NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO
22. Aroma de mar
Para sorpresa de todos, la tía abuela se acercó a inspeccionar al pequeño zorrillo.
-Mmm, ¡Manipuladora!
- ¿¡Quéee!? –dijeron todos al unísono
-Lo que escucharon, esta pequeña tramposa, no está enferma, es una manipuladora. Archie, quiero creer que eres un joven responsable, así que imagino que antes de traer a casa un animal enfermo, lo llevaste al veterinario –Dijo la tía frunciendo la frente
-Pues aunque lo dude tía abuela, sí. Llevé al animal al veterinario a pesar de que no soy muy apegado a ellos. Es la mascota de Albert y no la iba a dejar morir sola en Lakewood –contestó el chico algo irritado, mientras su novia movía la cabeza afirmativamente
-¿Y qué dijo el veterinario? –preguntó Candy ansiosa
-Qué no parecía enferma, pero que seguramente no se está adaptando a vivir libre luego de tanto tiempo en cautiverio, y eso la puede enfermar; no sabemos desde cuando la ha tenido Albert –respondió la pelinegra
-¿Lo ven? Es una chantajista, no tiene nada –agregó secamente la tía
-Tía ¿Porqué insiste tanto en eso? ¿Qué le ha hecho la pobre de Pouppé? –preguntó Candy algo exasperada
-¡No me ha hecho nada! No digas tonterías niña, pero la conozco muy bien. Cuando William decidió quedársela, había actuado exactamente igual –afirmó la tía ante la mirada atónita de los presentes
-¿Usted conoce a Pouppé? –preguntó Candy muerta de la curiosidad, en todo este tiempo, ella no sabía por qué Albert tenía como mascota a Pouppé, ni si quiera imaginó que había una razón, simplemente pensaba que los compañeros de vida llegan sin buscarse.
-¡Por supuesto que sí! ¡Es el sporran de William!
-¿Qué? –cuestionó Archie sorprendido
-¿El qué? –preguntó Annie
-Corrección: Debía haber sido el sporran de William, pero tomó justo la actitud de ahora, haciéndose la enferma, y ese muchacho se conmovió tanto que decidió quedarse con ella, pagando una cantidad exorbitante a los sastres que confeccionaban el traje
-¿Cuál traje? –preguntaba Annie aún sin entender nada
-El kilt, Annie. Un sporran es una especie de "bolsillo" que se usa frente al kilt para mantenerlo en su lugar y para guardar cosas, se fabrica con pieles, cuero o incluso metales –explicó Paty provocando aún más el respeto de la tía. Esa chica inglesa, definitivamente era ideal para su sobrino, ya hasta conocía la vestimenta tradicional. Incluso Stear y Archie la miraron con admiración por ganarles la palabra
-Pouppé ¿Es verdad eso? ¿No estás enferma? Pero luces muy delgada. Entonces debes estar muy triste por Albert ¿No es así?- le preguntaba Candy acariciándola, segura de que podía comprender
-¡Deja de hablarle así Candice! Es un animal, no va a entenderte –la reprendió Elroy algo hastiada
-Bueno, bueno, entonces sí vas a ir a Florida, y te vas a llevar al zorrillo para que vea a su dueño. Tan tán, asunto arreglado –afirmó feliz la abuela Marta
La tía Elroy, tuvo que resignarse, siempre que Candy se comprometiera a cuidar al animal y no dejar que se metiera en problemas. En el fondo, sabía del aprecio que su sobrino le tenía y sabía que no le perdonaría si algo le sucedía. "Exactamente como hacía algunos ayeres, cuando decidió que jamás se volverían a usar pieles reales en la vestimenta de los Andry, asunto que aún le parecía vergonzoso, y que le había costado una gran discusión en su momento, pero su muchacho, la había convencido hábilmente de que no podían sacrificar animales para realizar adornos. Ya no sabía que más se le ocurriría para defenderlos, después de todo, la familia no había vuelto a participar en ninguna cacería desde aquél trágico día en que Anthony tuvo el accidente. Justamente cuando celebraban la adopción de esa niña. Entre más la conocía, más caía en cuenta lo similares que eran. Después de todo, no hacían tan mala pareja, tal vez, si la pulía un poco más podría llegar a ser una dama y entonces sí la tomaría en serio como el futuro de su sobrino. ¡Pero que rayos estaba divagando! ¡Una huérfana no podría llegar a casarse con el patriarca! Sería un gran escándalo. Aunque él, estaba acostumbrado a romper todas las reglas, y para colmo, siempre obtenía buenos resultados"
El día transcurrió muy rápido entre las prisas a causa de los preparativos para el viaje. Las chicas tuvieron que esperar hasta la noche para ponerse al corriente con sus vidas y las tres durmieron en la habitación de Candy, en una especie de pijamada. Charlaron sobre muchos temas, les faltaba tiempo para platicar.
-Candy, te ves muy bien con el cabello suelto –decía Annie
-Gracias, la verdad casi siempre lo llevo recogido porque así se requiere en el hospital, pero aunque ya me he acostumbrado, siento que si lo llevo igual todo el día, me va a doler la cabeza jajaja
-Sí dímelo a mi, yo jamás me acostumbré, aunque cambiar de aspecto de vez en cuando puede ser divertido. Les tengo una propuesta, en Florida, vamos a ir de compras, las voy a asesorar y verán cuanto he aprendido, hasta Archie me ha pedido consejo alguna vez
-¿En serio Annie? Entonces debes tener muy buen ojo para la moda, no imagino a Archie escuchando a alguien aconsejándole sobre ropa –decía la rubia gratamente entusiasmada
-Ni tanto, yo creo que confía en mí.
-¡Ahhh! No puedo creer que vayan a casarse, es tan romántico –suspiró la rubia
-Seguro que alguna de ustedes será la próxima –dijo sonriente Paty y Candy intercambiaron miradas de escepticismo, rompiendo en carcajadas
-Annie, ustedes llevan mucho tiempo juntos, en cambio Albert y yo apenas hemos podido disfrutar de nuestro noviazgo, su viaje ha sido muy largo…
-Pero es obvio que se aman, es visible desde hace mucho, desde que vivían juntos, desde la depresión que pasaste cuando se fue del departamento, ni por Terry estuviste así –afirmó la pelinegra
-Eso es verdad Candy, tal vez su relación oficial tenga poco, pero su amor tiene mucho tiempo más. Dicen que lo más difícil es habituarse a vivir juntos, aprender costumbres y conocer íntimamente los defectos mutuos; ustedes ya lo hicieron. Vivieron juntos casi dos años, compartían habitación ¿Sería tan distinto? –preguntó Paty
-Supongo que sería más maravilloso aún. Pero Albert no podría regresar a un simple departamento, él necesita algo acorde a su posición. He pensado que incluso necesite también a una mujer que esté a su altura. No me miren así, yo sé perfectamente quién soy, y sé que quizá en un futuro la familia le exija a Albert una esposa digna del apellido, y de…
-Candy no digas tonterías –bramó Paty- Entiende que eres una Andry, y nadie puede cambiar eso. Si lo que te importa es la sociedad, bueno pues ante la sociedad eres un miembro de la familia. A estas alturas no deberías tener dudas, Albert te ha dado un lugar al adoptarte, y se ha encargado de mantenerlo de muchas maneras, ni cuando le pediste renunciar al apellido te lo permitió, al contrario, en nombre del tío abuelo se ofreció a pagar tu carrera, otro ejemplo más reciente, en el baile de su presentación como patriarca. Candy, me sorprendes, tú que nos ayudaste a salir de la coraza de timidez, de inseguridad, que ahora tú te metas en una, no me parece lógico. Sacúdete esos complejos absurdos, que te aseguro en Florida, Albert te va a dar un lugar mayor, ahora eres su novia, y te aseguro que no lo va esconder. En la inauguración del hotel va a haber prensa, y te va a querer junto a él.
-Yo no voy a ir con los Leagan, ni de broma –afirmó la rubia
-Candy, tienes que ir, estás formalmente invitada. Sería una grosería estar en Miami y declinar la invitación. –comentó Annie
-¿De dónde sacas eso?
-Yo ví la invitación, está con las demás.
-¡Ay no! –exclamó compugida
-Vamos Candy, eso significa que los Leagan también están respetando tu lugar en la familia, solo vas a la inauguración y ya, no tienes que ir a los eventos, ni al baile ni nada, estarás con nosotras, iremos a la playa y nos divertiremos mucho, te olvidarás de ellos rápidamente –agregó Paty
-¿Y tú Paty? ¿Qué me dices de Stear? ¿Piensan formalizar pronto?
-No Annie, él y yo no necesitamos de un papel para demostrarnos nuestro amor. Tal vez en un futuro, cuando haya superado sus demonios personales. Pero yo agradezco cada día a la vida, al destino, a Dios, que esté conmigo. Él y yo ya somos uno.
-¿Eso significa lo que creo que significa? –preguntó nerviosa
-No sé que creas Annie, -respondió muy seria - pero si estás pensando mal de mí…
-No Paty, ¿Cómo crees? Yo no…
-¡Pues estás en lo correcto! –soltó sin más
-¿¡Qué!?
-Ja, ja, ja. Deberían ver sus caras. Vamos, como si ustedes no lo hubieran deseado alguna vez. La diferencia es que yo estoy segura de querer vivir el hoy con Stear, sin importarme nada más. Ya lo creí perdido una vez. Lo amo. Y sé que él me ama. No necesito nada más –afirmó Paty enfáticamente
-Me parece una decisión muy valiente Paty. Qué bueno que se demuestren sus amor –dijo Candy
-Pero Paty, ¿Y si te embarazas? Serías señalada, tus padres, no quiero ni pensar en el disgusto que les ocasionarías. Tu carrera, quedaría truncada…
-Vamos Annie, él y yo hemos pensado en eso. Nos estamos cuidando porque en este momento no deseamos ampliar la familia. Pero si así fuera, porque nada es infalible, estoy segura que Stear se pondría muy feliz, y yo también. Yo nunca tuve hermanos, ni amigos con quien jugar, sé muy bien lo que es sentirse solo y hasta rechazado. Si tuviera un hijo, me encargaría de que jamás se sintiera así, sin importar nada ni nadie. Sería fruto de nuestro amor. –afirmó categórica
-Perdóname Paty, no quise ofenderte, pero debes entender que Candy y yo tenemos una historia estrecha con el Hogar de Pony, y lo que menos me gustaría es verte en una situación desesperada como para renunciar a un hijo, yo quiero lo mejor para ti y para Stear…
-¡Paty! Eres una gran mujer. ¡Estoy orgullosa de ambas! –afirmó la rubia
-Gracias chicas, solo quiero que sepan que no me arrepiento de nada. Soy muy feliz con él
-Oye Paty, y dejando de lado tanta seriedad, ¿Es cierto que duele?
-¡Annie!
-¿Qué? Tú tienes tus libros y tus clases de medicina, yo en cambio no tengo información por ninguna parte. Me voy a casar pronto y ni siquiera estoy segura de qué es lo que tiene que suceder en la noche de bodas, la sola idea me pone bastante nerviosa
-Pero Annie, la teoría es distinto que la experiencia. Los textos dicen que no debe haber dolor, pero he tenido pacientes que dicen lo contrario, así que depende, según me han dicho, de la confianza y la pericia –dijo recordando las palabras de la abuela Marta
-¿La pericia? No, yo no quiero que tenga pericia, eso significaría que Archie habría estado quien sabe con cuántas más. No, no, no. Yo quiero que Archie sea igual de torpe que yo, no soportaría los celos si resulta muy experimentado
-Ja, ja, ja. Chicas, dejen de preocuparse por tonterías. La base de todo es la comunicación, así ambos lo disfrutarán. Candy, no podemos permitir que Annie llegue con los ojos vendados a su noche de bodas, deberías prestarle los libros que me prestaste a mí
-¡Ingrata! ¿Le prestas libros pecaminosos a Paty y a mi no?
-¡Hey! Pecaminosa tienes esa cabecita tuya, para empezar le presté libros de medicina, no libros "pecaminosos", ni que estuviéramos en la edad media. Además no quiero que tu mamá piense que soy peor influencia de lo que ya cree
-Y Annie, si vas a empezar creyendo que todo es pecaminoso, dudo que te sirvan de algo –terció Paty
-¡Era una broma! ¡Préstame tus libros! ¿Sí, Candy? Dí que sí, los leeré en el tren, así no los verá mi mamá, si tengo dudas acerca de términos, tú me ayudas, y si tengo otro tipo de dudas, Paty me ayudará ¿Cierto?
-Está bien, pero procura que no los vea nadie o empezarán a bombardearte de preguntas
-Sí Candy, te lo prometo.-aseguró emocionada- Paty, no me contestaste, pero está bien, si es algo muy personal, lo lamento
Paty cerró los ojos y sintió sus mejillas arder, pero si presumía de apertura, tendría que demostrarlo empezando con sus amigas, así que decidió responder:
-A mi si me dolió ¿Contenta? Pero Stear fue muy comprensivo y dulce, así que no me pareció algo traumático
-Claro, si no, no lo repetirías diariamente en la casita del árbol – añadió la rubia sin pensar
-¡Candy! ¿Te parece tan evidente?
-¡Lo siento! Hablé sin pensar –dijo apenada
-Pero con tu expresión, nos lo acabas de confirmar – dijo Annie, rompiendo en carcajadas
El viaje en tren fue largo y cansado, se detuvieron a descansar algunas noches en hoteles, por consideración a las damas mayores. Annie aprovechó para compartir los famosos libros con Archie, tenían muchos criterios técnicos que ninguno terminaba de comprender, pero las ilustraciones resultaban bastante descriptivas para ambos, abochornándolos constantemente. Tomando en cuenta que eran novios desde el colegio y que el padre de los Cornwell había estado ausente gran parte de su vida, Archie encontraba la lectura muy educativa.
Cuando llegaron a Miami, una comitiva de automóviles del hotel los había ido a recoger a la estación. Se hospedarían todos allí, y luego de los eventos por la inauguración, se irían a casa de Paty. En la recepción, les indicaron sus habitaciones, la tía abuela y la abuela Marta se quedarían en suites de lujo, mientras que los chicos compartirían dos búngalos, uno para ellos y otro para ellas, lo cual resultaba muy conveniente, ya que podrían escaparse a la playa sin dar explicaciones a nadie. La señora Leagan inmediatamente fue a recibir a la tía y a invitarla al té, junto a su ahora gran amiga, Marta.
Todos fueron a instalarse y a cambiarse, pues hacía mucho calor. Candy no recordaba que hiciera tanto calor la vez pasada que había ido a Florida, pero tal vez se debía a que era invierno, uno muy cálido, pero esta ocasión le resultaba sofocante. Se preguntaba si Albert ya habría llegado, pero de antemano sabía la respuesta, si así fuera, él mismo habría ido a recibirla. ¿Estaría igual de ansioso que ella? Pouppé era la única que conseguía sosegarla, o al menos, distraerla; pues la había cuidado como si de un frágil tesoro se tratara, la llenaba de mimos todo el tiempo, la alimentaba en la boca, se había convertido en la paciente que más atención había recibido en toda su carrera. La notaba un poco más animosa pero ciertamente aún no se veía recuperada.
Esa noche, iniciaban las actividades del hotel, habría una barra de bebidas en la playa como bienvenida a los huéspedes, en su mayoría empresarios y gente acaudalada de Miami. Candy había convencido a la abuela Marta de investigar por Albert, pues aún no sabía nada de su llegada, tal vez ella podría ir a recibirlo. Aún no veía a los hermanos Leagan, pero presentía que el momento se aproximaba, y no le resultaba muy placentero, pero sabía que era algo irremediable. Para su mala suerte, la abuela no obtuvo la información deseada, pues se esperaba la llegada de William en cualquier momento de la semana. Lo único que la consolaba, es que esa misma noche, los chicos le habían prometido escabullirse del evento temprano y realizar una fogata afuera de sus búngalos.
El evento del hotel resultó tal como Candy lo había imaginado, elegante a un punto que le parecía excesivo, pues a su parecer, se trataba de divertirse, pero había cosas de los ricos que aún no terminaba de comprender. Se había recogido el cabello en un chongo alto para librarse un poco del calor, pero a causa de húmedo clima, algunos de sus rizos se habían soltado. Las tres chicas usaban vestidos vaporosos, frescos pero indudablemente, finos.
El primer encuentro llegó cuando Eliza hizo su aparición. Impecablemente arreglada, se acercó a saludarlas, casi por accidente, aprovechando la ocasión para resaltar lo exitoso del proyecto y los grandes beneficios económicos que redituaría a su familia. Presumió su vestido, e insinuó muy sutilmente que su gusto era exquisito y único. Extrañamente no hizo ningún comentario despectivo hacia Candy ni hacia sus amigas, "o tal vez no le dio tiempo," pensó la rubia, ya que un apuesto joven llegó a interrumpir
-¡Eliza, apresúrate, te necesitamos!
-Me tengo que ir, ya ven soy indispensable en la logística del evento
-¿Todo bien señoritas? ¿Se encuentran bien atendidas? –dijo caballerosamente a las chicas con una sonrisa
-Sí, gracias –contestaron casi al unísono
-Vamos Eliza, no puedes dejarme solo con todo –se dirigió a la pelirroja
Se encaminaron juntos rumbo al hall aparentemente discutiendo, o al menos eso les pareció escuchar
-¡No me hables en ese tono, James! ¡Sabes bien que no soy una empleaducha más! – reclamaba ella
-Pues eso es exactamente lo que dice tu contrato, y aquí te guste o no, tu jefe soy yo
-¡Pero cómo te atreves! Yo soy una de las dueñas
-Una dueña que tiene un contrato firmado y que debe cumplir
-¡Argh! ¡Eres exasperante!
-Exasperante o no, ponte a trabajar
Archie se encontraba parado junto a las chicas sin atreverse a hablar, que alguien pusiera a Eliza en su lugar, era un espectáculo digno de admirar, cuando se hallaban lo bastante lejos, entonces rompió el silencio
-Annie, que guapa estás hoy
-¡Archie! Gracias, ¿Me invitas algo de tomar? ¡Muero de sed!
-Claro, vamos a la famosa barra ¿Ustedes quieren algo?
-No Archie, estamos bien, vayan –dijo Paty
-Y recuerden que en una hora nos vemos donde acordamos –añadió Candy emocionada por su pequeña fiesta privada
A lo lejos, vieron a Stear mirando el horizonte, Candy asintió con la cabeza y Paty se dirigió hacia él
-¿Estás bien? –tomándole la mano
-Sí linda, gracias a ti, lo estoy –respondió sonriendo
-¿Qué haces aquí?
-Dándome cuenta que si no me hubieras arrastrado a nadar contigo en la mansión y posteriormente en el lago, probablemente no podría estar aquí, frente al mar, tan tranquilo
-Y mañana te arrastraré a nadar conmigo aquí, podrás hacerlo ¿Verdad?
-Por ti, haré lo que sea
Candy los vió a lo lejos, lucían tan enamorados, de pronto, tuvo la sensación de ser observada y al voltear, se topó con la mirada fija de Neal, sintió algo raro al topárselo así, ¿Miedo? Sí, tal vez era miedo, la veía con odio; nunca se había puesto a pensar que aquél niño mimado podría ser tan frío. Siempre creyó que era cómplice de su hermana, pero tal vez él también era un poco maquiavélico.
Él se hallaba en la barra charlando con varias personas, pero extrañamente no podía quitar la vista de esa mujer. "La única persona en el mundo que se había atrevido a rechazar a un Leagan, esa rubia que lo había trastornado a un punto obsesivo. La última vez que la había visto, se dijo que tal vez podían ser amigos, hasta disculpas le había pedido, pero ahora al verla tan hermosa y tan distante, la aborrecía. No, no era cierto, por más que intentara convencerse de ello, no podría odiar a la única mujer que había amado. Se odiaba a si mismo por no haber podido superar del todo ese vergonzoso asunto, no podía caer otra vez en lo mismo. Bastante trabajaba y estudiaba para echar todo a perder por una obsesión. Si no estuviera tan jodidamente solo, pero hasta socializar le tenían prohibido. Debía hacer algo para dejar de mirarla. La saludaría, seguramente así desecharía la fijación por estarla mirando, es que había cambiado, se veía más guapa, más grande, ¿Sería el peinado? No, definitivamente se veía más voluptuosa, ¿Sería la ropa? Tal vez. Lo mejor era acercarse, saludar e irse y no volverle a hablar el resto de su estancia."
-Hola Candy
-Hola Neal
-Es un gusto que nos acompañes –dijo algo inseguro
-Gracias Neal, todo les quedó bellísimo –contestó ella sinceramente
-Gracias, hemos trabajado mucho
-Se nota…
Inesperadamente fueron interrumpidos por un personaje que ninguno hubiera imaginado
-¡Vaya, vaya! Pero si es la mismísima Candy White, enfermera de día, socialité de noche
-¡Karen! ¡Qué sorpresa verte aquí!
-Lo mismo digo Candy, me da gusto verte, pero es muy sorpresivo.
-El hotel pertenece a la familia, no podía dejar de asistir, te presento a mi primo
-Neal Leagan –se apresuró a decir asombrado ante la belleza que tenía enfrente
-Mucho gusto, Karen Klaisse
-Su nombre me es familiar, señorita –comentó pensativo
-Karen es una actriz famosa de teatro, su familia vive en Florida –contestó Candy al ver al moreno embelesado
-¡Claro! ¡Eras la Julieta de Terrence! Asistí al estreno en Brodway –contó casi ¿Emocionado?
-Ja, ja, ja. Yo no fuí la Julieta de Grandchester, fuí la Julieta de Shekaspeare, niño. Y por cierto Candy ¿Asististe? –preguntó recordando la charla de cuando se conocieron
-Asistí, pero desafortunadamente no pude ver la obra, es un larga historia –aclaró al ver el interés de ambos- no vale la pena contarla ahora que celebramos el éxito de mi primo
Neal no pudo evitar mirarla extrañado
-Vamos Neal, no seas mal anfitrión ¿Por qué no invitas una bebida a Karen? Ella es una estrella, tal vez les convendría hospedarla cuando venga a Florida – decía esto para librarse de ellos, pero logró ver un brillo en la mirada de ambos, que no supo entender. Acto seguido, se disculpó para ir al tocador, en realidad, se iría ya de aquél sitio, tres encuentros con chicos caprichosos eran demasiado para una noche. Estaba preocupada por Pouppé a quien había dejado sola por primera vez desde que Archie se la llevó. Además, desde su ventana, vería cuando llegaran los chicos a hacer la fogata.
Cuando se hallaba a una distancia prudente de la fiesta, se quitó los zapatos para caminar descalza en la arena. Este pequeño acto, la hizo sentir libre, volteó hacia el mar y abrió los brazos, cerró los ojos inspirando profundamente, llenando sus pulmones con el aroma característico del éste, y sintiéndose refrescada con la ligera brisa. Estuvo así unos minutos antes de decidirse a continuar.
Giró repentinamente para retomar su camino y chocó con una especie de tronco blanco que olía deliciosamente familiar. Levantó la vista sintiendo los latidos de su corazón acelerarse frenéticamente y se reflejó en aquellos ojos azules que tanto adoraba
-¡Bert!
CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC
Gracias una vez más a todos los que leen esta historia y gracias por sus comentarios, positivos o negativos, son bien recibidos, ayudan mucho al desarrollo y crecimiento de ésta y de mi misma, no me canso de agradecer sus muestras de afecto, abrazos
Respecto a quien me dice que no ha podido ver el video, en el link que coloqué, solo deben agregar un punto en los espacios vacíos, o buscar directamente en canal de CANDYDULCESCANDYS
Elisa : Muchas gracias por tus palabras, todo bien hermosa
Guest : Gracias por tus palabras
victoria40 : busca en el canal que menciono arriba
dulcecandy42: Arriba las Andrew, me encantó eso, abrazos
lisbely32 : Fíjate que yo también he disfrutado algunas historias de Terry, hay mucho talento por aquí, aunque eso no quita que cada quien tenga a su galán favorito, el mío es indiscutiblemente: Albert
MiluxD : Eres tremenda peque, contigo me voy corromper mas´jajaja
Lady Lyuva Sol : Debe ser fuerte, mi Stear hermoso, ya en muchos fics está pagando sus culpas, yo quiero ser condolente con él (y con otros personajes, ya verás)
verito : Pues a mi ya me urgía el reencuentro, hasta yo extrañaba a semejante hombre jijii
Blackcat2010 : Gracias por el consejo, si tienes razón, es imposible quedar bien con todos, espero que disfruten los acontecimientos, sean acordes a la ideología personal o no ;)
Flor Fritzenwald : Gracias Florecita preciosa, simpre levantándome el ánimo
yuukychan : Pues aquí seguimos, ojalá te siga gustando
Magnolia : Gracias, la verdad yo también requeté extrañaba leer sus reviews
Arlette Andrew : Hay varios análisis serios y con una investigación exhaustiva de trasfondo, trabajos muy respetables y que nos ayudan a comprender un poquito más las costumbres de la época, el marco histórico, la importancia del contexto social, etc. Pero, la novela no es histórica, es una ficción, escrita por una escritora de mangas. A mi parecer, cualquiera que se diga fan de Candy, debería leer la historia original, que es el manga, es bellísimo, se disfruta enormemente y no queda ninguna duda respecto a la historia o al desenlace. El animé es una adaptación incompleta, la novela es una adaptación formato novela epistolar. Las tres obras son exactamente la misma historia. Lo que sucede a continuación, no está escrito en ningún lado, por lo tanto, si Candy y Albert se casan, tienen hijos, se mueren, etc, dice la autora "es otra historia". Nosotras, podemos imaginar como ha sido la historia de amor de Candy, eso incluye, imaginar que Albert debería renunciar a todo por ella, imaginar que Candy no regresa al Hogar de Pony porque está embarazada, imaginar que no quiere separarse de su pareja porque ha sufrido un infarto o está enfermo. Pero también podemos imaginar que Albert no renuncia a nada, ya que con su autoridad no le rinde cuentas a nadie, que Candy no regresa al Hogar porque su prioridad es su familia, y que no quiere separarse de Albert simplemente porque lo ama y disfruta estar a su lado. Muchas fans han planteado diversas hipótesis, pero solo son especulaciones, no vamos a encontrar información adicional al respecto, más que lo que la autora ha publicado, lo demás es material para fics y nada más. Personalmente, uno de los análisis que más he disfrutado, es el de Celia, ella es una de las traductoras de la novela y nos da su impresión como lectora en el idioma original, sin especular en otros detalles. Pero esa es mi opinión personal, cada quien es libre de opinar según su propio criterio y es muy respetable, por ello te invito a buscar en los foros de Candy, donde hallarás mucha información
Stear's Girl: jajaja, suertudota que le puedes preguntar en persona, yo mientras me conformo con mi rubio adorado.
Clau Ardley : No te preocupes, que si lo dejaba plantado, le entrabamos nosotras al quite
Amy Ri-So: Stear es un lindo, y cada vez más seguro de si, y Candy ¿estará cada vez más segura?
Sara : Si lo que yo más quisiera es pasármela escribiendo y leyendo, esas serían mis vacaciones ideales, pero que le vamos a hacer
Gatita Andrew: ¿stearcitos? Ay Gatita, no me des ideas jajaja
