Veinticinco
Esas son nuestras chicas
-Madre mía Quinn esto está hinchadísimo- miraba la castaña preocupada el pie de la rubia.
-No me duele- decía algo bebida aun, mientras tanto cogía de las manos a la castaña que acaba de salir de la ducha y la tiraba con ella a la cama.
-Con todo el alcohol en sangre, milagro es que puedas tener los ojos abiertos, entiendo que todo lo que ha pasado con Beth y todo te haya superado, pero no vuelvas a mezclar alcohol mientras estás tomando medicamentos- le regañaba la castaña mientras le abrazaba por la cintura, quedándose muy pegadas mirándose a los ojos.
-¿Prométeme que no me dejaras nunca?- le suplicaba los ojos sin apartar la vista de la castaña.
-te lo prometo- le dijo con una sonrisa besando sus labios.
-Mi padre es un cabrón, estoy segura que fue su maldita idea…- se quejaba la rubia acomodándose en el pecho de la castaña.
-Yo tampoco estoy de acuerdo de que vuestros padres se hayan llevado a Beth pero le van a dar una buena educación en ese colegio y aunque sea un internado te permitirán las visitas en los fines de semanas, además en vacaciones estará con nosotros y puedes hablar con ella. Por muy poco que me guste la idea de que se lleven a Beth tus padres lo hacen para que no abandones tus estudios- trataba de calmar el llanto que había comenzado de nuevo en la rubia.
-Ellos mejor que nadie saben lo difícil que es cuidar a una hija y más estudiando y tú te estas sacando dos carreras a la vez, este año acabas la carrera de arte dramático y el que viene acabaras el de administración de empresas, además aprovecha para una vez que tus padres se interesan en tu hija– le sonrió besándole los labios de nuevo.
-Si mi padre se interesa por mi hija, es porque al final decidí estudiar la misma carrera que él y poder seguir con el negocio de la familia- decía triste la rubia.
-Sabes que te quiero verdad- le abraza volviendo a besarla.
-Bese a Puck- le mira a los ojos de nuevo.
-lo sé, pero gracias por decírmelo- le sonríe acariciándole la mejilla.
-No quiero que se vaya a la maldita guerra y que vengan a decirme que el padre de mi hija a muerto- volvía a esconderse en el cuello de la castaña.
-Yo tampoco quiero que se vaya, es nuestro amigo y lo quiero, pero es algo que ha decido él- suspiró tratando de tranquilizarse a sí misma –Puck es fuerte y nada ni nadie podrá con él- sonreía tratado de animarla.
Pasaron un rato en silenció hasta que Rachel escucho la respiración pausada de la rubia -¿Quinn?- pero nada había caído dormida.
Rachel se movió para tener una postura más cómoda y aun así seguir abrazada a su rubia hasta caer dormido.
A la mañana siguiente Rachel, se despertó temprano y fue con Kate, Ashley y las Brittana a preparar las cosas para la boda improvisada de Puck y Ashley, ya que en tres días se iban a casar porque solo le quedaban cinco días para que Puck se marchara a la guerra.
Era cerca de medio día y las chicas todavía no habían vuelto. La rubia, sin embargo, se quedó debido al dolor de cabeza por la resaca y el dolor de pie, solo se levantó para desayunar y tomarse su medicina, junto con un par de calmantes, hasta que su sueño se vio interrumpido.
-¿Quinn estas dormida?- cuestiono Brody entrando por la puerta de su habitación, ya que se encontraba dormida por el dolor de pie y cabeza de la resaca.
-Que quieres Brody- dijo cansada la rubia, sin apenas abrir los ojos.
-Tengo lo que me pediste- se sentó con una caja para enseñarse a la rubia
-Oh dios es preciosa más bonita que en la imagen- sonreía emocionada al coger la gargantilla de diamantes que le había traído el chico –cuando Rachel la vea le encantara- sonreía emocionada –gracias, gracias- le abrazó la chica.
En ese instante Rachel entraba por la puerta de la habitación, haciendo que Brody se lanzara sobre la rubia, para esconder la caja debajo de la cama, sin que se enterara Rachel.
Ambos al ver a la castaña se pusieron nerviosos. – ¿Debería estar celosa?- les cuestiono divertida, la verdad que Brody era muy importante para Rachel y que su novia, se llevara bien con él, le hacía ilusión.
-Sabes que no preciosa, en todo caso, quien tendría que estar celosa sería esa rubia que tienes en la cama- se acercó a ella abrazándola y besándole la mejilla, mientras le guiñaba un ojo.
-Weston, aleja las manos de mi chica, que esta coja no es un problema para mí, porque te recuerdo que tengo dos preciosas muletas para lanzarte- dijo la rubia celosa cruzándose de brazos amenazante.
-Y si no quiero parar de abrazar y besar a mi preciosa diva- dijo volviendo a darle un beso a Rachel que esta sonreía divertida por la interacción de los dos.
-¿A que te suelto a los perros?- dijo con superioridad Quinn, mientras elevaba su ceja, su gesto más característico que indicaba que estaba en modo perra
-Uy que miedo- bromeó Brody pegando a Rachel más a él. Eran peor que niños pequeños pensaba la castaña divertida.
-¿Así? SAAAN, KATEE, BRITT- gritó la rubia sonriente al ver como a Brody le cambia la cara.
Las tres chicas vinieron corriendo, la rubia simplemente señalo a los dos divos, que les miraban divertidos y las chicas se lanzaron a por ellos para hacerles cosquillas, mientras Quinn aprovechaba para guardar la caja.
Después de un largo rato entre risas
-Me rindo, me rindo, tu ganas rubia Rachel es toda tuya- decía Brody entre risas, que tenía a Kate encima de él, mientras Santana le sujetada de manos y Brittany de los pies.
Cuando Quinn asintió y sonrió al ver como Rachel entre risas se acercaba y la besaba, mismo gesto que hizo Brody con Kate, las chicas se sentaron en la cama, esperando que Brody se levantara del suelo.
-Buenos chuchos- rio la rubia acariciando a Britt en la cabeza y a Kate, pero cuando iba a acariciar a Santana esta se ha parto y la miró mal.
-¿Cómo has dicho?- le dijo la latina elevando la ceja.
-Que os quiero mucho- dijo la rubia asustada, al ver como las chicas se giraban enfadas hacía ella y Rachel se alejaba de ella – ¿Rachel a dónde vas?- le miraba aún más asustada.
Cuando noto como las chicas se le lanzaban a ella para hacerle cosquillas.
-Por favor… no, no, no… lo siento… de verdad… no lo volveré a decir… chicas… vamos… por favor… que sois mis amigas….- suplicaba entre risas la rubia, pero las otras tres chicas seguían haciéndole cosquillas.
La castaña las mirada sonriente cuando Brody se le acerco por detrás y la abrazo por la cintura, Rachel sonrió apoyándose en el pecho del chico.
-Esas son nuestras chicas- le susurro Brody al oído, mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Rachel.
-Esas son nuestras chicas- repitió la castaña, mirando de forma enamorada a Quinn.
