Cuarenta y tres
Mentira piadosa.
Durante la noche Quinn y Rachel se quedaron con Frannie para que los padres de las rubias pudiesen descansar.
A pesar de que Quinn quería pasar tiempo con Rachel la obligo a irse a su piso para que pasara la noche con Beth, por no hablar que una maldita enfermera gruñona no les permitía que se quedaran las dos insistía que una persona por paciente.
Eran las 7 de la mañana cuando la rubia despertó, le dolía toda la maldita espalda en ese horrible sillón sin hacer mucho ruido salió de la habitación, estuvo dando vueltas por el hospital y acabo volviendo frente al enorme cristal donde se encontraban los recién nacidos, entre ellos su sobrino que poco a poco tenía mejor aspecto.
-Buenos días- dijo en apenas un susurro Steve a sus espaldas.
Cuando la rubia se giró para saludarle se asombró al verlo tan pálido.
El hombre pudo percibir como la rubia le observaba –las mañanas suelen ser bastante duras- dice con apenas una sonrisa que inmediatamente es interrumpida por una horrible tos.
-No deberías haberte levantado- le regaño preocupada.
El hombre no pudo evitar sonreír al ver que la rubia se preocupa por él.
-No debería haber hecho tantas cosas en mi vida…- dijo más para sí que para ella.
La rubia no dijo más volviendo la mirada a los pequeños que dormían tranquilamente e ingenuos a lo que pasaba a su alrededor.
-Calma verdad- hablo rompiendo el silenció.
-¿Ehmmm?-
-Que digo que calma ver como duerme- sonríe –todos los días vengo aquí y les observo, me ayuda a olvidarme de la realidad-
La rubia no tenía muchas ganas de hablar por lo que se limitó a asentir.
-Es muy guapa tu novia- dijo volviendo a mirar a la rubia a los ojos –Se os ve muy enamoradas- dijo con una sonrisa triste.
-Los estamos- no pudo evitar sonreír al pensar en su castaña.
Iba a volver a decir algo pero el hombre vio que la rubia no estaba muy habladora por lo que decidió callar limitándose a observar dormir a los pequeños al lado de la rubia aunque si era cierto que tenían guarda una distancia de seguridad.
No se sabe cuánto tiempo estuvieron ahí pero alguna que otra enfermera pasar varias veces para observar a los bebés, alguna que otras personas orgullosas de su pequeño.
La rubia estaba totalmente en silencio observando a los pequeños, estaba sumergida en nada, porque lo cierto es que no pensaba nada solo se limitaba a observar a su sobrino dormir, incluso se había conseguido fijar como le subía el pecho y le baja, pudiendo comprobar que su respiración era tranquila, se había metido en una especie de mundo en la que solo estaba su sobrino y ella, hubo un momento que el pequeño RJ abrió los ojos e hizo como una leve mueca que parecía una sonrisa haciendo sonreír a Quinn.
-Mami- noto que alguien le abrazaba las piernas con fuerza.
-¿Mami?- dijo sorprendido Steve hablando por primera vez después de horas estando en silencio.
-Hola mi pequeña ¿Qué tal has dormido?- sonrió Quinn agachándose a la altura de su hija para cogerla en brazos.
-Muy bien aunque Rachel dice que le he pegado alguna que otra patada-
-Tienes que tener cuidado pequeña- dijo la rubia besándole la cabeza mientras le estrechaba en sus brazos.
-¿Qué haces?- dijo la pequeña sin parar de observar a Steve con el ceño fruncido.
-Estoy viendo a RJ- dice la rubia señalando al pequeño.
-Ya no está amarillo-
-No cariño ahora está tan guapo como tú- dijo Quinn con tono de madre orgullosa.
Steve veía aun sorprendido pero con una sonrisa la interacción de la rubia con su hija.
-Hola- dijo Beth acercándose a Steve con el ceño fruncido, cuando su madre le bajó de sus brazos.
-Hola- dijo Steve con una sonrisa.
-¿Por qué miras así a mi mamá?- dijo la niña enfadada sorprendiendo a la rubia que trataba de no reír.
-¿Cómo la miro?- dijo Steve con una sonrisa sin entender.
-Parecido ha como le mira Rachel- dijo la pequeña muy seria cruzándose de brazos –Y así solo puede mirarle ella, por qué es SU NOVIA-
Quinn se quedó sin palabras y con la boca abierta, estaba sorprendida jamás su hija había sido celosa al contrario siempre le gustaba hacer amigos y hablar con los desconocidos pero parecía que Steve no le caía bien. Quinn se dio cuenta que Beth podría ser su misma imagen pero psíquicamente era igualita a Rachel.
Mientras algo más alejada Rachel miraba con orgullo a la pequeña Beth y por dentro estaba gritando ¡ESA ES MI HIJA!
- Beth cariño es solo un viejo amigo no hace falta ponerse así- salió Quinn al rescate del pobre Steve ya que le miraba con súplica.
-Es Beth- dijo el hombre sorprendido, sorprendiendo también a Rachel.
Rachel sabía que Quinn no había hablado de Beth a nadie salvo a la gente que sabía de su embarazo adolescente y a Kate, pero que Steve supiese que Beth existía significaba que Steve fue más importante para la rubia de lo que ella llego a creer y eso le produjo una tristeza interior.
-Oh dios mío ahora lo veo es igualita a ti bueno tiene los ojos más clarito pero definitivamente es una calcomanía tuya por no hablar de su carácter genio Fabray- rio el hombre emocionada por fin de conocer a la pequeña Beth de la que Quinn le había hablado tanto –me alegro mucho de que la tengas contigo- dijo sincero.
-Yo también la verdad que me hace muy feliz esté pequeño monstruito- dijo con una sonrisa mirando a su hija que seguía cruzada de brazos y con el ceño fruncido sin apartar la vista de Steve –Aunque la verdad que más que genio Fabray tiene genio Berry-Corcoran- rio –tiene el carácter de mi novia- dijo orgullosa Quinn, sacándole una pequeña sonrisa a Rachel.
El chico le dedico una sonrisa sincera asintiendo.
-¿Cómo te llamas?- dijo la pequeña sin cambiar su postura y gesto.
-Steve- dijo el hombre.
-Mami él es a quien insulta tanto Santana y Kate- dijo la pequeña no muy bajo haciendo que Quinn le diera una sonrisa nerviosa a Steve, mientras Rachel trataba de taparse la boca para que no se le oyera la risa.
-Lo siento- gesticulo la rubia.
-No te preocupes creo que me lo merezco- dijo Steve apenado.
-Mami vámonos con TÚ NOVIA- dijo la pequeña mirando mal a Steve tirando de la rubia sin dejarle despedirse.
Por lo que se limitó a despedirse con la mano.
-Beth no tienes que ser tan grosera- le regaño Quinn aunque rápidamente con una sonrisa le hizo cosquillas.
Las dos rubias iban jugando y no se dieron cuenta de Rachel cuando pasaron delante de Rachel.
-Mami para de olerme que pareces un perrito- dijo la pequeña tratando de alejar a la rubia que le estaba dando besitos y le estaba oliendo.
-cariño has dormido con mi novia la cual llevo muchísimo tiempo sin ver y te ha impregnado su olor- rio la rubia imitando a un perro olfateando haciendo reír a la pequeña que sin más le beso la mejilla.
-¿Qué es impregnar?-
-Que te ha dejado su olor-
-Entonces huelo mal- dijo la pequeña haciendo pararse a la rubia mientras reía a carcajadas.
-pequeña eso mejor no se lo digas a Rachel- dijo dándole un beso en la cabeza agachada a su altura.
-¿Se puede saber quién es la que huele mal?- dijo Rachel a sus espaldas fingiendo enfado haciendo girarse a las dos Fabray.
-Rachel- dijo la pequeña inocentemente corriendo a besar a Rachel.
-No, no ahora no quiero tu cariño- dijo Rachel cogiendo a Beth en brazos facilitándole que le diera un abrazo y un beso.
-Yo le estaba diciendo a mamá que olías muy bien pero ella me ha dicho que yo olía mal y que me habías impregnando tu olor-
-¿Quinn algo que decir?- dijo seria Rachel.
-Pero si es mentira- dijo infantilmente.
-Encima de insultarme ahora mientes delante de tu hija, pues castigada sin beso ya que te has portado mal, con lo buena que tú eres Beth encima te hecha a ti la culpa- bromea fingiendo enfado mientras Beth con cara de niña buena asiente.
-Así pues ya no os quiero- les saca la lengua cruzándose de brazos -me voy- dice alejándose un poco de ellas, tratando de no reír.
-No mami no- dice la pequeña inocentemente asustada pensando que su madre se había enfadado y no la quería –Rachel ella no ha sido, mami ha dicho que olías muy bien- dice la pequeña a punto de soltar lágrimas
-Quinn, eso es cierto- sonríe Rachel haciendo pararse a la rubia intercambiando alguna que otra mirada cómplice.
La rubia asiente aun seria pero orgullosa de que su pequeña halla confesado la verdad.
-Entonces te levantamos el castigo- dice la castaña besándole en los labios y pasándole a Beth para que la pequeña le abrace.
-Buenos días- sonríe como tonta Rachel al separarse del beso pasando su brazo por la cintura de la rubia.
-Buenos días- le devuelve la sonrisa, volviendo a caminar con Beth en brazos y dejándose abrazar por Rachel.
-Un momento- dice Quinn volviendo a pararse y mirando a su hija seriamente – ¿Quién te ha enseñado a ti a mentir también?-
-Emmm, mami te he dicho lo guapa que estás hoy- dice poniendo cara de niña buena.
-Ya claro- vuelve a andar mientras la mira negando haciendo sonreír a Rachel que las mira orgullosa.
