Diecisiete
Cansada de esperar
A la mañana siguiente la primera en despertar fue la pequeña Beth, salió de la habitación sin hacer ruido y se encontró con Frannie, que estaba preparando el desayuno.
-Hola pequeña- le sonrió la rubia mayor acercándose a la niña.
-Hola, soy Beth, no nos presentaron ayer- dijo con espontaneidad la pequeña con una enorme sonrisa.
Frannie, no podía creer lo que quería a esa pequeña que apenas un día acaba de conocer, pero solo de pensar que era su sobrina, una pequeña calcomanía de su hermana pequeña, le provocaba ese amor incondicional.
Mientras tía y sobrina, desayunaban entre risas, más tarde se les unió Kate.
Mientras en la habitación de la rubia, se despertaba Rachel con una enorme sonrisa, la verdad que hacía tiempo que no se despertaba al lado de su rubia favorita, y echaba de menos tener la cabeza de la rubia en su regazo, sin dudarlo le acaricio el pelo cuidadosamente.
Poco a poco fue abriendo los ojos la ex-animadora con una enorme sonrisa.
-Buenos días, preciosa- dijo la rubia con una voz ronca.
La morena le sonrío, mientras le acariciaba la mejilla, una vez le miro la rubia.
Quinn se moría por besarla y no lo dudo dos veces, le dio un beso dulce y casto, sorprendiendo a la diva.
-Sí que son buenos días- le sonrió al despegar sus labios.
Antes de que Rachel le preguntara a que se debía ese beso. La rubia le saco de dudas como si le hubiera leído el pensamiento –Rachel, te quiero, y no quiero esperar a tener más citas para estar segura de que me gustas, porque ya muero por ti – la morena la interrumpió besándola con ganas en los labios.
- te quiero y te necesito cerca de mí, y ahora más que nunca, y aunque cree que hemos empezado nuestra relación por el final, ya que eres la madre de mi hija- rieron ambas ante la broma de la rubia.
-No quiero esperar más tiempo para que seas mi novia- le sonrió con timidez temiendo en lo más profundo de su corazón ser rechazada.
Rachel al ver que la rubia esperaba una respuesta no lo pensó dos veces y se lanzó sobre sus labios con deseo y pasión, a la vez que ambas se mostraban su cariño en un solo beso, una vez que se separaron más por necesidad que por ganas, sonrieron como tontas.
-te quiero- le confeso la morena con sinceridad. –Yo tampoco quiero esperar más- le confesó volviendo a besarla.
Estuvieron largo rato mostrándose todo su amor, hasta que decidieron parar, ya que no querían llegar a más todavía, querían que fuera bonita y romántica su primera vez, la cual se encargaría la rubia, que fuera todo perfecto, pero eso es en un futuro no muy lejano…
Después de tantas muestras de cariño, estaban abrazadas, la rubia estaba con los ojos cerrados tumbada boca abajo sobre el pecho de la morena, mientras esta le acariciaba el cabello perdida en sus pensamientos.
-Cariño- le susurro Rachel a la rubia, que esta emitió un leve sonido, sin moverse de su posición, ni si quiera abrió los ojos, seguía sintiendo como le acariciaba la morena.
-¿Por qué dijo Santana ayer esas cosas de Steve?- le pregunto tratando de mirarla a la cara, sin dejar de acariciarla.
La rubia al oír la pregunta, no pudo evitar temblar, abriendo de golpe los ojos, y al notar que la morena le miraba agacho la mirada y apenas en un susurro, inaudible le contesto un nada…, cosa que Rachel no oyó.
La morena pudo notar el temblor de Quinn, la abrazó fuerte temiéndose lo peor, y le cogió de la barbilla obligándola a mirarle –por favor dime que no te hizo lo que creo que te hizo- su voz reflejaba preocupación y algo de temor.
La ex-capitana dudo por unos instantes en confesarle que su ex-novio/profesor, trato de violarla aparte de golpearla, aunque los moratones no los tenía en zonas de su cuerpo de fácil visibilidad cosa que agradecía, las heridas de su corazón eran peores, ya que hacia como si no hubiera pasado nada, cosa que preocupaba a sus dos amigas Santana y a Kate.
-No te preocupes mi vida- fingió una sonrisa –No llego a hacerme nada- le beso tratando de dejar el tema, temiendo que descubriera que le había mentido.
Aunque la morena no le convenció, no quiso insistir en un tema que se veía que la rubia no quería hablar, no quería estropear el momento, asique le devolvió la sonrisa y la beso.
-Vamos hora de levantarse, pequeña- dijo la rubia incorporándose de la cama.
Ambas salieron de la habitación encontrándose en el salón con Beth, Frannie y Kate.
La pequeña al verlas salió corriendo a los brazos de Rachel, y le dio los buenos días con un enorme abrazo y un beso en la mejilla, al igual que hizo con Quinn aunque con menos intensidad que con Rachel ya que su madre biológica, le seguía imponiendo un poquito.
Una vez desayunado se sentaron junto las tres chicas, para organizar el día.
-Rachel, ahora te tengo que llamar mamá- pregunto la pequeña con inocencia dejando a las adultas sin palabras.
-Emm, bueno si quieres, yo estaré encantada- dijo con algo de miedo por molestar a Quinn.
-Entonces ahora tendré tres mamás- sonrió la pequeña feliz, abrazando a Rachel.
-Y muchísimos tíos y tías- bromeó Kate.
-Aunque la verdadera tía soy yo- siguió la broma Frannie. Rieron todas.
-Mami, sabes que Tía Frannie va a tener un bebe, asique voy a tener un primito- la pequeña abrazo a Quinn, emocionada ante la noticia, sin darse cuenta de cómo la había llamado.
La rubia se emocionó al ver cómo le había llamado y con una enorme sonrisa, la cogió en brazos y la sentó sobre sus piernas abrazándola fuerte. –Claro que si mi niña y tendrás que cuidarlo y quererlo un montón- le dijo besándole la cabeza.
Pasaron la mañana jugando y viendo películas con la pequeña, a la tarde Puck fue a recoger a la pequeña para llevársela al Zoo y dormiría con su novia y él , Frannie, se fue a acabar de resolver un montón de papeleos que le quedaban y acabar de decorar el piso que le había comprado su agente y Kate se fue con Brody, que el chico después de tanto insistir, al final la morena acabo cediendo tener una cita con él, en la cual estaba segura que no volvería a casa a dormir.
Por lo que la parejita se quedó con la casa para ellas solas hasta la mañana siguiente.
Se pasaron la tarde dándose mimos, viendo películas románticas, en tras una que otra discusión entre risas la rubia acabo ganando para no poner ningún música.
Quinn cocino una cena romántica, y todo fue perfecto. Durante la cena Quinn, le comento que lo que le hizo lanzarse fue el tango que bailó con su profesora, y después de unas risas y algún que otro beso, Rachel, se levantó a poner la música, mientras la rubia acaba de recoger los últimos platos.
Se acercó por detrás y le dio la vuelta, le agarro de la mano y trato de enseñarla a bailar un tango.
-Rachel, yo no sé bailar un tango- decía entre risas nerviosas y tontas.
-tu déjate guiar por mí, yo haré de hombre, tu solo cede tu cuerpo a la pasión y déjate guiar por mí- le dijo sensualmente
-vaya pareja más pequeña me he echado- bromeó recibiendo un golpe en el brazo de parte de la morena.
Poco a poco la rubia, fue aprendiendo estaba concentrada en todo lo que la morena le indicaba, había movimientos de pasión, pero era más una clase que un baile sensual, cuando la morena puso el tango de Roxanne todo se volvió mucho más sensual.
A mitad del tango la diva agarro la pierna de la rubia por detrás de la rodilla, y la subió hasta su cadera, olvidándose de bailar, la morena avanzo en esa posición hasta que la rubia chocara la espalda contra la pared, a ritmo de la canción la morena, iba subiendo la mano por la pierna de la rubia, acariciando cada parte hasta llegar al muslo.
La mano de la pequeña diva iba subiendo sin vergüenza, la rubia sin quitar la posición soltó las manos de la morena, las pasó por detrás del cuello y la beso con deseo y pasión.
Con la mano libre Rachel le agarro la cintura y fue acariciándola hasta bajar al culo que lo agarro con fuerza, sin timidez, provocando un gemido en la rubia, provocando que dejaran de besarse.
La rubia, pudo ver el deseo en las pupilas dilatadas de Rachel, la cual ya estaba atacando su cuello, mientras subía y bajaba la mano por la pierna de Quinn, esta cerró los ojos y se dedicó a sentir.
Cuando vio que la mano de Rachel no se detenía y subía hacia su centro, hasta acariciarlo sin ningún pudor, Quinn ahogo un grito y abrió los ojos de golpe, pero no le gusto lo que encontró, al abrirlos no vio a Rachel, si no se encontró con Steve que le miraba con una enorme sonrisa de satisfacción al ver que estaba cediendo ante él.
-Disfruta Quinn, te voy hacer recordar lo que es follar con un hombre de verdad- le sonrió mientras la besaba, la rubia no quería mostrar debilidad pero las primeras lagrimas caían por sus hojas.
Poco a poco él fue subiendo su falda y se disponía a bajarle las bragas, Quinn cerró los ojos de golpe y no paraba de temblar llorando desconsoladamente.
-Cariño, ¿estás bien te he hecho daño? – oyó la voz preocupada de Rachel, abriendo los ojos, vio como la morena la miraba asustada y preocupada, Quinn no paraba de temblar y sin poder controlar ya sus lágrimas se abalanzó sobre Rachel, está la abrazo con fuerza.
-Tranquila mi vida, estás conmigo, no pasa nada- la llevó hasta el sofá y la abrazo fuerte consolándola.
-Vamos a la cama a tumbarnos solamente- le susurro y la rubia algo más calmada asintió, sin levantar la cabeza avergonzada.
No dijeron más la noche se la pasaron abrazadas, hasta caer dormidas.
