.

.

.

Nos distanciamos y fue enteramente mi culpa.

Yo sabía lo que el guardapelo hacía e igualmente lo deje cargar con él.

Ahora Hermione estaba llorando en las noches y durante el día se movía vacía y precisa. Siempre nos aparecía en lo recóndito de bosques solitarios y oscuros. Eran adecuados pero estaban terminando con ella.

Sólo escuchamos malas noticias por el radio y puedo asegurar que Hermione sólo está esperando a oír su nombre para quebrarse.

—Harry incluso sí sólo quedamos los dos, no voy a dejarte. Vamos a seguir en esto juntos— dijo una vez durante el desayuno.

Estaba tan sorprendido que sólo llegué a asentir. Voldemort estaría envidioso de ella sí supiera la precisión con la que logra adivinar mís pensamientos.

Era otra noche fría y silenciosa en un lugar que yo no conocía. Hermione tenía un conocimiento enorme sobre cualquier tema, incluso sí era: Bosques dónde ocultarse del señor tenebroso.

Estábamos de nuevo recostados en la oscuridad sin decirnos nada el uno al otro a pesar de que ambos teníamos plena conciencia de que ambos sufrimos de insomnio. Pocas veces nos atrevíamos a dormir al mismo tiempo por precaución a los carroñeros. Dormir era un término relativo para nosotros. Justo ahora simplemente nos dábamos el lujo de recostarnos antes de volver a levantarnos a hacer guardias.

—Harry—Su voz tan de repente me hizo saltar sobre el catre.

—¿Sí?

—¿Puedo acostarme junto a ti?

Boqueé varias veces antes de asentir. Ella no lograba verme así que tuve que empujar un —Sí— ridículo a través de mi garganta. No había mucho espacio así que tuve que acomodarme sobre mi costado con ella imitando mi incómoda posición.

—¿Qué pasa?

Se rio.

—Harry a veces tus preguntas son más tontas que las de Ron

Últimamente no hablamos de él.

—Ninguno de los dos puede dormir así que es absurdo pretender lo contrarío

Tuve que guardar silencio un momento antes de respirar profundo...

Pero eso es lo que habíamos estado haciendo las últimas semanas. ¡No hablar de nada!

Siempre estaba leyendo algo o haciendo algo, o carajo, sólo se quedaba en silencio en el mismo espacio que yo. Toqué su mejilla. Estaba helada.

—¿Qué?

—Hace frío, debiste traer tu manta.

Se acercó más a mi pecho.

—Ya no tengo animo para levantarme ahora

Froté su hombro para darle calor. Tan sólo se rio y murmuró algo. Poco después el frío alrededor de nosotros desapareció. Toqué su mejilla que ya no estaba fría, sus pestañas me rozaron el dedo. Estaban húmedas.

—Lo siento Hermione—la abracé contra mi. La escuché hipar y sujetarse de mi cintura para hundirse contra mi pecho.

Suspiré y quise como nunca dormir para no despertar de nuevo. Enterré la nariz contra su mata de cabello rizado, aun tenía un ligero toque a su champo—solo ella sabía como lograba conseguirlo en estas condiciones— , pero más que nada olía a...ella.

Todas las personas tenían un olor propio, distintivo. El de Hermione era especialmente atractivo.

La mayoria de sus compañeros que hablaban del olor de las chicas en Howarts, mencionaban rosas y lavanda y duraznos. No. Hermione era mejor que eso, Hermione olía a ella. Era una fragancia propia y adictiva. Natural.

—¿Por qué me hueles tanto?—habló en una voz catarrosa por las lagrimas.

—Hueles bien—Volvió a reírse

—Harry huelo a suciedad, a bosque y a agua fría.

—No. Tienes un olor extraño

—¡Ey!—golpeó mi costilla cuando me bufé divertido y froté su espalda, con la excusa del frío que no sentía y por el placer de tocarla.

—Extraño bien.

Se separó de mi con una sonrisa rara. Se inclinó sobre mi y me besó en los labios.

Lo hacía de vez en cuando, siempre era muy inocente y corto.

Debo admitir que las primeras veces me quedaba petrificado esperando a que el momento pasara. Siempre me arrepentía.

Nunca hablamos realmente por qué lo hacía. Terminé por rendirme a ella y disfrutas de las contadas ocasiones que Hermione me besaba.

—Harry quítate el guardapelo—muy tarde me aparté de mis pensamientos porque nuestro contacto había terminado y ahora me abraza de nuevo.

Obedecí y lo coloqué sobre una mesita cercana.

—¿Tienes frío?—le pregunté cuando la vi hacerse un ovillo con la manta.

—Si

Me levanté y fui hasta su catre para extraer la cobija descartada. Regresé y la extendí sobre el pequeño cuerpo que se ocultaba. Me recosté de una vez más junto a ella.

No terminé de acomodarme realmente cuando se levantó sobre su codo, besándome otra vez. Esta vez no vacilé y respondí lentamente, como ella me besaba. Acarició mi cabello tímidamente con los dedos, yo me atreví a acariciar su cuello y tomarla firmemente para evitar que se apartara cuando menos lo esperara.

Acaricio los botones de mi camisa, me apartó cuando necesitó de un poco de aire. Recargó su mejilla contra la mía. Estaba tibia, probablemente sonrojada.

Y entonces nos dormimos.

Fue una noche especial. No realmente, no pasó nada. No hablamos sobre nuestros sentimientos, o la guerra, o Ron.

Pero fue una noche especial.

.


Me tardé y lo siento, la descuidé un poco, pero aquí está la siguiente parte.

Da Fervenza es un bosque de Galicia, tiene muchos robles, alisos fresnos y sauces. Todo muy lindo, la verdad.

Gracías por sus comentarios. Espero les guste este capitulo.

Lo abandoné un poco por el otro Fic que tengo, pero hoy en el transporte colectivo, lo hice.