NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.
ADVERTENCIA: ESTE CAPÍTULO CONTIENE ALGUNAS ESCENAS LEMON . SI ERES MENOR DE EDAD, O NO TE GUSTA ESTE TIPO DE LECTURA, AGRADEZCO LA VISITA, PERO PORFAVOR ABSTENTE DE LEER. (AUNQUE YA SABEN QUE SOY MUY LIGHT)
27. Un nuevo amanecer
Albert salió a buscar a su novia luego de perderla de vista en el salón. Un presentimiento en su interior le decía que algo no andaba bien. Al no recibir respuesta en la puerta de su búngalo, una opresión llenó su pecho. La buscó por todos los lugares cercanos sin resultado. A punto de la desesperación, acudió al sitio donde habían ido un día anterior: La desembocadura del río; sintió el alma regresar a su cuerpo cuando la vió a lo lejos, pero esa calma no duró mucho cuando se percató que lloraba. ¿Por qué lo hacía? ¿Por los comentarios acerca de Terrence? No, ya Candy varias veces le había demostrado que era parte de un pasado superado hacía mucho. Entonces ¿Por qué? Sarah había cuidado muy bien su elección de palabras… ¿Qué sucedía? Consternado, se acercó a ella
-Candy ¿Qué sucede?
-¡Albert! ¿Qué haces aquí? – dijo volteando sorprendida y limpiando sus lágrimas
-¿Qué hago aquí? ¡Eso debería preguntarte yo!
-No… Me refiero a ¿Qué haces aquí, conmigo? ¿Por qué estás conmigo?
-Pues, porque te amo. ¿Me puedes explicar que pasa?
-Bert –dijo volviendo a sollozar - ¿Es que no te das cuenta? Esto… Nosotros… Entre nosotros no puede haber nada.
El rubio la miró sorprendido tratando de comprender
-Yo, soy una huérfana, siempre lo voy a ser. A pesar de tu esfuerzo, de tus deseos, de tu bondad. Ante todos yo soy una huérfana. Y no me avergüenzo de ello, no es algo que haya elegido. Pero… eso significa que no tengo… la alcurnia que se requiere para ser tu novia…
-¿Qué tonterías estás diciendo? Candy, eres la persona más importante de mi vida, la más valiosa…
-Albert, ¿No te das cuenta? Tú estás muy por encima de mí. Eres el jefe de un antiguo y conservador clan, un millonario hombre de negocios, un miembro respetado por la sociedad…
- ¿Por encima…? – inhaló tratando de encontrar las palabras adecuadas- ¡Un clan de antiguos agricultores! ¡Ya te lo había dicho! ¿Desde cuándo te importa la sociedad o lo que piense la gente? –preguntó al borde de la exasperación
-¡Desde que tú me importas tanto! No puedo permitir que se burlen de ti por estar conmigo, no quiero causarte daño. Yo… Sólo soy una dama de establo, y tú… Eres tú
Entonces sucedió. El chico comprendió los temores de su pequeña; porque a pesar de mostrarse como una mujer fuerte, optimista e independiente, en el fondo seguía siendo una pequeña que le despertaba sus más primitivos instintos de protección. Pero aquello, no le evitaba sentirse profundamente lastimado
-No vuelvas a llamarte así, por favor. Desde el instante que supe lo que esa familia te hacía, empecé a investigar el proceso de adopción. Si no fui más rápido fue porque todo lleva un proceso. –le explicó con seriedad- Tienes razón en algo. Soy el patriarca de una familia antigua, con tradiciones arraigadas. No puedo cambiar eso. Yo tampoco lo elegí ¿Sabes? Pero mi posición me da la libertad de elegir la pareja que yo decida, sin deberle explicaciones a nadie. Recién he tomado mi puesto, luego de ser una especie de preso, oculto. Y aunque sé que la libertad conlleva responsabilidades, eso algo de lo que jamás he renegado. Si yo decido unir mi vida a la de una mujer, sea quien sea; nadie, escúchame bien, nadie; tiene el derecho de opinar nada negativo. ¿Crees que la familia no confía en mi criterio? Me parece ofensivo que pienses así. Ofensivo contra ti misma, y ofensivo contra mí. ¿Tan poco crees que valen mis decisiones ante los demás?
-Pero Albert, es que no entiendes. Tal vez no te contradigan, pero eso no significa que no hablarán…
-Candy, si tú quieres dejarme, porque no me amas lo suficiente, lo respeto. Pero no por lo que soy, no por quien soy… Yo te acepto como eres, por quien eres, pero tú a mí, parece que no…
-¡No digas eso! Te amo…
-En el pasado, incluso te has sacrificado por otras personas. Lo hiciste por mí, cuando vivíamos juntos. Has aceptado sin reparos a la gente por la que sentías algo. No voy a caer en lo absurdo de reprocharte aspectos del pasado, pero te recuerdo que yo fui testigo de diversas situaciones, y ¡Te admiraba por ellas! Porque no te importaba lo que te hicieran o dijeran si tú sentías que era lo correcto. Pero ahora… Te has inventado situaciones inexistentes, donde la gente nos juzga y tú no deseas defendernos. –acarició su rostro con suavidad y continuó diciendo –Lamento haberte confundido, pequeña.
La chica vió en aquella profunda mirada azúl, por primera vez, un dejo de decepción, y al mismo tiempo, un dolor tan profundo, como el que le carcomía por dentro; y se maximizó cuando lo vió girar sobre sus pasos y emprender el regreso. ¿Qué había sido aquello? Ella lo iba a dejar libre, pero para evitarle la pena de ser juzgado. ¿Confundido? ¿A ella? ¿Pensaba que su amor era una confusión? ¡Pero cómo no creerlo luego de todo lo que había dicho! Si él había sido testigo de cuánto soportó por Anthony y por Terrence. En su afán por salvar siempre a la gente, lo había herido. Lo había visto en su mirada… No, a él no. Era más de lo que podía soportar…
-¡Albert! ¡Espera! Porfavor... Escúchame –suplicó, haciendo que el rubio volteara hacia ella- Yo no estoy confundida. Te amo más de lo que jamás imaginé que se podía amar… Te amo tanto que me dueles. Lo que menos quiero es que seas lastimado por mi culpa. No tú. Eres lo más bello que me ha sucedido, conocerte, amarte, que me adoptaras, que me aceptaras, que me ames. No puedo soportar que seas señalado por mi causa. Yo… Lo único que deseo es que seas feliz…
Y sin poder contenerse, llorando, se lanzó hacia el lugar donde se sentía más segura en todo el mundo: los brazos de Albert
-Sólo contigo puedo ser feliz ¿No lo ves acaso? –dijo abrazándola con ternura- Yo no dudo de ti. ¿Porqué tú sí lo haces?
-Bert, mi Bert. Yo te acepto por quien eres, por cómo eres. No me importa lo que digan de mí. Sé que tu intención hoy, era "limpiar mi nombre", pero yo no lo necesito. A mí solo me importas tú. No me importa enfrentarme al mundo entero, por ti. No dudes de mi amor. Te amo, te amo, te amo. ¿Cómo demostrarte lo que vales para mí?
-Candy, mírame –pidió levantando su mentón pero sin soltar el abrazo- Eres la mujer más tenaz que he conocido. Te amo, te admiro. Sin contar que me gustas muchísimo. No quiero perderte jamás y menos, por lo que supuestamente pudiesen llegar a pensar otras personas. Eres la única que me ha conocido totalmente, me dolió mucho saber que tú no me aceptabas.
-¡No digas eso! ¡Perdóname por favor!
-Candy, yo tampoco quiero escuchar que te menosprecias. Tienes tantas cualidades que no terminaría de enumerarlas. Amo todas y cada una de ellas. Amo también todas y cada una de tus imperfecciones. Porque todo en conjunto hace a mi mujer ideal. Y no eres una huérfana, eres una Andry. Y eres la mujer más maravillosa que he conocido jamás, la más hermosa, la más dulce… Te amo por sobre todas las cosas. Si el dinero es un problema, puedo renunciar a él. Podemos volver a vivir como en el magnolia, como en los días más felices de mi vida. Respecto al clan, deberías conocerlos a todos, antes de emitir un veredicto, tal vez así aceptarías que eres parte de él.
-¡Para mí es un honor pertenecer a él! El sueño de mi niñez, siempre fue tener una familia. Tú me cobijaste en la tuya, y eso es invaluable.
-Me da gusto que pienses así, porque toda la familia te considera parte de ella.
-¿En serio?
-Estás en el libro de genealogía de los Andry, todos te conocen.
-¡Nunca me he visto! Cuando era niña, la tía abuela me ponía estudiarlo…
El chico, mientras se desarrollaba la charla, se despojó de su saco y lo colocó sobre los hombros de su amada.
-Mi pequeña siempre ha sido una atolondrada. –le dijo mirándola con dulzura –Ven, vamos de regreso, has estado en el fresco y no quiero que te enfermes
Llegaron caminando en silencio a los búngalos del hotel y la chica hizo una solicitud peculiar
-¿Puedo quedarme un rato más contigo?
-Claro, de hecho yo también te lo iba a pedir
Se adentraron a la habitación del rubio y ya con más calma, ella expresó:
-Gracias Bert, por ser tan bueno conmigo
-Gracias princesa, por no dejarme… ¿Te confieso algo? Tuve mucho miedo de pensar que tú no me…
-No lo digas –pidió la rubia tapándole los labios con los dedos- y nunca lo dudes. Tú también ibas a dejarme…
-Recuerda que aunque no me veas, jamás te abandonaré.
-Tienes razón. Siempre has cuidado de mí, incluso a lo lejos.
Luego de todas las emociones de aquél día, la pareja necesitaba cobijarse en los brazos del otro, en los labios del otro. Y se fundieron en un beso profundo, cargado de todo el amor que habían creído a punto de perder, con la ansiedad contenida, con las ganas de pertenecerse. Continuaron con otro, y otro beso; con posesión, con ardor, con deseo…
Iniciaron entonces una lenta y suave danza de caricias, despojándose mutuamente de cada prenda que se interponía a su paso. Por primera vez, quedaron totalmente desnudos uno frente al otro. Se miraron a los ojos pidiendo un permiso silencioso para continuar el recorrido. Al fin podían estudiarse visualmente, deleitándose y elevando al máximo aquél deseo reprimido por tanto tiempo…
-Eres perfecta… -declaró apenas susurrando con la voz entrecortada
-Quiero ser tuya… –le pidió en una súplica
Él, no quiso escuchar más. Perdió el control de su razón, de sus manos y de su lengua; y recorrió con la boca hasta el rincón más recóndito del cuerpo femenino, haciéndola vibrar una y otra, y otra vez. Ella no imaginaba que podía desbordarse así, que a pesar de obtener satisfacción, su cuerpo anhelara más. Ese hombre estaba llevándola al punto de la locura y ¡Diantres! Sería una loca en extremo feliz si continuaba así.
Ella, deseaba a ese hombre al grado de necesitarlo más a cada segundo. Adoraba sentir la respiración agitada sobre su piel, sus besos, su saliva sobre cada uno de sus poros. Quería conocerlo todo y lo acariciaba con tal frenesí que él no tardó en alcanzar la culminación de su placer. Sintió la calidez de su fertilidad en las manos, sobre su abdomen, pero no era suficiente, quería más…
Y como si su cuerpo lo adivinara, el rubio se recobró con tal rapidez como no recordaba haberlo hecho ni en plena adolescencia.
Continuaron demostrándose idolatría mutua en cada beso, en cada caricia, en cada succión, en cada culminación de la chica. Más desinhibida, ella decidió usar también su boca para estimularlo, Para adorarlo como él había hecho con ella. Y lo consiguió, el chico volvió a obsequiarle la tibia prueba de su masculinidad…
Se abrazaron exhaustos y satisfechos. Recostados en la cama, con las piernas entrelazadas, él decidió que era el momento de aclararle su proceder.
-Candy, sabes que te amo ¿Verdad?
-Sí, Bert, tú también lo sabes y no volverás a dudar de mí ¿Cierto?
-Jamás princesa. Estoy dispuesto a todo por ti, absolutamente a todo
-También yo Bert, quiero que estés seguro de que defenderé nuestro amor ante cualquier circunstancia. Te amo tanto…
-Candy, te deseo como no tienes idea… -dijo presionándola sobre su cuerpo
-¿Y entonces? –preguntó confundida luego de que el chico no había cumplido con su petición original
El, se recargó sobre su codo y viéndola a los ojos, declaró
-No voy a hacerte mi amante. Mereces mucho más. Te amo demasiado para querer mucho más de ti. Quiero compartir todo contigo…
-Lo sé, las alegrías, las tristezas –completó ella sonriendo, rememorando el sándwich compartido alguna vez
-Mi vida… Quiero compartir mi vida contigo…
-¡Albert! –exclamó abriendo enormemente los ojos
-¿Estás preparada Candy? ¿Para aceptar todo "el paquete" que viene conmigo?
-¡Sí! –se sonrojó ante su propia impulsividad- Sí Bert. Estoy segura de que eres el amor de mi vida y me ha bastado con el miedo de hace un rato, para saber que no estoy dispuesta a perderte. Estoy dispuesta a luchar contra todo por ti, y todo incluye a mis propios fantasmas ¿El "paquete"? Eres el hombre más bueno y generoso que he conocido, cualquiera se sentiría bendecida de tenerte a su lado. Solo tienes un "paquetote" contigo, con el que siempre cargarás
El rubio que sonreía emocionado, enmarcó una ceja ante el último comentario, pues aunque su relación iba obviamente evolucionando, aún no concebía a su inocente novia hablando con tal picardía
-¿Ah sí?
-¡Claro! ¡Yo!
-¿Cómo? –preguntó divertido
-Yo soy el único paquete con el de ahora en adelante, tendrás que cargar. Eres mío –dijo haciendo estallar en carcajadas a su novio
-Con todo gusto señorita –le dijo colocándola con agilidad sobre su cuerpo- soy todo suyo. Y tú, eres toda mía. Así que, ahora te voy a bañar
-¿Qué? ¿Tú a mi? Pero…
-Pero nada, te vas a refrescar y te vas a sentir bien.
-Pero... ¿Puedo hacerlo sola? –preguntó con timidez ante la perplejidad del chico
-Candy, acabo de probar cada recodo de tu cuerpo y ¿Te da pena bañarte conmigo?
-Sí…
-Ja, ja, ja. Bien. Es una ventaja que este lugar tenga estos baños tan modernos, así que voy a respetar tu decisión… Por ahora
Cuando la rubia salió de la ducha, Albert le había preparado una camisa suya para usar
-¿Dormirías conmigo? Hay que aprovechar que George está de niñeero
-¿De niñero..? ¡Pouppé!
-Sí, creo que le hacía falta distraerse un poco
-Tienes razón, pobre Pouppé, ha estado muy encerrada
-Me refería a George…
-¡Qué malo! –exclamó entre risas -Pero las chicas se van a preguntar por mí
-No creo, me parece que deben estar muy ocupadas
-¿Qué estás insinuando?
-¡Nada! Pero Paty debe estar cuidando a la tía, y Annie, estaba indispuesta. Además están muy bien acompañadas ¿No te acuerdas? Solo será un rato. Te recuerdo, que habías quedado en dar un paseo conmigo luego del baile. Pero luces muy cansada, así que dormimos un rato y luego me cumples… -aclaró con la certeza de que la chica no había terminado de comprender la sutil alusión a las "travesuras" de sus sobrinos
-¡Es cierto! No deberíamos interrumpirlos ¡Entonces acepto! – exclamó con la alegría de una niña- Y yo estaba dispuesta a cumplirte… Te lo has perdido, lo siento…
El rubio se quedó atónito ante tal confesión. Al parecer, su dulce princesa, entendía mejor de lo que él creía
-No me veas así Bert, he entendido todas y cada una de las veces en que me hablas con doble sentido. Te recuerdo, que trabajo con bastantes hombres
-¿Y los médicos no miden sus palabras ante las damas o qué?
-Pues… Nos respetan, pero pasamos juntos tantas horas, que no…
-¿Qué? ¡Yo siempre pensé que el personal de un hospital era gente seria y honorable!
-¡Hey! Lo somos, pero una de las características para una atención de calidad, es el control de estrés del personal. Digo, tampoco es que todos se la pasen bromeando, pero pues a veces es inevitable… Y luego con tanto tiempo de convivencia pues llegan a surgir romances, con coqueteo incluído en el proceso
-¡Ah! ¡No vas a volver a trabajar en un hospital! –exclamó con fingida indignación haciendo estallar en risas a la rubia
-Bert, sé que confías en mí tanto, como yo en ti. Así, que no digas tonterías y métete a bañar o no vamos a descansar nada. Además según recuerdo, tomaste ciertos cursos de medicina, has viajado por el mundo y… Prefiero no pensar qué más has hecho, pero dudo que siempre hayas sido tan seriecito con tus compañeros de trabajo
El rubio definitivamente no esperaba semejante confesión. Candy era muy inteligente, y sobretodo, muy astuta. Debía cuidar sus palabras en adelante. Y debía hallar la manera de que no pasara tantas horas de guardia. No para frenar su crecimiento personal, sino para evitar aquellos coqueteos descarados e impropios, de los que recién había hablado.
Durmieron abrazados por algunas horas. El rubio despertó primero y al verla dormir plácidamente, pensó en todas aquellas veces en que lo había fantaseado cuando vivían en el departamento. Desde entonces había sabido que esa era la vida que deseaba, a su lado. Despertó a su novia con cuidado y le dijo:
-Vamos pequeña, es hora…
Le tendió un sencillo pero hermoso vestido blanco con flores bordadas
-Toma, no lleves el vestido de anoche, éste te lo traje de México
-¡Gracias, está muy bonito! ¿Qué hora es?
-Es… temprano. Abrígate bien, afuera hace un poco de frío
Salieron estando oscuro, pero el cielo tenía unas manchas naranjas, señal inequívoca de que faltaba poco para el amanecer. Albert la condujo al lugar que George se había encargado de preparar: Un cenador colocado estratégicamente en la playa, sobre un par de camastros, algunas frazadas y un termo con café los aguardaban. Resultaba notorio que recién habían dispuesto las cosas allí, pues el líquido se encontraba muy caliente.
-¿Qué es todo esto? ¿Tú lo preparaste? –preguntó emocionada
-Sí Candy, verás, hemos compartido atardeceres juntos, y sé cuánto te gusta subirte a un árbol para observar el ocaso, así que pensé que ésta vez podíamos compartir la puesta de sol.
-¡Fabuloso! –gritó mientras aplaudía un poco
-Pero antes, tengo un regalo para ti
-¿Otro? Me acabas de dar este vestido
-Pero este es más especial… -dijo en tono misterioso, al tanto que extraía de debajo de un camastro, una caja y se la extendía
La chica la abrió llena de curiosidad, y perpleja, observó su contenido. Pasó delicadamente una mano, sintiendo aquella textura familiar, reconociéndola embelesada
-¿Un tartán? Pero éste no es el tartán del clan, es muy similar, pero no es
-¡Qué observadora! Únicamente una vez usaste uno, el de los Andry, el que usan mis sobrinos, y yo no pude estar contigo. Éste es para ti, para que lo uses en ocasiones muy especiales… O para que te acuerdes de mí. Es el del patriarca, únicamente lo puede usar su familia directa… Esposa, hijos –aclaró expectante
La chica, se tapó la boca impresionada
-Candy, sé que tal vez esta no es la forma que esperabas, ni la más tradicional y tal vez ni siquiera la correcta. No un anillo aún, pero no quiero esperar más para hacerte saber lo mucho que te amo. Te lo dije hace rato, quiero compartir mi vida contigo. Y a tí, Candy ¿Te gustaría compartir tu vida conmigo?
-¡Sí! Bert, claro que sí –contestó lanzándose a sus brazos
-Nos pertenecemos. –Le dijo el rubio al tiempo que colocaba algo en su pecho
-¡Tu insignia!
-Un día te expliqué lo que significaba, ¿Recuerdas?
-Pero, no tiene correa, ni nada para mostrar lealtad… Es tu propio broche
-Y eso significa otra cosa. Que nos pertenecemos. Úsalo cerca de tu corazón.
-Pero, ¿No debería esperar a ser tu esposa? Digo, lo he usado todos estos años, pero… ¡Un momento! Algo le hiciste o ¿Es nuevo?
-No, solo lo mandé a arreglar un poco, para ti. Puedes usarlo o puedes esperar. Es tu decisión. Pero eres mía…
-Siempre…
Y abrazados, felices y anhelantes de un futuro compartido, contemplaron juntos su primer amanecer, con plena convicción, de que sería el primero de muchos…
CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC
Pues para complacer a mi pobre Albert, que llegaron a interrumpirlo cruelmente, esta vez, no lo hicieron, pero resulta que el príncipe quiere ensalzar tanto a su princesa, que le quiere demostrar primero, cuan en serio la toma.
Candy tiene sus traumas, sus complejos; algunas fans creen que la diferencia entre una huérfana y un millonario es muy relevante en la historia y que es un factor determinante para que mi pareja favorita no termine junta. Pero si uno lee un poquito, no nadamás de Candy, sino algo de historia escocesa, uno cae en cuenta de que este "problema", es absurdo, así que a mi manera, quise usar un poquito el tema, para desenredar el cómo Albert simple y llanamente, lo resolvía.
Ya saben que este fic es muy rosita y muy feliz, así que la pecas, debía enfrentarse a sus miedos (rechazo de la sociedad, de Albert). El mayor, perderlo a él, para valorarlo, para desearlo a su lado.
Muchas gracias por sus reviews, son increíblemente valiosos para mí, les mando un abrazo en la distancia y les sigo agradeciendo su apoyo y sus comentarios
.
.
Nerckka: Parejas, parejas, Florida al ser un lugar cálido es propio para el amor... Efectivamente, el calor les ha alborotado la hormona a todos… No, es el amor… respecto a George, pues la verdad aún lo estoy pensando, porque él, es hombre de una sola mujer jajaja
MiluxD : ¡qué bueno que regresó la condenadota! A mi también se me escapa la méndiga
Sara: Tienes razón Albert siempre le cambia la perspectiva a Candy, y pues si se trata de él, con más razón! Me dio mucha risa tu comentario, pero la verdad yo también lo vería con lascivia, semejante chamacón, pero ahor nadie los interrumpió
Stear's Girl: "¿Cuándo se transformó esto en una película porno?" Creo que hoy… jajaja Respecto a Sarah, pues en realidad no dijo nada inoportuno, sí fue hipocritona, convenenciera, pero la pecosa se hizo sus chaquetas mentales solita. Pues el güero ya puso las cosas en su sitio, y de regalito, ahora sí nadie lo interrumpió
Lucia Andrew : Pues sí sufrió un poquito, pero él necesitaba sentir esa seguridad que Candy aún no le daba
Magnolia A: Gracias, que viniendo de una lectora ferviente de poesía, me enaltece tu comentario
Zafiro Azul Cielo 1313 : Pues efectivamente, Candy vió las cosas distintas, pero no del modo que hubiera esperado. Creo que el miedo de perder a Albert por sus inseguridades, por lastimarlo a causa de ellas, le hizo valorarlo más . Y respecto a Eliza, pues y he leído diversos castigos para la pelirroja, desde el manicomio, hasta la cárcel e incluso la violación, pero a mi parecer no era mas que una niña envidiosa, mimada y caprichosa que buscaba atención. Y su peor castigo, sería comprender lo mal que actuó, porque eso es algo que duele y mucho
Amy Ri-So: Nenita, espero de corazón, que sigas mucho mejor de salud, un abrazo muy grande
Lady Lyuva Sol : Pues por ser tu marido te pregunté justo a ti, pero la verdad aún lo sigo pensando jajaja, que mala, pero que tal si luego me anda gustando, si de por si ya me mueve el tapete cada que leo tus fics, pues imagínate si se me ocurre sacarle cualidades, me lo voy a querer quedar yo, jiji
Kpezoa: Gracias, me alegra mucho y pues definitivamente Albert le quitó la pena jajaja
Elisa: Que terrible que hayas padecido bullyng, me dio mucha tristeza tu comentario. Yo sé que la gente no cambia por arte de magia, en mi opinión, Eliza era una chavita mal educada por su madre, con prejuicios y caprichosa, pero como dice Stear´s girl, ávida por llamar la atención y envidiosa de que Candy lo consiguiera. El remordimiento y la culpa, también son dolorosas. El renunciar a un amor, también. Eliza está teniendo un castigo, tal vez no de la forma "acostumbrada" pero el proceso de crecer, duele . Y pues sí mandé a mi güero a la cama, pero él ´nomás no afloja el canijo
Blackcat2010 : No te preocupes, ahora no llegó nadie pero lo puse muy ligth, ok, merezco una buena zarandeada, lo reconozco…
Flor Fritzenwald : Pues si Candy pensaba cortar al príncipe y dejarlo libre, se arrepintió muy pronto, jajaja. Ella se ha sacrificado por otros, pero a él, no lo va a dejar ir tan fácil si tonta no es
Gatita Andrew: Ya les hice caso, recibí muchos reclamos por andar interrumpiendo a los Güeros en pleno agasaje. Incluso Albert me reclamó, porque se tuvo que dar un buen baño para calmar los ánimos, pobrecito, ahora lo recompensé ;)
Yuukychan: Entre más largo… más rico. Aplica también para los reviews, jajaja. Ya en serio, pues pobre James, todas lo creen un angelito por andar aguantando a Eliza, pero algo de domador le ha de salir para aguantarla de verdad.
sayuri1707 . : Quería, la tontina, pero mi güerito chulo en vez la puso en su
Patty Castillo : Annie… pronto sabremos si se sentía mal o no jajaja cacle, cacle
Clau Ardley : Amiga, que ternura. Pero es que ella debía enfrentar a sus demonios y estar segura de poder enfrentarlos por él…
CandyFan72 : "Me gusta que la bruja de Elisa se esté convirtiendo en un ser humano" jajaja, no paro de reir, y tal vez se convierta en hada madrina…
