Cuarenta y uno

El padre de mi sobrino

-¿Qué te pasa hermanita?- dijo Frannie llamando su atención.

-Nada estaba pensando en lo que me dijo Beth- dijo la rubia acercándose a la cama de su hermana.

-¿Te estás pensando de verdad tener un bebe?- dijo sorprendida su hermana.

-Qué no, claro que no, ni si quiera he acabado la carrera de administración de empresas, por no hablar que tengo 21 años, por no olvidar a Rachel- dijo sonriendo al recordar lo asustada que parecía por teléfono después de haber hablado con la gran bocazas de Santana –Sin olvidar a papá y a mamá, ahora que me están aceptando de nuevo en su vida voy yo y para agradecérselo les hago abuelos de nuevo- cuestiono con sorna.

-¿Entonces?-

-Es solo que Beth nunca me ha pedido nada, también es cierto que sus primeros años de vida no los ha pasado conmigo, pero no se…- dijo encogiéndose de hombros.

-Entiende que Beth está empezando a crecer y por lo que ha dicho la mayoría de sus amigos tienen hermanos solo ha sido por la emoción de ver a su primito- dijo Frannie mencionando orgullosa a su hijo sacando una sonrisa en Quinn –llaveras como dentro de poco se le pasa y si no ocurre así pues le compras un perro- rio

-Espero que se le pase porque me niego a ponerme tan gorda como tú- bromeó Quinn recibiendo un golpe de su hermana.

En ese momento llamaron a la puerta y un hombre moreno y alto con un hermoso rosas rojas y un gigante osito de peluche al ver la cara de enamorado que traía el chico, Quinn iba a hacerle una broma a su hermana pero al mirarla vio como le brillaban los ojos, no tardó mucho en atar cabos al ver como hablaban con monosílabos y demasiado formal ante su presencia por lo que decidió desaparecer

-Veo que estás en buenas manos asique voy a echar un vistacito a mí precioso sobrino- dijo Quinn con una enorme sonrisa -Me la cuidas Jason- dijo la rubia señalándole amenazante con un dedo sin quitar una sonrisa.

-Con mi vida- dijo el chico sin dejar de mirar a Frannie con cara de enamorado.

La rubia salió riendo y negando, aunque feliz porque su hermana hubiese encontrado a alguien.

Cuando frente al espejo donde estaban los recién nacidos para observarlos, se encontró con Nick el ex-marido de Frannie.

-En serio que mierda haces aquí- dijo molesta Quinn.

-He venido a ver a mi hijo- dijo el furioso.

Quinn iba a decir algo más pero quiso callarse ya que en el fondo por muy poco que no le gustase entendía que él era el padre de su sobrino.

-No voy a disculparme por ser como soy- dijo con dureza mirando a Quinn –sé que soy un completo hijo de puta y misógino pero es como he sido educado y la verdad es que me gusta, siempre me voy a creer superior a las mujeres porque sé que lo soy y para mí solo vais a servir para ciertas cosas y no pienso pedir perdón por ello, pero quiero que sepas que voy a respetar a tu hermana- le dijo guardando un silenció sorprendiendo a Quinn por lo que acaba de decir –tu padre ha estado hablando conmigo y me ha abierto los ojos, siempre pensé que tendría a Frannie de mi lado y que formaríamos una familia y aguantaría todos mis caprichos y perdonaría todos mis pecados, pero hoy me he dado cuenta que no es así, que cuando me dijo que me daba el divorcio no era un capricho de niña rica- dijo con los ojos llorosos.

-Pero quiero que también tengas claro que Russel Junior es mi hijo, es mi sangre y mi primogénito, por lo que actuare como un padre con él, aunque le ceda la custodia a tu hermana también vivirá conmigo, ya trataremos de ponernos de acuerdo, y pienso imponer en él la educación que a mí me dieron porque me parece la correcta pero siempre le enseñare a respetar a su madre como yo siempre con la mía- dijo tratando de alejarse de ella.

-¿Por qué? ¿Por qué ese odio hacia las mujeres?- dijo Quinn sin entender.

-Porque me han enseñado a odiarlas- dijo dejando confusa a Quinn, se iba a dar la vuelta pero suspiró y la miro –puede que algún día lo entiendas- dijo marchándose dejando confusa a Quinn.

-Por miedo a no ser nadie sin una mujer, miedo a lo que te puede llegar hacer sentir una mujer- dijo una voz muy familiar detrás de la rubia provocando que está se estremeciera -Miedo a saber que tiene el control de tu vida, de tu corazón, incluso de tu alma, miedo a saber que estás tan enamorado de ella que darías tu vida solo por un minuto a solas con ella- dijo en apenas susurros cerca de su oído.

-Miedo a saber que te vuelve tan loco que eres incapaz de racionar cuando estás junto a ella, pero principalmente miedo a perderla- dijo dándole la vuelta encontrándose con aquellos ojos que tanto añoraba él –Hola Quinn- dijo con una sonrisa –Te he echado de menos- dijo acariciándole la mejilla.

-St…Steve- dijo en apenas un susurro, temblorosa y asustada.