NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO
Dedicado a todas las lectoras que han seguido enviando reviews, comentarios, mp y mensajitos en redes sociales sobre este fic. Gracias por su infinita paciencia. Y a mis queridas Musas, gracias por las porras y el apoyo constante.
42. Nuevas posibilidades
Durante la ceremonia, la novia no podía dejar quietos los dedos. Escondidos tras el ramo de azucenas, escribía sobre la yema del pulgar, delineando letras con el índice. "Sí, acepto", "Sí, acepto", en un intento por controlar los nervios. Nadie lo hubiese imaginado al escuchar la convicción con que lo expresó en voz alta llegado el momento.
La ceremonia religiosa terminó en un santiamén, o al menos, así lo sintió. Después del tradicional beso con su flamante marido, giró hacia la audiencia con una sonrisa radiante que no podía, ni quería, quitar de su rostro. Familia y amigos aplaudían al nuevo matrimonio. Felicitaciones, abrazos, e innumerables flash fueron lo siguiente, pero de la mano de Archie, quien se negaba a soltarla, nada podía abrumarla.
Él y Annie lucían deslumbrantes, los presentes no dejaban de comentar sobre lo atractivo de la pareja y los hijos seguramente hermosos, que tendrían en un futuro cercano. Partirían de viaje de bodas inmediatamente luego de la fiesta. De hecho, se escaparían de ella, aunque los invitados siguieran divirtiéndose durante horas, luego de cortar el elegante pastel, que ya no fue tan elegante, luego de que un achispado Archie, diera un dedazo y embarrara la nariz de la novia entre risas de los invitados. Candy rememoró con este detalle, la ocasión que visitó Lakewood por primera vez y comió pastelillos con el chico a escondidas bajo la mesa. Aquel día, había conocido a la tía Elroy, y la habría retado en público, si no le hubiese causado tanta gracia, ver a su siempre pulcro sobrino, embarrado de crema. Volteó a ver a la tía, y se dio cuenta que ella la observaba también, al parecer, recordando el mismo evento. Ambas sonrieron cómplices.
-¿Qué se traen, ustedes? –preguntó Albert, que había presenciado la escena
-¿Sabes, Bert? Nunca imaginé decir esto, pero cada vez quiero más a la tía
El rubio levantó las cejas, y acto seguido, sonrió. Resultaba evidente que era mutuo, conocía a su tía y sabía que le sería inevitable encariñarse con Candy. A pesar de la renuencia inicial de tratarla, la bondad y amor que la chica daba a quienes le rodeaban, resultaba imposible de resistir. Tarde o temprano, la tía la valoraría como lo hacía él. Con mayor razón estaba seguro que la chica tarde o temprano cruzaría esa línea estricta de formalismos y respeto extremo hacia su querida tía. La calidez de su novia era de las cosas que más amaba. Y ese reciente lazo entre las mujeres más importantes, presentes en su vida, lo llenaba de regocijo.
Durante el brindis, la tía Elroy, se ufanó del crecimiento de la familia, dando la bienvenida a Annie a ésta, mencionando la felicidad por la inminente llegada del primogénito Cornwell y para sorpresa de la audiencia, haciendo público el compromiso del patriarca con la señorita acogida en la familia hacía varios ayeres: Candice White Andry.
Cuando llegó el turno de Albert de tomar el micrófono, posterior a las felicitaciones al nóvel matrimonio, aclaró que él y su novia habían decidido no realizar fiesta de compromiso, y donar el presupuesto destinado a ella, a la Fundación Andry, en la que las damas de la familia se hallaban completamente entregadas y claro, como buen empresario, no dudó en instar a los presentes, a realizar aportaciones en vez de enviarles obsequios.
En cuanto el señor Cornwell y el señor Britter terminaran su respectivo brindis, Albert sabía que los distintos familiares y socios, no dudarían en rodearlos para felcitarles, para obtener cualquier información adicional sobre el futuro enlace y hasta para evaluar a Candy. Así que ni bien la gente aplaudía al último orador, la orquesta ya invitaba a los desposados a abrir el baile y a la concurrencia, a acompañarles.
-Ven, Candy. Vamos a bailar toda la noche. No tengo ganas de charlar sobre negocios, ni bailar por cortesía. Quiero estar solo contigo. –solicitó con una amplia sonrisa extendiéndose por su rostro
-¡Señor Andry! –exclamó aparentemente escandalizada pero tendiéndole el dorso de la mano- ¿Usted descortés? ¿Por bailar con su prometida en una fiesta familiar? ¡Habrase visto semejante descaro!
-No te burles, y apresúrate, que viene directo a nuestra mesa el señor Hayden con su hija y parece dispuesto a saludar, quizá hasta te saque a bailar –susurró la última oración
La chica, no requirió más explicaciones, aún sin conocer a los susodichos, con velocidad, tomó al rubio de la mano y se dirigió directo al centro de la pista
-¡Por poco! Si el señor Hayden me sacaba a bailar, tú hubieses estado comprometido a invitar a su hija. Y seguro luego tus socios, amigos y parientes, seguían su ejemplo. Pasaríamos toda la velada separados. A ver, enséñame quienes son los Hayden. –dijo asomándose hacia la mesa al costado de Albert con una pizca de celos, pero sin dejar de bailar.
-¿Ves a aquella señorita de sombrero azul junto a la mesa de honor? –preguntó girando para quedar de espaldas y satisfacer la curiosidad de su novia. Candy admiraba el esplendoroso vestido de la susodicha, notando de inmediato que acentuaba la figura femenina de la chica.
-Sí, ya la vi, muy guapa ¿No?
Albert, arrugó el entrecejo y si siquiera voltear, contestó
-No tengo idea, la tomé como punto de referencia por el llamativo sombrero de plumas. Los Hayden están justo detrás, venían hacia acá, pero se detuvieron a saludar a la tía Elroy
-¿Te refieres a la mujer mayor y al ancianito de gesto amable?
-Sí, exacto
-¡Albert! Ese pobre hombre no podría bailar sin sufrir un colapso ¿Por qué me engañaste?
-Ja, ja, ja. Afortunadamente, estás capacitada para atenderlo.
-¡Qué malo eres!
-¡Oye, tú eres la que habló de un colapso. Yo pensando que él caballerosamente, y con toda su energía, te invitaría a bailar una pieza, y tú…
-¡Para! ¡Ya no lo repitas! ¡Qué vergüenza!
-Ja, ja, ja. Yo solo quería bailar con mi novia, la señora Hayden es muy dada a largas charlas, créeme, no habríamos podido zafarnos en lo que resta de la velada.
-Pues yo habría disfrutado bailar con el señor Hayden. Tiene un rostro amable.
-¿Te parece? Si quieres, se lo sugiero. Pero me niego a bailar con su hija, y no por descortesía, en verdad no creo que pudiera zafarme en toda la noche. Siempre acompaña a su padre a las juntas de negocios, y termina charlando de frivolidades con algún socio. Supongo que la pobre se aburre, pero comprendo que quiera cuidar de su progenitor y por ello, asiste con él.
-Es afortunada de tenerlo a su lado.
-Por supuesto. Deberías seguir su ejemplo y acompañar a "tu padre" a las juntas de negocios
-¿¡A quién!? –preguntó la chica a viva voz y haciendo un gesto horrorizado
-A tu "padre adoptivo" ja, ja, ja. –Se carcajeó con ganas - Pobrecillo, también se aburre encerrado en esa oficina.
-¡Eres incorregible! Eso fue de muy mal gusto. ¡Ah! Pero cuando nos casemos, te lo voy a cumplir. A ver como explicas en el trabajo que tu esposa se aparezca a distraerte de tus obligaciones.
-¿Eso harás? ¡Yummy! Estamos pensando en el mismo tipo de distracciones ¿Verdad? –cuestionó sugestivamente al oído femenino
-¡No, no, no! Pequeño Bert, nada de jueguitos, hasta que esas ojeras desaparezcan de tu rostro.
-¿Sigues con eso? –dijo al tiempo que abría más los ojos, proyectando cierta inocencia en su expresión.
-¡Oh, claro que sí! Sabes que es tu decisión. Oye y por cierto, ¿Quién es la mujer del sombrero azúl? Te llamó mucho la atención ¿No?
-Con semejante sombrero, no me digas que a ti no, Candy.
-Parece muy fino.
-Supongo… Pero no es de mi gusto
La rubia lo miró a los ojos, el chico decía la verdad, después de tanto tiempo, estaba segura de poder leer sus emociones con claridad. Y no, al hablar de sus gustos, no hablaba del sombrero. Le sonrió y se acercó un poco más al cuerpo masculino. Inhaló el fresco aroma que emanaba de su novio y le hacía pensar en una mañana junto al lago, luego, simplemente se dedicó a disfrutar el baile.
Compartieron durante toda la velada, solo debieron separarse cuando Albert fue a ultimar algunos detalles con George sobre el viaje de éste, a Europa.
Candy aprovechó para referescarse un poco. A lo lejos vió a Stear y Paty que charlaban animados en su mesa, a punto de unírseles, en un rincón del salón observó a un hombre solitario y decidió que él, parecía requerir más compañía que los tortolitos.
-Tommy, por si no te has dado cuenta, esto es una fiesta ¿Estás aburrido? Hay muchas señoritas con quien bailar
-Gracias, Pecas. Pero aunque me insinúes esas arrebatadas ganas de bailar con tu hermano, no voy a bailar contigo. ¡Ni insistas!
-¡Pero si yo..! – La chica, comprendiendo la broma, le sacó la lengua al chico
-¡Vaya modales! Parece que los Andry no te educaron tan bien, después de todo.
-¡No se te quita lo insoportable! ¡Grosero! –exclamó arrugando el entrecejo
-Ya no te enojes, Candy. Sabes que solo estoy tomándote el pelo.
-Lo sé. Pero te vuelves adorable cuando crees que estoy realmente enojada.
-Embustera
-Tuve al mejor maestro…
-¿Albert? ¡Quién lo diría!
-¡No, tonto! Me refería a ti… ¡Argh! ¡Lo hiciste de nuevo!
-Ja, ja, ja. Eres la misma ingenua de siempre.
-Y tú sigues igual de irritante.
-Y Annie es la misma llorona. ¿No debía estar feliz en su boda? Lloró como Magdalena en pleno altar
-Era la emoción. Pero supongo que en el fondo, tienes razón y seguimos siendo los mismos.
-Annie se casó. Me cuesta creerlo. Espero sea muy feliz.
-Estoy segura que ya lo es, Tom.
La rubia, empezó a parlotear sobre las bondades de Annie, cuando a los oídos del vaquero, llegó una burbujeante carcajada muy familiar. No pudo evitar el voltear hacia donde Paty reía efusivamente, pues Stear, lejano al bullicio de la fiesta, contaba diversas anécdotas a su esposa, con la intención de mantenerla sentada, pues era lo que el chico consideraba mejor para el bebé.
-Hermosa… -susurró Tom, casi imperceptible
-¿Verdad que sí? Annie lucía hermosísima. Y se ve tan feliz… –respondió Candy continuando el monólogo sobre su amiga
Tom era un espectador lejano de esa burbuja en que se hallaban Stear y Paty. Obervó como con ternura, el joven Cornwell acarició el ya redondeado vientre de su esposa al tiempo que ella colocaba su propia mano sobre la de él, haciendo sonreír al vaquero.
-Se merece toda la felicidad del mundo… -susurró más para él, pues Candy seguía pensando en su querida hermana.
-¡Te digo que ya la tiene!
-Sí, Candy. Es obvio que tienes razón. Ven, baila conmigo en lo que vuelve tu prometido. Por eso te acercaste a mí, no me mientas.
-Está bien, pero deberías probar invitar a alguna chica, hay muchas señoritas en la fiesta. Solteras.
-Sí, Pequitas. Supongo que si son señoritas, deben ser solteras. Pero, ya te dije que yo voy a ser el tío solterón.
-Tommy tiene miedo al rechazo. ¿Quién lo diría? –instigó la rubia
-¡Claro que no! Es más, bailaré al menos con diez chicas distintas, te lo aseguro.
-¡Podría presentarte a varias!
-¡No, porfavor! No te entrometas. Seguro que empiezas de casamentera y eso no es lo que busco ahora. Hablo enserio.
La mirada de advertencia que su hermano le lanzó, fue suficiente para alejar los deseos de emparejar al joven… Por el momento.
-Platícame sobre tu boda, anda. ¿Será igual de elegante que esta o podré usar mi sombrero? Porque "la flacucha" me prohibió terminantemente usarlo
-Ja, ja, ja. Tom ¡Pero qué ocurrencias!
La personalidad alegre de la rubia, fue suficiente distractor para sacar a Tom de la nostalgia en que se sumergía pensando en lo que pudo ser. Escucharla hablar sobre su inminente matrimonio, y en especial sobre Albert, le hizo darse cuenta que quizá su enamoramiento era efímero, pues en realidad había tratado muy poco a Paty, o mejor dicho, a la señora Cornwell. Aunque la seguía considerando la chica más bonita que había conocido, y su acento le cautivaba, le hacía feliz saberla feliz; después de todo, él mismo había atestiguado su tristeza en el Hogar de Pony, a causa del falso fallecimiento de Stear.
Los nuevos esposos, mientras tanto, se dirigían ya a su viaje de bodas. Habían partido rumbo a Nueva York, ninguno había estado antes en la ciudad y habían escuchado de diversas atracciones que les seducían.
El viaje en tren fue largo y agotador. Viajaron en un compartimiento privado, iban tomados de la mano y cada que sus miradas se cruzaban, sonreían sin remedio.
-¡No puedo creer que ya terminó todo! ¡Estamos casados!
-¿Cómo que ha terminado todo? Si la aventura recién comienza, Annie.
-Tienes razón… ¿Puedo preguntarte algo?
-Adelante
-Pero ¿No pensarás que soy una tonta?
-¡Pero qué dices! Claro que no. –afirmó el muchacho frunciendo el ceño
-¿Estás nervioso?
-Estaba nervioso antes de la ceremonia. Pensaba que podría equivocarme al decir mis votos, o quizá… Tú…
-¿Qué? ¿Yo qué, Archie? ¡Dímelo! –preguntó sonriendo con curiosidad
-Pensé que sucedería si te arrepentías de último momento y no llegabas… -susurró bajando la mirada
-Ja, ja, ja. ¿Cómo pudiste siquiera pensarlo?
-¡No te burles! ¡Llegaste muy tarde!
-La novia debe llegar tarde siempre. –declaró agitando el dedo índice- Mamá dice que no puede llegar antes que el novio
-Tu madre no tiene consideración de mis pobres nervios
-Ja, ja, ja. Archie, sonaste como Ms. Bennet.
-Mi preocupación era legítima. No me compares con un personaje literario tan caricaturesco –pidió haciéndose el ofendido
-Lo siento, no era mi intención… Pero debes admitir que sonaste muy gracioso.
-Deberás acostumbrarte a vivir con mis nervios, querida. –dijo pomposamente parafraseando al famoso personaje de la novela antes citada, de Jane Austen, la favorita de Annie.
-Ja, ja, ja. No tienes remedio
-Ya en serio, Ann ¿Continúas nerviosa?
-Em… Sí. Es el inicio apenas ¿No? Aún puedes odiar mis pequeñas mañas del día a día. Detalles que no conoces aún.
-Eso no sucederá. ¿Tú me odiarías si ronco por las noches? Espero que no. Cualquier cosa, que incomode al otro, podemos hablarlo. Seguiré siendo el mismo de siempre. Y tú seguirás siendo mi Annie. Será interesante descubrir cosas nuevas uno del otro ¿No crees?
-Tienes razón, Archie…
-Espero no ser de los que roncan
-Ja, ja, ja. ¡Acabas de afirmar que no te importaría!
-No me importaría si tú roncas. Pero yo… ¿Dónde quedaría mi glamour?
-Ja, ja, ja. Archie, qué gracioso
-No es broma…-afirmó poniendo cara de aflicción que provocó más risas en su esposa.
La verdad, es que la intención del chico, era que ella pudiera relajarse. ¿Qué mejor manera que hacerla reír? Funcionó, la conocía bien. Con el pasar de las horas, el cansancio por la noche sin dormir previa a la boda, los nervios, la preparación, la fiesta, el baile, causaron mengua en la pareja y terminaron durmiendo en diversas posiciones extrañas, cada una más incómoda que la anterior.
Cansados y algo contracturados, llegaron al Hotel Plaza a primera hora de la mañana. Tenían planeado ya el primer día, pero al ver la enorme y mullida cama, ambos se sintieron tentados.
-La cama es enorme ¿No lo crees Annie?
-Y parece tan suave. Mira esos cisnes hechos de toalla, forman un corazón ¿No es un lindo detalle?
-Lo es. Resaltan en el edredón rojo
-El color del amor…
-Las almohadas parecen tan cómodas
-Podríamos probarlas
-¿Las almohadas?
-Claro. Solo 5 minutos
-5 minutos
-¡Archie, deja de repetir lo que digo!
-¡Está bien! –contestó lanzándose sobre un lado de la cama- ¿Vienes?
-Pensándolo bien, eh… Debería tomar un baño
-Vamos, Annie. Estas agotada. Ven conmigo, no voy a hacerte nada…
La chica cedió antes de que el rubio terminara la frase
-…Aún
-¡Archie!
-¿Qué? Somos esposos. De luna de miel. Eventualmente…
-¿Eventualmente? –preguntó abriendo los ojos descorazonada
-Es un decir. No hay prisa.
-¿No quieres? -siguió preguntando cada vez más alarmada
-¡Por supuesto que quiero! Annie no tienes idea de cuánto me he controlado para no faltarte al respeto desde que éramos novios. Y cuando veníamos en el tren ¡Al fin solos!
-¿En serio?
-¡Por Dios, Annie! Eres bellísima. La mujer más guapa que he conocido. No tienes idea lo afortunado que soy de que me aceptaras.
-¡Oh, Archie! Eres tan dulce. Es solo que… Antes no pensabas así
-Siempre me gustaste. Aunque reconozco que antes era un niño tonto y necio.
-Sabes que no es cierto. Pero yo también sé que elegiste casarte conmigo por algo, a pesar de la oposición inicial de tu familia, y de mis orígenes…
-Annie, te amo. -interrumpió la perorata
-También te amo. –respodió sonriendo
-Pensé que estabas cansada. Quise actuar como un caballero. Pero he descubierto que hacerte esperar, te vuelve algo charlatana
-¿Disculpa?
-Luces con mucha energía y vamos a aprovecharla.
-¿A qué te refieres?
-Te deseo
-¡Archie! –exclamó con evidente nerviosismo
-Me detendré si tú quieres. Solo bésame
-No te detendré. Sé cuáles son mis obligaciones
El chico se incorporó sorprendido. No era algo que esperase escuchar
-No, mi preciosa Annie. El amarnos no debe ser una obligación.
-Lo lamento, no quise que sonara así. Pero mi madre dice que…
-Solo tú y yo podemos opinar sobre nuestro matrimonio, nadie más –la interrumpió- ¡Hagamos un acuerdo! Solo tendremos intimidad cuando ambos queramos. Nunca por obligación ¿Sí?
-¡Archie, te quiero tanto!- exclamó emocionada, lanzándose sobre él. -¡Hagámoslo ahora!
-¿Estás segura?
-¡Sí, mi amor! A no ser que… Tú no quieras
-¿Estás bromeando? ¡Llevo insinuándotelo desde hace meses!
-Pero las buenas costumbres dictan que…
-Annie ¿Qué quedamos sobre nuestro matrimonio? Es solo de nosotros dos. Ni de tus padres, ni de los míos, ni de las buenas costumbres
-Te recuerdo que "hace meses", no éramos aún un matrimonio. Así que no cuenta
-Tienes razón, pequeña charlatana. Pero ahora…
El muchacho empezó a llenar de besos juguetones el rostro de la chica. Volviéndose más húmedos y pausados en cuanto se acercaba al cuello.
Con lentitud y disfrutando con plenitud esa exploración, por primera vez sin recato, se cubrieron de besos y caricias. A pesar del evidente nerviosismo de Annie, que surgía sin poder evitarlo, se dejaba llevar por un instinto ligeramente primitivo. Olvidándose de cualquier consejo previo, decidió gozar de la compañía del hombre que amaba. Tocándolo sin pudor, llenándose de él. Como tantas veces, y desde muy joven, había imaginado.
A pesar de la incentiva femenina, Archie era todo un caballero, y como tal, se impuso un comportamiento dulce y pausado. Ya habría mucho tiempo para satisfacer ese lado impetuoso y ardiente que poseía. Y si en esa primera vez de Annie, ella se mostraba ansiosa al grado de tomar la iniciativa en diversos aspectos, no podía ni imaginar lo apasionada que podría resultar cuando se tornara totalmente desenfadada ante él, sin embargo, podía vislumbrarlo muy bien.
Luego de esa primera entrega, se dieron un baño caliente, donde continuaron jugueteando en medio de besos y abrazos.
-Ni siquiera me refresqué luego del viaje ¡Qué vas a pensar de mí, Archie!
-Pensaré que me deseabas tanto como yo a ti, y me sentiré muy feliz por ello.
-¿Y si te digo que aún lo hago?
-Te diría que jamás me voy a saciar de ti. Que ahora mismo estoy hambriento de tu cuerpo. Te pediría que me toques, para que veas como me pones, con solo estar a mi lado.
Y ahí, en la tina, volvieron a entregarse, con más confianza, disfrutándose, aprendiendo sobre el otro en cada toque.
Decidieron descansar un rato para relajar los músculos y charlar. Quitaron el edredón al percatarse que no había quedado muy limpio, aunque afortunadamente era del "color del amor" y se quedaron dormidos por más horas de lo pensado.
Pasado el medio día, el chico despertó con la sensación de vacío en el estómago así que presuroso, ordenó servicio a la habitación. Mientras aguardaba, decidió lavarse los dientes, afeitarse y de paso, peinar su cabello.
Cuando el almuerzo llegó, el joven despertó a la chica con suavidad.
-Dormilona, despierta. ¿No tienes hambre?
-¿Archie? – balbuceó adormilada- ¿Cómo demonios luces tan perfecto al despertar?
-Ja, ja, ja. Solo desperté un poco antes, nada fuera de lo común. Y sigo en bata, como tú.
- ¿En bata? –bajó la vista confirmándolo y despertando por completo- Las chicas me habían obsequiado un atuendo especial para la ocasión.
-¿La ocasión? ¿Te refieres a algo atrevido?
-Algo así. –confirmó la chica.- Pero la ocasión ya pasó
-¡Pero qué dices! Si vamos a estar muchos días por acá. Has despertado mi imaginación
-Me parece, esposo mío, que no es lo único que he despertado
-Annie, solo de imaginarte…
-En imaginación se quedará por ahora. Voy a asearme un poco, tienes un aliento fabuloso y yo… ¡Santo Dios! ¿Cómo me has dejado pronunciar palabra?
-Annie, no seas exagerada, me encanta como hueles. Anda, apresúrate y degustamos esa comida que también huele maravillosa, luego, empezamos con nuestro itinerario.
En el transcurso de los días, vieron algunas obras de teatro en Broadway, conocieron sitios turísticos como la bellísima construcción gótica de la Iglesia de la Trinidad y el New York World, los edificios más altos de la ciudad; el famoso Central Park, el Museo Metropolitano de Arte y por supuesto, acudieron ansiosos a conocer los lugares que encabezaban su lista de prioridades, los famosos sitios para ir de compras: Bloomingdale's, que ofrecía productos exclusivos y además, contaba con un servicio personalizado de compras, y Macy's, la tienda departamental más grande del mundo.
Si hubiesen elegido un día de campo o visitar un parque de diversiones, no lo habrían pasado mejor que yendo de compras a tan elegantes y enormes tiendas. Archie se probó diversos sombreros, camisas y pantalones, antes de decidirse a expander su armario y llevarse todo lo que le gustaba. Annie se hallaba complacida viendo a su flamante esposo modelarle en el probador, pero luego, el chico debió pagar el tiempo ocupándose de ella, quien, cual niña en dulcería, correteaba entre bolsos, perfumes, vestidos y zapatos.
Se dieron vuelo comprando sin restricciones, después de todo, su estancia sería corta y con seguridad no volverían a Nueva York en un largo tiempo. Ambos gozaban y compartían el amor por la ropa y los accesorios. ¿Por qué no disfrutarlo?
Conocieron Vermont y Woodbury. En Woods Hole, decidieron tomar el ferry que los llevaría a Martha's Vineyard para conocer el carrusel más grande del mundo. Annie sabía que su esposo cada vez tomaba más en serio su trabajo y los momentos de divertirse cual chiquillo, poco a poco escasearían más. No imaginaban que la pequeña excursión improvisada, los llevaría a un lugar que cambiaría su perspectiva del futuro.
Luego de recorrer la playa, comieron sopa de almeja de New England y langosta, que les resultó tan deliciosa, que decidieron quedarse un par de días.
Les llamó la atención el fuerte acento de Boston, pero más aún, la identidad y reputación cultural del lugar, que no habían presenciado en ningún otro sitio en que habían estado. En el museo de Mark Twain, leyeron una frase del escritor que iba acorde a lo que ambos sentían "En N.Y. se preguntan ¿Cuánto dinero tiene? En Filadelfia preguntan ¿Quiénes fueron sus padres? Pero en Boston la pregunta es ¿Cuánto sabe?"
Pero lo que más les sorprendió fue la cantidad de universidades, conservatorios y escuelas de arte en los alrededores de Boston y Cambridge. La pareja, empapada del ambiente cultural de la zona, quiso visitar la biblioteca más grande de América, ubicada en la Universidad de Harvard.
Un mundo de posiblidades se desplegó ante los ojos de Archie al conocer el lugar, se sorprendió al saber que había un Anexo especial para mujeres, a sabiendas de lo duro que había sido para Paty el poder ingresar a la universidad en Chicago. Pero más le asombró el saber que La Escuela de Negocios de Harvard, tenía a ¡500 estudiantes! Cuando en su propia escuela, no había más de 40. Boston era considerado el centro cultural y económico de la zona, vamos ¡Qué hasta la familia poseía una de las mayores sucursales bancarias allí! Y Archie, no quería irse. Pero no solo por hallarse en las mieles de su reciente enlace. Se había enamorado otra vez, pero ahora, de una ciudad…
-Tía Elroy ¿Nos buscaba? –preguntó Albert al tiempo que ingresaba de la mano de Candy a la bibliotecaal siguiente día de la fiesta de Annie y Archie.
-Así es. Han llegado sus invitaciones de boda. Las trajeron antes de la boda de los muchachos, me tomé la libertad de empezar a enviarlas, George se ha llevado las de los parientes de Escocia. Espero no les moleste mi atrevimiento, tenemos el tiempo encima.
Candy, entusiasmada, sacó un sobre y empezó a leer. El nombre de la tía, como matriarca de la familia, encabezaba la elegante invitación.
-"Sra. Elroy Briand tiene el honor de invitar…"
-¿Elroy Briand? –interrumpió Albert- ¡Tía! Pero usted ha sido el rostro del clan las últimas 2 décadas! ¿Por qué quitarse el Andry?
-Por eso mismo, William. He pasado más de 20 años ostentando el apellido familiar, dejando atrás el nombre que tenía antes de que tu padre falleciera, el apellido que en realidad me corresponde: el de mi esposo. Próximamente, habrá una nueva señora Andry, la cual debe ser reconocida como la única; y yo, podré volver a usar el mío, el del hombre que amé.
-Pero… ¿Eso es lo que en verdad quiere o lo que considera correcto? –preguntó excéptico
-Ambos… Hijo, yo sé que tú eras un chiquillo cuando él falleció. Pero si pudieras recordarlo, entenderías lo difícil que fue para mí perder esa sensación de pertenencia cuando debí retomar mi apellido de soltera. Tú mejor que nadie, sabes lo importante que es poner la responsabilidad sobre los anhelos propios. Me he conducido como se esperaba de mí. Y en el proceso, gané una gran bendición: todos los hijos que mi vientre no quiso darme. Ahora, mis niños, mis hijos, a quienes crié; son unos hombres, en vías de comenzar su propia familia. Y porque son adultos, comprenderán, soy la viuda del señor Briand. Y es hasta hoy, que puedo volver a portar el apellido que me corresponde. Pero no debería darte explicaciones, me hacen ver cursi y ridícula a mi edad.
-Respeto su decisión, tía, si la hace feliz –declaró Albert mirándola con dulzura
Candy sonrió al escucharlo. Ese era el hombre de quien se enamoró, siempre pensando en la felicidad de sus seres queridos. Admiró más a la tía Elroy, entre más la conocía, mejor descifraba el enigma que alguna vez le había parecido. Y en el proceso, más se ganaba su cariño.
La tía asintió moviendo la cabeza
Por esos días, Candy y Albert aprovechaban el poco tiempo libre que tenían para estar juntos. En una tarde, tomando sutradicional té en la cocina, charlaron sobre los chicos Leagan, quienes habían viajado a su casa en el campo por unos días para mostrárselas a sus respectivas parejas. El rubio, contó a Candy la historia del pequeño Anthony y su adopción por parte de James. El chico había hablado con Albert sobre su intención de formalizar el noviazgo con su sobrina, en cuanto volvieran a California. Y Candy como la futura esposa del patriarca, debía estar al corriente de los sucesos familiares. Candy comprendió que el nombre que Eliza había elegido para el pequeño, y la insistencia de la pelirroja por visitar el jardín de las rosas, era porque en el fondo, también añoraba a Anthony. Y pensó en un regalo de compromiso para ella. Elisa había pedido permiso a Albert de visitar Lakewood, y al surgir el tema, la rubia lo abordó
-¿Qué has pensado sobre su venta?
-No lo sé, pequeña. La casa tiene muchos recuerdos sobre mi niñez, sobre la tuya, la de los chicos. Pasamos días felices allí. Pero con los años y las tragedias, ha quedado en el abandono. Nadie quiere ir, porque inevitablemente les hace recordar a los que ya no están con nosotros. Creo que lo mejor sería deshacernos de ella. Quizá reconstruír la cabaña del bosque para no perder la opción de visitar la zona.
-Albert, es tu casa. Pero si solo te hace sufrir el regresar a ese lugar, y a los demás también, no le veo caso mantenerla. Tienes como 20 casas en distintos sitios, podríamos crear nuevos recuerdos. Momentos felices con la familia que cada vez crece más.
-Sí, tienes razón. Tu perpectiva me abre los ojos a diversas opciones, pequeña
-Pero si amas demasiado el lugar, y crees que puedes pasar buenos momentos otra vez allí, consérvala. Yo te apoyaré, e iremos juntos cada vez.
-Insinúas que podríamos darnos una escapada…
-¡Albert!
-Al Hogar de Pony… No me dejas terminar la frase.
-Claro… O a la cabaña ¿No?
-Que conste, tú lo estás sugiriendo
-Es que soy una total descarada
-Aún no. Pero confío que en cuanto seas mi esposa, te vuelvas una.
-Ja, ja, ja. ¿Qué hay con aquello de ser una dama?
-Lo eres. Pero conmigo, puedes soltarte el chongo siempre que lo desées.-aclaró haciendo un guiño
-¡Oh, lo sé! Y el señor trotamundos, me acompañará de vez en cuando a la aventura, dejando al aburrido tío abuelo en casa.
-¿Aburrido? ¡Te voy a enseñar lo aburrido que es el viejo!
El rubio, empezó a perseguir a la chica por la habitación. No tardó en atraparla, comenzando a hacerle cosquillas en el abdomen y haciéndola reír histéricamente.
-¡Basta, Bert!
-Hasta que me digas si ya me merezco un buen beso, esa maña tuya por castigarme tus besos, me enerva
-Ja, ja, ja. Sí Albert, lo que tú quieras, pero ¡Ya para!
-¿Lo que yo quiera? ¿Segura?
-¡Nooo! ¡No seas tramposo! ¡Ya, cosquillas ya no! – gritaba cada vez con mayor dificultad por la risa.
-Está bien –aceptó sentándola sobre su regazo- No te haré más cosquillas, pero creo que he cumplido lo que acordamos. Incluso vengo a comer diario contigo, para que veas que lo estoy haciendo. Ahora me toca reclamar mi premio
La rubia, lo miraba fijamente; en efecto, el color de su piel cada vez era más lindo, las ojeras no lucían tan marcadas como hasta hace unos días. Se notaba el esfuerzo por no entregarse al trabajo, pues con la ausencia de George y Archie, el rubio había decidido capacitar a dos caballeros para su ascenso en la empresa. No debía ni resfriarse pues nadie podía sustituirlo. Las cosas debían cambiar, por tanto, el personal más antiguo y con mayores logros, fue minuciosamente observado de cerca por él mismo para irse convirtiendo en personal de confianza.
Con determinación, la chica empezó a besarlo, se sentía ávida de su toque, se hallaba demasiado acostumbrada a sus caricias y luego de varios días sin la cercanía de su cuerpo, la mínima caricia resultaba deseada.
Pero cuando apenas empezaban a abrazarse encima de la ropa, unos pasos les hicieron sobresaltarse y con destreza, Candy brincó hacia la silla de al lado.
-Tía, ¿Apetece un té? –ofreció el chico apenas la vió traspasar el umbral. Candy admiraba que pudiese recomponerse a tal velocidad. Ella en cambio, sentía el rotro ardiendo por la impresión de que pudieran atraparlos en condiciones inapropiadas,
-No, querido, gracias. Solo he venido a traerte esta carta, se mezcló con mi correspondencia. Parece que es de Johnson.
-Gracias. ¿Segura que no apetece algo?
-Les agradecería si hicieran menos escándalo. Una vieja como yo, valora el silencio.
-Sí, tía Elroy- respondió Candy con su habitual puchero, mientras el rubio abría su carta.
La tía abuela se excusó, sonriendo al ver la expresión de la chica y pensando que su sonrojo era por haberlos retado.
-No te preocupes, tía. Había pensado en invitar a Candy a pasear por la ciudad, así que saldremos un rato.
-Bien, no lleguen tarde –aconsejó como si fueran los pequeños de antaño, mientras salía de la cocina. Algunas costumbres, jamás cesaban.
-¿qué dice George, Albert?
-La carta de George, dice que su barco ha salido, llega en unos días, pero que no viene solo
-¿Algún familiar de los Andry lo acompaña desde Escocia?
-No. Dice que lo ha conseguido, la dama lo acompaña.
-¿Una dama? ¿Quién será?
-Ni idea, pero habrá que verificar que haya alguna habitación preparada.
-Bert, todas lo están por si empiezan a llegar miembros del clan.
-No estoy seguro de ue sea cierto.
-¿Dudas de mi palabra? ¡La tía abuela y yo hemos verificado que así sea!
-¿Incluyendo la del final del pasillo?
-¡Todas! Hasta las que tienen años sin ocuparse
-No, no dudo de tu palabra, pero mientras la tía sabe que no estaremos en casa, me gustaría ir a revisar si esa habitación del fondo, por la que nadie pasa nunca, es acogedora… ¿Me acompañas? –preguntó tendiéndole la mano
Hermosuras, yo sé que ya no tengo vergüenza por haber dejado pasar tanto tiempo sin actualizar, sin embargo, debo decirles que este fic ya ha sido terminado, por tanto solo es cuestión de ir editando y puliendo los poquitos capítulos restantes para subirlos. Aunque el fic no es histórico, por la época en que se desarrolla, intento que antes de tocar un tema en dos renglones, o incluso de decidir ya no hablar sobre él, por lo menos, yo ya intenté documentarme para no escribir barbaridades, y pues termino leyendo más de lo que escribo, entre eso y la vida real, la publicación del capítulo final se ha ido posponiendo, les pido una disculpa enorme a todos los que siguen mi fic, y han tenido la paciencia de seguir conmigo. Muchas gracias.
Por otro lado, a quienes me han enviado solicitud en fb y tienen otro Nick distinto de fanfiction, les pido porfavor me manden un mp y me aclaren quienes son. Yo ubico perfecto los nicks que usan aquí, así que si me mandan un mensajito, de inmediato les acepto. Si alguien tiene curiosidad de buscarme por allá, me encuentra con el nombre de "Friditas Ac" y mi imagen de perfil, está relacionada al Candymundo, pues con orgullo uso diseños que me obsequian las talentosas diseñadoras que hay en este fandom.
Muchas gracias a todas las chicas que me han dejado reviews en los minifics que he subido en este tiempo, ya saben que siempre es un aliciente para seguir escribiendo y publicando, agradezco enormemente la oportunidad que le dan a mis historias al pasar a leerlas. Aprovecho para desearles un excelente año, y un delicioso 14 de febrero ya sea con sus parejas, amistades o familia, el caso es pachanguear en buena compañía.
Mercedes: De corazón te digo que no es piedad, al contrario, es un placer seguir con ustedes, muchas gracias por leerme.
Guest: Me merezco todas las burlas debido al título del fic, y el final que siguen esperando.
Mago Roque: Te reitero, ya está terminada, solo es ir editando capítulos y listo. Seguiré publicando constante hasta terminar. Gracias por tu opinión, es muy valorada.
Val Leuchtend: Muchas gracias por leerme, la espera terminó y la más emocionada, soy yo.
Sayuri: Lo prometido es deuda.
Luz: Preciosa, muchas gracias por los bellos comentarios que me has dejado en cada una de mis historias, me emocioné como no tienes idea, en especial con los de la serie Sueños, en la que he trabajado mucho. Todo mi agradecimiento por tomarte el tiempo para leer, y mejor aún, darme tu opinión.
Respecto al cumpleaños de fic, pues me da mucha pena, y yo también confío en terminar este año, ya que nos falta muy poquito. Pero no prometo nada, ya que me tardo mucho editando. Si comparas, los primeros capítulos son de una quinta parte del tamaño de los últimos capítulos, y según yo, ya van un poquito más pulidos que al inicio.
Te mando muchos abrazos, ténme paciencia, porfavor.
Chiquita Andrew : Me da mucho gusto que en tu regreso a ff pienses en mí. Tú sabes que yo amo a Albert, así que no podría tratarlo mal. Al menos en esta historia.
Este fic no es dramático, pero quise mostrar a un personaje un poquito más humano. A pesar de que Albert aparece en Candy de principio a fin, es un personaje misterioso, Mizuki nos muestra lo mejor de él, y además nos brinda muchas pistas sobre lo que no muestra abiertamente, así que según mi percepción, eso nos abre muchas opciones para él. Creo que cualquier persona que hubiese perdido la memoria, tendría miedo de volver a perderla, al menos, yo lo tendría.
¿Tendría miedos, Albert? Por que él es un pilar en la recuperación de Candy cuando ella sufre, y viceversa, ella se vuelve esencial en la recuperación de mi güero. Y si Candy ha superado ya el pasado, él también debería hacerlo, incluyendo sus temores. Y la única forma de hacerlo, es enfrentarlos.
Stormaw :Muchas gracias por tus hermosas palabras. Fíjate que a mí me parece que el final es claro. Si no has leído el manga, descárgalo, en google se encuentra en español. El manga es la historia original, y ahí es más que evidente el final de Candy y Albert juntos, además que los dibujos de Igarashi son bellísimos.
Yo he leído las traducciones no oficiales de la novela, ya que no domino ni el italiano, ni el japonés, y aunque agradezco y admiro a las chicas que han invertido tiempo y esfuerzo en compartir su trabajo, no deja de ser una traducción no oficial, realizada por fans. Por lo que me cuesta pensar en la novela como material indispensable, al menos hasta que sea traducida al español por una editorial. Aunado a ello, la belleza de las ilustraciones de Igarashi me encantan, y la novela carece de estas por el lío legal entre Mizuki e Igarashi. Sin embargo, la curiosidad por lo que sucede después, la relación adulta de Candy y Albert, es algo que me atrae y que me encanta leer, por eso, mi decisión de realizar mi propia versión.
Espero sigas acompañándome hasta el final, que ya falta bien poquito
Nerckka Andrew :Un corazón de madre, estoy completamente de acuerdo contigo. La tía abuela crió a los tres paladines, y los tres eran chicos maravillosos, algo bueno debió hacer la tía.
Candy no tuvo una madre como tal, y la tía abuela se siente sola. Algo bueno debe salir de la unión de ambas mujeres ¿no?
No importa cuando leas, hermosa, lo que agradezco mucho es que sigas aquí a pesar del tiempo que lleva esta historia y que me dejes tu opinión, eso es algo que valoro mucho.
Sandra : Amiga preciosa ¿Cómo te encuentras? Estuve pensando en ti en el terrible temblor del año pasado, pero ni como saber de ti. Espero que te encuentres muy bien, igual que tus seres queridos. ¿Ves por qué son útiles las redes sociales?
Te mando abrazos y espero tu review, para saber como te encuentras.
Faby Andley :Tu comentario me dejó pensando. En serio que es difícil no introducir personajes nuevos en las historias. Y cuando lo hacemos, es más difícil no desviar la atención. En lo personal, me ha sucedido que al seguir varias historias, que tardan en actualizar(como yo), cuando las autoras mencionan a un OC, me pierdo un poco y debo regresar un par de capítulos para saber de quién hablan. No quería que esto sucediera en mi fic, ya que desde el inicio había planeado un long fic único OC iba a ser la pareja de Elisa. Sin embargo, hay personajes efímeros que pueden tener una participación, pues no sabemos qué sucedió con ellos, como el caso de Sophie. En fics cortos, en cambio, me parece más fácil ubicar con rapidez a los personajes nuevos creados por los escritores de fics.
BrendaDv: Nena, me sonrojas. Me haces sentir muy halagada on tus palabras, muchas gracias por la oportunidad, ojalá también se la des a mis otras historias que son cortitas y te animes a decirme que te parecen. Agradezco mucho tu opinión.
Georgia Celli: Bienvenida al fic, ya en su recta final, me encanta que te esté gustando, muchas gracias por tus comentarios.
Edith: Ya sabes que me encanta leer tus opiniones en mis historias, amiga, las valoro como no tienes idea. Agradezco muchísimo el tiempo que te das en valorar cada detalle y expresarlo. Me emociono bastante al saber que puedo transmitir las ideas que rondan en mi cabecita loca.
Un mega agrazo, preciosa.
Maryel Tonks : has dado en el clavo. Poco a poco vamos cerrando las historias individuales de cada personaje. Espero que no queden cabos sueltos, mi intención desde el inicio era abarcar a los personajes secundarios y darles el final que a mí me hubiera gustado. Espero que se cumpla esta idea, y sobre todo, que les guste.
Vanessa : Muchas gracias, nena. Te aseguro que no es mi intención desaparecer, si supieras el tiempo que invierto en cada capítulo, pensarías que… Soy re' lenta para escribir jajajaja (y no voy de a "dedazo", lo prometo). Pero borro, edito, reescribo, vuelvo a borrar. En fin, que me tardo demasiado y si a eso le aunamos que mi tiempo libre es en las noches y que también lo ocupo en leer…
En fin, que sigo aquí, aunque vaya a vuelta de rueda.
Tania Lizbeth : Muchas gracias, hermosa. Te aseguro que no he dejado de escribir, terminando este fic, me sigo a pulir y terminar algunos textos que tengo guardados, para poder compartirlos con ustedes.
Magnolia A : Preciosa, valoro mucho el que me dejes un comentario, espero sigas recuperándote, porque se extraña leerte a ti también. Muchas gracias por tu comprensión.
Alexa: Muchas gracias, nena. Espero te animes más seguido a dejar tus comentarios y no solo a mí, sino en todos los fics que lees. En verdad es super emocionante recibir sus comentarios y saber que alguien está leyendo y disfrutando tu trabajo.
Liovana : gracias por seguir aquí leyendo, Lio, en verdad aprecio mucho el tiempo que me dedican en este espacio. Seguimos hacia el final.
Paloma : Pues yo lo amarraba para hacer cochinadotas jajajaja. Ok, se vale soñar, pero ya en serio, espero que se entienda la posición de ambos, el dilema de Albert de decir o no sus miedos, acostumbrado a ser él el respaldo de Candy.
Vere Canedo: ¡Muchas gracias! Me halagas bastante.
Nadia Andrew : jajajaja. Pues yo tampoco me le andaba negando, pero que quieres, esta güera se pone sus moños. Pero en el fondo lo hace por su bien, o eso intenta. Ya sabes que eso de tomar decisiones a favor de los demás, se le da re' bien.
Muchas gracias por tus palabras, por tu opinión, que valoro muchoy por seguir leyendo
Chicuelita : ¡no! ¡Anthony Klaisse no es hijo de ningún Andry! El punto es que a Eliza, le parece famiiar, así que pensé que a los demás les podría recordar a Anthony Brown por los rasgos y el nombre.
Angdl : Ay, no, yo confío que Albert ya aprenda a valorar lo más importante, y el trabajo dejarlo en segundo lugar. Pero no prometo nada, jijiji
Stear's Girl : Diste en el clavo ¡Es Annie! Y todo le sale bien, aunque no nos guste tanto. Pues que es una niña con mucha suerte.
Espero poder seguir cerrando los ciclos que dejé abiertos con los personajes secundarios, incluyendo a los Leagan, por supuesto. Muchas gracias por el apoyo, por las palabras y la felicitación, que viniendo de ti, ¡Es algo grande!
Toda mi admiración, lo sabes
Gina R :Muchas gracias, amiga. Me quitas un peso de encima al saber que resulta creíble todo este desbarajujste que he hecho con los personajes. Muchas gracias por seguir leyendo y regalarme tu opinión. Lo valoro mucho
nelly :Muchas gracias, y esperemos que ya le entre en la cabeza a nuestro rubio lo que debe y no debe hacer, jajaja.
Lukyta : Es recíproco, nena. Muchas gracias por tus palabras, tú eres de las que ha estado siguiendo esta historia desde el inicio y me emocina el que sigas aquí. Me hace sentir muy honrada.
Sabrina Weasley : Como sucede en la vida real, supongo. Aquí ahondamos un poquito más en la boda de los gatitos, cuéntame ¿Qué te pareció?
glenda : jajajaaja. Pues sigo viva, y sigo de parranda jajajaja. Muchas gracias por seguirme y regalarme tu opinión.
skarllet northman : Y lo que falta, porque se viene la despedida de soltera de nuestra protagonista. A ver como le va a ella con los consejitos
Candice Ledezma: Amiga, muchas gracias por seguir mi historia. Aunque ya vamos rumbo al final, me alegra que la estés difrutando.
