Cuarenta

RJ

Después de que su padre hubiese golpeado a Nick no dijo nada simplemente le pidió el peluche de Beth y se marchó por donde había venido.

Pero por primera vez en mucho tiempo vio a su padre ejerciendo como tal y no pudo evitar sentirse orgullosa del cambio que estaba dando.

Poco después de que una enfermera se hubiera llevado a Nick la sala se quedó en absoluto silencio cosa que aprovecho para relajarse cerro los ojos y apoyo la cabeza en la pared, nunca le había pesado tanto.

Noto como alguien se sentaba a su lado y como otra persona trataba de subirse encima de sus rodillas no pudo evitar sonreír al abrir los ojos y encontrarse con su hija tratando de escalar sus piernas para poder sentarse encima de ella.

La pequeña había crecido pero no lo suficiente, con una enorme sonrisa observaba como su hija sacaba la lengua y se la mordía sin ejercer fuerza, por no hablar de su ceño fruncido una autentica cara de concentración.

Al ver las dificultades que encontraba la pequeña decidió ayudarla encontrándose con la mirada iluminada de su hija y con una enorme sonrisa.

-No quería despertarte, mami- dijo la pequeña con pena.

-No me has despertado cariño, solo estaba descansando la vista- dijo la rubia sacando una sonrisa.

-Eso es lo que dice el abuelito cuando se queda dormido frente al televisor ¿A que sí abuela?- dijo la pequeña con una sonrisa divertida mirando a Judy que se encontraba con una enorme sonrisa mirando la interacción de las chicas.

-Si cariño pero tú y yo le oímos roncar, asique a nosotras no nos engaña- rio Judy haciendo reír a las dos rubias.

Quinn sonrió a su madre y asintió agradeciendo su comportamiento con su hija, la verdad que había podido observar por poco tiempo que la actitud de sus padres era la misma cuando ella era pequeña los mejores padres que cualquier niño quisiera tener.

Beth se acomodó en el pecho de su madre y la abrazó fuerte –Mami te he echado de menos y a Rachel también- dijo la pequeña rubia abrazándose a su madre.

-Y nosotras a ti, pequeña- dijo la rubia besándola la cabeza de su hija.

Durante un rato estuvieron en silencio y Quinn volvió a apoyar la cabeza en la pared sin dejar de abrazar a su hija.

-Sé que has elegido a tu sobrino- dijo Judy rompiendo el silencio, mirándola seria.

-mamá…- trato de justificarse pero su madre no le dejo.

-Me he enfadado contigo por no haber elegido a tu hermana, pensando que tú no entendías que yo no podría sufrir perder una hija de nuevo y esta vez sería para siempre- dijo Judy con dureza –pero luego recordé que con 16 años tu sufriste eso y entendías a la perfección cual sería mi dolor, también he recordado cuando Frannie llego a casa con una foto de la ecografía presumiendo de unas simples manchas, sabiendo el sexo de su bebe, diciéndome que él bebe que crecía dentro de ella era lo mejor que le había pasado en la vida… Quinn no te voy a engañar sigo pensando que tu hermana debería ir antes que él bebe, pero eso no significa que quiera a mi nieto y sé que cuando lo tenga en brazos agradeceré a Dios por habernos dado algo tan hermoso y pequeño por muy amarillo y gordo que pueda llegar a salir- dijo sonriendo sacando una sonrisa a su hija –estoy muy orgullosa de ti y quiero que sepas que siento haberte obligado a tomar una decisión que no te correspondía- lamento su madre.

Quinn estaba sin palabras su madre nunca había sido tan sincera con ella y la verdad que era la primera vez que le decía que estaba orgullosa de ella, limpió sus lágrimas rápidamente y sin pensarlo se dejó abrazar al ver que su madre abría los brazos.

Hacia muchísimo tiempo que no era abrazada por su madre de esa forma, por primera vez sentía que su madre lo estaba haciendo bien, siendo consciente que al abrazarla su madre la sujetaba y se sentía ligera, sentía que ya no llevaba el peso del mundo.

No sabe cuánto tiempo estuvieron abrazadas ambas llorando como tontas, hasta que la voz de su hija las saco de esa emotiva situación –mamá yo también quiero a la abuelita pero no hace falta que tengáis que aplastarme- se quejó la pequeña con la respiración entrecortada obligando a las rubias a separarse con una enorme sonrisa.

Quinn besó la cabeza de su hija y volvió a reposar la espalda en el asiento a diferencia que esta vez la cabeza la dejó descansar sobre el hombro de su madre, mientras disfrutaba del abrazo de su hija. Cerró los ojos y está vez si calló dormida.

Poco a poco la habitación se fue llenando Russell se sentó al lado de Judy entrelazando sus manos. Santana al ver a la familia se sintió feliz y disimuladamente saco una foto para enviársela a Rachel.

Después de ello Kate se sentó al lado de Quinn, Britt al lado de Kate y Santana al lado de Britt.

Más tarde llego la tía de Quinn tratando de ser informada pero no tuvo muchas respuestas, se sentó al lado de Santana y de vez en cuando Alisa aparecía por la sala y se sentaba a su lado.

Cuando quisieron darse cuenta toda la fila de asientos estaba completa.

-Está frita- susurró Anne a Santana y a Alisa observando a Quinn y a su hija completamente dormidas

-Debe estar agotada- dijo con una pequeña sonrisa.

-No solo ella- dijo Santana señalando a Kate y a Britt, Kate estaba apoyada sobre Quinn y Britt apoyada sobre Santana.

-¿Esa niña es la hija de Quinn?- preguntó Alisa con duda.

-A que es una copia de mi sobrina- dijo con una enorme sonrisa Anne.

-totalmente salvo porque los ojos son azules, es igualita- rio la enfermera.

-Es lo mejor que le ha pasado a Quinn- dijo Santana sintiéndose orgullosa de su amiga.

En ese momento salió el Dr. Smith, al verle Anne se levantó corriendo seguido de Alisa, Russel, Judy, Santana que despertó a Quinn y está a Kate, Britt…. Todos fueron en cadena levantándose, la única que no se despertó fue Beth que no se enteró como su madre se levantaba, ya que seguía dormida en sus brazos.

-Familiares de Frannie Fabray- dijo el doctor saludándolos.

-Déjate de formalidades y ve al grano Carter como está mi sobrina y su hijo- dijo Anne nerviosa.

-Hemos tenido unas cuantas dificultades pero todo ha salido bien ahora lo que tienen que hacer es dejar descansar a la mamá, se quedará ingresada un par de días para ver que todo está bien y no se infectan los puntos, él bebe es un niño por si alguien no lo sabía y al ser prematuro estará un tiempo en la incubadora ahora después os irá llamando la enfermera para que vayáis entrando poco a poco, recordad que la madre tiene que descansar- le guiño el ojo a Anne, llevaban muchos años trabajando juntos- Enhorabuena a la familia por él bebe sano- dijo el doctor con una sonrisa al ver la cara de felicidad de los allí presentes.

Nada más irse el doctor podía notarse la gran felicidad que tenían cada uno. Los primeros en entrar para ver al bebe fueron sus padres, para ir luego a ver a Frannie

Mientras los demás esperaban en la sala su turno, finalmente pasaron Quinn y Beth.

La rubia al ver a su sobrino, aunque no podía cogerlo por estar dentro de la incubadora, podía meter la mano del pequeño.

-¿Mami puedo tocarlo?- dijo la pequeña sin dejar de admirar a su primo.

-Si pero con mucho cuidado ¿de acuerdo?- Quinn alzó a Beth para que llegara a meter las manos por la incubadora y pudo acariciar el brazo de su primo.

-Es muy pequeño ¿Podré jugar con él?- dijo la pequeña emocionada.

-Claro que sí y tendrás que cuidarlo, tu eres su prima mayor- dijo con una sonrisa.

-¿Porque está amarillo? ¿Yo también fui así de pequeña?- la pequeña no para de hacer preguntas.

-Está amarillo porque ha tardado mucho en nacer, pero ya verás cómo poco a poco ira cogiendo colorcito y si así de pequeña fuiste tú-dijo Quinn con una enorme sonrisa al recordar la primera vez que vio a Beth.

-Entonces fui calva- dijo la pequeña haciendo una mueca de terror provocando la risa de su madre.

-Tenías poquito pelo pero se notaban tus cabellos rubios, a él no le ha crecido el pelo todavía porque ha nacido antes de tiempo- rio Quinn al ver como se relajaba su hija.

-¿Mamá el primito vivirá con nosotras?- la pequeña no apartaba la vista de su primo.

-No cariño el vivirá con la tía Frannie pero iremos a verlo todas las veces que podamos- trato de animar a su hija que se había puesto triste.

-Jo ¿Y no podemos quedárnoslo?- dijo triste Beth mientras observaba a su madre con un puchero tratando de hacerle cambiar de opinión.

-No cariño, si nos lo quedamos la tía se podría triste y no queremos eso además él es muy pequeño y necesita a su mamá- abrazó a su hija tratando de consolarla, agachándose a su altura.

Después del abrazo Quinn y Beth salieron para ir a ver a Frannie, la pequeña estaba muy callada y pensativa.

-¿Qué hacéis fuera?- dijo Quinn al encontrarse a sus amigas fuera de la habitación de Frannie.

-Esperando que las enfermeras están acabando de acomodarla y están tus padres y tu tía hablando con el médico- dijo Kate que estaba sentada al lado de Britt.

-¿Qué te pasa mini Fabray?- dijo Santana al notar a la pequeña callada.

Pero la niña en vez de decir nada se escondió detrás de las piernas de Quinn tapándose la cara.

-Se ha enfadado porque no podemos llevarnos a su primito a vivir con nosotras- dijo Quinn en un susurro para que no lo oyera Beth.

-Quinn- dijo Brittany pensativa llamando la atención de todas –No sé cómo decirte esto sin que te duela pero tu mamá ha mentido- dijo Brittany mirándola muy seria.

-¿Por qué dices eso Britt, que ha pasado?- dijo la rubia asuntada Britt jamás había hablado mal de su madre, ni si quiera cuando su única condición para ser su amiga era odiar a su madre como lo hacía ella.

-Porque Frannie le ha dicho que le había parecido el pequeño RJ y dijo que…-

-¿RJ?- dijo la rubia con duda.

-Tu querida hermana ha tenido la grandísima idea de llamar a su hijo Russell Junior, después de habernos tenido una semana buscando el nombre perfecto y como nos parece un nombre feo pues le llamamos RJ- dijo Santana molesta.

-Ahh ¿Bueno Britt y por qué ha mentido?- dijo la rubia con una sonrisa esperando la respuesta de su amiga.

-Porque Frannie le pregunto qué le parecía su hijo y tu madre dijo que era precioso el varoncito más guapo que había visto, pero yo he ido a verlo con Santy y era amarillo y calvo- dijo muy seriamente provocando que las chicas dieran carcajadas.

-Britt cariño- dijo Quinn dulcemente.

-Disculpa, cariño solo le digo yo- dijo Santana celosa.

-Calma tigre- rio Quinn.

-No ha mentido simplemente a adornado la verdad, no ves que acaba de pasar por uno de los momentos más duros que pasa una mujer a lo largo de su vida y después de un gran esfuerzo, quieres que la gente te diga que ha sido maravilloso, si el bebé está así es porque ha salido antes de tiempo y necesita coger oxígeno llaveras que dentro de unos días está tan guapo como lo ha descrito mi madre- sonrió la rubia complacida al ver la alegría de Britt.

-Definitivamente sirve para madre- dijo Kate chocando los cinco a Santana ambas alucinadas por el instinto maternal de Quinn.

-Que estúpidas- rio negando Quinn.

-Mami- dijo la pequeña triste tirando de la mano de su madre que en ningún momento la había soltado.

-¿Dime pequeña?- dijo con una enorme sonrisa.

-Quiero tener un hermanito- dijo muy seria.

Quinn al oír eso se quedó literalmente petrificada ante la atenta mirada de su hija de y Britt que asentía con una enorme sonrisa escuchando de fondo las carcajadas de Santana y Kate.

En ese momento el teléfono de Santana comenzó a sonar haciendo despertar a la rubia al oír como Santana saludaba a Rachel.

-Rachel me siento orgullosa de ser la primera en decirte que vayas empezando a ver posibles donantes de esperma que Quinn y tú le vais a dar un hermanito a Beth- rio Santana dejando sin palabras a Rachel.