Veintisiete
Orgullo
-Rachel puedo explicártelo- decía la rubia algo fatigada cojeando detrás de ella por las calles de Nueva York, bajo la lluvia.
-No hay nada que explicar Quinn, te das cuenta lo que hace unos meses le recriminabas a mi madre, por el amor de Dios si casi le matas- la miro con desprecio y volvió a andar con el único objetivo de llegar cuanto antes a su apartamento.
-Tienes razón no tenía que haberlo hecho pero no me compares con Shelby, ella lo hizo delante de mi hija, además yo solo lo he hecho una vez y solo ha sido marihuana… Además toda mi vida he sido responsable porque lo deje de ser un momento para olvidarme de mi realidad no va a pasar nada…- le dijo molesta la ex-capitana.
-Que Beth no esté aquí no significa que puedas hacer esas cosas y doy gracias a Dios que no está porque te estas luciendo con la maldita fiesta universitaria. Además no me digas de ser responsable porque alguien responsable no se queda embarazada a los 16 años, no se tiñe el pelo de rosa y va de punk por la vida e incluso trata de quitarle a su hija a quien le ha dado en adopción… por no hablar de lo que estás haciendo ahora…- se giró furiosa gritándole a la rubia -Quinn estás tomando medicinas ¿qué pasa si te pasa algo? No piensas en ella, no piensas en mí, no verdad… tu siempre tan egoísta… pensé que habías cambiado de verdad, pero me temo que no…- dijo más calmada al ver que la rubia se había quedado callada mirándola seria.
-Pero quien mierdas te crees tú para decirme si soy o no responsable- dijo acercándose a ella furiosa, olvidándose del dolor de su tobillo –No vuelvas a decir nada relacionado con mi adolescencia… y eres la menos indicada para hablar de egoísmo toda tu puta vida has sido una egoísta y con el primero que lo fuiste fue con Finn…- la miro con soberbia.
-Vete a la mierda Quinn- dijo Rachel volviendo a andar esta vez más rápido para que la rubia no la viera llorar, no quería girarse porque estaba segura que Quinn la seguía persiguiendo.
Cuando doblo la esquina se limpió rápidamente las lágrimas y espero a que Quinn llegará bajo un techo de una tienda, por muy cabrada que estuviese con ella, Quinn tenía un esguince e iba sin muletas, además su pobre tobillo había sufrido mucho estos dos últimos días y a pesar que ya se debería estar curando fue todo lo contrario… Y por muchos insultos que se hubiesen dicho le quería y se preocupaba por ella.
Pero Quinn no apareció, decidió volver sobres sus pasos, para ver si Quinn estaba en el suelo o algo, pero nada no la encontró, la verdad que cabreada, cogió y se fue a su piso. Ahora sí que le iban a joder y si la rubia era orgullosa ella sería más.
Cuando llegó a su piso todos sus amigos excepto Brody y Kate, estaban allí preocupados ya que Rachel salió corriendo de la cafetería y la rubia detrás de ella, bueno más bien ella cojeaba pero, ¿quién no ha querido correr detrás de la persona que amas a la pata coja por todas las calles de Nueva York?
-Rachel estás empapada- dijo preocupado Kurt.
-Sí, voy a darme una ducha- dijo cerrando la puerta.
-¿Estás bien?- dijo preocupada Brittany.
-La verdad no lo sé- fue sincera se encontraba furiosa por lo que había hecho Quinn y no solo por las drogas si no que hubiera dejado vencer a su orgullo, y triste por lo que acaban de decirse la una a la otra cuando realmente sabía que ninguna de las dos lo pensaba en realidad.
-¿Dónde está la rubia tonta?- dijo furiosa la latina. Ya que ella se había quedado con las ganas de pegarle un par de bofetadas a su rubia tonta.
Rachel se encogió de brazos.
Después de darse una ducha, se tomó una pastilla para el dolor de cabeza, seguramente por culpa de la maldita lluvia se habría constipado. Cosa que le perjudicaría a su maravillosa voz.
A lo largo de la decidió encerrarse en su habitación hasta que su mal humor se le pasara, esperaba que la rubia le llamara pero no lo hizo por lo que ella decidió que ella también tendría orgullo y no se iba a arrastrar, sin más apagó el móvil y que llamara todo lo que quisiera la rubia que esta no le contestaría.
A la hora de la cena se juntaron todos a cenar para acabar de arreglar las cosas de la boda que sería en dos días, mientras Kurt y Blaine preparaban la cena las Brittana y Rachel preparaban la mesa y colocaban el salón para que pudieran entrar todos.
Primero llegaron los que se iban a casar, Puck trajo consigo vino ya que se suponían que iban a hacer una fiesta pero después de lo sucedido en la tarde decidieron que simplemente fuera algo tranquilo entre amigos.
Más tarde llegaron Kate y Brody. Kate traía una cara horrible asique todos entendían que estaba pasando la resaca, mientras Brody se le veía serio, por lo que todos pudieron deducir que estaban enfadados. Todos se miraron entre sí, iba a ser una velada muy incómoda.
-¿Y Quinn?- dijo Kate sorprendida al no verla allí, ya que pensaba que estaba en casa de la castaña.
-Supongo que estará en vuestro piso, lo más seguro es que no venga- respondió Rachel desganada mostrando una falsa indiferencia.
-Imposible acabamos de venir de allí, es más llevamos toda la tarde y no aparecido, supuse que estaba aquí…- dijo extrañada Kate hablando apenas en un susurro le iba a estallar la cabeza.
Rachel miro a Brody el chico asintió afirmando lo que acaba de decir su novia, Kate se alejó de ellos y llamó a Quinn…
-Hola soy Quinn en este momento no estoy… ¿mami que haces?... Estoy grabando un mensaje de voz… ¿Y yo puedo decir algo?... claro que si cariño toma habla… hola quiero a mi mami y también a Rachel… Yo también quiero a Rachel… ¿Vosotras a quién queréis?... A tiiii… Piiiiiiiii– salió el mensaje de voz de la rubia y Kate no pudo evitar sonreír.
-Quinn soy Kate ¿Dónde estás? Tía cuando oigas este mensaje llámame por favor estoy preocupada, espero que estés bien, te quiero Piiiiiiiii – le dejo un mensaje.
La chica se dio la vuelta y se encontró con la atenta mirada de todos los chicos –Emm no lo coge- dijo la chica encogiéndose de hombros.
-No va a venir es demasiado orgullosa como para aceptar que se ha equivocado, seguro que está en tu piso…- dijo la diva sentándose en la mesa.
La cena paso de lo más tranquila aunque aún seguía habiendo tensión, todos procuraron de dejar el tema a un lado y centrarse en la boda… Quinn no apareció en la noche, a lo largo de la noche Puck trato de llamarla Kurt, Kate un par de veces y Santana otro par de veces, pero Rachel no quería ceder aunque estaba preocupada seguía mostrándose indiferente.
Mientras en otro lugar de la ciudad.
-Gracias por dejarme darme una ducha Mark- sonrió la rubia secándose el pelo húmedo y vistiendo un chándal del chico, sentada en la cama del chico
-Nada mujer para que están los amigos- le sonrió el chico. – ¿Te quedas esta noche?- le sonrió coqueto el chico.
-Sabes que si me quedo no va a pasar nada entre tú y yo- le sonrió coqueta la chica.
-Entiéndeme tenía que intentarlo, más viéndote tan sexy con mi ropa puesta- rio el chico –Algún día tendrás que aparecer- le miro serio.
-Lo sé es solo que mi orgullo no me lo permite, por mucho que me joda sé que tienen razón, pero por muy enfadada que estuviera no tenía que haberme dicho lo que me ha dicho…- levanto agotada el pie y lo puso sobre el chico que estaba sentado al final de la cama.
-Es tu novia y creo que deberías hablar con ella… hoy… ahora- le miro sonriendo.
-He recibido llamada de todos menos la suya… no sé si desaparecer para que me busque o no se- dijo encogiéndose de hombros
-Deberías ir a comprar sus flores favoritas y suplicarle lo mucho que lo sientes- le dijo el chico abrazándola.
-Me haré un poco de rogar… son las doce de la noche si llega la una y no tengo noticias suyas lo haré- le sonrió la chica.
Y así fue llegó la una de la noche y Rachel había desaparecido para Quinn como la rubia para la castaña.
Mientras Quinn salía a buscar las flores favoritas de Rachel con ayuda de Mark ya que todo estaba cerrado y tendrían que colarse en algún parque para robarlas y la chica había hecho suficiente ejercicio recorriendo las calles de NY a la pata coja… Rachel estaba despidiéndose de sus amigos….
-Adiós chicos- les abrazó la diva y se fue para su habitación.
-Kate, si te llama Quinn avísame- dijo preocupada Santana.
-Lo mismo digo- dijo la chica viendo de reojo como Rachel se metía en su habitación.
Rachel lo pensó dos veces si encender o no el teléfono, seguía estando molesta con la rubia pero llevaba mucho tiempo sin aparecer y no podía estar preocupada asique disimulando llamo a ver si estaba en la casa de su hermana y ya aprovechaba para preguntarle por el embarazo… pero nada.
Miro su móvil y no había ninguna llamada perdida por lo que volvió a apagarlo y trato de ir se a la cama.
-Nada está apagado- dijo triste la rubia sentada en las escaleras del portal de Rachel.
-Tengo una idea- dijo el chico colándose por una ventana –Pásame las flores y se las dejo en la puerta- dijo desde dentro del edificio.
Y así lo hizo dejo las flores en la puerta del piso de Rachel con una notita que ponía:
Te quiero y lo siento.
Quinn
