NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.
29. Encuentro con un viejo amigo
Albert tragó con dificultad ante la declaración de la rubia, pero intentó no mostrar su turbación. Craso error, ella lo conocía demasiado bien para notarla y a pesar de que sus intenciones originalmente eran nobles, decidió jugar un poquito con él.
-¿Pasa algo, amor?- preguntó la chica con fingida inocencia
-No… nno princesa, nada ¿Porqué? –preguntó al tiempo que decidía empezar a tomar el té para "enfriarse los ánimos"
-¡Ah, bueno! Por un momento creí que no deseabas un masaje, pero es que luces tan tenso… A mí me parece que debes tener unas "bolotas"
-¿Perdón? –preguntó el rubio ahogándose ligeramente con la bebida
-Sí, ya sabes, los tendones suelen encogerse por estrés y se sienten como bolas… Duras
-¡Ahh! –exclamó con la imaginación trabajando velozmente- sí, ya entiendo…
-Y yo te las puedo sobar… -dijo con el tono más dulce que pudo, pero como anteriormente ya le había confesado a su novio la picardía que estaba acostumbrada a escuchar, él no dudó que su juego de palabras se debiera a una artimaña
-¡Candy! ¡Estás jugando conmigo! –dijo haciendo que la chica estallara en carcajadas- pero de esta no te libras tan fácil, pequeña
Y cual felino acechando a su presa, fue acercándose a ella a paso lento, Candy, percatándose de sus intenciones, echó a correr por la habitación, alrededor de la pequeña mesa donde se hallaba la cena y dando un círculo por la cama, hasta que en su desesperación por huir brincó encima de ésta, finalmente siendo atrapada por el chico, quien tomándola por la cintura la hizo caer sobre el colchón entre incesantes risas de ambos. Pero a estas alturas, estaban tan ansiosos el uno por el otro que so pretexto de hallarse abrazados en la mullida superficie, empezaron su ya acostumbrada pero no por eso menos disfrutada, ronda de besos y caricias.
Posteriormente, cenaron en calma entre amenas charlas y preguntas acerca del tema que Candy sabía muy bien relajaba al chico: la naturaleza y los animales. Ella entonces, le contó alegremente su estrecha relación con los caballos de los Leagan, con quienes compartió "habitación" a lo que Albert hizo un gesto de notoria molestia, pero lo tranquilizó diciéndole que en esa época, los equinos habían sido sus mejores amigos, que incluso aún los extrañaba y que le había dolido bastante separarse de ellos, peor, al saber que habían sido vendidos por separado. Finalmente, al degustar el postre, confesó haberlo preparado ella misma, sorprendiéndolo enormemente y haciéndolo vislumbrar lo que podría ser un feliz futuro, con ella a su lado, esperándolo en casa para compartir los alimentos y haciendo cada día especial con el mero placer de su compañía. Dios, ¡Cuanto amor le tenía a esa mujer! Pensaba sin terminar de creer que ahí, estaba, con él, como tantas y tantas veces había anhelado en un pasado que ahora parecía tan remoto…
Al final de la velada, Candy le quitó la camisa, y a pesar de los abiertos coqueteos del chico, para repetir los cariños de hacía poco rato, y a lo maravillada que se sentía solo de verlo; hizo que se recostara boca abajo, se subió a horcajadas en él y le prodigó un masaje, tan bueno, y que le hacía tanta falta, que lo dejó profundamente dormido. Admiró un rato su hermoso perfil y comenzó a imaginar cómo sería no tener que separarse más…
Los pocos días que habían planeado en Florida, transcurrieron con rapidez. Karen Klaisse, se había marchado rumbo a Los Ángeles, pues su amigo Terrence Graham, tenía programados unos días libres y le iba a ayudar a buscar departamento, además de recomendarla para algunos casting. Iba ilusionada y feliz, pues su primo, a quien quería como un hermano, la alcanzaría para vivir con ella. Y como plus, aquél chico guapísimo, con quien discutía todo el tiempo, pero que le tanto le gustaba, iría a solicitar ingreso en la UCLA, y seguramente, se trasladaría en breve para allá también. Originalmente, estaba decidida a no involucrarse con él, pero ¡Maldita sea! Los chicos con aire desenfadado y rebelde siempre le habían atraído, le encantaba la idea de llegar a conocer las profundidades de una persona que se ocultaba constantemente en unan máscara de arrogancia, a sabiendas de que en el fondo seguramente había sido lo bastante herida para cerrarse de tal manera. ¡Vaya que lo sabía! Si ella misma durante años había perfeccionado el estilo. Por eso justamente, se había hecho amiga de Graham, por ser tan similar, no podía negar que también le parecía guapo, pero extrañamente nunca le atrajo , tal vez porque lo sabía unido, amarrado, quizá sería el término más adecuado, a la insípida de la Marlow. Seguro se iría al infierno, pues era terrible expresarse así de una discapacitada, de una chantajista discapacitada, pero no podía negar que el accidente la benefició, pues dejó las tablas, donde en definitiva no tenía un futuro nada prometedor ¡Era un palo en el escenario! Siempre lo había demostrado y no le atribuiría virtudes inexistentes por lástima. Robert la consideraba muy bella, lo había expresado constantemente, y quizá por ello le había brindado oportunidades, porque de talento, a su percepción, carecía absolutamente, además de que había logrado que Terry estuviera a su lado, ¡Si ya hasta vivían juntos! Pero tristemente para su amigo, era notoria la falta de amor entre ellos. Aún no entendía por completo aquella decisión, pero lo apoyaba, después de todo, estaba emocionalmente, peor de dañado que cualquier otra persona que hubiese conocido. Quizá solo un poco más que la chica que la veía desde el espejo todos los días… Pero no había opción, era una superviviente, se había esforzado tanto por salir adelante, que el seguir desarrollándose profesionalmente, era un paso natural. Ahora, James iba a estar con ella, no estaría sola como en N.Y. y además ¿Porqué negarlo? ¡Estaba emocionada por seguir tratando a Neal Leagan! En este nuevo proyecto, todo podría llegar a ocurrir…
Stear y Paty junto con la abuela Marta, partieron también días antes que los demás, iban a visitar a los señores O´bryan que vivían en Tampa, también en el estado de Florida. Stear iba algo nervioso, pero al mismo tiempo, muy seguro de sí, pues quería aprovechar la vista para hablarles de sus planes matrimoniales, antes de solicitárselo a Paty oficialmente. Los días en Miami, habían sido casi mágicos; la chica y él se habían compenetrado a un modo irracional, si de por sí estaban enamorados, la intimidad de aquél viaje les había otorgado la seguridad de querer compartir un futuro juntos. Stear con mucho esfuerzo, había estado saliendo de su caparazón. El primer día frente a la playa, para él, fue el día en que se decidió. No había imaginado el impacto que le causaría volver a ver la inmensidad del océano. La angustia, la desazón, el miedo… Pero de nueva cuenta, impulsado por ella, había logrado superar e impensablemente, disfrutar su inmersión en él. Apenas habían emprendido la partida y ya añoraba los días compartidos con interminables charlas, las noches llenas de besos y las caricias que con seguridad debía suprimir con la cercanía de sus esperaba, futuros suegros. También llevaba muy presente el consejo de Albert: "Por muy liberal que Paty sea, protégela…" Valdría la pena la espera, incluso ansiaba conocerlos. Si habían realizado una labor tan buena educando a su hija, seguro debían ser excelentes personas…
Albert, con todo el dolor de su corazón, tuvo que despedirse de su amada y partir. Acompañado de su siempre leal asesor y amigo, George Johnson, pero esta vez no viajaban solos, James Klaisse y Neal Leagan, los acompañaban para comenzar con el proyecto del nuevo hotel, e iniciar su cambio de escuela, luego de instalarse, Elisa los alcanzaría para vivir con Neal y mientras, capacitaría a su remplazo en Miami, continuando su labor, ahora por gusto, en el orfanato. ¡Cuán triste le resultaba saber que eran los últimos días con el pequeño Anthony! Pero sabía que sería lo más adecuado.
El largo viaje les sirvió para conocerse mejor. Albert tenía mucho interés en ambos personajes, uno, porque no dudaba en su próxima integración a la familia, y otro porque estaba dispuesto a brindarle la oportunidad de redimirse de sus errores del pasado y era el único de sus sobrinos con quien no había tratado.
No se decepcionó, James demostró ser, a pesar de su probada integridad y respetabilidad, un chico jovial y alegre, quien les reveló parte de su pasado tanto profesional como personal, recordándole a un joven George. Neal, aunque al inicio se mostraba reservado y hacía más de oyente, con el paso de los días, empezó a abrirse un poco y a mostrar parte de su verdadera personalidad, demostrando ser un chico lleno de sueños y con un futuro brillante y prometedor no solo en el mundo laboral, sino personal. A su vez, él se sorprendió con la personalidad del tío abuelo, a quien pudo comenzar a tutear, de la misma manera que los Cornwell, situación que por cierto, en el fondo envidiaba. No lo llamaba Albert, sino William, como George y como ahora, James. Entre ellos, se formó una especie de camaradería y por primera vez en su vida se sintió acogido y cómodo en un ambiente masculino. Se dio cuenta de lo lejano que le parecían ahora sus días de estudiante en Londres, donde había hecho amigos que luego resultaron no serlo tanto, pues no habían continuado en contacto, no tanto a causa de la guerra, sino más bien, un distanciamiento propiciado por el escándalo de la expulsión de Candy, jamás lo habían reconocido abiertamente, pero a Elisa y a él, el tiro les había salido por la culata, pues sus compañeros de entonces, los señalaron por ser parte de su familia, ésa situación había sido ajena a los Cornwell debido a que ellos tenían un círculo leal formado por amigas de la rubia, pero en aquella entonces, él se había sentido más solo que nunca, pues sus propios primos, lo rechazaban al pensarlo cómplice de su hermana. Y el sentirse ahora apreciado, incluso por su nuevo cuñado, lo hacía sentirse parte de algo grande, algo que nunca antes había tenido: amistad. Estaba seguro de que su vida a partir de ahora, daría un giro de 180 grados y se sentía bien, se sentía muy, muy bien.
En Los Ángeles, la carga de trabajo inició pronto, fuerte y pesada, pero entre los cuatro, sabrían sobrellevarla con entusiasmo. George, con su amplia experiencia, asesoraba a los jóvenes haciendo gala de su astucia en las finanzas. Albert no tenía un momento de descanso, pues además del proyecto hotelero, debía afianzar los demás negocios familiares
Neal y James, serían vecinos, Karen ya se hallaba instalada en un complejo de departamentos bonito y elegante, acorde al estatus que esperaba conseguir rápidamente como actriz de cine, además de que compartiría gastos con su primo, lo cual le ayudaría bastante a mejorar el nivel de vida que llevaba viviendo sola. Neal tuvo la suerte de encontrar desocupado un departamento justo junto al de ellos, y en oposición, para él sería alejarse un poco de la opulencia que acostumbraba, pero estaba seguro que a Elisa le parecería perfecto, en especial por sus vecinos, y a él, le serviría para socializar un poco con los nuevos compañeros de la escuela, pues los actuales, lo veían como un snob que vivía en la mansión de sus padres. Sería un nuevo comienzo en todos los aspectos.
Para celebrar la "inauguración" de su nueva casa, organizaron una cena en el departamento de los Klaisse, Albert y George llegaron con puntualidad, al igual que Neal, quien solo debía dar unos pasos para llegar; pero grande fue su sorpresa, al encontrarse con que Karen también había invitado al amigo que la había ayudado: Terrence Graham. Aquella noche resultaría sin duda, interesante…
Cuando Terrence llegó, Karen se apresuró a presentarle al hombre más importante de su vida: James, quien a su vez, le agradeció con sinceridad la ayuda otorgada a su prima desde su antigua residencia en nueva York. Para el actor fue un gusto reencontrarse con Albert, a quien saludó con un afectuoso abrazo y fue presentado a un impertérrito George, quien por supuesto, conocía su historia con Candy. Hubiera sido fácil ocultar su franca molestia al reencontrarse con Neal, pero ninguno lo intentó, ambos se saludaron con una seca cabezada, sin ni siquiera hacer el intento por darse la mano, acto que no pasó desapercibido para la chica.
-Karen, ¿No te falta nada? Ya sé que siempre olvidas algo al último minuto – acotó el actor que la conocía bien, y quien luego de compartir varias veladas con ella, sabía lo despistada que podría llegar a ser en cuestiones del hogar.
-No Terrence, mi primo es muy metódico al preparar cualquier tipo de evento, incluyendo algo informal como esto, así que todo está bien ¿A dónde vas? –preguntó la sonriente pelirroja
-Por Susana, está en el auto, pero quería saber si necesitabas algo para ir a conseguirlo, por si acaso –dijo con una sonrisa de lado y omitiendo un "como siempre"
La chica no disimuló tampoco un gesto despectivo al escuchar el nombre de su antigua contrincante laboral, pero decidió salir detrás del chico, sabiendo que su mutua antipatía podía jugar a su favor
-Terry ¿Quieres decirme qué diablos fue eso? ¿Porqué el desplante hacia Neal? Y otra cosa ¿Tenías que traerla?
-Karen, ese tipo es despreciable, estudiamos juntos y sé lo ruin que es
-Me interesa, él es de quien te hablé
-¡¿El tipo de Florida?! ¡Karen! No sabes en lo que te metes, mándalo al cuerno, antes de que sientas algo por él
-Mmm, creo que ya es un poco tarde para eso, me gusta mucho. Anda, dale una oportunidad, solo por hoy ¿Sí? Y te prometo tratar bien a tu talentosísima novia
-Ja, ja, ja. No te va el sarcasmo, pero está bien, como tú trates a Susana, trataré al cretino de Neal, nada más recuerda que debes esforzarte porque tan buena actriz, no eres –dijo bromeando, mientras se dirigía hacia afuera, pues si no creyera en su talento, jamás le hubiese insistido en hacer cine
- Eso crees debido a que en la única obra que actuamos juntos, yo debía rebajarme a tu nivel ya que no me dabas réplica –alcanzó a decirle entre risas
Cuando Albert conoció a Susana, a pesar de reconocer que era una mujer muy bonita, notó el dejo de melancolía en su mirada, y no pudo evitar sentir compasión por ella. Conocía su historia, sabía todo lo que había perdido luego de su trágico accidente, el mismo Terry se había encargado de contarle algunos detalles, la cena transcurrió con tranquilidad incluso, podría decirse, excesiva amabilidad entre las chicas, solamente otra mujer podría haber reconocido lo que sucedía allí: un acto de hipocresía pura y llana, pero Susana sabía de su amistad y no estaba dispuesta a arriesgarse a que se transformara en una relación más "estrecha", así que sin dudarlo, había aceptado la invitación de Terry para asistir a casa de Karen, incluso así mataba dos pájaros de un tiro, no les daba la oportunidad de estar solos, y averiguar la dirección de la tipa, nunca se sabía para qué podría necesitarla.
La charla se centró un rato en el actor, ya que eran él y Susana, quienes llevaban más tiempo instalados en la ciudad, él empezó a recomendar sitios turísticos, en algún momento le dijo al rubio que debía visitar el zoológico para recordar viejos tiempos, a lo que él simplemente soltó una gran carcajada, y como las damas se hallaban estupefactas, Terry empezó a contarles un poco de su amistad en Londres con el cuidador del zoológico y de qué personaje resultó ser, nada menos que el tío abuelo William. El rubio simplemente hizo la aclaración de que su identidad era resguardada por la familia a causa de su juventud
-¡Menudo actor resultaste ser William! ¡Cuidado Terrence, que te quitan el puesto! –bromeó James
-¡A mí también me engañaste! Yo creí que el tío abuelo no aceptaría la relación de Candy con… ¡Contigo!–Añadió Neal entre risas
-¿Candy? –preguntó Susana desconcertada. Aquél nombre parecía perseguirla cual vil maldición gitana
- Susy, Candice Andry, es una prima de Neal, creo que Terry también la conoce –respondió Karen
-Y es la flamante novia de William Albert Andry –añadió un despreocupado James, sin imaginar lo que vendría a continuación…
…
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Ñaca, ñaca. Pues Terryto se tenía que enterar algún día ¿No?
Miles de gracias por su paciencia, por su tiempo, por seguirme, por leerme, por su infinito apoyo. Les quiero muchísisisisisimo!
…
Stear's Girl: Amiga, me encantó tu frase y la comparto: "Doy fe de que el amor transforma a las personas. Algunos renacemos, curamos heridas, superamos traumas y nos convertimos en mejores personas gracias a él..." Pues mi intención en este humilde cuento, ha sido promover el amor y el perdón. Candy siempre lo hizo, así que ¿porqué no darles la oportunidad a los Leagan, a Stear, a otros personajes? Gracias por tus palabras, son muy importantes para mí
Elisa: Muchas gracias por tus propuestas, créeme que las tendré muy en cuenta. Ahorita ando medio loca terminando unos songfics, pero tu idea me parece maravillosa, así que lo tomaré como un reto, aunque me tarde. Me encantó el género en que me ubicas "pink-lemon-light". Eres muy creativa, deberías considerar escribir algo, yo también te quiero mucho, de verdad
Blackcat2010: Amiga, mi intención era que Eliza se diera cuenta de que no está preparada para adoptar, pero de que el amor nos hace desear lo mejor para la otra persona, aunque no sea a nuestro lado. Así que veremos…
comolasaguilas40 : Tengo minis con clasificación K, y te aseguro, pronto subiré más, sé que todas tenemos gustos diferentes, yo he intentado no faltarles al respeto a quien lealmente ha seguido conmigo y no he cambiado la clasificación T este fic, aunque a veces me quiera ganar la cosquilla de añadir algo aún más picante, no lo haré por lo mismo, prefiero subir otros fics en M y quien prefiera ese tipo de lectura los verá. Gracias por darme la oportunidad
Florcita: Qué raro no batallar con escribir tu apellido jajaja, ya hasta que me había aprendido como escribirlo… Gracias amiguita, mientras sigan aquí, yo aquí sigo, como Chente (no con este fic, obvio, pero sigo subiendo material)
MiluxD: ¡Discúlpame mi Peque hermosa! De verdad, no sé que me pasó, pero juro que no me olvido de ti. Tú sabes que eres mi amiga, que te quiero, y pues tuve un error, sorry, sorry, sorry y nanai, cómo tú dices, lo siento mucho de verdad
Amigocha : Próximamente sabremos que le dijo la tía a Sarah, aunque ya no estén en Florida, se sabrá, gracias preciosa por tus palabras
Clau Ardley: Mi querida Clau, me halaga mucho que te gusten los capítulos, me gustaría siempre poder dejarles una sonrisa, aunque sabes lo difícil que es. Nena, no dejes que tu corazón se apachurre, lucha por lo que quieres, es mejor siempre decir "lo intenté" a preguntarse "qué hubiera pasado si…"
Sara: Gracias preciosa, de verdad que el hecho de leer todos y cada uno de sus comentarios me levantan emocionalmente como no tienes una idea, gracias de cora´zón por tus palabras y por seguir aquí
Lady Lyuva Sol : Y tiene que serlo, mi güero precioso, si no ¿Cómo voy a seguir enamorada de él? jajaja
Gatita Andrew : No te preocupes, vamos a saber que piensa la tía abuela en realidad y como es que ha entrado en razón, también que fue lo que sucedió entre Annie y Archie?
CandyFan72 : Así es, regresando a la cotidianidad y a mi pobre güero le cae semejante bombazo, pues veremos como lo sobrelleva, abrazos
Chiquita Andrew: Yo también me apunto, como no hay un güerito así de bello en la vida real, yo creo que ya nos lo hubiéramos "acabado" al pobre jajaja
Nerckkachapter: Valencia... ¡Qué belleza, de verdad! Gracias preciosa, por regalarme un cachito de tu vida. Nuestro güero lo disfrutaría mucho jajaja, o eso cero yo
