NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.

30. La charla

Aquél día, Terrence Graham se levantó temprano, se bañó, tomó un té negro en el desayuno mientras hojeaba con interés dos guiones que su agente le había hecho llegar un día antes. Justo cuando empezaba a interesarse en uno, se sintió observado, levantó la vista para encontrarse con una mirada azúl y la dulce sonrisa de la mujer con quien compartía su vida.

No estaban casados. Ella, constantemente en cama a causa de su deteriorada salud, anhelaba una boda de cuentos de hadas, una boda en la cual, entrase caminando rumbo a su príncipe azúl, uno que la amara al punto de idolatrarla. Terry, distaba mucho de ser un príncipe, y distaba aún más de idolatrarla, aunque reconocía que era un caballero. Con ella, al contrario del resto de los mortales, siempre se mostraba amable, lo que algo bueno debía significar, o tal vez era que había aprendido a manejar su irascible carácter, aunque debiera recurrir en ocasiones al chantaje, la combinación de algunas lágrimas y la frase ideal, funcionaba perfecto, él no se atrevía siquiera a levantarle la voz. Al principio, había sido muy difícil entenderlo, había tomado acciones drásticas, como desechar el medicamento a escondidas por el retrete y llevar a cabo una dieta estricta, para obtener su atención. Había padecido una fuerte infección y dolores terribles, pero había valido la pena, poco a poco la había dejado entrar a su mundo; solo con ella había compartido su deseo de probar en el cine, y su gran anhelo de regresar al teatro como una estrella para elegir sus papeles con libertad y teniendo la confianza de los directores, de que no cometería nuevamente el error de abandonarlo todo. Solo a ella le había confirmado que su madre era la talentosísima actriz Eleanor Baker. La decisión de cambiar su nombre para consagrar su carrera como un hombre nuevo y sin vicios. Solo ella lo había visto llorar con desesperación aquel día cuando Candy lo dejó en el hospital, cuando él aseguró haberse decidido por ella, cuando le dijo que no volvería a verla y sin embargo, a pesar de evidentemente tratar de controlarse, no conseguía frenar el torrente de lágrimas que derramaba por su exnovia, mientras le pedía perdón por no poder calmarse. Candy. Un nombre que la atormentaba cada día de su vida, vida que para colmo de su desgracia, le debía. Ironías de la vida. Él jamás la había mirado con el brillo que solo ese maldito nombre le había inspirado. Nunca le había dedicado una sonrisa tan expresiva como las que leer sus cartas le provocaba. Terry jamás había vuelto a mencionar su nombre, pero había tantas cosas que se la recordaban, que poco a poco había ido descifrando algunas: los dulces de mantequilla que siempre llevaba consigo y que de vez en vez aventaba hacia arriba para atraparlos con la boca, riendo sin motivo; su negativa rotunda a asistir al zoológico con ella, alegando que no le gustaban los animales, y sin embargo, lo recomendaba visitar a cuantas personas podía, extrañamente, el negarse a vestir por completo de blanco… Además de todo, también había aprendido a reconocer las cosas que lo apaciguaban cuando estaba estresado, y que seguramente nadie más conocía, como leer sentado en la rama de un árbol en Central Park, o tocar la armónica para apaciguar la ansiedad por una copa. Lo mejor y más importante: la había llevado a vivir con él a pesar de la oposición de su madre, quien accedió porque Terry le aseguró conseguiría mejor atención médica, en realidad, no era algo que necesitara, pero debía demostrarle cierta mejoría para que él supiera que sus esfuerzos valían la pena.

-¡Susy! ¿Desayunarás en la mesa? ¡Vaya, qué sorpresa! Debes sentirte muy bien –exclamó el actor agradeciendo a la enfermera y empujando la silla de ruedas él mismo

-Buen día Terry. Tal vez sea el clima que me ha sentado muy bien, pero estoy muy animada. He pensado que tal vez hoy podríamos salir a cenar ¿Qué te parece?

El inglés la miró aún más sorprendido, la pobre chica siempre estaba en cama o sintiéndose muy mal, y justo hoy repentinamente se sentía bien. Resultaba una coincidencia extraña…

-Hoy tengo el compromiso con Karen ¿Recuerdas? Ya te lo había mencionado –afirmó pero casi enseguida se arrepintió al ver la mirada desolada de la ojiazúl –podrías acompañarme si gustas

Susana sonrió triunfante, su intención había sido que él desistiera de ir con la pelirroja, pero su propuesta era mucho mejor, podría constatar el tipo de convivencia que llevaban y marcar su territorio.

-¿De verdad? Pero ¿A Karen no le molestará? Creo que nunca le he caído bien- comentó lastimosamente

-No digas tonterías. Además no seremos solo nosotros, estará su primo con un par de amigos, o su jefe, creo…

-Entonces ¿Cómo debo vestirme?

-Será algo informal, pero si estás tan animada, podrías salir de compras- sugirió indiferente

El actor pasó el día ocupándose de diversos pendientes y recordando con satisfacción la animosidad de Susana, después de todo, había resultado buena idea llevarla con él. "Como si hubiera habido otra opción" pensó reprochándose a sí mismo de inmediato por su egoísmo. La chica trataba de ser una buena amiga, de escucharlo, de entenderlo. Quizá se hubiera casado con ella sin arriesgarla a murmuraciones, si su salud no hubiera estado tan resquebrajada. O quizás era un pretexto para justificar el rechazo a sentirse atado permanentemente, aunque "¿Acaso no lo estaba?" La quería, sí claro que la quería; le gustaba, confiaba en ella, pero no la amaba. En un principio creyó que la soledad y el alcohol era lo que le había impulsado a buscar la cálida compañía de aquella actriz mayor en Rockstown; cuando regresó con Susana, se justificó a sí mismo del desliz con la enfermera que cuidaba de ella, por la fijación con aquél uniforme blanco, luego fue cada vez más sencillo cumplir las fantasías de algunas fans; pero cuando vió a Candy nuevamente en Central Park, y supo con seguridad que ella había seguido con su vida, se prometió a sí mismo intentar ser feliz. Fue entonces cuando Eleanor partió a Los Ángeles y lo instó a seguirla, no creyó que conseguiría trabajo tan rápido y que los verdes ojos de la bellísima protagonista lo cautivarían de manera casi obsesiva, mucho menos imaginó que la chica tuviera una mentalidad tan liberal como para buscarlo "sin ataduras, y sin pretensiones". A su manera, era feliz, finalmente había hecho las paces consigo mismo. ¿Cómo afectaría el curso de su vida la recuperación de Susana? ¿Deberían casarse? ¿Sentiría culpabilidad por buscar la compañía de otras mujeres? En público la respetaba, nadie tenía razones para especular sobre su intimidad, pasara lo que pasara, las cosas no tenían porqué cambiar. ¡Cómo anhelaba un trago! Pero no cedería, no iba a arriesgarse por nada del mundo.

Cuando llegó al departamento de Karen se sorprendió gratamente al encontrarse con que ahí se hallaba su gran amigo, Albert. La velada seguro sería perfecta si no hubiera sido porqué el imbécil de Leagan se encontraba ahí, y peor, porque era nada menos que el motivo de los desvelos de su amiga ¿Qué demonios pasaba por su cabeza? Tendría que hablar seriamente con ella y hacerla partícipe de lo imbécil que el tipo era. Esta noche no, tampoco iba a expresar su sentir frente a los invitados de la chica, pero ya lo escucharía.

Se llevó otra grata sorpresa en el transcurso de la cena, pues Karen regularmente quien era bastante caprichosa y obstinada, había demostrado ser una excelente anfitriona, quizá por la ayuda de su primo, además de portarse muy amable con Susy. Charló amenamente con Albert, gracias a quien pudo relajar su actitud tradicionalmente engreída; "George y James resultaron ser bastante agradables y hasta el idiota de Neal parecía portarse como gente decente, quizá en verdad se hallaba interesado en Karen". La velada se fue tornando cada vez más agradable, incluso con algunas bromas acerca de la identidad tanto tiempo oculta de Albert. Entonces sucedió.

El actor había planeado preguntarle discretamente a su amigo, antes de marcharse, por la pecosa, pero a Leagan se le ocurrió mencionarla.

" Susana me miró expectante al escuchar su nombre, Karen resolvió su duda. Sí, se trataba de la misma Candy por la que tanto me vió llorar, a la que añoré tanto al punto de perderme, al amor de mi vida. Nervioso, dí un trago a la copa de agua, al tiempo que aprovechaba para ocultar mi expresión, fue entonces, cuando mi corazón se detuvo…

-Y la flamante novia de William Albert Andry-

Escuché decir al primo de Karen. Seguí bebiendo agua solo por hacer algo. Sentí todas las miradas puestas sobre mí, pero debía haber sido mi imaginación, nadie, aparte de él y Susana, conocía nuestra historia. ¿Había escuchado bien? ¡Albert! ¡Candy amaba a otro! ¡Ella continuó con su vida! ¡Candy amaba a mi amigo Albert! ¡El mismo sujeto que se encontraba frente a mí! Candy, mi Candy ya no lo es más. Mi respiración se agitaba. Transpiraba. ¿Albert? ¿En serio? ¡Quería romper todo, aventar la copa y partirle la cara! ¡Maldito Albert! ¡Seguro se aprovechó de ella, de su situación! Por Dios, mi corazón iba a salirse de mi cuerpo, latía ahora tan fuerte que dolía. ¡A quién quiero engañar, es un buen tipo! ¡Albert es jodidamente un maldito buen tipo! Continué escondiéndome tras la copa, ensayando mi reacción. La gran actuación de mi vida. Me serví más agua mientras escuchaba la tipluda voz de Susana ¿Cómo podía haber sido actriz con esa voz?

-¡Qué maravilla! Yo también la conozco –afirmó como si hubieran sido grandes amigas- William, salúdela de NUESTRA parte

-¿En serio la conoces, Susy? –preguntó extrañada Karen -¿Cómo?

-Pues… En Nueva York –contestó sin dar más detalles- por cierto, le escribí para saber cómo había llegado del viaje, pero seguro no recibió mi carta…

No escuché más. Bajé la copa y la miré seguramente sin ocultar mi ira. ¿Para qué demonios le escribió? ¡Esta mujer estaba loca o qué! Pero lo que siguió a continuación me dejó en shock, un imperturbable señor Andry contestó:

-Tal vez sí la recibió. Sucede que cuando regresó de ese viaje, ella estuvo a punto de morir. Al parecer realizó una caminata en plena nevada y padeció neumonía. Incluso en el tren se quedó inconsciente, afortunadamente hallaron una invitación con su nombre entre sus pertenencias y avisaron a la familia.

¿Había molestia en su voz? Me atreví a verlo olvidando por un momento mi furia, para encontrarme una mirada de reproche. ¡Había sido mi culpa! La dejé partir sola en una ciudad extraña, ni siquiera la llevé a la estación. ¡Me preocupé solo por lo que yo sentía! ¡Qué imbécil! Ella me pidió que no la llevara, pero ¿Desde cuándo la obedecía sin chistar? Me sentí fatal. Y cada vez empeoraba, mi traicionera mente empezó a jugar conmigo con los recuerdos de aquél horrible día, casi estoy seguro que hubiera empezado a llorar delante de todos si no fuera porque Karen rompió el incómodo momento haciendo que todos estallaran en risas

-¡Oh, por Dios! ¡Esa chica siempre es tan impredecible! Recuerdo que cuando la conocí, bueno me apena reconocerlo pero digamos que fui una paciente un tanto… Difícil y ella intentó escapar por la ventana ¡Colgándose por una cuerda!

-¡Oh, esa es Candy! No voy a dar detalles porque son demasiado humillantes, pero de mí huyó ¡Lanzándose a un acantilado!- dijo Neal, algo terrible debió haber hecho, porque Albert volteó a verlo de manera tan fría, que le hizo bajar la mirada, notablemente avergonzado.

-Candy es una persona maravillosa, desde niña era aguerrida pero haciéndole honor a su nombre, muy dulce, siempre anteponiendo el bienestar de los demás al suyo propio –Irrumpió George, quien aparentemente la conocía muy bien a ella y a Albert, pues eligió las palabras que cambiaron su actitud como magia, y lo reconozco, haciéndome sonreír como un tonto- esa mirada suya, es capaz de convencerme de casi cualquier cosa

-¡Qué bien que te logre convencer con miradas, George! Porque sus golpes resultan aún más poderosos- dijo Neal intentando romper la barrera que había interpuesto entre él y Albert. Recordé cómo mi chica ruda se había defendido en el san Pablo del acoso de él y sus despreciables amigos

-¿Te golpeaba mucho Neal? –pregunté burlón, y cínicamente me contestó

-¡No te imaginas! Desde los 12 años. Pero no me refería a eso. Una vez me ayudó durante un… Asalto que sufrí. Ella noqueó a tres tipos

-¡No! –gritó Karen jubilosa- ¡Candy es mi ídola! Así que William, ¿La conoces desde que ella tenía 12 años? ¡Es toda una vida!

Recordé que la misma Candy me había contado que así era, que Albert la había salvado de una cascada, pero él lo negó

-No, la conozco desde que yo tenía 12 años, ella tenía solo 6. La búsqueda de nuestro destino nos separó varias veces, pero la vida, siempre se empeñó en unirnos, en salvarnos mutuamente…

¡La amaba! El hombre que estaba frente a mí, realmente la amaba. Pude verlo tan claro en su mirada, en su semblante entero, que en ese momento supe que ella nunca volvería a estar en mi vida.

-Bueno, basta de hablar de Candy–irrumpió Susana con ¿Enojo?- William debe extrañar tanto a SU NOVIA que le debe resultar doloroso hablar tanto de ella

-Por supuesto que no, Candy siempre será mi motivo de felicidad –respondió él, dejándola perpleja. De antemano sabía que Susana no sería el mío, y seguramente yo no sería el de ella, aunque sonara cruel… Creo que ese ha sido un instante en que por primera vez nos compenetramos al punto de pensar lo mismo. No era que no estuviéramos hechos el uno para el otro, es que no estábamos enamorados el uno del otro…"

El resto de la velada, el actor permaneció meditabundo, sopesando sus opciones. Tenía junto a sí, la verdad. Estaba atado a una mujer que no amaba, ¿Qué le aguardaba el futuro con una vida así?

Cuando llegó el momento de despedirse, Albert se ofreció a ayudar a Terry con la silla de Susana. El actor alegó haber olvidado sus llaves y volvió un poco sobre sus pasos para alcanzar a solas al rubio, quien lo aguardaba al pie de la escalera

-¡Albert! ¿Qué haces aquí?

-Te esperaba, creí que tal vez querrías charlar conmigo –afirmó preparado para todo

-Solo cuídala. Sé que no luché por ella y aunque lo dudes, sé que tú la harás feliz…- dijo con resignación.

-Gracias Terry. Espero que algún día los tres nos riamos de esto.

-"Uno haría cualquier cosa por una mujer que ha amado, excepto volver enamorase de ella" –contestó significativamente

- ¿Wilde? –dijo el rubio, más afirmando que preguntando

-Sí Albert, Oscar Wilde. – respondió el chico sonriendo de lado al tiempo que estrechaba su mano

En el camino a su casa, Susana afirmó categórica

-Terry, creo que me iré una temporada con mi madre. Creo que le dará gusto saber que me recupero un poco. Tú y yo estamos algo confundidos y un tiempo alejados nos hará bien

-¡Susy!

-No intentes disuadirme por favor, Terry; cuando tú partiste solo, yo no te detuve, al contrario, te esperé con los brazos abiertos. Concédeme esto, partiré mañana mismo

CCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCCC

¡501 reviews! ¡Estoy loca de emoción! ¡Jamás imaginé tener siquiera alguno, que a alguien le gustara mi historia y menos que alguien la pusiera en sus favoritos! Sé que hay en ff historias de gran calidad con menor número de comentarios, eso hace más significativo para mí su gran apoyo. Espero que mis lectores anónimos, se animen un día a dejarme la huella de su paso por aquí. ¡Muchísimas gracias a todas y a todos! ¡Los quiero muchísimo!

Aclaración: la parte que está entre comillas, corresponde toda al pensamiento de Terry, espero se entienda :P Ya saben que acepto todo tipo de propuestas y tomatazos

Elisa: Review 500! ¡Gracias preciosa! Lamento decirte que el songfic que subiré será hasta abril, porque ahorita ando medio loca, juro que estoy haciendo todo lo posible por cumplir con los capítulos de este fic, pero el tiempo se me va y cuando me doy cuenta, sigo a medio capítulo

Stear's Girl: Pues ¿cómo ves a Susana? ¿Cumplió las expectativas? Y efectivamente, la idea es que los Leagan sigan cometiendo "travesuras" pero ahora con la gente adecuada, abrazos amiga hermosa

Laila: ¡Gracias por regresar! Me da tanto gusto tenerte de vuelta, tú que has estado desde el principio conmigo, extrañaba tus reviews!

Blackcat2010: Debe haber final feliz, y si Candy no se aplica, yo también me ofrezco a dárselo a mi güero jajaja. Sé que algunas estaban preocupadas por la reacción violenta del terrible, pero pues pobre chicuelo, suficiente tener que soportar a mi chantajista Susana, como para hacerle soportar la guamiza de Albert (porque obviamente él se la iba a propinar jejeje)

Jexusmed: no tengas envidia jajaja Gracias por todo, todo

Sara : De verdad estoy tratando de ponerme las pilas, yo sé que el acuerdo era de dos por semana, pero en serio que a veces se me pasan los días y entre una cosa y otra no puedo terminar, lo lamento muchísimo, me voy a aplicar más, lo prometo. Respecto a Albert ¿Qué te pareció, le aventó sus indirectas a Territo a Susy, y lo mejor, el actorcito, se dio cuenta de que no era rival. Bueno, pues separé a los güeros, pero todo tiene su razón, y una de ellas, era justo este capítulo, verás que esta separación es más cortito

Nerckka: La que quiere poner nervioso al príncipe soy yo, pero el condenado no se deja, alega fidelidad. Me alegra de sobre manera, que te guste la historia de mis Leagan, intenté hacer algo un poquitín distinto y no sabes la satisfacción de que estén siendo aceptados. Tampoco es que hayan cambiado de repente, creo que hay una evolución, espero se note. Respecto a Terry, bueno la verdad es que sí me parece que desentonan, porque no están enamorados, pero espero que ellos mismos se den cuenta

Ran1982: Te me desapareces, mujer. Pero que bueno que ya estás aquí. Mmm, spa con Albert, no suena mal, yo también quiero! Respecto a Terry ¿Cómo crees que le voy a permitir tocar a mi rubio adorado? Eso tal vez hubiese sido de chavito, pero aunque sea difícil de creer, también el chicuelo debía crecer algún día

Verito: Bueno, pues todos vemos a un Terry atado a Susana, pero ella en su egoísmo, también se ató a él. Creo que fue un acto arrebatado e inmaduro, y ella sola pagó con creces por sus errores, porque debe ser muy triste que alguien permanezca a tu lado por obligación

Magnolia: Gracias, me causa tanta emoción que los cambios les gusten y sean aceptados, que tengo ganas hasta de llorar

Florcita: Nooo, jamás de los jamases alguien podría tocarle un pelo a mi adorado, al menos en este fic jajaja. Suficientes magullones le ha dado la vida para que llegue yo y le sorraje guamazos, en todo caso, él los tiraría

Berta: Absolutamente de acuerdo contigo respecto a Susana, por favor, dime qué te pareció?

Gatita Andrew: Gracias hermosa, solo te aclaro, que las bolas se las tuve que sobar yo, es que mi güero andaba taaaan tenso jajaja.

MiluxD : Peque, tú siempre apoyando, abrazos

Amigocha: Pues debía suceder tarde o temprano. Ya supo Territo un poco de lo seguramente sufrió Candy al saberlo con otra

Yuukychan: Ya supiste, mi mente rebuscada no me permitió agredir a mi amado, va en contra de mi corazón albertfan

Chiquita Andrew: Pero si eres muy buena! Tu fic es una ternura de historia, nunca dudes de tu talento, abrazos

CandyFan72 : Opina de Susana porfavor, ¿te gustó? O me quedé corta? Sé que es un personaje muy odiado, sí cae mal pero tampoco es que sea una asesina serial, no pude auantar las ganas de ponerle de mi cosecha a su personalidad

Clau Ardley : Desgréñate a Susy cuanto quieras, pero a mi güero nadie me lo toca (al menos, no en este fic) y eso incluye al terrible. Yo creo que me compadecí del actor, porque si inciaba algo, mi güero hubiera sido quien le propinara una guamiza, pero pobre Territo, ya iba a ser ensañarme con él

Eva Mara Hernndez : Créeme que hago todo lo posible, pero a veces la vida real me supera… Aún así, gracias por seguir aquí, prometo ponerme las pilas lo más posible

Lady Lyuva Sol: Descansa mi alma al confirmar que el cambio de los Leagan está siendo aceptado, muchas gracias Lady