Cuarenta y dos

Terrible noticia.

-Hola- dijo Rachel con una enorme sonrisa entrando con unos globos y un peluche.

Rachel!- dijo Frannie.

-Como está mi cuñada favorita- bromeo Rachel abrazando a la rubia.

-La verdad que cansada pero feliz ¿Cómo es que te han dejado pasar, si hace un rato estaba un amigo y les han echado porque ha acabado la hora de visitas?- dijo decepcionada

-Supongo que tu tía sea un pez gordo por aquí ayuda, además si te encuentras con que la recepcionista es una fiel seguidora de mi trayectoria en Broadway pues también ayuda-rio Rachel dejando las cosas.

-¿Estás tú sola? Si me dijo Santana que esta noche se quedaba Quinn contigo para que tus padres descansaran-

-Si bueno mis padres se fueron a mi piso y Quinn la verdad que se marchó para dejarme a solas con un amigo y no ha vuelto, se habrá quedado embobada con los bebes- sonrió alzando las cejas y riendo al ver la cara de pánico de Rachel.

Ay dios! Bebes ¡no!- dijo aterrorizada la castaña –No me mal interpretes algún día pretendo casarme y tener niños y por supuesto pretendo que esa persona sea Quinn, pero soy demasiado joven y apenas estoy empezando en el mundillo para ser madre, además tanto Quinn como yo estamos empezando a aprender a ser unas madres para Beth- se justificó Rachel al ver la cara que ponía su cuñada.

-No hace falta que te justifiques te entiendo si a mí con 21 años me dicen que tenga un hijo creo que me daría algo, es más ahora con 27 años no me creo que sea madre- dijo la rubia negando.

Pasaron un rato hablando pero Quinn no aparecía por lo que Rachel decidió ir a buscarla -Bueno voy a buscar a Quinn y ya aprovecho y veo al pequeñín de la familia-rio saliendo por la puerta.

Mientras en maternidad, donde se encontraban los pequeños ya dormidos, Quinn sin dejar de observar a su sobrino, trataba de tranquilizarse ya que Steve no para de observarla, desde que se encontraron no hablaron mucho Steve se limitó a pedirle más de diez veces perdón y la rubia lo acabo aceptando para se callara pero no dijeron nada más.

-¿Cuál es el tuyo?- dijo Steve rompiendo en silencio.

-Aquel de allí el más pequeño, es mi sobrino- sonrió orgullosa la rubia al ver que el color amarillento ya se le había ido.

-Entonces un auténtico Fabray- rio el hombre mirando de soslayo a la rubia.

-¿Y el tuyo?- dijo la rubia tratando de ser educada.

-No ninguno solamente vengo a ver lo que nunca tendré- dijo triste el hombre.

-¿Cómo? Pero si tienes dos adorables hijas, es más recuerdo que siempre ha sido tu orgullo-

-Al mes de haberte ido, mi mujer y yo discutimos y finalmente formalizamos nuestro divorcio firmando todos los papeles, pero no contenta con haberme quitado casi todo, me comento que nuestras hijas no eran mías si no que eran de mi vecino, el muy hijo de puta se follaba a mi mujer en mi cama y luego los domingos nos íbamos a jugar al golf juntos- dijo con algo de furia.

Quinn se quedó sin palabras no sabía que decir ya que ella fue con la que él le ponía los cuernos a su mujer, es más por ella él le pidió el divorcio. Por lo que optó por quedarse en silencio, cuando vio que el hombre hacía amago de hablar pero no se atrevió a hablar, Quinn lo observo y pudo ver que debajo de su chaqueta llevaba el pijama del hospital.

-¿Qué te pasa?- dijo frunciendo el ceño.

-Me estoy muriendo Quinn- dijo con apenas un hilo de voz –supongo que el karma ha sido justo conmigo- hizo una mueca tratando de sonreír, pero las lágrimas luchaban por salir –tengo cáncer parece ser que en lo que tanto insisten los médicos de que no fumemos, pues va a ser verdad que fumar mata-

Quinn le miraba con los ojos abiertos se esperaba cualquier cosas pero no eso, le había querido muchísimo de echo había sido el único hombre del que se había enamorado, pero no acabaron muy bien de echo acabaron de la peor manera y ella le odio con muchas fuerzas pero jamás le habría deseado la muerte.

Cuando quiso darse cuenta Quinn estaba derramando lágrimas.

-No llores por favor, lo que menos deseo ahora es que sientas lastima por mí, menos después de lo cabrón que fui contigo- el hombre se iba a acercar para abrazarla ya que verla llorar le estaba matando pero vio cómo se acercaba a ella una chica castaña con una enorme sonrisa y al ver como miraba a la rubia, no había que ser muy estúpido por lo que opto por alejarse un poco más de Quinn.

-Sorpresa cariño ¿Qué…?- pero se calló al ver a Quinn llorando y miró al frente encontrándose con Steve, Rachel rápidamente abrazó con fuerza a Quinn -Que mierdas le has hecho- dijo amenazante Rachel escondiendo a Quinn sobre su espalda.

-Creo que será mejor que yo me vaya- dijo Steve alejándose no sin antes mirar a Quinn –Ha sido un placer volverte a ver- dijo Steve con una pequeña sonrisa triste.

-Quinn ¿Qué te ha hecho? ¿Por qué lloras? ¿Estás bien?- dijo Rachel agarrando a Quinn de la barbilla e inspeccionándola.

-Si no es nada estoy bien, solo abrázame, luego te lo cuento- dijo aferrándose al cuerpo de Rachel.

Le encantaba abrazarla porque le hacía sentirse protegida y querida, lo había echado tanto de menos estás semanas en su ausencia habían sido un martirió y ahora la tenía allí.

La rubia alzo la vista y la beso con fuerza pasando sus manos por detrás de su cuello para profundizar el beso, cuando necesitaron separarse para coger aire y la rubia volvía a tratar de recuperar los labios de su chica, Rachel la apartó con una enorme sonrisa.

-Quinn, no es que no te haya echado de menos especialmente a tus suaves labios, pero me siento observada- dijo con una pequeña sonrisa al ver que los bebes estaban con los ojos abiertos observándolas. Ambas empezaron a reír.

-¿Cuál es tu sobrino?- dijo Rachel emocionada al ver como Quinn señalaba al pequeño Fabray con orgullo.

-Seguro que será tan precioso como su tía- rio la castaña jugueteando con las manos de su novia.

-¿Qué tal el viaje?- sonrió la rubia al ver que Rachel pegaba su cabeza su pecho abrazándola.

-Demasiado largo, dos horas horribles que podía haber pasado contigo si me hubiera venido con Santana pero bien- rio Rachel volviendo a besar a su novia –Un día duro ¿verdad?- dijo al ver la cara de cansada de la rubia.

-Demasiadas emociones para mí gusto- dijo cansada.

-Yo personalmente me quedaría con la de Beth, quiere un pequeño aquí dentro- dijo Rachel inclinándose para besar la tripa de la rubia.

-Ay dios, por favor no me digas que te lo estás plateando- dijo con cara de pánico la rubia –Ya tenía con lo que chantajear a Beth pero a ti…-

-Créeme que puedo ser muy cabezota y sabes que si quiero algo lo consigo- rio

-Entonces tendré que convencerte en la ducha- beso - sin nada sobre mi cuerpo- beso –nada más que en agua recorriendo mi piel desnuda- beso –y totalmente dispuesta a complacerte durante días- beso

-He oído decir a tu tía que se iba a duchar y se iba a casa, vamos a buscarla para ver dónde están esas duchas- dijo Rachel besándola con intensidad y tirando de ella.