NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO
19. Catarsis
Chicos heridos, hombres devastados emocionalmente, olor a sufrimiento y a devastación. Dolor. Mucho dolor. Así eran los días en que un barco proveniente de Europa, llegaba a América.
Los soldados repatriados deseaban sentirse felices por volver a casa, por abrazar a sus seres queridos, orgullosos de haber defendido con honor su patria. Pero ¿Cómo quitarse la desazón que les carcomía por dentro? ¿Cómo sentirse orgullosos si algunos habían cometido actos deleznables? ¿Cómo perdonarse? ¿Cómo reponerse ante la pérdida? ¿Cómo no extrañar a los amigos caídos? ¿Cómo recuperarse a sí mismos?
En adelante, las alegrías diarias, las conformarían los pequeños placeres: darse un largo baño, satisfacer un antojo, levantarse tarde alguna ocasión, respirar el aire fresco, contemplar un amanecer, oler una taza de café, comer un tentempié a media noche, leer un buen libro en calma, cubrirse con una frazada suave y tibia, escuchar una melodía… Y qué decir de los grandes anhelos, esas añoranzas ocultas en el frente de batalla: la dulce sensación de robar un beso, las mariposas en el estómago al reflejarse en los ojos del ser amado, hacer el amor hasta extenuarse, el sentirse cobijado por los brazos de una madre, sentirse seguro una vez más, estar en casa…
Candy conocía de cerca aquellas sensaciones. Había perdido gente querida en esa absurda guerra, ella misma había estado a punto de ir como voluntaria. A estas alturas, había intentado consolar o al menos confortar un poco a innumerables pacientes relacionados con la barbarie. El haber estado los últimos días en una de las principales ciudades portuarias, le había dado la oportunidad de ayudar un poco a algunos de los chicos que regresaban a casa. Sabía que en ocasiones, el mismo viaje era en condiciones infrahumanas y riesgosas.
Aquel día, Candy se dirigió al hospital con el único propósito de ayudar. Sabía que los voluntarios del seminario tenían el día libre y siempre se requerían de manos extras. Pensaba en su reciente encuentro y en Terry, en lo afortunado que era al tener a su lado una madre amorosa y una mujer enamorada al punto de sacrificarse. Agradecía a Dios el haberlo iluminado para encontrar su camino y regresar con aquellas mujeres que lo querían tanto, y le pedía que lo ayudara a valorarlas y gozar el amor que lo rodeaba, a no dejarlo acercarse a ese pozo de autocompasión en el que era tan fácil caer, como cuando lo conoció… Y cómo la última vez que lo vio. Hacía tanto que no oraba en su favor que se sintió un poco ridícula. Pensó en Bert, su Bert, quien seguramente le quitaría esas absurdas telarañas de la cabeza y le obsequiaría una hermosa sonrisa, la miraría con aquellos ojos tan azules como el cielo en un día de verano, esos que siempre la miraban tan dulce, aunque emocionalmente la zarandeara con sus inteligentes consejos. Inevitablemente, entró al nosocomio sonriendo como una tonta, o al menos así se sintió al enfrentarse a la dura realidad: un nuevo barco había desembarcado, y por la cantidad de gente, era uno grande. Se dirigió a cambiar, y en la central de enfermeras, le informaron que eran dos barcos los que habían llegado. Uno de ellos, tenía el telégrafo averiado pero se arriesgó a zarpar para darles una oportunidad a prisioneros de guerra, antes de que fueran interceptados por el enemigo. Prácticamente venían huyendo. La rubia comprendió el porqué de la multitud en la recepción, seguro muchos trataban de comunicarse con su familia.
Absorta en el dilema de cómo ayudar a tanta gente, escuchó una voz familiar, tan varonil en otra época, casi susurrante ahora…
-Candy, Candy ¿Eres tú?
La chica se giró y contempló a la figura que tenía enfrente. Tan delgado, tan demacrado. Con el cabello, algo largo y desarreglado, con una barba que le proporcionaba cierta familiaridad con Albert y, como a éste, le aumentaba 10 años, pero era él, definitivamente ¡Era él!
-¡Stear! ¿Eres tú verdad Stear? ¡Estás vivo! ¿Te encuentras bien? –casi gritó embargada por la emoción
-¡Candy! ¿Pero qué dices? ¡Claro que estoy vivo! Aún no he inventado un doble mío
-¡Stear! ¿No estoy soñando? ¡Gracias Dios mío! ¡Gracias, gracias! –exclamó llorando emocionada
-¡Pero Candy! ¿Qué pasa? ¿Porqué te pones así? No creerían que… ¡No! –dijo más fuerte de lo que quería, comprendiendo parte de la situación y atrayendo la atención de algunos curiosos
-Sí, Stear. Ven, acompáñame, vamos a hablar. –Se dirigieron a un consultorio y ella empezó a explicarle- Llegó una carta, dijeron que tu avión había sido derrumbado en combate y… Que no encontraron tu cuerpo. Enviaron tus pertenencias… Hubo un funeral.
-¿Cómo? –horrorizado, el chico se cubrió la boca sin saber cómo reaccionar
-¿Qué pasó? ¡Dime, porfavor!
-Sí, caí en combate, y fui hallado… Por el enemigo. Fui encarcelado, estuve incomunicado todo este tiempo, no voy a hablarte ahora del trato que recibimos los otros y yo, fue duro, pero sobrevivimos. Día a día logramos sobrevivir… Hubo una operación de rescate, muchos caídos, la mayoría de los chicos que se hicieron mis amigos, no lo consiguieron. El último sobreviviente, falleció en el viaje. La esperanza solo fue para algunos de nosotros. Nos trajeron en un barco maltrecho, sin muchos recursos para asearnos o comunicarnos, pero salimos del infierno mismo, era lo importante. ¡Aún me cuesta creer donde estoy y que te tengo frente a mi! –narró emotivamente
-Déjame revisarte, voy a tomar unas muestras y te irás conmigo, lo que necesitas es una ducha, una buena cena y descansar, ¿Te parece? –Dijo la enfermera sabiendo que las múltiples emociones del chico podían hacerlo derrumbar de un momento a otro, quería ayudarlo a evitar aquello. Salió corriendo por el material necesario para realizarle exámenes, y para su fortuna, las enfermeras y el doctor compañeros suyos en Chicago, llegaban al hospital, le contó al buen hombre la situación y él mismo acudió a auscultar a su primo. No le gustaba valerse de influencias, pero pensó que la ocasión requería medidas desesperadas. Una enfermera le ayudó a conseguir un carruaje y Candy dirigió al chico a un hotel.
Las cosas no resultaron tan sencillas a partir de ahí, pues en el lujoso hotel no querían recibir a Stear tan sucio como iba, Candy no podía llevarlo a la pensión para señoritas donde se hospedaba así que tuvo que hablar con el gerente, valerse de su simpatía y por supuesto, de una generosa propina que prácticamente acabó con su presupuesto para el resto de su estadía en Nueva York. Dejó al chico bañándose, solicitó una abundante cena a la habitación para una hora después y salió a comprarle ropa. No era la primera vez que hacía algo así, varias veces le había elegido cosas a Albert mientras vivían juntos pero la chica se hallaba sumamente nerviosa, le temblaban las piernas y sentía las manos heladas. Fue a la casa donde vivía con las otras enfermeras y tomó todo el dinero que llevaba para pagar en el hotel lo acordado. Regresando al lugar, le encargó a un mozo llevar la ropa y conseguirle un servicio de peluquería, después de todo era un lugar ostentoso donde contaban con diversos servicios. Mientras, ella solicitaba usar el teléfono. Definitivamente, su capital se reduciría a cero centavos, pero ya se las arreglaría.
Sin dudarlo, llamó a la mansión y pidió hablar con la única persona que podía ayudarla, sin embargo, no quería que viajara intempestivamente y cuidó muy bien sus palabras:
-¡Archie, que bueno que te encuentro!
-¿Candy? ¿Estás bien? ¿Qué pasa?
-Nada malo, no te preocupes; pero necesito tu ayuda. Necesito que vengas a Nueva York
-¿Qué? Candy, sabes que no puedo dejar el trabajo ¿Qué pasa? Dímelo por favor, veré la forma de ayudarte desde aquí
-Archie, de verdad necesito que vengas a Nueva York. Pero entiendo tu postura, no puedo decirte por teléfono lo que me pasa, pero te aseguro que no es nada malo, al contrario es noticia estupenda. ¿Podrías hacerme un favor? Yo sé que en la empresa pueden localizar a Albert. ¿Puedes localizarlo ahora? Y decirle que me llame al hotel donde me alojo, te daré todos los datos
-Candy ¿Te volviste loca? Soy un simple practicante, no tengo el poder de contactar al jefe así como así
-Archie, ¿Crees que si no fuera importante te lo pediría? Todos saben que eres su sobrino, no te lo negaran, por favor, hazlo por mí –suplicó desesperada
-Está bien gatita, lo haré. Sabes que puedes confiar en mi ¿Verdad?
-Sí Archie, por eso acudo precisamente a ti. Dile a Albert que me urge, no importa la hora
-Candy, de verdad me preocupas. A primera hora veré que puedo hacer para ir contigo, no te lo prometo, pero haré lo posible o mandaré a alguien. Dame los datos del sitio
La rubia subió a la habitación de Stear, quien se hallaba aseado, y sumamente demacrado, con los ojos rojos e hinchados, señal inequívoca de que había llorado; con una humeante cena esperando ser devorada, pero el chico, se hallaba perdido en sus cavilaciones
-Stear, ¿te sientes bien?
Por primera vez, él sonrió mientras asentía con la cabeza
-Sí Candy, mejor que nunca ¿Cenas conmigo?
La chica, pensando en los días de inanición que seguirían, al haber agotado sun presupuesto, no dudó en aceptar y en tanto, trató de distraerlo contándole lo que era de los Andry, incluido el hecho de que Paty viviera con ellos, situación que lo sorprendió de sobremanera pero también lo emocionó. Al final, la rubia le puso un sedante para ayudarlo a descansar y le aseguró que se iría en cuanto se durmiera, pero en realidad, iba a quedarse a cuidarlo, pues era común en sus pacientes con las características de su primo, padecer ataques de pánico e insomnio a pesar de los medicamentos
A eso de las dos de la madrugada, un toquido en la puerta le indicó que Archie había conseguido su cometido, bajó corriendo y contestó el teléfono ansiosa
-¿Albert?
-¡Candy! ¿Estás bien? ¿Qué pasa? ¿No estabas en una pensión? ¿Te sucedió algo? –preguntó alarmadísimo
-No, Bert, tranquilo; me encuentro perfectamente. No sabía que hacer, a quién recurrir. Le pedí a Archie venir a Nueva York pero está preocupado por el trabajo, no tengo ni un dólar y aún no puedo abandonar la ciudad, pero tampoco puedo dejarlo solo ni mucho menos puedo dejarlo partir ¿Me entiendes? Hemos estado esperando esto mucho tiempo, pero no sé si se encuentre emocionalmente estable, no puedo separarme de él. Albert, yo sé que estás tan lejos pero debías saberlo y…
El pobre rubio tenía mil imágenes distintas pasando por su cabeza y ciertamente había un solo nombre que relacionaba con aquella ciudad y con Candy, pero eso no podía ser ¡No!
-Pequeña, cálmate por favor y explícame todo desde el principio porque no entiendo nada, para empezar ¿De quién demonios estás hablando?
-¡Albert! Lo… Lo siento, es que estoy muy nerviosa. Verás… -la chica procedió a explicarle a su novio la situación lo más detalladamente posible algo consternada porque su Albert jamás le había hablado así
-¡Stear está vivo! ¿Estás segura que es él?
-Por supuesto que sí, ¿Por quién me tomas?- contestó exasperada
-Perdóname princesa, por favor. ¡Es maravilloso! ¿Puedes cuidarlo en lo que llega Archie? Yo me encargaré de que vaya a su encuentro sin problemas. Y Candy… Gracias por avisarme. Te extraño
-Yo también Bert, mucho
Al siguiente día, a primera hora una elegante dama llegaba a la habitación de Stear, se trataba de un miembro del personal de confianza de George, quien le llevó un maletín a Candy, de parte del señor Andry. Grande fue su sorpresa cuando lo abrió, pues se trataba de una impresionante cantidad de dinero. Ese día salieron a desayunar pues la chica deseaba observar su reacción en público
-Candy ¿Terry no se enojará de que estés todo el tiempo conmigo?
-¿Terry? ¡Oh, él y yo tiene mucho que no estamos juntos!
-Pero pensé que… trabajas en la misma ciudad que él
Candy procedió a contarle acerca de su vida, sus estudios, sus relaciones y por supuesto, la gran sorpresa de la identidad del famoso tío abuelo, noticia con la que el chico se atragantó estrepitosamente, suerte que la rubia conocía de primero auxilios.
La chica faltó dos días al seminario por acompañar a su primo, recogieron sus análisis y la única anomalía era una anemia severa pero que unas buenas vitaminas y una vida sana arreglarían, su comportamiento también parecía bastante normal. Fueron de compras y poco a poco el carácter habitual de Stear se asomaba tímidamente de aquél invisible caparazón que lo envolvía
Finalmente Archie llegó, el encuentro fue sumamente emotivo. Por primera vez, Candy los vió llorar y decidió brindarles un poco de privacidad.
Partieron al día siguiente, la rubia los alcanzaría una semana después, quisieron esperarla pero ella los convenció de que la tía merecía saber la verdad, al igual que Paty.
El día que Candy partía a casa, en la misma estación, Terrence Graham, partía rumbo a una nueva vida, dispuesto firmemente, a cumplir la promesa hecha una vez en las escaleras de un hospital, acompañado, por la mujer que había elegido como compañera de vida. Una vez más, el destino se encargaba de acercarlos pero como en las ocasiones anteriores, sus caminos no se cruzarían, como si entre ellos, nunca hubiera existido ningún tipo de lazo que los uniera
Cuando la chica llegó a Chicago, en la casa se vivía un ambiente festivo, la tía abuela se hallaba irreconocible, abrazó y besó a Candy agradeciéndole haber regresado a dos de sus sobrinos sanos y salvos a casa. Ella pensaba que había sido producto de la casualidad pero si la situación le hacía ganar puntos con la tía pues resultaba una pequeña recompensa inesperada. La abuela de Paty, se encontraba de visita, lo cual era una excelente noticia, pues la chica casi se desmayaba de la impresión cuando había visto a Stear cruzar el umbral, pero la abuela Marta, se había encargado de apoyarla en todo momento.
Un día, Stear al borde de la desesperación, acudió a la rubia en busca de consejo
-Así han sido las cosas Candy, en todo el tiempo que llevo aquí no hemos podido salir a hablar a solas. Vivimos en la misma casa pero parece que estuviéramos en extremos opuestos del país, siempre está acompañada. La tía abuela se encarga de ello, no sé que piensa
-Se me ocurre, que pudieran ir a mi departamento y charlar, tal vez cocinar algo, qué se yo, pasar el rato. Albert pagó la renta por un año y yo prácticamente no me paro por ahí –dijo despreocupadamente, pensando en los buenos momentos que el rubio y ella habían vivido en aquel lugar
-¡Candy, eres una genio! Te lo agradezco mucho. Ahora, debo convencer a la abuela Marta que le dé permiso, y que sepa que no voy a hacer nada malo
-¡Alistear Cornwell! Si pensara eso de ti no te prestaría el lugar, pero ahora que lo mencionas, debes prometerme que serás un caballero
-Sí, claro, claro –asintió cruzando los dedos por la espalda cual chiquillo travieso
Llegó el día en que irían al Magnolia. Stear agradeció enormemente a la abuela de su novia y felices, partieron llevando algunos bocadillos empacados en una canasta, pues la tía abuela Elroy, pensaba que irían de día de campo
La abuela Marta los observaba partir desde la ventana cuando la rubia se acercó por detrás y sonriente le dijo:
-Gracias abuela por permitirle a Paty salir con Stear, estoy segura de que se portarán bien
-¿Y porqué estás tan segura? ¿Paty te dijo algo? –preguntó curiosa ante la mirada atónita de la chica
-No abuela, pero la conozco y…
-Ja, ja, ja. Candy, mi nieta ha estado deprimida por demasiado tiempo, extrañando a un chico que creía muerto y que ahora sabe no lo está. Stear estuvo al borde de la muerte y perdió amigos en el frente, ahora valora más la vida y los pequeños momentos que la conforman. ¿Por qué crees que se portarían "bien"? –contestó pícaramente
-¡Abuela! Pero yo creí que…
-Candy, yo le dí permiso de salir a solas con él porque creo que lo necesita. Es mi responsabilidad, no de los Andry, así que no te preocupes. Cualquiera que sea una demostración de amor es bella, y ese par necesita un poco de belleza en su vida ¿No crees?
-¡Pero abuela Marta!
-Candy, ellos merecen ser felices y no ser juzgados. Y si su deseo es estar juntos, es algo que no nos compete ni a ti, ni a mi, ni a nadie más que a ellos dos.
-Claro, tiene razón. Pero no creí que pensara de tal manera, tan… Liberal
-Ja, ja, ja. El amor no tiene cadenas, es libre. No soy yo liberal, es el amor en sí- contestó sonriente
-Abuela, es usted muy sabia, resulta muy diferente escuchar una opinión así
-Vamos Candy, sabes que es verdad. El amor cuándo es fuerte, y verdadero, se vuelve invencible. Y una demostración física es maravillosa, siempre, en cualquier circunstancia, siempre y cuando sea por amor. Qué quieres, en el fondo, soy una romántica empedernida
-Abuela, y ¿Siempre es tan maravillosa? –cuestionó la rubia algo nerviosa
-¿La demostración? Pues ya sabes que las primeras veces puede ser un poco incómoda, pero depende mucho de la pericia del chico, no es necesario que sea un experto; pero sí tener una idea de lo básico; y la confianza que la chica le tenga, resulta imprescindible. Deben ir con calma y decirse las cosas en todo momento, guiarse mutuamente, por decirlo de alguna manera
La rubia se hallaba impactada, jamás había recibido consejos así, En esos momentos pensaba en cómo le había hecho falta una madre. Pero la perspectiva de la abuela de Paty la había convencido que las circunstancias siempre se podían ver desde distintos puntos y se sintió feliz por sus amigos, por amarse tanto y tener la oportunidad de reencontrarse…
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Gracias a todos mis lectores por seguir aquí, a partir de ahora veremos si conservo sus afectos o me mandan lejos muy lejos por alterar de tal manera la historia original, pero es que ¡No pude resistirme! Había tantas lagunas que se prestaban para la situación, y es un personaje tan hermoso, que debía hacerlo, con todo mi corazón espero que les guste el giro de la historia y acepten a Stear en el mundo de los vivos. Mi objetivo es cerrar algunos ciclos y hacer crecer a los personajes, que ya son adultos todos (menos los niños del hogar, obvio)
Mil gracias por su apoyo y espero de todo, incluyendo jitomatazos en sus reviews, ya que algunos personajes han ido cambiando su giro, ojalá les guste. Ya sé que el personaje es de los más dulces pero ahora ha regresado de una traumática guerra y aunque no quise entrar en detalles escabrosos, la abuela Marta tiene razón, experiencias así, te hacen valorar la vida y yo no quiero "endurecerlo" (al menos en su carácter jajaja)
Si alguien me faltó de contestar en el capítulo pasado, perdón porfavor, es que no me habían salido publicados todos
Jexusmed: Muchas gracias por las porras y una disculpa por la omisión, gracias por hacérmelo notar y no te enojes, tu opinión en verdad me importa mucho
Magnolia A: Ah, que rico es que te digan que dejaste en ascuas, no en mala onda, pero a mi parecer uno espera seguir leyendo y eso es muy, muy lindo
Blackcat 2010: Síii, le atinaste, espero que te guste el giro del personaje y sobretodo el haberlo revivido
Ami Ri-So: Pues sí, era el hermoso Stear, me encuentro algo nerviosa por atreverme a incorporarlo, pero espero que tenga buena aceptación
Lady Lyuva: Pues tal vez el viaje ayude, pero los consejos de la abuela ¡más!
Elisa D: Me parece una propuesta muy interesante, si tienes alguna en mente, coméntamelo y me aplico, a ver que sale va?
Clau Ardley: Pobre Territo, tienes razón, ya sufrió mucho con Misuky y en tu fic, ni se diga jajajaja. Por eso ahora, ya se va lejos a vivir su vida, aún quiero que se entere de Albert y Candy pero creo que por lo demás ya no tiene cabida por aquí, así que ojalá pueda si no ser feliz, al menos intentarlo, y como dice Candy, no caer en su pozo de autocompasión en el que ha estado desde que lo separaron de su mamá. Amiga, muchas gracias por tu apoyo, espero que te guste el giro de la historia, coméntame porfavor
Sara: Tienes toda la razón, prometieron ser felices cada quien por su lado, y por su lado se va cada quién. Y sobre el reencuentro, pronto, no desesperes, pronto
Flor Fritzenwald: Creo que muchas fans concordamos en que algún día Candy debía cambiar de peinado, especialmente al convertirse en mujer. He leído bastantes fics donde cambia de look por el mero gusto de hacerlo, lo cual es muy femenino y muy respetable, pero yo quería que fuera circunstancial y por supuesto, favorecedor al final
Gatita Andrew: "el papi- rico de Albert" morí con esa frase, buenísima. Amiga, siento decirte, pero lo vas a tener que extrañar un poquitín más, pero prometo no hacerte sufrir ok
MiluxD: efectivamente, así me dejas, en ascuas. Pero ya pues, resuelta la duda, espero que te guste amiguita preciosa, me dices
Stear's girl: Pues le atinaste, ahí está el buen chicuelo reviviendo, y viene con ganas … de vivir la vida, a ver si no me lapidan juar juar
