NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO
ADVERTENCIA: ESTE CAPÍTULO CONTIENE ESCENAS LEMON, SI NO TIENES LA EDAD REQUERIDA O NO TE GUSTA EL CONTENIDO SEXUALMENTE EXPLÍCITO, TE AGRADEZCO LA VISITA, PERO PORFAVOR ABSTENTE DE LEERLO. ESTE CAPÍTULO NO ALTERARÁ DRÁSTICAMENTE EL CURSO DE LA HISTORIA
23. Juego de niños
Una alegría desbordante inundó su pecho. Cuantiosas lágrimas inundaron sus ojos. El fresco y delicioso aroma de su loción se impregnó en ella, llenándola de recuerdos. Su cuerpo entero vibró ante el contacto. Sintió aquellos fuertes brazos levantarla del piso y estrecharla contra su tonificado pectoral. Reconoció al instante la sensación familiar de seguridad que únicamente esos brazos le brindaban. Añoranza. Emoción. Felicidad.
-¡Te extrañé! ¡Dios, no tienes idea cuánto te extrañé! –exclamó Albert notablemente emocionado
-¡Bert, Bert! ¡Mi pequeño Bert! ¡Al fin! ¡Yo también te extrañé! –le contestó ella entre sollozos
La depositó suavemente sobre la arena y la miró embelesado, regalándole una amplia sonrisa de esas que tanto gustaban a la chica.
-¿Ibas a algún lugar?
-Hice acto de presencia en el evento y ahora iba a mi búngalo, los chicos y yo pensábamos hacer una fogata más tarde, así que no iba a dormir –se apresuró a aclarar
-¿Lo típico de alta sociedad? –preguntó con gesto de hastío, mientras ella movía la cabeza afirmativamente- Tengo una mejor idea, ¿Vienes conmigo? –preguntó el rubio ofreciendo su mano
-¡Claro! –respondió una muy sonriente Candy
Tomados de la mano, corrieron por la playa hasta llegar a un búngalo externamente similar al de las chicas, pero en su interior, un poco más amplio y podría decirse que un poco más elegante
-¿Es tu habitación? –preguntó la chica mientras curioseaba
-Ajá –dijo él despreocupadamente sentándose en la cama y dando unos golpecitos a su lado, invitándola a sentarse
-Creí que los miembros del consejo e invitados especiales se hospedaban en las suites
-Yo no soy miembro del consejo
-No claro, nada más eres el presidente de éste. ¡Tú pediste el lugar!
-Sabes bien que prefiero estar cerca de la naturaleza… Y de cierta rubia sexi –dijo él enredando los dedos en un rizo suelto, percatándose al instante que había dicho en voz alta exactamente lo que estaba pensando mientras la chica se sonrojaba de la cabeza a los pies.
-¡Perdón! Es que te ves tan hermosa… No quise faltarte al respeto –dijo apenado mientras que ella, por primera vez, sentía orgullosa, que Albert la veía como una mujer en toda la extensión de la palabra
-No te preocupes ¿En verdad lo piensas? –le preguntó acariciando con suavidad su varonil rostro
Él se recargó en la palma de la mano que lo acariciaba
-Por supuesto
-Te ves cansado –dijo la chica mientras extendía su caricia y delineaba cariñosamente las ojeras de su novio
-No tanto.
-Prométeme que dormirás y comerás a tus horas, no quiero que te enfermes. El doctor Martín dijo que debías llevar las cosas con calma, y luego de lo que me contaste sobre la salud de tu padre, creo con mayor razón que debes cuidarte
-Mi dulce enfermera, te lo prometo. Aunque si enfermo, gozaría de tus cuidados, no suena mal –dijo riendo
-¡No lo digas ni de broma Albert! –le reprendió frunciendo en entrecejo
-Ja, ja, ja. Está bien, tú ganas. –contestó besando su frente
-¡El príncipe de la colina acaba de darme un beso! Parece un sueño hecho realidad –exclamó emocionada
-Ja, ja, ja. No soy para nada un príncipe, te lo aseguro
-Pero claro que sí, eres mi príncipe
-Cada que me digas así, voy a decirte princesa
-¡Príncipe!
-¡Princesa!
-Mi príncipe
-Mi princesa… Creo que no funciona como esperaba –dijo arrugando la frente
-Mmm, ¿Qué quieres? Me gusta el mote, príncipe de la colina –contestó sonriente- ¡Ah, por cierto! Toma –dijo mientras sacaba algo de su escote
-¿Qué te guardas allí?
-El broche, ya sabes. Pero me lo pediste y no tuve tiempo de entregártelo –dándoselo al fin
Él, lo tomó algo dudoso, pero rápidamente, una idea se formó en su cabeza y lo depositó en el buró junto a la cama.
Candy, sintió un poco de nostalgia al pensar en devolverlo, pero decidió hacerlo cuando reflexionó que tenía al verdadero príncipe a su lado, y que ya no necesitaba nada más.
Al chico, se le estrujó el corazón al pensar en todos los años que su novia había guardado el broche. Tomó sus manos y la besó con ternura
"¡Cuánto había extrañado sus besos! " pensaba ella, el contacto con esos suaves y dulces labios. Devolvió el beso recibido, brindándoselo en la mejilla. Él sonrió ante el gesto y la besó en la comisura de la boca. Candy se giró un poco y le prodigó una caricia leve de sus labios a los de él, pero sin llegar a besarlo. Él, no quiso resistirse a la clara insinuación y la besó en la boca, lento, profundo y disfrutando aquella sensación de plenitud.
Entonces, poco a poco sucedió. El tiempo, la ausencia, la añoranza, hicieron que los rubios se perdieran en el mar de emociones que los recorrían. Sin pensar, las manos de la chica, comenzaron a acariciar los hombros de Albert, bajando por su pecho hasta el abdomen, pero aún así, no era suficiente y poco a poco comenzó a desabotonarle la camisa para hacer más íntimas las caricias. Se levantaron y continuaron besándose ¿Había comenzado ella o solo estaba respondiendo de misma forma que él? Ninguno lo supo, porque exactamente al mismo tiempo, él bajaba lentamente el cierre del vestido, abriéndolo y deslizándolo hacia el piso, atreviéndose a hacer lo mismo con el fondo y dejándola en interiores. Pero si de algo podía presumir Candy, era de audaz, y en ese momento, no se iba a quedar atrás. Nerviosamente, tuvo el turno de bajarle el cierre ahora a él, desabrochó el cinturón y los pantalones cayeron también. El chico, con un ágil movimiento, se deshizo totalmente de ellos, al tiempo que con sus manos, recorría delicadamente la suave piel de la espalda femenina, siguiendo la línea de la cintura y empezando a ascender lentamente hacia aquellas curvas que tanto lo trastornaban. La acarició por encima de la delgada tela y experimentó tal sensación de gozo que finalmente se decidió a explorar bajo la prenda y empezó a soltar el broche para quitar el corpiño. Pero ella no dejaría de sorprenderlo, pues imitando su movimiento, aflojó la cintilla e introdujo una mano bajo la tela del bóxer, empezando a tocarlo con una mezcla de torpeza y curiosidad.
-Enséñame –le pidió viéndolo a los ojos
El rubio, al ver su seguridad, colocó una mano sobre la de ella, y con unos cuantos movimientos, le mostró la manera de estimularlo
La guío para recostarla sobre la cama ya que sus estaturas eran muy desiguales y ella continuó su faena mientras él se dedicaba a llenarla de besos, lamiendo y succionando las voluptuosas zonas, como desde hace tanto anhelaba hacer. Sus manos no dejaban de viajar por todo el cuerpo femenino y decidido, introdujo una mano entre sus piernas, acariciándola muy delicadamente, aumentando la intensidad conforme sentía sus dedos humedecer, hasta que la llevó a un glorioso punto sin retorno, ahogó sus gemidos con un profundo beso y la miró a los ojos. Se deleitó observando su expresión y se sintió orgulloso y satisfecho
-Te amo
-Yo también te amo –contestó la ruborizada chica
Él hizo un intento por levantarse pero ella aún no sacaba la mano de donde la había metido
-Tú también –suplicó –por favor
Titubeante, él volvió a recostarse a su lado y susurró besando su cuello
-Hazlo más rápido
Ella lo hizo, mientras continuaba con la ronda de besos, continuó hasta sentir sus pulsaciones, entonces, paró. La chica, disfrutó el momento, era la primera vez que estaba así con un hombre, y saber que podía brindarle placer al chico que tanto amaba, la hizo sentir poderosa.
La respiración agitada y los fuertes latidos de su corazón empezaron a disminuir poco a poco. Ambos rubios seguían perdidos en la mirada del otro, sonriendo como niños que acaban de hacer una travesura. Pero él notó que su novia aún no quitaba la mano de aquél sensible lugar, así que le propuso
-Candy, ¿Por qué no vas a lavarte?
-Bien, pero no me mires
El rubio, se extrañó ante tal petición, acababa de conocer los sitios más recónditos de su anatomía pero aceptó y cerró los ojos. Cuando escuchó la puerta del baño, se levantó. Decidió cambiar su arrugada camisa y el boxer mojado. Movió la cabeza aún sin terminar de creer lo que acababa de hacer. Feliz, pero con algo de remordimiento, por no saber esperar, se prometió a sí mismo demostrarle a su amada cuán importante era para él.
Vestidos y arreglados, salieron a ver si los chicos ya preparaban la fogata. Vieron luz en el búngalo de los Cornwell y se acercaron, pero al hacerlo, escucharon unos ruidos bastante sugestivos, reconociendo al instante, el tono de voz de Stear y Paty; así que sin decir nada, decidieron alejarse rápidamente de ahí.
-Ese era…
-Stear –interrumpió la rubia
-Me alegra que esté vivo –afirmó él
-Sí, parece que ha decidido aprovechar su vitalidad –dijo riendo
-¡Candy!
-¿Qué? No he dicho nada malo. Es su vida, son sus decisiones -Tengo una sorpresa para ti, vamos
-¿Ah sí? Yo también, pero no he desempacado
-¡Me encantan las sorpresas! –exclamó con alegría- pero la mía no es material, espero que no te pongas triste, pero traje a alguien conmigo. Archie me dijo que estaba enferma, pero la tía abuela está segura de que su mal, es algo emocional
-Creo que estoy perdido, no entiendo nada. No deberías hablar así, con la idea incompleta; cuando te llamé a Nueva York, me provocaste un susto de muerte
-¿Un susto? ¿Yo? Pero ¿Por qué?
-No importa ya, el caso es que es fácil malentender las cosas cuando la información que brindas es incompleta
-Pero ¿Asustarte? No entiendo por qué –dijo intentando recordar aquella conversación
-Porque soy un tonto inseguro y cuando me dijiste que estabas con alguien más, yo no entendí y…
Pero Candy no quería saber que había entendido, detuvo su marcha, se paró frente a él y lo encaró:
-Yo nunca he dudado de tí. Incluso cuando supe que no trabajabas en el zoológico, cuando las vecinas me dijeron que te cambiabas de ropa y no sé cuántas cosas más, cuando todo el mundo decía que eras un espía en aquel tren ¡Jamás Albert!
-Lo sé, pequeña. Y yo tampoco he dudado nunca de ti. Lo que dije es que no entendí por tu manera atropellada de hablar. Créeme por favor –dijo rememorando su expulsión del san Pablo, la noche con Terry en Escocia y todas las estúpidas cartas dirigidas al tío abuelo cortesía de los Leagan de las cuales no pensaba hablar
- Con todo aclarado, ve tú mismo de quién hablo –dijo dirigiéndose a la puerta del búngalo más cercano.
Como si le hubiesen prendido una mecha, el pequeño zorrillo brincó apenas se percató de la presencia de su amo. Subió ágilmente por su cuerpo y se posó en su hombro haciéndole arrumacos en la mejilla
-¡Pouppé!
-Se alegra mucho de verte, tal vez la tía tenía razón, Pouppé ¿Qué no estabas muy débil?
-A mí también me da gusto verte. Pouppé, ¿Estabas triste? Pues ya ves, Candy te ha traído de paseo. Candy, que te parece si nosotros hacemos esa fogata?
-¡Excelente idea, Bert!
Entre ambos, cumplieron su cometido, al poco rato, llegaron Paty y Stear, teniendo con éste, un emotivo reencuentro. Un poco después se les unieron Annie y Archie, llevando consigo dos grandes jarras de limonada fresca, después de todo, hospedarse en un hotel de lujo, tenía sus ventajas. Compartieron diversas anécdotas de los últimos meses y pasaron una velada llena de risas y amenas charlas.
Al día siguiente, se sentaron todos juntos a desayunar junto a la tía, la abuela, y los Leagan. Como era de esperarse, el patriarca estuvo muy solicitado. Les presentaron formalmente al gerente, quien resultó ser muy joven, pero muy responsable y capaz, según dijeron.
Los chicos, inmediatamente lo reconocieron de la noche anterior, así que lo saludaron con más efusividad de lo normal, especialmente por el trato conferido a su prima
-Mucho gusto James Klaisse. Haz hecho un trabajo muy bueno, según me han contado –decía Albert
-Gracias señor Andry, aprecio su comentario
-¿Klaisse? ¿Acaso eres..?
-Es primo de Karen –interrumpió Neal a Candy al notar su interés
-Gracias Neal, ¿Primo de Karen? ¿Eres hijo del doctor Klaisse? –preguntó la curiosa rubia
-Sí, lo soy ¿Lo conoce?
-Sí, salúdelo de mi parte, por favor –pidió la alegre chica
Después del desayuno, las chicas irían finalmente de compras. Stear también, pero por su lado ya que trabajaría en un nuevo proyecto. Albert, George y Archie asistirían a una junta con los inversionistas del hotel. Cuando ésta terminó, el rubio recibió en la oficina una visita inesperada, quien le solicitó una audiencia privada. Intrigado, el chico aceptó, para casi caerse de espaldas cuando escuchó la solicitud de su sobrina
-Tío, me atrevo a importunarlo pero necesito su ayuda y sobre todo su apoyo –decía con sorprendente amabilidad
-Dime Eliza, ¿En, qué te puedo ayudar?
-¿Recuerda que gracias a una sugerencia suya, debo ser voluntaria en el orfanato?
-Sí –dijo intuyendo una petición para dejar de serlo
-Quiero adoptar un niño…
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Muchísimas gracias a todas las personas que me dejan reviews, mi corazón brinca de felicidad cada que leo uno. Gracias especiales a quien me ha colocado entre sus favoritos, a quien sigue la historia y a todos mis lectores. Espero les haya gustado este capítulo, ya que pensé mucho si subirlo o no, pues quiero mantenerme fiel a la clasificación, así que según yo, está muy ligth
Blackcat2010: En el siguiente capítulo sabremos más acerca de James y la loca de Eliza, pero tienese bastante razón
Magnolia A: que bueno que te gustó, trato de mantenerme en la clasificación, pero así es, tooodas, las mujeres alguna vez charlamos así
CandyFan72; rebeldes sexuales! Bueno no es precisamente la idea, pero que bien que bien que los veas así
Flor Fritzenwald; hola Hermosa, yo creo que también los chicos lo hacen, pero no tan en serio como nosotras, al menos de chavillos
Amy Ri-So: A ver que te pareció el encuentro, dime porfavor
Karen :Gracias y cuenten conmigo
Yuukychan: si te gusto la bajada de humos, el siguiente capítulo, te va a encantar
Sara: jajaja, no debería decir eso, pero por supuesto que lo pienso
Clau Ardley: Gracias hermosa, y seguirá en evolución
Elisa: ¿Te pareció lo suficiente especial?
Carolina: gracias linda
Maxima : siempre que veía la imagen del príncipe, pensaba en ello, así que tenía que compartirlo
MiluxD: Sin censura peque, opina
Gatita Andrew : me sonrojas, gracias. Espero tu opinión
Arlette Andrew C : Gracias, que linda, espero que no mueras, o te perdías el encuentro jajaja
Guest: estoy buscando arduamente playful kiss y boys before flowers que mencionas, ¿tendrás algún link?
Stear's Girl: gracias por tus alentadoras palabras, mi experta en golosuras, dime tu opinión, aunque según yo todo es muy rosa
