NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO.

31. Hay una forma…

"Hay una forma de que me hagas feliz amor mío: Muérete" Jaime Sabines

Al llegar a la casa compartida, la pareja Marlow-Graham iba perdida cada quien es sus propias cavilaciones. A Terry, por un lado le consternaba que Susana quería viajar sola con su enfermera, y por otro, no podía sacar de su cabeza los sucesos de la noche.

-Terry ¿No dices nada? Llevas callado todo el camino ¿Te sucede algo? – preguntó la chica con fingida inocencia mientras él exhalaba con fuerza

-No Susy ¿Qué iba a sucederme? Estoy preocupado por tu intempestivo viaje, es todo. Espero recapacites.

-Terry, entiéndeme ¡Extraño tanto a mi madre! –exclamó lastimosa

-No debes arriesgar tu salud por un tonto capricho. Si no hay más remedio, dile que venga a pasar unos días para acá. Apenas vas mejorando y ya quieres largarte

-¡Terry! No me hables así por favor. Es que paso tanto tiempo sola, que…

-¡No estás sola! Hay una enfermera y una persona de servicio. Por lo que me has contado, carecías de dama de compañía, así que no sé porque te sientes así. Ya te dije que puedes llamar a Karen, esta noche parecían llevarse bastante bien –dijo sin poder evitar la ironía

-¡Contigo no se puede! Pero tienes razón, quizá lo mejor sería que mi madre viniera…- dijo como sopesándolo

-Piénsalo –dijo secamente- vamos, te llevaré a la cama. Debo revisar algunos pendientes

Antes de quedarse dormida, Susana repasaba su plan. Era una excelente idea que su mamá llegara por una temporada, nadie mejor que ella para ayudarla a presionar un poco a Terry. Ya era hora de reafirmar el compromiso, su mejoría notable, borraba cualquier impedimento ya. Además, quería que su madre y mejor amiga estuviera presente, sería una manera que resarcirle un poco el sufrimiento que había padecido por causa del accidente y de ver sus sueños de fama y riqueza, perdidos. Terry no la había querido llevar a vivir con ellos, alegando que la señora necesitaba recuperar su propia vida y podía confiarle el cuidado de su hija a él. Pero ella la necesitaba a su lado, el pensar con la cabeza fría no era su fuerte, pero de su madre sí. Esa noche, Susana se dio cuenta del amor que William le profesaba a Candy, y supo que su matrimonio, era inminente. No podía permitirse el arriesgar el amor de Terrence. O arriesgar su compañía. No podía creer que se había comportado tan civilizadamente al compartir la mesa con el actual novio de Candy, quizá él fraguaba el plan de abandonarla a su suerte e ir a buscarla, quizá Terry se había comportado indiferente para guardar las apariencias y en un momento de locura, buscar la forma de fugarse con ella. Cientos de ideas similares, atormentaban a la exactriz en el viaje de regreso, cuando tomó la resolución más pertinente. Debía casarse con Terry lo más pronto posible, y ahí, en su cama, confirmaba que ella era la mejor opción para Terrence, lo conocía bien, tan bien que ahora, su madre estaría con ella para asegurar su porvenir…

Esa noche, el actor se encerró en la pequeña estancia que hacía de biblioteca a fumar un cigarrillo tras otro. Estaba sorprendido de sí mismo, por momentos había creído no poder controlarse, pero ¿Qué caso tenía reclamar algo que no era suyo? Quizá nunca lo había sido en realidad. Pensar de esta forma lo entristecía de sobremanera. Con Candy había sido él mismo por primera vez en su vida, y ella no lo había juzgado, al contrario, se había convertido en su amiga, se había enamorado de él a pesar de sus defectos y de no haber sido tan bueno con ella como lo merecía, pero en esa entonces era solo un adolescente celoso e inseguro, al que una jovencita le había otorgado su cariño sin reparos. Ahora era un hombre adulto, entre más lo pensaba, más lejanos parecían los aquellos tiempos en los que corrían juntos escondiéndose por el colegio. Cómo deseaba que las cosas hubiesen sido distintas. Si estuvieran juntos, ahora ella podría gozar de todo lo que él podía ofrecerle, estabilidad económica, un hogar sólido, madurez… Amor. Cosas que por cierto, con excepción de la última, gozaba Susana.

Susana… Otra mujer que se había enamorado de él sin reparos. ¿Porqué? Ni él mismo lo entendía. Al menos a Candy le había demostrado que le importaba, quizá no de la mejor manera, pero lo había intentado; en cambio Susy, ni siquiera lo conocía cuando le declaró su amor. ¿Qué había hecho mal? ¿Cómo había terminado en su actual situación? Nunca le puso un alto, quizá en el fondo se sentía halagado de que una chica tan bella estuviera atraída hacia él, jamás imaginó hasta donde iba a ser capaz de arriesgarse. Ella había perdido tantas cosas en el camino, una pierna significaba tanto en la vida de una prometedora actriz. Había perdido su independencia, su empleo, su futuro. ¿Él? Solo había perdido el amor de una mujer… Una mujer a la que nunca le regaló flores, a la que varias veces le alzó la voz, e incluso a la que alguna vez golpeó a causa de celos. Celos por cierto, de un muerto ¡Que irracional sonaba a la distancia! Pero nada de eso importaba ya. Susana era quien recibía sus flores, costumbre que había iniciado hacía tanto… Susana era quien lo hacía modular su voz para no levantarla, era quien lo chantajeaba con lágrimas para no hacerlo perder la paciencia. La había descubierto casi desde el principio, no era nada tonto, pero estaba cansado para replicar. Con ella siempre estaba cansado. Quizá estaba cansado de ella. ¡Egoísta! Se repetía incesante, después de todo, a ella le debía la vida.

La opresión en el pecho fue disminuyendo con el pasar de las horas. Los recuerdos seguían invadiendo su mente. Se había prometido no llorar por ella, lo cumplió a cabalidad. Pensó en Albert y en lo que ese hombre significaba para él. En las horas que Candy se había dedicado a hablar sobre él, en las incontables cartas donde le contaba su día a día en la época cuando vivía con él. Se permitió pensar mal de aquélla época pero al instante desechó sus injurias. La verdad, es que Albert era un hombre decente. No quiso ahondar en sus cualidades, pero reconoció que era el mejor prospecto que jamás hubiera pensado para la pecosa. Imaginó el futuro que tendría con un hombre millonario pero nada presuntuoso como los tantos burgueses que había conocido en Londres. La pensó trepando aquél enorme árbol en su famosa colina de Pony seguida por sus pequeños hijos colgándose cual monos y escandalizando a la alta sociedad en Chicago pero apoyada por el poderoso señor Andry e incluso lo imaginó a él haciéndola de Tarzán para seguirla, y por primera vez en lo que iba de la noche, sonrió. Definitivamente esos dos iban a ser muy felices juntos, seguro incluso, que ya lo eran. Poco a poco iba dándose cuenta que lo que en verdad le molestaba tanto quizá no era que ese par fueran novios, quizá en el fondo, a pesar de lo inesperado, hasta se alegraba. Ella estaba cumpliendo su promesa, pero ¿y él ? ¿Qué había sucedido con su parte de la promesa? ¿Era feliz? Tenía talento, éxito, fama y una mujer que lo amaba, pero ¿Era realmente feliz? ¿Qué le faltaba? ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Porqué a pesar de sus logros, se sentía tan infeliz?

Aquella noche, resultó catártica para el actor. Algo dentro de él despertó. Algo que había estado dormido hacía mucho. Recordó entonces lo que sentía cuando estaba con Candy: libertad. Cuando la conoció, se sentía tan reprimido por el duque, casi al punto de la asfixia, y como adolescente que era, la manera más viable de hacerle notar su sentir, era rebelándose contra todo lo establecido, aunque en ocasiones le saliera el tiro por la culata, actuaba contra lo que se esperaba de él. Pero cuando estaba con ella, todo el rencor almacenado en su corazón, era sobrepasado por la alegría que la pecosa le proporcionaba y en esos momentos se sentía libre… Y feliz. ¿Cómo hacer para recuperar aquella sensación? ¿Cómo?

Ahora que Candy se encontraba en N.Y. terminando su diplomado, se carteaba con Albert más que nunca, cada día aprendía más de él, de su vida y su pasado, ese que tan intrigante le había parecido en aquella época cuando justamente había perdido la memoria. Todos los días compraba el periódico con la esperanza de verlo ahí; tan joven, empresario audaz , millonario y sumamente poderoso, era material de lujo para los reporteros. Simplemente adoraba cuando salía publicada alguna foto suya ¡Lo extrañaba demasiado! No se sorprendió cuando lo vio en una foto con James y Neal anunciando el famoso proyecto del nuevo hotel. Su respaldo, ante la prensa, era sinónimo de éxito, por supuesto, una jugosa invitación a nuevos inversionistas. Sin embargo se sorprendió de sobremanera la ocasión cuando en el diario apareció una foto de Albert en un lujoso restaurante acompañado de, según el pie de foto, "dos hermosas actrices para dos galantes caballeros" la chica, casi al borde del colapso, observó detalladamente la foto; sí, era él, no había duda, pero ¿Quiénes eran esas actrices y qué rayos hacían con él? Karen, una de ellas era indudablemente Karen, seguro que Neal o James iban con ellos. Su desbocado corazón, luchaba por tranquilizarse, y la otra, sonriente mujer era nada menos que ¡Susana! Observó con atención y descubrió que Terrence era quien completaba el grupo ¡Odiaba cuando relacionaban a Albert con otras mujeres! A "su" Albert. Lo único bueno que podía concluir con la imagen es que con seguridad él no estaba interesado en ninguna de ellas. Susana se veía feliz, la había visto en diversas fotografías de los diarios y siempre se le veía sonriente, le causaba verdadera alegría verla así en compañía de Terrence, la rubia en la nobleza de su corazón, hubiese querido que todas las parejas que conocía, fueran tan felices como ella y Bert. Por ello, se sintió terriblemente mal cuando había recibió una carta suplicante de Annie, donde le pedía que abogara por ella, contándole que la tía abuela, se oponía terminantemente a su matrimonio con Archie, sin importarle un rábano que se convirtiera en la comidilla de la sociedad, en la burla a sus padres, bueno ni siquiera parecía tomar en cuenta la opinión del mismo Archie. Annie explicaba en su misiva, que la tía abuela alegaba ante todos, la mala situación económica de su padre, situación de la que por cierto, empezaba a reponerse; sin embargo, la verdad era otra, una tan grave que no podía arriesgarse a contarla por carta, pero bastaba con decir que la señora Elroy, los había descubierto en una situación comprometedora. Hasta donde la rubia recordaba, todo marchaba bien en el viaje de regreso, entonces ¿Qué rayos había sucedido? Sin comprender nada, trató de recordar…

Cuando viajaba en el tren rumbo a Chicago, ella y Annie charlaron íntimamente sobre sus experiencias en Florida. Archie hacía compañía a la tía abuela y a Pouppé, a quien Annie se encargaría de llevar al Hogar de Pony, los niños se encargarían de que la zorrillo, no se sintiera sola; mientras ellas habían aprovechado para tomar un té y compartir algunas anécdotas. En ese momento, la rubia supo que Annie no se había atrevido a dar un paso más atrevido con Archie a pesar de haber pasado una noche juntos. La abuela Marta los había dejado solos y había empezado a charlar inocentemente acerca de los famosos libros que Candy les había prestado. La enfermera, no solo les había proporcionado textos de anatomía donde quedaba más que claro como consumar el acto sexual, además de la explicación detallada de algunos métodos anticonceptivos que iban desde el tradicional ritmo, hasta el novedoso uso del condón; añadiendo la recomendación de evitar métodos no efectivos, como tés, fluidos animales, oración y ciertos alimentos; también les había facilitado algunos libros que Paty había agregado al acervo, textos de ligero corte erótico, pero prohibidos para las mujeres; cosa que por cierto, a Paty, con sus ideales feministas y orgullosa del recién logrado derecho al voto, no le importaba, y aparentemente a sus amigas tampoco, pues los habían leído con avidez. Annie le había leído a Archie y ante su insistencia, terminó por prestarle el material. El chico se percató de su error al intentar inútilmente, quitarse de la cabeza ciertos pasajes algo explícitos, muy a su pesar, no podía conseguirlo, al contrario, bajo el atosigante calor de la Florida, y los trajes de baño ceñidos y escandalosamente provocativos, que veía con disimulo todo el tiempo, no le ayudaban en nada.

Aquella noche en Miami, cuando Annie padecía dolor de cabeza, Archie la cuidó con paciencia, la mimó y terminó por sentarse a su lado en la cama colocándole compresas de agua fría en la frente, pues según Candy, era una simple insolación. Cuando la chica se había sentido mejor, agradeció a su novio las atenciones y le brindó un abrazo. Un gesto inocente de la mujer que amaba, un camisón demasiado delgado y el tenue rubor de sus mejillas, fue el suficiente incentivo que requería para dejarse llevar por la pasión contenida, y empezar a besarla con el frenesí que jamás había permitido mostrar, después de todo, Archibald Cornwell, era un caballero, algo que en ese preciso momento, quería olvidar. Pese a todos sus instintos, Annie, en contraparte, no olvidaba quien era y lo que se esperaba de ella. La voz de su madre parecía retumbar en sus oídos "Todos los hombres quieren lo mismo, y si lo consiguen, no habrá boda para esa mujerzuela" ¡No! ¡Ella no podía arriesgarse! Así que con todo su esfuerzo, y aunque su novio despertaba en ella con esos apasionados besos, sensaciones casi febriles y una especie de hormigueo delicioso en todo su cuerpo, lo instó a parar. Esa noche sin embargo, hablaron de sus más íntimos anhelos, se compenetraron de una manera casi espiritual, incluso el alba les había llegado casi sin darse cuenta. O al menos, eso era lo que la pelinegra le había contado a Candy. Entonces ¿Cuál conducta inapropiada? ¿A qué se refería? Y ¿Qué no debería ser al revés? Por conductas comprometedoras, era que las parejas se casaban intempestivamente, no que se separaban, todo era tan raro…

La rubia, escribió a la tía abuela abogando por la pareja, aún sin entender bien que había sucedido. En poco tiempo, regresaría a Chicago y podría averiguar de primera mano, la información necesaria para tratar de arreglar las cosas…

Las semanas pasaron más rápido de lo pensado, el día final de su curso, Candy y las demás enfermeras salieron a cenar en compañía del joven médico que las acompañaba, intercambiaron direcciones y promesas de seguir en contacto. La rubia estaba emocionada, de niña jamás había imaginado que podría estudiar y prepararse para ser una enfermera profesional. Regresaría a Chicago, buscaría empleo y podría visitar con regularidad a los niños del Hogar de Pony para ayudar en el cuidado de su salud.

Cuando las enfermeras llegaron a la pensión donde se hospedaban, el recibidor emanaba una dulce aroma que llegaba hasta la entrada, gran sorpresa se llevaron al ver el sitio lleno de rosas color fucsia y rosa pálido, sorprendidas y alegres, preguntaron a la dueña el motivo de tan hermoso recibimiento, a lo que ella contestó que habían llegado en la tarde, junto a un pequeño paquete para la señorita Candice White Andry. La rubia se hallaba boquiabierta, pero salió rápidamente de su ensimismamiento con los eufóricos grititos que le pedían abrir el mencionado paquete, la chica procedió a hacerlo encontrándose con un estuche que abrió mostrando un hermoso collar artesanal coronado con una piedra lapislázuli. La rubia sonrió adivinando de quien provenía el obsequio, Albert la conocía tan bien, que sabía perfectamente que no era una chica que se impresionara con oro y diamantes, así que poco a poco, había ido armándole una colección de joyas con piedras exóticas y poco usadas en la época, desde jadeíta, turquesa, ámbar y ahora, lapislázuli. La chica se excusó para leer su carta alegando privacidad, y obsequiando las hermosas flores a todas sus compañeras, después de todo, se iban al día siguiente y cada una podía llevarse un gran ramo, dejándole incluso a la dueña de la pensión. Exhaustas luego de una larga velada de celebración, fueron directamente a dormir mientras la chica, leía con emoción exorbitante, la misiva de su amado. Albert nunca le había regalado flores, abiertamente le había dicho que le parecía un obsequio burdo que ofrecía para salir del paso, quien no conocía los gustos de la persona agraciada; él las usaba para adornar los lugares, las magnolias en el departamento, las Dulce Candy en su habitación de Lakewood, las rosas rojas en su primera cena romántica, pero nunca se las había ofrecido directamente a ella. Esta vez, quizá no era tan diferente, ¡Pero llenar la casa era demasiado!

Candy:

Estoy sumamente orgulloso de ti y de tus logros. Eres la mujer de mis sueños. Hoy das un paso más en tu crecimiento personal, sabes que eso es algo que siempre he admirado en ti.

Te envío una pequeña muestra de mi añoranza. Nos veremos el mes próximo, mientras tanto, "mantenme junto a tu corazón. Sin embargo, la distancia no nos mantiene separados, después de todo, está escrito en las estrellas.

Déjame decirte una y otra vez ¡Te amo! Ahora y por siempre"

Tuyo, Bert

Al día siguiente, Candy partió hacia Chicago, no pasaría a la mansión, nadie sabía que llegaba; iría directamente a Lakewood para hablar con Annie, y de paso, compartir con las queridas mujeres a quienes consideraba como sus propias madres. Pero los planes no siempre salen como uno los planean...

Al bajar en la estación de Chicago, la rubia sintió oscurecer todo, un lienzo había cubierto sus ojos, iba a gritar cuando unos labios se apoderaron de los suyos en un dulce y tierno beso, y un aroma fresco y varonil bastante familiar embriagó sus sentidos.

-¡Albert! –exclamó mientras se quitaba la prenda que cubría sus ojos

-Te extrañé, pequeña

La chica se arrojó a sus brazos y se fundieron en un fuerte abrazo riendo sin parar cual chiquillos

-¿Cuándo llegaste? ¡Me dijiste que nos veríamos hasta el próximo mes! ¿Te quedarás mucho tiempo?

-Calma, preciosa. La verdad, nadie, excepto George, sabe que estoy aquí. Supuse que irías al Hogar de Pony y pensé que tal vez podríamos ir juntos a Lakewood, o ¿Pensabas ir a la mansión?

-Me conoces demasiado, pero tu plan ¡Suena perfecto! Bert, estoy tan feliz de verte

-Yo también, no tienes idea de cuánto; qué te parece si en el camino, nos vamos poniendo al día

-¡Claro!

El rubio tomó su maleta y de la mano caminaron a la salida, subieron al auto y antes de emprender la marcha, el chico le dijo con delicadeza:

-Candy, hay algo que tengo que decirte. Salió publicado hoy en el diario, pero sucedió hace tres semanas

-¿Qué pasa Bert? Me estás asustando…

El chico le dio un periódico que en la portada tenía una gran foto de Terry y Susana, la ojiverde en primera instancia pensó que se trataba del anuncio de su boda, pero se quedó de piedra cuando leyó el titular:

"Estrella de Hollywood de luto, fallece su prometida de años, la hermosa actriz de Brodway, Susana Marlow"

-¡Oh, por Dios! Albert esto es horrible. Una persona tan bella por dentro y por fuera, tan joven ¡No puede ser!

-Candy, es un suceso en verdad muy triste, pero quizá ella no era tan buena después de todo

-¿Qué quieres decir?

-Te contaré en el camino, pero necesito saber primero si te molestaría hospedarte conmigo un par de días, para estar juntos, charlar, sin que nadie nos moleste porque nadie sabrá donde estamos

-Me encantaría, Bert, pero ¿No crees que los empleados de la mansión de Lakewood podrían comunicarle a la tía abuela donde estamos? Quizá si les das unos días de descanso…

-¿Y quién dice que iremos allí?

-¿Entonces? – preguntó desconcertada

-Tenía pensado que nos hospedáramos en la cabaña del bosque…

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Aclaración: La frase entre comillas de la carta de Albert, pertenece a la canción Woman de John Lennon, no es que se me haya secado el cacumen, es que simplemente me pareció hermosa.

Ya sé que no tengo perdón por el retraso, pero les compartí un songfic en estos días (Permanecer dentro de tu amor), léanlo, coméntenme, ya saben que se aceptan todo tipo de reviews; así que totalmente desaparecida, no andaba. Voy a estar actualizando los martes y si por alguna causa no ven un capítulo nuevo, les subiré uno de mis aportes a la guerra florida.

Millones de gracias por sus comentarios, por su infinita paciencia y comprensión a mi agitada vida, y a quienes me preguntan si voy a terminar el fic ¡Por supuesto que sí! Aunque parezca que no estoy actualizando, yo sigo escribiendo como loca en el poquito tiempo libre que tengo. Y el final, está bien clarito para mí, desde un inicio, no tengo razones para dejarlo incompleto.

Gracias por regalarme su valioso tiempo para leerme, estoy muy feliz de la aceptación que ha tenido mi historia. Si pudiera pararme frente a cada uno de ustedes, lo haría para plantarles un besote de agradecimiento ( sí, soy cursi, lo sé)

condeza : gracias por animarte a comentar, espero haber contestado tu pregunta

Elisa : Me encantan tus reviews, así que aunque te llames acosadora, en mi causas un incentivo muy grande, pues el recordatorio de que me siguen esperando, causa en mi un incentivo enorme para continuar. Me gustaría mucho que tuvieras una cuenta aquí o en fb para poder contestarte, porque a veces me siento impotente de tener que esperar a publicar para responderte. Agradezco infinitamente tu reocupación, estoy bien, dentro de lo que cabe, y me has dejado intrigada con eso de que venías a México desde tu país, pero ¡nunca me dijiste de qué país eres! Y por supuesto que eres bienvenida! Ah, pero eso sí, si te decides por Escocia, me invitas porfavor. Respecto a que haya un Albert sin plata, pues yo creo que hay muchos jajajaja, pero así de buenotes, digo así de buenas personas como el güero, no creo. Pd: yo también te requetequiero

Elluz: me emociona tanto que les gusten los capítulos, como no te imaginas, en el próximo, aún vienen algunas explicaciones

misabelhc7: ¡pero claro que hay más capítulos! Estoy tratando de cerrar los detalles que quedan pendientes, así que no desesperes

Blackcat2010 : Pues amiga, si le he dado a Neal la oportunidad de crecer un poco, ¿porqué no a Terry? Al final, no voy a ser como una de esas autoras que para hacer sobresalir a su galán favorito, hacen desmerecer a los otros o les inventan situaciones hasta ofensivas. Nuestro güero no necesita ayuda, su creadora lo hizo perfecto de por sí

joce9814: Brinco de felicidad de que mis lectores anónimos, ya no lo sean más. Entrego de verdad una partecita de mí en cada capítulo, y es hermoso saber quién está del otro lado haciendo que valga la pena. Ojalá sigas comentando

Maryel Tonks: Me encantan los reviews largos, porque me detallan lo que les gusta y lo que no, eso es algo muy enriquecedor tanto para mi, como para la historia, así que gracias por animarte

Stear's Girl: Amiga, pues al parecer ni su propia creadora quería a Susana, pues aunque las mismas fans la trataban de excusar diciendo que pobrecita, se había sacrificado por Terry, y que debió ser muy buena onda, llega Misuky y nos dice que "no era tan buena" y como cereza del pastel, se la "despacha" Que conste que no fui yo, digo, reviví a Stear, pero de Susana a Anthony, mejor le hubiera dado chance al chicuelo, que al menos era más buena onda. Así, pues, se fue la Susy, para que ya no desconfíen de ella

Ari Araujo: que bueno que me aclaras que no eres pariente de los Leagan, si no te pediría que me presentaras a Neal jajaja, bueno, pues es que por acá hay muchas esposas de Albert, de Terry, de Stear, en fin todo es posible en el candymundo. Muchas gracias por animarte a escribir, leer sus reviews, es el incentivo más grande para continuar, te agradeceré enormemente, si te nimas a seguir haciéndolo, sus opiniones son muy valiosas

LicStephRivas: ¡En un día! Wow, pues muchas gracias por semejante honor, y claro que la historia sigue, me encanta que te guste

Iris adriana : Una terrytana, me siento honrada de que las fans de Terry lean mi historia. Yo he leído Terryfics y me molesta mucho que alteren la personalidad de Albert para engrandecer a Terry, aunque hay autoras fabulosas que no lo hacen, porque tienen bien claro lo que vale su galán sin necesidad de opacar a otros, cada personaje tiene sus cualidades y sus defectos, yo trato de respetar en esta historia, a cada personaje, así que aunque este sea un Albertfic, espero te guste el giro que tiene el actor, todos han madurado un poco y él no es la excepción

Sara: Tus palabras me han dejado muy conmovida. Agradezco muchísimo el tiempo que se dan para leerme y comentarme, y si son palabras tan bellas, me alientan como no tienes idea, de corazón, muchas gracias, estoy muy feliz por lo que me has escrito

Chiquita Andrew : Yo se que Albert es muy buena onda, pero al final no deja de ser hombre, así que alguan vez tenía que expresar su sentir, me da un gusto enorme que les haya gustado la forma en que manejé la situacón

jexusmed : amor, mucho amor es el que va en esta historia, millones de gracias por tu infinita paciencia

verito : Pues en mi opinión tienes toda la razón, Albert es un personaje hermoso, y hasta Terry tenía que reconocer la valía de este para con Candy, no hay de otra, para que hacer panchos si las cosas no cambiarán, él eligió, nadie lo obligó

Eva Mara Hernndez : ¿Cómo no te voy a tomar en cuenta si tienes el nombre más lindo de todas mis lectoras? Jajajaja Tocayita, pues me has leído el pensamiento, si yo creo que Neal y Elisa merecen un final, no digamos feliz pero sí esperanzador, ¿porqué no Terry? Al menos ahora tiene su libertad y lo demás dependerá de él

Lety : En el siguiente capítulo veremos un poco más de la relación Terry- Susana, un poco en la opinión de Albert, ya que como vimos en el diario, siguieron frecunetándose mientras el rubio estuvo en Los Ángeles

Faby Andley : Pobre Terryto, pero amiga, Misuky le dio su libertad, yo la adelanté un poquito jajaja, se lo merecía ¿no?

Sandra : Un gran abrazo hasta Chile, espero que te encuentres muy bien con los recientes temblores, y tus seres queridos también. Gracias por darle la oportunidad a mi historia, ojalá te animes a leer mis otras loqueras, y me comentas que te parecen, seguimos en contacto

Clau Ardley: Me encantaron tus palabras respecto a Terry "alguien que acepta que dejo ir algo valioso y que ya no volverá pero le da el poder para continuar con su vida", Eres grande mi querida Clau, hasta en los reviews. Agradezco muchísimo tu apoyo, y tus valiosas opiniones

yuukychan : Gracias por tus bellas palabras, me emocionan hasta erizarme la piel. Respecto a Terry, pues cada quien vive las consecuencias de sus decisiones, aún así, en mi final esperado, él no merecía estar atado tantos años a una persona que claramente nunca amó

MiluxD : Claro que no peque, si te avientas a venir desde Chile, te aseguro que aquí te quedas. Te secuestramos y te quedas con nosotras jijiji

Amigocha : Dudo que Terry quede muy preocupado jajajaja, pero bueno quedó libre demasiado tarde para recuperar a la pecosa, pero demasiado joven para rehacer su vida y enamorarse

Gatita Andrew: jajajaja, siempre me animan mucho tus comentarios, nena, Susana loca, ¡loquísima! Y con una autoestima por los suelos, desde mucho antes del accidente, pero bueno, ojalá no siga atormentando a Terryto desde el más allá, con eso de que al chico le gusta un tanto el drama

AnaEdith : Me emociona de sobremanera cuando otras escritoras me leen, y si son tan talentosas como tú, mucho más. Resulta enormemente enriquecedor compartir opiniones respecto a las historias, gracias por brindarme la oportunidad

Lady Lyuva Sol: Neal buleaba a Candy, más bien la cabuleaba jajajaj, porque era tremendo ese muchachón, mira que llevársela solita a lo oscurito y darle su besucón, no cualquiera. Afortunadamente ahora tiene a la horma de su zapato, a quien pronto conoceremos un poquitín más

pequitas : pues es que algún día Terry tenía que crecer, madurar, y Albert, pues es humano, tenía que hablar. Además, así son las cosas entre amigos, se dicen lo que piensan con honestidad, y creo que para seguir teniendo una relación, este par necesitaba aclarar varios puntos

CandyFan72: Si la que se enamora de Albert soy yo, cada vez más y más. Jajajaja. Terry libre, yo creo que es algo que todas las que vimos el animé, deseábamos, a ver que sucede ahora con él

MMel123 : Gracias, me encanta que resaltaras la frase de Albert, y es la verdad, siempre se salvaron el uno al otro, su historia me parece muy hermosa