NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO
ADVERTENCIA: ESTE CAPÍTULO CONTIENE ESCENAS LEMON, SEGÚN YO MUY LIGERAS, PERO SI NO TE GUSTA ESTE TIPO DE LECTURA, PORFAVOR, ABSTENTE DE LEERLO. ESTE CAPÍTULO NO VA A ALTERAR DRÁSTICAMENTE EL CURSO DE LA HISTORIA
20. SANANDO HERIDAS
Cuando Stear y Paty llegaron al departamento Magnolia, tuvieron la sensación deja vú de haber vivido ahí, algún instante feliz; eso, o el hecho de saberse al fin con la libertad de platicar a solas, los hizo sonreír gratamente. El pequeño hogar que alguna vez compartieran Albert y Candy seguía sintiéndose acogedor a pesar del tiempo deshabitado. El chico se apresuró a encender la chimenea mientras ella desempacaba la comida y preparaba té. Cuando estuvieron listos, ambos suspiraron y se sentaron a la mesa sin dejar aún de sonreír.
-Patricia, no había tenido oportunidad de decirte cuanto te extrañé…
-Stear, yo también, no tienes idea. –dubitativa, bajó la mirada y después de unos segundos, se atrevió a continuar- Tengo que saber ¿Porqué te fuiste sin despedir?
Tras un fuerte suspiro, él respondió al tiempo que tomaba sus manos y la miraba a los ojos:
-No podía, independientemente de Archie, no hubiera tenido el valor de partir si hubiese visto tu rostro. Pensé que era lo mejor, yo… Solo quería mantenerte a salvo; a ti, a mi familia… Mi querida Paty, perdóname porfavor, si las cosas hubiesen sido al revés, yo no lo habría soportado. Estando allá, pensaba todo el tiempo en ti. Cuando estuve a punto de morir en el mar, me arrepentí de tantas cosas que no hice contigo, de todo lo que no dije, de lo que podíamos haber compartido; en aquella prisión, tú eras la esperanza que me impulsaba a continuar, a querer seguir viviendo, solo para volverte a ver. No quiero hablar de lo que viví en el frente, aún no; pero sé que estando lejos, me dí cuenta cuánta falta me haces. Yo… Patricia, yo te amo
-¡Stear!- comenzó a llorar desconsolada- ¿Sabes lo que sentí cuando partiste? ¿Cuándo me dijeron que habías muerto? ¡Tuviste un funeral!
El chico se levantó y acudió a su lado de cuclillas, abrazándola
-Lo lamento tanto, si pudiera evitarte el dolor que te causé…
Inevitablemente, el pelinegro recordó su arribo a la mansión de los Andry, se hallaba emocionado por volver a verla, luego de tantas veces imaginándolo. También estaba feliz de ver a la tía abuela, a quien consideraba como una segunda madre después de haber vivido bajo su tutela casi desde niño. Archie se había encargado de que un médico estuviese presente por si la tía lo requería, predisintiendo la emotividad del encuentro. Lo que ninguno imaginó fue que la reacción de ambas mujeres sería tan drástica. La tía abuela, no se sintió mal en absoluto, al contrario, cuando vió a su nieto, brincó de la silla donde se hallaba sentada, hacia sus brazos. Lo abrazó y gritó jubilosa ¡Eres tú, eres tú, estás vivo! Ante tal reacción, el pelinegro la cargó y abrazó fuertemente. La señora Elroy, parecía haber rejuvenecido 20 años por el hecho de recuperar a uno de sus seres queridos. En cambio Paty, su adorada Paty, primero se había desmayado de la impresión, suerte que el médico se encontraba ahí; al reaccionar, había estallado en un llanto tan irrefrenable, que debieron suministrarle un calmante. Hasta que horas después, cuando la abuela Marta salió de su habitación y les comunicó que había despertado, finalmente pudo estrecharla en sus brazos.
-No estabas precisamente en un lecho de rosas, ¿Verdad? ¡Perdóname a mí, por favor! –exclamó sacándolo de su ensoñación- No quiero reprocharte nada, es que estoy tan feliz de que estés aquí, te soñé tantas veces, que me parece tan irreal que estés conmigo. Tantas veces pensé que iba a enloquecer, que cuando te vi llegar, supuse que ya había sucedido…
Ella se atrevió a levantar la mirada mientras él le sonreía tiernamente, se acercó a su rostro y besó su frente. Secó sus lágrimas con los pulgares y le dijo:
-Estoy aquí nena, no quise lastimarte. Yo también tuve miedo ¿Sabes? Podrías haberme olvidado, podías haberte casado, tantas cosas…
-Stear, te amo. ¡Te amo, te amo, te amo! ¡No podría amar a nadie más, porque mi corazón es tuyo! Cuando creí que no volverías, una parte de mí murió, pensé que jamás podría reponerme. Sabía que jamás iba a haber nadie más. –dijo abrazándolo efusivamente haciéndolo perder el equilibrio y cayendo de espaldas al suelo con ella encima
-¡Lo siento! –exclamó la abochornada chica mientras él se reía abiertamente
-¡Auch! ¡Eres peligrosa!
-Tú más, no me soltaste –le reclamó Paty, pues él aún la abrazaba por la cintura
-Tienes razón –reconoció el pelinegro sin soltarla –No te había dicho lo hermosa que te ves, me encantas
Acercó sugestivamente su rostro al de ella, pero sus lentes chocaron haciendo que estallaran en carcajadas. Parecía un detalle insignificante, pero resultó un momento importante, pues no se sonrojaron como normalmente sucedía ante los frecuentes accidentes que torpemente les acontecían. Los tímidos enamorados de antaño, se volvían adultos cómplices.
-Ven –dijo Stear poniéndose de pie y quitándole los anteojos al tiempo que la chica lo imitaba y le retiraba los suyos
-¿Te había dicho lo linda que luces sin ellos? –preguntó pícaramente
-¡A otra con ese cuento! ¡Las gafas, también pueden ser atractivas! –Contestó coqueta y añadió– En ti lo son
Stear se quedó estupefacto ¿Dónde estaba su Paty y qué había hecho esta chica con ella? ¿Le había coqueteado descaradamente? Había vislumbrado con ese gesto, un poco de esa vivacidad que tanto admiraba en Candy, tal vez pasaba demasiado tiempo con ella, tal vez era influencia de las liberales universitarias con quien convivía diario, fuera lo que fuera ¡Le encantaba! Y sin resistir un momento más, la tomó nuevamente por la cintura y la besó. Fue un beso demandante y posesivo, cargado de la ansiedad por el tiempo separados, por el amor que se acababan de profesar y por el deseo reprimido desde su reencuentro a causa de la constante vigía de la tía abuela.
Aquél, se convirtió en dos, en tres, en una inconmesurable serie de besos cada vez más apasionados. Cuando el cuerpo del muchacho empezó a reaccionar, tomó conciencia de que debía controlarse, pues a pesar del sutil cambio en la personalidad de Paty, sabía que seguía siendo una inocente chica. La alejó un poco de él y algo acalorado le dijo:
-No quiero propasarme contigo
-No lo estás haciendo –contestó presurosa
-¿Cuándo te volviste tan intempestiva? –preguntó jugando- Mi chica valiente
-Cuando creí haberte perdido –respondió sinceramente
Conmovido hasta lo más profundo, Stear comenzó a besarla de nuevo, pero esta vez de la manera más dulce que le fue posible, tratando de llenar un poco de esa ausencia y de aquél dolor causado hasta hacía poco.
La tomó de la mano y la condujo rumbo hacia la habitación, en el fondo, ambos sabían porqué habían elegido aquél lugar para su cita.
Stear, empezó a darle suaves besos en los labios, bajando hacia la mandíbula, el lóbulo de su oreja, para después descender al cuello y aspirando su dulce perfume, llenando sus sentidos con la esencia de la mujer que lo acompañaba. Ella, se dejaba llevar, segura al fin, de estar con el hombre que la amaba y a quien ella amaba.
-Dime cuando quieras que pare –dijo él con en un último esfuerzo por controlarse
-No quiero que pares –contestó ella
-¿Estás segura? –viéndola a los ojos y sonriendo ante el evidente sonrojo de la chica
-Lo estoy –respondió sosteniéndole la mirada
El pelinegro empezó entonces a recorrer el cuerpo de su amada lentamente, al tiempo que ella acariciaba la tonificada espalda masculina, producto del ejercicio realizado para fortalecer sus músculos en el reducido espacio de la prisión donde había permanecido en última instancia. Desabrochó hábilmente el vestido de la chica y lo bajó, continuó con su propósito hasta llegar al corpiño, con cuyo broche forcejeó unos momentos, hasta que finalmente exclamó haciendo un puchero:
-¡No puedo desabrocharlo!
La chica profirió una carcajada, relajando sus nervios automáticamente
-Te ayudo- prometió
Pero para su sorpresa, no le ayudó a desabrochar el dichoso corpiño, sino a desabotonarle la camisa, mientras hacía un camino de besos en el espacio que se iba mostrando al abrirse la prenda, haciendo evidente el nerviosismo del chico con suaves suspiros
-Tramposa, ayúdame con… ¡Ah, Patricia! Gírate un momento, por favor
La chica obedeció y él, aprovechó para deshacerse de la molesta ropa que le impedía observar en su totalidad a su novia. Con una sonrisa triunfal, empezó un camino de húmedos besos por los delicados hombros femeninos, recorriendo con sus manos el plano vientre de su amada y acariciando las prominentes curvas que empezaban a trastornarlo, volviendo sus caricias cada vez más ansiosas, hasta encontrar, gustoso, como si de un tesoro se tratara, los sitios más sensibles de su anatomía.
La guió para recostarla en la cama, desafortunadamente, siendo una litera, el chico no calculó bien y al querer hacerle compañía, entre la emoción del momento, y la ausencia de anteojos, se golpeó la cabeza con la cama superior
-¡Auch! –gimió
-¡Pobrecito! ¿Te encuentras bien?
-Sí, sí… Parece que hay cosas que no cambian
-Ja, ja, ja. Y así me gustas… Mucho –lo animó Paty
El joven, feliz, prosiguió con sus caricias, animándose a besar la suave piel del cuerpo de la chica; pero al escuchar suaves gemidos, decidió aventurarse más, lamiendo, probando y succionando cada rincón que podía, al tiempo que ella se dejaba guiar por sus deseos, acariciando el tonificado cuerpo masculino y apretándose contra él. Mientras las ardientes sensaciones de su cuerpo aumentaban, sus gemidos se intensificaban y se sentía humedecer en sitios donde la lengua de su amado no había estado aún. Él, parecía leer su cuerpo y cuando la sintió arquearse de placer, se colocó entre sus piernas y mirándola fijamente le dijo:
-Te amo
Comenzó un delirante jugueteo que la hacía vibrar y gemir cada vez más a cada roce, la chica sentía todo el cuerpo tenso y el vientre adolorido
-¡Te necesito! –gritó
Comenzó a penetrarla muy lentamente, cuando veía tensión en el rostro de su amada, señal inequívoca de dolor, se detenía y al verla relajarse, continuaba su avance. No supo cuánto tiempo siguió así, tal vez fueron horas, pero quería asegurarse de no lastimarla, al menos lo intentaría; había escuchado tantas anécdotas exageradas de algunos soldados, que le resultaban desagradables. Él no sería igual a otros, sería gentil y ante su propio goce, ella sería su prioridad. Cuando finalmente sintió su cuerpo chocar con ella, supo que no podría amar a otra mujer jamás. Empezó entonces a moverse suavemente, ante unos ligeros jadeos que aumentaron de intensidad conforme los embistes del chico aumentaban. Entonces sucedió algo inesperado, ella empezó a moverse debajo de él, de arriba hacia abajo, y el hasta ese momento autocontrol del pelinegro se derrumbó, incándose sin salir de ella, la tomó posesivamente por los muslos, y elevó su cadera haciendo la penetración tan profunda, que ella no pudo evitar gemir a punto de gritar. Continuaron con una frenética danza de embistes, besos, caricias que apretujaban y suaves mordisqueos en ambos cuerpos. Ella, aún hacía muecas de dolor, pero los gritos de placer, acallaban cualquier duda, debía seguir. En un momento de inventiva, él colocó un pulgar en el punto donde chocaban su cuerpo y el de ella, ocasionando ahora sí, sensuales gritos inundaran la habitación, incluyendo "te amos" y sus nombres. Indudablemente, la había hecho correrse, situación que lo encendió más, provocando que la alcanzara casi de inmediato. Rendido, salió de ella ante un leve respingo, recostándose finalmente a su lado. Con los ojos humedecidos, él preguntó:
-¿Estás bien?
-¡Mejor que nunca! –respondió igualmente emocionada- ¡No puedo creer lo que acabamos de hacer!
-¿Te arrepientes? –preguntó mortificado ante la frase
-No. Mi abuela dice que "donde encuentres el amor, vívelo"*. Tiene razón, ya te creí perdido una vez, y ahora, solo sé que quiero estar contigo, es todo lo que sé.
El chico la acuñó entre sus brazos y empezó una nueva ronda de besos y caricias. Se exploraron, se entregaron, se poseyeron mutuamente, acompañados constantemente de dulces y amorosas palabras…
-Estás muy flaquita, necesitas comer más nena.
-¡Mira quién lo dice! –reclamó ella fingiendo indignación
-Ja, ja, ja. No comía no porque no quisiera, pero ahora, me vas a tener que acompañar porque muero de hambre
-Está bien, pero antes déjame asear
La chica se dio un ligero baño cuidando de no mojar su cabello y se sorprendió al no encontrar rastros de sangre, sin embargo, a pesar de ser lo más común, sabía que su caso era perfectamente normal, había leído bastante al respecto en los libros escolares de Candy. Cuando salió del baño, Stear se hallaba durmiendo boca abajo, en la cama; no podía ser un sueño profundo, ya que casi no se había tardado. Al observarlo desnudo, con el trasero apenas tapado por una sábana, no pudo evitar admirarlo. Para ella, él era el hombre más hermoso que había visto jamás, y aunque no se lo había dicho, él también creía firmemente que ella, era la mujer más bella que había visto en su vida
-Stear, Stear…
Lo llamó intentando despertarlo, pero el chico yacía inmóvil. Se encontraba demasiado tentada a abrazarlo, y así lo hizo, delineando su espalda y acercándose sobre el cuerpo masculino para murmurar en su oído:
-Stear, despierta
El joven, despertó sobresaltado y sintiendo un peso casi encima, volteó bruscamente, lanzando a la chica desde la cama individual, directamente al suelo.
-¡Aaah! ¡Stear!
-Paty, perdóname ¿Qué pasó? –preguntó algo desconcertado
-¿Qué pasó? ¡Si no sabes qué pasó por qué pides perdón!
-¡Perdón, perdón! ¡Lo lamento nena, fue un accidente!
-Supongo que te asusté de alguna manera. Voy a poner la mesa –Dijo Paty resignándose a tener un novio sumamente inteligente, pero propenso, como ella, a tener accidentes.
El pelinegro, cambió la ropa de cama y también se sorprendió al no hallar los famosos rastros de la pérdida virginal, no dijo nada, pues de ninguna manera quería ofenderla, pero se aseguraría de investigar acerca del tema.
Comieron animadamente haciéndose bromas y sintiéndose más enamorados que nunca, regresaron en la tarde a la mansión y a la cotidianidad.
Días después, Candy se hallaba en su día de descanso estudiando en la biblioteca, pues se proponía obtener su especialidad antes del retorno de Albert; con quien por supuesto, seguía carteándose. El rubio, para entonces, le había aclarado que "Pequeño Bert" era un apodo que le decía su hermana Rosemary, quien era una mujer excepcional que fomentaba su humildad y sencillez, además de valorar a la gente por quien era y no por estereotipos sociales; demostrándolo absolutamente cuando se casó con un marino y le mencionó la sospecha de la ayuda conferida por el siempre leal George, a quien por cierto, creía enamorado de Rose, así que le pedía no insistir en conseguirle novia. Candy había respirado tranquila luego de conocer esa información, especialmente por la parte del apodo. Extrañaba enormemente a su novio, y secretamente esperaba que su viaje se acortara o al menos tuviera que regresar a casa un poco antes de lo planeado.
En eso se hallaba, cuando fue interrumpida por su primo inventor:
-Candy, necesito tu ayuda ¿Puedo interrumpir tu estudio un rato? Es que ahorita Paty está en la universidad y quiero aprovechar
-Claro Stear –afirmó la siempre sonriente rubia
-¿Vamos afuera? Por favor
Así lo hicieron, pero en el trayecto, la chica comenzó a pensar que cuando regularmente su primo le pedía ayuda, las cosas no solían terminar bien. Pensó, sin embargo, que en esta ocasión, tal vez solo quería charlar con alguien, cuál sería su sorpresa, al percatarse que subirían al techo de la casa. Al ver lo que su apreciado primo construía, la rubia sintió que iba a tener un infarto, pero lo peor fue al voltear y verlo dedicarle una amplia sonrisa de aquéllas que le ofrecía solo cuando deseaba hacerla partícipe de algún loco experimento propenso a la autodestrucción.
-¡No!
-Candy, por favor, dijiste que me ayudarías
-¡No! Stear, ¿En qué momento te volviste loco de remate? ¡No!
CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC
Aclaración: la narración de la carta de Albert, contiene fragmentos de algunas traducciones no autorizadas de la novela CCFH (como sabrán, escrita por la misma autora del manga)
Respecto a mi pareja de pelinegros, ahora sí espero tomatazos o mínimo que alguien me mande a la goma, pero en general confío que les haya gustado, a mi parecer está muy rosita debido a la clasificación, gracias por su apoyo, sus porras y su constancia al seguir aquí, conmigo. Espero con ansias sus opiniones ya que dependerá mucho de sus reacciones, el futuro de mis rubios.
*La frase pertenece a Anaïs Nin, quien es contemporánea de Candy, pues nació en 1903
Stear´s girl: Lemoncito light para de tu adorado, a ver que te parece. No quise meterme mucho aún en sus traumas de la guerra porque con lo que vivió, me parece que es un hombre que se fortaleció, así que está dispuesto a vivir la vida y superar los tragos amargos.
Noemí Cullen: Totalmente de acuerdo respecto a Terry, él no hizo nada por buscarla o siquiera por saber que estaba bien. Cada quien forja su destino conforme a sus decisiones. Paty aquí si va a tener un final feliz… Si está dispuesta. Y Albert es el único, el ideal, no tiene competencia con ningún otro galán porque es el amor adulto, real, no la ilusión adolescente, comparto tu opinión
Zafiro Azúl Cielo 1313: Ya pronto habrá reencuentro, no desesperes, pero aún hay ciclos que cerrar en los demás personajes
Sara: Está bien, compartiremos a nuestro amorcito rubio. Gracias por tus palabras, casi chillo de emoción
Lady Llyuva: Como te mencioné, es absolutamente por amor. Espero que lo disfrutes amiguita
Flor Fritzendwald: Pobrecito de güero, como lo hago sufrir, pero pronto él también expresará el porqué de sus pequeñas inseguridades, todo tiene una razón
Carito Andrew: Si, es el más dulce y bueno de los chicos, un día me gustaría revivir a Anthony, pero será en otra historia
MiluxD: Seguimos echándonos porras amiga, ojalá te siga gustando
Conchy73: Muchas gracias por tus bellas palabras, aquí seguimos
Elisa: Tengo 2 songfics, así que tengo una idea de lo que hablas, chécalos; también he leído a Stear´s girl y soy su fan, me encanta su trabajo. Respecto a las canciones que me mencionas, la verdad no las conozco, pero con gusto las voy a escuchar y tomaré como un reto tu propuesta, ojalá salga algo interesante, gracias por tu apoyo
Marymen: Terry aún está en proceso de recuperarse a sí mismo, cuando él esté listo y haya cumplido su promesa, tal vez suceda ;)
Gatita Andrew: Amiguita preciosa, como verás ya le están haciendo caso a los consejos de la abuela, esperemos que no nada más esta parejita los tome ;)
Amy Ri So: La verdad, no nadamás me refería a "revivir a Stear", sino al giro que pensaba para el personaje, a ver que les parece
Clau Ardley: Me honras enormemente amiga, solo puedo decirte que la admiración es mutua, gracias. Por ahí leí un comentario que el terrible y la pecas hubieran tenido una vida horrible, ya que eran un par de dramáticos jajaja
Blackcat2010: Pues ya se le endureció, se lanzaron al ruedo antes que todos los demás, a ver si no me mandan a volar
Mary Olvera: Estoy subiendo uno o dos capítulos por semana, no soy constante en un día específico pero no ha pasado una sola semana sin que suba un capítulo, me extrañó mucho que dijeras que tiene mucho tiempo la actualización, si está fechada hace 5 días (9 de diciembre) Pero aquí sigo, te aseguro que la voy a terminar, ya tengo toda la planeación de la historia y no la voy a cambiar, solo es ir subiendo caps
Dulcecandy42: Gracias linda, a ver que te parece este
Jexusmed: Pues le atinaste, muy bellas tus palabras, muchas gracias!
