Treinta y tres

Solo ha sido una maldita pesadilla

-¡Quinn! ¡Quinn!- gritaba Santana entrando por la puerta del hospital corriendo seguida de Britt.

La rubia inmediatamente al verla se abalanzo sobre su amiga llorando con desconsuelo -¿Qué ha pasado?- dijo asustada Santana.

-Rachel vino a buscarme al piso de mi hermana y al cruzar un coche le atropello- dijo la rubia llorando con fuerza aferrándose al cuello de su amiga.

-Sshh tranquila- trataba de tranquilizarle Santana abrazando fuerte a su amiga abrazó en el cual Brittany también se unió a él para darle fuerza a la rubia.

-No llores Q, Rachy es fuerte- dijo triste Brittany.

-Lleva ahí dentro una hora ya y no me dicen nada solo sé que le están operando de urgencia- le costaba respirar por las lágrimas.

-Quinn tienes que tranquilizarte Rachel estará bien no te preocupes de acuerdo- trataba de calmarla.

Las tres se quedaron en silencio mientras Quinn trataba de regular su respiración, que parecía habérsele olvidado como hacerlo por culpa del sofoco y la ansiedad de perder a Rachel.

Una vez más tranquila se separó de sus amigas y volvió a colocarse a las puertas que había entrado Rachel en la camilla, cuando la trajo al hospital cuando la echaron en la camilla Rachel antes de desmayarse le agarro la mano y no se la soltó hasta que cruzo esa puerta con un montón de médicos y enfermeras.

Poco a poco Kate y Brody llegaron, Kurt y Blaine, Sam… sus amigos Gleeks, la hermana de Quinn, incluso los padres de Rachel cogieron un vuelo en cuanto les llamó Santana ya que ella se había encargado de avisar a todos.

Habían pasado casi cuatro horas y todavía no tenían noticias de la castaña lo único que sabían es le estaban haciendo una intervención de urgencia.

-Quinn- dijo su hermana delicadamente abrazándola por la cintura y colocándose a su lado –Deberías sentarte un rato llevas casi cuatro horas aquí de pie parada- dijo preocupada Frannie.

-Estoy bien- dijo secamente con la voz entre cortada.

Respiro hondo y miro triste a su hermana veía que tenía cansancio aunque no sabía si era por su embarazo o por haber tenido que levantarse de la cama para venir al hospital–Deberías irte a casa y descansar- dijo acariciando la tripa de Siete meses de su hermana –Y deberías llevarte a los señores Berry han hecho un viaje largo y necesitan descansar- dijo volviendo mirar por las ventanitas de las puertas, no sin antes echar un vistazo a los padres de Rachel que se les veía destrozados.

Frannie ante la actitud de su hermana pequeña no quiso discutir –se pondrá bien, Rachel es fuerte, te quiero pequeña- dijo Frannie dándole un beso en la cabeza a su hermana.

Quinn se quedó mirando fijamente a esas odiosas puertas con dos ventanitas pequeñas que daban a un largo pasillo blanco y al fondo estaba la puerta del quirófano en el que se encontraba Rachel siendo atendida lo único que veía de vez en cuando era la salida o entrada de algún que otro médico pero nada más. Nadie le decía nada.

Ella lo único que podía pensar era en Rachel lo culpable que se sentía por todas aquellas estúpidas discusiones por tonterías, solo podía pensar en cada minuto que había pasado con ella, cada minuto que se habían besado, acariciando, cada vez que habían hecho el amor.

Lo único que podía asegurar que si alguien le daba a elegir entre su vida y la de Rachel no tendría que pensarlo dos veces para ofrecerse a sí misma. Se lamentaba de no haber llegado a ser lo suficientemente rápida como para haber llegado a apartar a Rachel de ese estúpido coche.

Durante unos segundos sintió como todo a su alrededor se quedaba en silencio provocándole un leve escalofrío, el murmullo de sus amigos desapareció, era un silencio que le provocaba dolor de cabeza, pero tras ese leve tiempo ese silencio se acabó con una risa.

Una risa que le hizo reír y llorar a la vez, no lo podía estaba oyendo la risa de Rachel desde el quirófano pero tenía una risa tan peculiar que jamás la confundiría. Rachel estaba bien estaba o por lo menos esa risa se lo estaba afirmando.

En ese momento por la ventanita que miraba vio al fondo que de la puerta del quirófano salió el cirujano que había operado a Rachel y le lanzaba una patada a la papelera furiosa y una enfermera trataba de tranquilizarse.

La rubia no podía entender que sucedía la risa de Rachel era cada vez más lejana y lo que veía no le gustaba para nada.

-Cariño- se oyó la voz de Rachel a lo lejos.

-No por favor, Rachel- fue un susurro inaudible.

-Cariño- volvió a oírse la voz de Rachel.

-No, No, No Rachel- grito la rubia entrando corriendo por las puertas que tenía prohibidas, rápidamente la enfermera y el cirujano le agarraron y le empezaron a decir que se marchara pero Quinn hacía fuerza contra ello solo quería entrar al quirófano y ver a Rachel no podía estar muerta.

-Rachel, cariño soy yo, perdóname por favor, por favor Rachel- gritaba la chica con lágrimas en sus ojos haciendo que Rachel saliera.

-NO RACHEL TE ORDENO AHORA MISMO QUE SALGAS AQUÍ CONMIGO, NO PUEDES IRTE NO PUEDES DEJARME… NO ME PROMETISTE QUE JAMÁS ME DEJARIAS… RACHEL CUMPLE TU MALDITA PROMESA, AHORA MISMO RACHEL SAL YAAAAAAAAAA!- gritaba la rubia a pleno pulmón haciendo fuerza encontrar de la enfermera y del cirujano.

En ese momento Rachel apareció con su pijama de Quirófano frente a Quinn de la mano de Finn.

-Rachel no por favor no puedes marcharte no me puedes dejar- lloraba la rubia ante Rachel dejándose caer de rodillas. El médico y la enfermera habían desaparecido pero no fue consciente.

-Quinn…- dijo Rachel con una enorme sonrisa.

Le interrumpió la rubia -No por favor no me dejes te amo te necesito en mi vida por favor no hare lo que quieres por favor- suplicaba la rubia a lagrima viva.

-Cariño despiértate- dijo Rachel suavemente sin perder la sonrisa. Ante la mira de confusión de la rubia siguió hablando –Jamás te dejaría, despierta mi vida- sin más le beso los labios ambas cerraron los ojos.

Al abrirlos Quinn se encontraba en la habitación de Rachel y la castaña estaba mirándola con una enorme sonrisa.

-Cariño solo ha sido una pesadilla- le acariciaba la mejilla Rachel limpiándole las lágrimas que le caían.

-Solo ha sido una maldita pesadilla- dijo abrazando y besando a Rachel por todos lados. -gracias- dijo rápidamente Quinn.

-¿Gracias? ¿Por qué?- dijo Rachel confusa.

-Por cumplir tu promesa y no dejarme nunca- dijo besándole los labios con pasión.