para explicarte es este- ejercía de abogada.
Suspiró y miró a su hija, si alguien debía un explicación era ella y como de la rubia no quería saber nada… comenzó a hablarle sin apartar la vista de la diva -Cuando salí con Beth de Lima, nos vinimos a Nueva York y yo pensaba que tenía el dinero suficiente para vivir por unos meses, pagar el piso, las necesidades de Beth y mis necesidades, hasta que encontrase trabajo, pero me equivoque, el piso era muy caro, Beth era pequeña y necesitaba aun muchos cuidados y muchas cosas, y me quede sin dinero en apenas dos meses, y todavía no había encontrado trabajo, pero alguien me hablo de esto y pues me dedique a vender droga, lo que no esperaba engancharme, y te juro Rachel que lo he intentado dejar muchas veces, pero no he podido, cuando por fin me contrataron como profesora infantil en Broadway, lo deje, pero cada vez el mono era mayor y la que soportaba mis cambios de humor era Beth- agacho la cabeza, tratando de controlar el llanto.
Santana tuvo que aferrar el agarre, Quinn trataba de abalanzarse sobre ella, cada vez la furia era mayor.
-Por lo que volví a meterme, pero cuando me di cuenta, lo necesitaba cada vez, más y más y hace unos días me pillaron en mi trabajo y me echaron inmediatamente, me han prohibido volver por allí…. Pero toda esa cantidad, no es mía, es para venderla, Beth tiene necesidades y yo necesito dinero rápidamente- trato de justificarse, aunque no sonaba muy convincente.
-Santana si me quieres un poco suéltame y déjame matar a este parasito social- la miraba con desprecio, estaba cegada por su ira.
-Q, tranquilízate, no te voy a soltar hasta que lo hagas, no vas a solucionar nada, matándola- le susurraba con tranquilidad, abrazándola fuerte, para que no se soltara.
-¿Shelby, Beth te ha visto alguna vez?- le pregunto Frannie sin perder su seriedad.
-Creo que sí, pero estaba muy dormida y cree que fue un sueño… - agacho la cabeza avergonzada.
-¿Algo más que contarnos en relación a Beth? Yo solo quiero solucionar esto civilizadamente, ya que mi hermana no es capaz- Frannie, tenía la sensación de que les ocultaba algo pero no quería presionarla y que se cerrara en banda.
Pero no obtuvo respuesta, lo único que hacia Shelby era intercambiar miradas entre la gran variedad de drogas que había encima de la mesa y su hija, cosa de la cual Rachel entendí a la perfección, su madre estaba debatiéndose si saciar el mono que empezaba a volverle, o luchar por ella y por Beth.
-Mamá, tienes un problema grave, y no solo te estar perjudicando a ti, sino también a Beth, lo más difícil es admitirlo y tú ya lo has hecho, ahora solo déjanos ayudarte, por favor, hazlo por Beth y por mí- Rachel trato de convencerla.
Al principio Shelby dudo pero cedió –Todas las noches, antes de colocarme, cerraba la puerta de Beth con llave, para que no pasara nada, pero una noche, era tan grande mi necesidad, que me olvide por completo de cerrar la puerta de Beth, y cuando estaba empezando a meterme, Beth apareció con su osito, y…. Pensó que estaba malita y quiso ayudarme y se pinchó con la jeringuilla, pero no recuerdo nada más, al día siguiente tenía un leve recuerdo, vi que estaba bien y que solo había sido un susto tonto…- iba a volver a justificarse.
Cuando Quinn sacó fuerzas de donde no las tenía y se volvió a lanzar con ella, ya le daba igual todo quería matarla y no le importaban las consecuencias, la pegaba y le insultaba, las tres chicas trababan de alejarla pero estaba como loca.
Hasta que llegó Puck y la agarro con fuerza y la saco de la casa.
FIN FLASHBACK
-Quinn entra- gritó su hermana desde la puerta al ver a la rubia más tranquila.
Está cogió en brazos a su hija y le beso la cabeza, dejándola en brazos de su padre.
Se acercó pero antes de pasar, Rachel se levantó y la abrazo –te quiero- le susurro la morena -siento haber sido tan estúpida Quinn, me gustas muchísimo y me entro miedo reconocer que yo era a la que estabas conociendo y además tenía miedo que esto no llegara a funcionar, no sé yo…. Lo siento de verdad, perdóname- la rubia trataba de hablar, pero su verborrea no paraba, por lo que decidió callarla con un beso.
Todos las miraban, algunos esbozaban una enorme sonrisa como Kate y Santana, otros con sorpresa como Puck y Frannie y otros con seriedad como Shelby, lo hacía, desde la ventana de la cocina, que esperaba para hablar con la rubia y su hermana.
Cuando se separaron Rachel, estaba sin palabras, pero con una enorme sonrisa, al igual que Quinn, si vez le había tranquilizado, Rachel le había transmitido la fuerza que necesitaba para no volver a perder los estribos con Shelby, si quería llegar a un acuerdo con Shelby.
