NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.

13. Malos entendidos

Una de las bellas tardes en Lakewood, Candy compartía con Paty, Annie y con Archie. Albert había salido con George a visitar las oficinas de un socio y no tardaría mucho.

Annie insistió a la Candy para que la acompañara en un dueto al piano, la pelinegra conocía su pequeño secreto, pero ninguno jamás la había escuchado tocar, así que una de esas tardes de ocio, mientras esperaba que su Albert volviera de trabajar, sería la ocasión perfecta. Para sorpresa de los chicos, la rubia a pesar de no practicar mucho, pudo acoplarse con Annie y su dueto sonó muy bien.

Paty, aprovechó un descanso para ir a la biblioteca, ya que Albert le había dicho que podía tomar cualquier libro que quisiera para leerlo. Annie y Archie, se deshacían en halagos. En esos momentos, Albert llegaba a la mansión y buscando a su adorada pequeña, alcanzó a escuchar una parte de la conversación.

- …Me enseño Terry –decía la rubia

- ¿Cuándo? – cuestionaba un curioso Archie

- En las vacaciones. En Escocia

- ¿O sea que todo el tiempo que pasaban en su villa…

- Sí Archie, todo el todo el tiempo estuvimos muy, muy ocupados. La verdad aprendí todo lo que sé con él. Fue muy paciente y delicado, bueno supongo que debe ser por su alma de artista ¿No? – explicaba la rubia alegremente

- ¿Paciente y delicado? ¡Jamás lo hubiera imaginado! ¡Si era un barbaján salvaje! –exclamaba el chico asombrado

-Ja ja ja. Sí, en ocasiones podía ser bastante brusco, pero en ese aspecto era buen maestro –decía riendo

En la puerta, al pobre rubio casi se le desencajaba la mandíbula –"¿Pero de qué demonios hablaban?"

Candy se percató de su presencia, y como era costumbre, se arrojó a sus brazos

-¡Albert, llegaste!

- Hola Albert, pues mientras los tórtolitos se saludan, vamos a buscar a Paty. – afirmó la pareja sonriendo, mientras salían de la habitación del piano

-Hola chicos, adelante. Pequeña, ¿Cómo te fue hoy?

-Muy bien, y ¿A ti?

-Bien, aunque te extrañé mucho –dijo desarmándola con su brillante sonrisa- Por cierto, yo también quiero ser un buen maestro para ti, como Terry –no supo ni porqué había dicho eso, parecía un adolescente inseguro, y se arrepintió al instante

-¿Cómo Terry? ¿Me vas a enseñar a tocar? –se entusiasmó la chica

-Mhm, pues no creo que lo necesites, pero supongo que cada quién tiene su propia técnica –en eso, intentando apaciguar los celos, se percata de que están en la sala de música y cauteloso preguntó- ¿Terry te enseñó a tocar el piano?

-Sí, un poquito –contestó Candy, pero conociéndolo tan bien, supo que algo en su tono de voz, era diferente -¿Qué pasa? ¿Estás… celoso Bert?

-No tienes idea cuánto – soltó aliviado sin poder frenar una carcajada – Pero es una tontería, perdóname hermosa. Yo te enseñaré a tocar de todo lo que quieras

El chico, que aún la tenía entre sus brazos, empezó a besarla en los labios, en la mandíbula, en el cuello; oliéndola, disfrutando de su cercanía, a la que, sabiendo con seguridad, él y sólo él, podía acceder

-¿De todo? –preguntó ella nerviosamente- ¿Seguimos hablando de música?

-No – contestó seductoramente cerca de su oído

-¡Albert!

- Jajajaja, perdóname princesa, no sé qué me pasa hoy. Mejor vayamos a buscar a los muchachos antes de que la situación se torne peligrosa

-¿Peligrosa? –frunciendo la frente extrañada

-Para tu honorabilidad – afirma el sexi hombre frente a ella, con la mirada más ardiente que le había visto jamás

En ese momento, la rubia sintió que algo en ella cambió, siempre había cuidado de su integridad física y se sentía ofendida ante la mínima idea de atentar contra ella. Pero amaba a ese hombre por sobre todo y la hacía sentir más segura que nunca. Sabía que él jamás haría nada para dañarla y se percató de que por primera vez, no tenía miedo de nada. Sonrió ante la idea de estar con él, e incluso, le parecía una excelente idea

-Bert, una vez ya te lo dije: no te tengo miedo

Y dándose la vuelta, salió de la habitación, dejando al coqueto rubio petrificado por unos instantes…

En esos días, Albert habló con la tía abuela acerca de su relación con Candy. La tía no creía que fuese apropiada, pero al menos no se encontraba tan renuente como él esperaba. En el fondo, la tía abuela creía que las cosas no funcionarían y esa relación absurda acabaría tarde o temprano. Había aprendido a no contradecir a su sobrino o el rebelde que albergaba en su interior se aferraba más a cumplir sus ideas; como en aquella ocasión en que partió al África y no pudo hacer nada para impedirlo, incluso, había perdido contacto con él durante mucho tiempo, afortunadamente George, no lo perdía de vista. Y Candy, bueno, estaba aprendiendo a apreciarla, pero no como que se casara con el patriarca.

Una tarde, Albert llegó a la mansión y por accidente escuchó otra conversación, esta vez de Candy con sus amigas:

-Sí chicas, deben leer a Sheakspiere, es lo mejor de la literatura inglesa- recomendaba Paty

-Yo sólo conozco Hamlet, pero luego de escucharte hablar con tanta pasión de sus libros, le daré una oportunidad, afortunadamente Albert posee toda una colección con sus obras, le pediré alguna –decía Annie interesadamente

-Candy, con lo enamorada que estás, tú deberías leer Romeo y Julieta- le aconsejó Paty

-¡Paty! –exclamó Annie- Pero Candy conoce la obra, y seguro le trae muy malos recuerdos…

-¡Claro que no Annie! –aseguró la rubia- me recuerda al amor de mi vida…

Albert, sorprendido dio la vuelta en ese instante. No podía seguir escuchando más. Ese día estuvo deprimido y distante, perdido en sus cavilaciones

El correo llegaba cada vez más abundante a la mansión Andry, las cartas para Candy, eran reenviadas desde su departamento en Chicago y el sr. William recibía constantes invitaciones de eventos sociales, recaudaciones y primicias sobre eventos culturales para reservar entradas con anticipación. Una de ellas llamó su atención: la compañía teatral de Terry llegaba de gira a Chicago, era una buena oportunidad para hablar con él, pero ¿Y si Candy deseaba verlo? No podría oponerse, tal vez incluso sería apropiado para confirmar sus sentimientos, o tal vez no; sobre todo luego de escuchar a su Candy referirse a él como "el amor de su vida"...

En la residencia de los Leagan, recibían la misma primicia, y los hermanos, charlaban sobre ello.

-Neal, ¿Te das cuenta? Es perfecto, Terrence es fácilmente manipulable, yo lo quería para mí, pero en vista de que nos vamos al otro lado del país, pues al menos que me sirva para otros propósitos; lo único que tenemos que hacer es lograr que Candy lo vea y se arroje a él, si lo manipulamos lo suficiente, se besarán, o al menos, deben hacer algo deshonroso; él debe estar acostumbrado a las chicas fáciles. Lo más importante es que el tío William lo vea para que se convenza la clase de mujerzuela que es. Y si luego logramos que ella tenga el accidente, él estará lo bastante decepcionado para no ayudarla, será una jugada maestra para deshacernos de una vez por todas de esa huérfana

-Eliza, ya deja de planear tonterías –bramó Neal- escúchate, ¿Te volviste loca o qué? Ya hace mucho tiempo tuvimos suerte que el accidente que le provocamos a Annie en el caballo, no pasara a mayores ¿Y si hubiera muerto como Anthony? Ahora quieres provocarle un accidente a Candy, ¿Y si se muere? ¡Te habrás convertido en asesina! ¿Y para qué? No tenemos ninguna garantía de que el tío cambie de opinión porque Candy no esté a su lado. Yo saqué la peor parte en todo esto, pero no te voy a ayudar a asesinar a nadie, estás perdiendo la chaveta, hermanita

-¡Yo no la quiero asesinar! Sólo quiero causarle el dolor del rechazo del tío William, que él se decepcione de ella

-Eso será suficiente con el actorcillo –dijo molesto

-Sí, que venga a Chicago, nos cae como anillo al dedo, y coincide perfecto con nuestra ida a la ciudad, estaremos ahí unos días para que papá finiquite los negocios y partamos a ese lugarsucho de Florida. Pero yo quiero que Candy no pueda recurrir a él, si ella se decepciona, se largará, así ha sido siempre. ¡Es tan predecible! –exclamó la pelirroja con coraje

-¡Entiende que si las cosas salen mal, se puede morir! No estoy de acuerdo y ¡No voy a ayudarte! Es más, me convertiré en tu sombra si es necesario para impedirlo. Piensa que tal vez alguien más puede salir herido.

-Neal, ¿Cuándo te has vuelto tan cobarde? ¿O es que todavía estás enamorado de ella? –cuestionó insidiosamente

-Eso es algo que no te importa, pero no voy a permitir que te pudras en la cárcel por asesina, además de que según tú no es eso lo que quieres, las cosas pueden salir mal. Vamos a hacer lo del actorcete, te ayudo. Convenceremos a la tía abuela de ir a Chicago, le diremos que es una despedida, no se negará. – afirmó Neal

-Pensaremos en algo más, si no quieres el accidente, está bien, pero debemos forzarla a largarse, ¡Qué el tío le dé la espalda cómo sea! –decía enojada

Albert, por otra parte, había decidido hablar con Candy, tarde o temprano se enteraría, que mejor si fuera delante de él para sopesar su reacción. La escena del piano había sido la primera ocasión en que había sentido celos, en toda su vida; ocasionados por mal pensado, era un sentimiento difícil de vencer. Pero desde la charla de "Romeo y Julieta", no podía dormir, ni concentrarse. Algo ardía en su pecho. No terminaba de entender por qué, si anteriormente él mismo la había arrojado a los brazos de otro. Tal vez porque en esa entonces no había probado la gloria de sus labios, o la dicha de saberse querido por ella. No lo sabía con exactitud, pero no deseaba seguir experimentándolo. Aprovecharía su escapada de ese día. Era lo mejor. Esa ocasión fueron a la cabaña, él encendió la chimenea y tranquilamente se pusieron a charlar.

-Pequeña, debo decirte algo. La compañía teatral de Terry, viene de gira a Chicago. Creo que sería bueno que asistieras a la función y aclararas las cosas de una buena vez–dijo el rubio sin rodeos ante una sorprendidísima chica

-Sí, ya sabía que venían, pero ¿Por qué piensas eso Bert? ¿A qué te refieres con "aclarar"?

-Candy, primero dime cómo lo sabías, se supone que no hay un aviso oficial, se dan las primicias para preventas de boletos a ciertas familias acaudaladas

Lanzando una fuerte exhalación, la rubia empezó a decir:

-Eleanor Baker me escribió, y me mandó una invitación, con boleto incluído

Albert palideció "la madre de Terry la invitaba a la obra, ¿Qué significaba eso?"

-¿Por qué no me lo habías dicho?

-No creí que fuera importante mencionarlo. Se lo devolví. No voy a asistir –explico la chica

-¿Por qué pequeña? Si ella te está invitando, debe ser por algo importante –exclamo el chico sintiendo una opresión en el pecho. Una sensación familiar. La misma de cuando ella partió a Nueva York a encontrarse con Terry…

-Bert, te voy a decir lo mismo que a ella. No quiero ir porque si asisto, voy a querer verlo y hablar con él. No pienses mal por favor, es que realmente nunca pudimos sentarnos a platicar como amigos, civilizadamente. Me gustaría saber si es feliz, si está recuperado de los vicios, si ha podido curar sus heridas respecto a su familia; en fin, hay tantas cosas que se quedaron volando, que me agradaría mucho charlar con él. Pero sé que esa charla no va a ser posible, así que le devolví el boleto a su madre. –explicó ligeramente nostálgica

-Debería ser posible, nada se los impide –dijo tristemente el rubio

-Hace tiempo, recibí una carta de Susana. Ella me ve como una sombra en su vida. Yo le hice una promesa, no volver a verlo y debo cumplirla. Incluso le escribí una carta, pero luego no se la envié, es un capítulo cerrado para mí, Bert. No vale la pena dar explicaciones. Hice lo que estuvo a mi alcance para no interferir entre ellos. Ella puede creerlo o no, pero eso ya no depende de mí. Con todo mi corazón les deseo toda la felicidad que se merecen.

-¡Candy! ¿Por qué no me habías contado nada de esto?

-Ya te dije, porque es parte del pasado. Yo quiero disfrutar cada momento contigo, sobre todo antes de que partas. –lo animó sonriendo

-Pero, ¿Estás segura? Si aún sientes algo por él…

-Albert ¡Deja de insistir! Hace tiempo te expliqué que no siento nada por él ¿Qué te pasa? –Dijo la rubia empezando a enojarse

-La verdad escuché por accidente una conversación entre las chicas y tú donde te referías a él como "el amor de tu vida" –exclamó el rubio algo desesperado

-¿Te volviste loco? ¡Yo jamás he dicho algo así! Y digo jamás, ni siquiera cuando él y yo estábamos juntos

-¡Por supuesto que sí! ¡Lo escuché cuando hablaban de Romeo y Julieta!

-¡Pequeño bribón entrometido! –gritó la rubia- Cuando escuches detrás de las puertas, ten algo de decencia

-Lo siento princesa, de verdad fue un accidente

-¡Ten la decencia de escuchar la conversación completa! Para que no elucubres tonterías en tu cabecita loca –dijo riendo

-¡Candy!

-Bert, si te hubieras quedado, sabrías que al referirme como -empezando a sonrojarse- "el amor de mi vida", hablaba de ti

-Pero hablaban de Romeo y Julieta…

-Dije que tú me enviaste los trajes de los personajes para el festival del colegio; haciéndome muy feliz. Ese recuerdo, es tuyo, desde siempre. Incluso debías haber asistido si no me hubieran castigado, pero gracias a tu regalo, no me perdí de una maravillosa experiencia escolar. Bert, no dudes de mí, por favor. Si quieres que lo nuestro funcione, debemos confiar uno en el otro

-Tienes razón princesa, perdóname por favor. No tengo razones para dudar de ti. No quiero ser otra Susana con sombras de un ex atormentándome. No volverá a suceder, te lo prometo. Estos días a tu lado han sido hermosos, no los voy a arruinar

Se vieron a los ojos, perdiéndose uno en el otro. Transmitiéndose mutuamente todo el amor posible.

Empezaron entonces a besarse, abrazados. Con el cuerpo ardiendo por entregarse más, con las manos ansiosas por conocer más. Frente al fuego, en esa apartada cabaña, donde alguna vez una niña y un trotamundos tomaban el té, iniciaron un juego de caricias con un deseo jamás experimentado. Lento, disfrutándose, anhelando cada vez más y más…

CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC

Muchísimas gracias a toda la gente que me lee, no me canso de agradecer por tanta alegría de saber que mi trabajo, aunque sencillo, es disfrutado. Y ya saben que va un abrazo muy especial y con todo mi amor para mis lectores consentidos: ¡los que me dejan reviews!

Carmen Tizapantz: de corazón, gracias hermosa, que bellas palabras

Gatita Andrew: preciosa, muchos besitos, eres muy, muy especial para mí

verito: Estoy de acuerdo, cuando chavita yo tampoco me percaté de toooodas las pistas de quien es el mero mero petatero de nuestra pecosa. Mi hermana, a pesar de ser fan de Terry, fué la que me abrió los ojos y me tuvo que explicar en esa entonces jajaja. Y respecto a Eliza, pues no quiero que pierda su esencia, así que nada drástico

miluxD: Discúlpame hermosa, pero claro que sí. Soy Eva Cruzado, así búscame, y si alguien quiere agregarme a fb, nadamás mándeme un mensaje privado, con el nombre que usan aquí, para saber quién es, porque es una cuenta donde subo fotos familiares y no acepto a todo el mundo.

paola bertini: jajaja, creo que todas queremos lo mismo

Zafiro Azul Cielo 1313: Bienvenida a mi final esperado, que bueno que te esté gustando. espero no decepcionar y que sigas por aquí.

Guest: Un abrazo para Chile, ojalá puedas decirnos tu nombre ;)

Fersita 92: todo se reduce a una palabra: karma jajaja

victoria40: ya estamos aquí, abrazos

dulcecandy42: jajaja, más castigo para Eliza, bien, lo tendré en cuenta

Claudia: ha! nuestro marido Albert , no seas ambiciosa XD

lis g: muy de acuerdo contigo, pero toda acción, tiene una reacción

Lady Lyuva: estos rubios creo que ya no están conformando con besitos, pero a ver que pasa, porque con eso de que son gente de principios, quien sabe si caigan

sayuri 1707: aquí está tu respuesta, abrazos