NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, PERO ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO
Este capítulo está dedicado a mi amiga Lady Lyuva Sol. Muchas gracias por los consejos, por las charlas, por el apoyo constante y por las correcciones, que viniendo de una gran escritora como tú, ayudan a crecer siempre. Chicas, lean a esta magnífica autora, les aseguro que les va a encantar (la encuentran en mi lista de autores favoritos aquí en ff).
También va dedicado a ti, con todo mi cariño, mi querida Stear´s girl, en homenaje a los nuevos comienzos. (También léanla, es grandiosa)
Dedicado también a todas las chicas que siguen esta historia, y que han tenido la paciencia de continuar esperando la continuación. Mi infinito agradecimiento por su apoyo y cariño.
Finalmente, dedicado a las chicas que integran mi preciada casita, el foro Bosque de las Musas y a todas aquellas chicas que siguen leyéndome a pesar del tiempo.
43. Regreso a las raíces
"Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… ¡Yo no sé que te diera por un beso!"
Gustavo Adolfo Becquer.
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George en Europa, pasaba por una titánica misión. Había llegado a Inglaterra hacía tres semanas, y en ese tiempo, las negociaciones que habían requerido su presencia, habían terminado de forma satisfactoria. Viajó a Escocia para visitar a los parientes de los Andry y entregar las participaciones de boda a los miembros del clan. En cada casa que visitaba, una abundante comida le aguardaba; después de todo, no todos los días se tenía la presencia del apoderado del patriarca. Las charlas de negocios estaban en primer plano, pero también la curiosidad por la mujer que el líder de la familia, había elegido como esposa. La rapidez del enlace, podía prestarse a malas interpretaciones, que George, con suma paciencia, se encargaba de esclarecer, antes de que siquiera, cualquier duda surgiese.
Finalmente, había emprendido un agotador viaje a un sitio que hacía mucho no pisaba. Todos los días se había atormentado con lo mismo. ¿Por qué no lo había hecho antes? ¡Tantas veces había estado en Europa y ahora que resultaba inminente, se permitía pensar en ello! ¿Hubo tiempos felices? Era indiscutible, cuando muy pequeño; y luego, la pérdida, la soledad, la tristeza constante y el hambre.
Un niño no debía padecer hambre bajo ninguna circunstancia. Era cruel. La vida de un ladronzuelo al estilo Oliver Twist, pero sin la inocencia del personaje, y sin la diversión del narrador. La salvación con rostro de niña. Una niña de expresivos ojos esmeralda que se hallaba perdida. Casi de su edad, pero emanando la inocencia y dulzura que él había perdido hacía mucho tiempo atrás; el evento, fue el preámbulo para su salvación. El ayudar a la pequeña de 11 años que por curiosidad se había alejado demasiado de la villa familiar, lo llevó a conocer a la familia que lo acogería como a un hijo. Tenía solo 6 años cuando quedó en orfandad total, recordaba muy poco de sus padres biológicos, quizá porque no se permitía recordar el dolor de la soledad. Ningún familiar cercano. Nadie a quien le importase. El miedo de vivir en esas cárceles de niños que llamaban "hospicios". Una vida en las calles tratando de sobrevivir día a día hasta que los Andry llegaron a su vida.
Aún cuando perdió a sus segundos padres, Priscila y William C. Andry, no estuvo solo, tenía a Rose y a Will. Desde los 13 años, los Andry lo acogieron en su hogar. Desde entonces, había viajado un par de ocasiones al país, pero jamás había regresado a la capital hasta ahora.
Quizá inconscientemente por eso había comido tanto en Escocia. Aceptaba cada invitación por el miedo resurgido a pasar por la terrible experiencia de la niñez. Un miedo infundado, era consciente de ello, pero que no podía evitar.
Cuando George Johnson llegó a Francia, se sorprendió del ambiente casi festivo que halló. Esperaba encontrar un país devastado luego de la Gran Guerra, y en efecto, lo estaba, sin embargo, la gente tenía una sensación de supervivencia y querían disfrutar la vida plenamente. París se encontraba en pleno apogeo de lo que posteriormente sería conocido como "los locos años 20's".
El señor Johnson no pudo evitar el sentirse sobrecogido al recorrer las calles de su ciudad natal, el sitio donde nació, donde alguna vez estuvo condenado a la pobreza, a carencias afectivas, al abandono que supone una vida en las calles y a convertirse en un vulgar carterista. Caminó por la calle Rivoli hasta el Jardín de las Tullerías, lugar que recordaba muy bien. De niño, había contemplado con deleite la majestuosidad del Palacio, sin embargo, éste ya no existía, solo el jardín público al que contempló con nostalgia. Sus ojos toparon con el Museo de Louvre, al que tantas veces quiso entrar de pequeño, y a pesar de hallarse innumerables ocasiones frente a éste, nunca lo había hecho. Sin dudar, ingresó maravillándose a cada paso con las exhibiciones y con el palacio mismo.
Conmovido y con recuerdos en los que hacía mucho no pensaba agolpándose en su mente, George rodeó el edificio hasta llegar al río Sena. El ruido de la corriente, calmó sus emociones. Comprendía porqué a Albert le gustase tanto el contacto con la naturaleza. Era un escape.
El recorrido por las calles de París resultaba catárquico. Quizá más que las obras exhibidas en el Louvre. Siguió caminando hasta Notre Dame. Sobrecogido por la vista, decidió seguir su camino sin acercarse. Apenas en la plaza Saint Michel se percató cuan cansado estaba. Se topó con la estatua de San Miguel luchando contra el diablo, rodeada de dos dragones que lanzan agua. Tomó como alegoría a la lucha constante que tuvo de jovencillo. Queriendo ser bueno, pero debiendo en ocasiones, ser "malo".
A pesar de sus ya doloridos pies, no quiso detenerse aún. Continuó su recorrido hasta llegar al Café Aux deux Margots, y solo entonces, se sentó. Aquel era el lugar. El sitio, donde por azares del destino, su vida cambió por un mendrugo de pan.
Una pequeña traviesa había escapado de la vista de su padre el día en que se le ocurrió llevarla a una reunión de negocios para posteriormente, dar un paseo. La cita se había efectuado en aquel café; la niña se aburrió y decidió estirar las piernas mientras su padre se desocupaba. Pero la chica no conocía bien la ciudad y se internó en calles desconocidas. Perdida, luego de caminar durante varias horas; con hambre y a punto del llanto, fue que George la encontró. Ningún cochero había aceptado llevarla al verla despeinada, con las medias sucias y mucho menos al declarar que no tenía dinero, a pesar de asegurar pagaría llegando a casa. La palabra de una niña, no resultaba muy fiable en aquellos tiempos, y una chiquilla que ni siquiera hablaba bien el idioma, menos. Sin embargo, la pequeña demostró su fortaleza todo el tiempo, no cedió a las lágrimas, ni siquiera cuando el hambre invadió a la heredera, quien se esforzaba por aplacar su evidente miedo. Y a pesar de ser una chica criada entre seda y encaje, de inmediato le sonrió y confió en él. El chico no dudó en darle el pan que haría de merienda cuando escuchó su estómago gruñir. La guió a su casa, la suntuosa villa Andry, muy conocida en los alrededores y ella no dudó en invitarlo a merendar, después de todo, él le había cedido su cena en el camino. Sus padres, que para entonces se hallaban muy preocupados y daban instrucciones a una veintena de empleados para continuar la búsqueda de su pequeña de 11 años, le agradecieron y escucharon su historia. Algo que lo sorprendió es que no mostraran lástima, sino respeto hacia él.
-¿A qué te dedicas? le había preguntado William C. Andry
-Hago negocios –había respondido con desenfado
-¿Ah, sí? –preguntó con curiosidad el elegante rubio
-¡Tengo que sobrevivir, señor!, había contestado sin pudor, con la boca llena de manjares que hacía demasiado, o quizá nunca, había comido.
Algo inseguro, fue instado a contar un poco sobre lo que hacía para poder comprar un poco de pan. Pan que no había dudado en obsequiar a Rose, por saberla famélica.
Mandados al zapatero, cargar bolsas del mercado, acarrear cubetas de agua para algunos vendedores y debía reconocerlo, algún robo de vez en cuando para comprar alimento. Era un vulgar ladronzuelo que había ayudado a Rose una sola ocasión, y ellos en cambio, le ofrecieron una vida que jamás soñó tener.
Tuvo entonces, una segunda madre amorosa: Priscila, a la que también perdió demasiado pronto, pues falleció al poco tiempo de dar a luz a su hijo. Rose se hizo cargo del pequeño bebé como si fuera su propia madre; haciendo a un lado su dolor, entregó al pequeño todos sus cuidados y amor a pesar de ser solo una adolescente de 14 años tras recuerdo se agolpaban en su mente. Hacía mucho no se permitía pensar en el pasado. Era hora de enfrentarlo. Stear, le había dado el empujón requerido al encomendarle su misión.
Un par de días apenas, llegando a París, el detective contratado por el joven Cornwell había llegado a buscarlo. El médico había prohibido a Paty viajar luego de los sustos iniciales en su embarazo; pero casualmente, George se dirigía al viejo mundo, por lo que el detective recibió órdenes de contactarlo si conseguía la información que Stear requería. Tenía los días medidos en su itinerario, pero parecía que el destino se había empeñado en acomodar a precisión las fechas y sitios por visitar.
Al llegar al lugar señalado, se sorprendió. No era lo que esperaba, luego de venir siguiendo las pistas disparatadas ¿Una florería? ¡Entonces la chica no estaba tan mal económicamente! Sabía que no gozaba de ninguna herencia según el informe, así que supuso había puesto en marcha un negocio con éxito. Las piezas encajaban.
Abrió la puerta haciendo sonar una campanilla colgada al techo. Se acercó al mostrador y nadie salió. Tosió un poco en espera de algún encargado cuando repentinamente una desaliñada joven hizo su aparición. George, siempre impoluto y formal, se sorprendió de que alguien en tal facha pudiese ser la cara ante los clientes, pero en cuanto levantó la vista, la dulce mirada de la chica, lo dejó impactado. Habían pasado años sin experimentar esa sensación de tener la garganta seca ante una persona, seguro era por la emoción de saber que su odisea estaba por llegar a su fin. La poseedora de unos ojos tono oliva, lo miraba moviendo los labios con insistencia, mientras él contemplaba la arrobadora belleza de la chica. ¿Movía los labios? ¡Le estaba diciendo algo! En aquel, su idioma natal
-Bounjeur, Monsieur. ¿Monsieur? ¡Genial, otro veterano sordo! ¡Pobre hombre! ¿Cómo le preguntaré que desea? ¡Ni se inmuta! ¿Será ciego también? –cuestionó agitando la mano con rapidez, frente al rostro de George
-Hablo un perfecto francés, señorita
La mujer jadeó sorprendida, estaba segura que no escuchaba. Había supuesto que era compatriota, pero escuchándolo se dio cuenta que carecía de acento
-No pretendía asustarla y no soy ciego, ni sordo, ni veterano de guerra. Estoy buscando a la señorita Sofía Lubbens ¿Podría ayudarme?
-Conque Sofía ¿Eh? ¿Quién la busca? –preguntó con recelo
-Vengo de parte de un amigo
-¿Qué amigo? Nunca lo había visto por aquí- cuestionó entrecerrando los ojos
-Un amigo de un amigo. Preferiría explicárselo a ella
- Bien. Hágalo
-¿Es usted?
-No, me gusta enterarme de los chismes de la gente
Sarcasmo. ¿Cuánto hacía que una mujer se había atrevido a hablarle así? Solo una había roto la coraza: Rosemary, también de ojos verdes, por cierto, pero en un tono distinto, mucho más brillante, cual piedra preciosa. Sonrió tanto por el recuerdo, como por la broma. Pero la chica que seguía aguardando una respuesta, decidió hacer algo productivo ya que aparentemente tardaba siglos en contestar
-Parece que va para largo ¿Le molesta si trabajo, mientras? Digo, por mí, encantada de tomarme un descanso, unas vacaciones, serían el paraíso, - expresó con ligero dramatismo- pero como no estoy ni en uno, ni en lo otro, debo seguir trabajando.
-No se detenga por mí, entonces.
La chica no había esperado su respuesta, con una navajilla empezó a quitar las espinas a las rosas de una cubeta. Como hacía Rosemary cuando la tía Elroy le pedía flores para su habitación, pero de una manera más ruda.
-Tiene bastante experiencia, señorita Sofía – afirmó mientras ella se encogía de hombros
-Es Sophie, por cierto.
- Usted ¿Las siembra… Sophie?
-Ja, ja, ja. Por supuesto que no, la dueña las compra a un vivero cercano, yo solo trabajo aquí
-Parece muy ocupada ¿Podría invitarle un café a la salida de su trabajo?
-Lo siento, me esperan en casa, señor…
-Johnson, pero puede llamarme George
-George, será mejor que hable ahora.
-Hubiera preferido hacerlo fuera de su recinto de trabajo, pero está bien. Vengo desde América
-¿Sabe? Hubiese jurado que usted es francés, pero no tiene acento
-Lo soy de nacimiento, pero vivo en Estados Unidos hace bastantes años, casi desde niño
-Tengo buen ojo, entonces. ¿Y bien? –instó a ir al grano
-Y oído… Ejem –expresó aclarándose la garganta- Vengo por parte del señor Alistear Cornwell, era muy amigo del joven Dominic Lefranc
La chica detuvo su labor y bajó la mirada intentando aclarar sus ideas. George percibió un ligero temblor en su labio inferior, seguido de una fuerte inspiración
- ¿Qué es lo que quiere de mí?
-El señor Cornwell le ha enviado una misiva, según tengo entendido. Un hombre se la entregó hace un par de días. Quisiera conocer su respuesta, o cualquier duda que posea…
La carta. La había leído tantas veces que casi la había memorizado. Si el subteniente Cornwell había sobrevivido ¿Podría haberlo hecho Dommy? Quizá. Pero no había sido así, ella había recogido e identificado sus restos. Esa imagen la había acompañado durante cada segundo de los meses posteriores, sin embargo, ahora casi no podía recordar los detalles que en otros tiempos, tanto le gustaban del rostro bondadoso de su querido Dominic. El tiempo seguía corriendo y ella seguía viva. Olvidándolo cada día. Sobreviviendo a la pobreza, trabajando con vigor. Fortaleciéndose en su soledad, hasta el día en que aquella carta llegó a perturbarla:
"Señorita Sofía L.
Se preguntará la razón de mi impertinencia al escribirle esta misiva. Verá, llevo meses buscándola, originalmente iba a ir a Francia en compañía de mi muy amada esposa con el propósito de encontrarla, pero la inminente llegada de mi primogénito, nos ha impedido salir de viaje.
Iré al grano, Dommy y yo nos hicimos muy amigos en el frente, hablábamos todo el tiempo, compartiendo sueños y esperanzas.
Uno de estos sueños, era invitar a Dommy a mi patria y quizá lograr convencerlo de establecerse aquí después de la guerra, ambos deseábamos fundar una escuela de aviación y formar futuros pilotos, así como modernizar algunos modelos para en un futuro, crear una compañía de vuelos para toda la gente. ¡Que cualquiera pudiese volar! Solo nos faltaba decidir el lugar más adecuado...
Cuando ese proyecto se llevara a cabo, cada uno estaría casado con el amor de su vida, con la mujer con quien anhelaba pasar cada día y con la que soñaba cada noche. Yo, he conseguido lograr mi anhelo, pero para Dommy, esa mujer era usted, Sofía.
Déjeme decirle que Dommy hablaba sobre usted todo el tiempo, y lo entendía; en aquel lugar, mi único aliciente era regresar un día con Paty, mi ahora esposa. Era el único con quien podía charlar de mis deseos y temores, la confianza era mutua. El fatídico día en que Dommy fue abatido, murió en mis brazos. Antes de partir, me pidió un favor, o mejor dicho, me encomendó una misión: cuidar de la chica que lo mantenía lúcido en aquel ambiente de horror y devastación.
El día en que usted recogió los restos de mi amigo, yo me encontraba aún en shock. Me avergüenza admitir que usted, una joven mujer, en un estado que cualquiera consideraría vulnerable, se presentó con un talante más firme que el de cualquiera que se hubiese visto en una similar situación, incluyéndome. Comprendí con más ahínco la resolución de Dominic y la ferviente admiración que le profesaba. Debía poner todo mi empeño en mantenerla segura y estable como mi mejor amigo deseaba, lo cual haría de inmediato, me pondría en contacto con usted después de mi misión.
Desafortunadamente, la misión de ese día terminó con mi avión en el fondo del mar, y conmigo herido con un roce de bala en la cabeza, flotando en el mar a espera de mi muerte. Un barco me rescató, pero al darse cuenta de mi uniforme, al que consideraban enemigo, quisieron regresarme al océano. Tuve suerte que no lo hicieron, sin embargo, me mantuvieron preso. Por respeto, no la perturbaré con más detalles.
Hace apenas un par de meses que volví a casa. Mi familia me creía muerto. En realidad, una parte de mí sí murió. Falleció con Dommy y con todos los compañeros inocentes que acaecieron en esa terrible guerra.
No hay día en que no piense en él, y por consiguiente, en usted. Mi amigo me pidió cuidarla y he fallado hasta ahora. Sin embargo, la he encontrado, y le pido encarecidamente, me ayude a cumplir mi promesa. Quisiera que viniera a Illinois a establecerse, pero comprendo lo sorpresivo de mi propuesta y sé que es seguramente imposible que usted acceda a semejante petición por parte de un desconocido. El idioma, sé que no es problema, pues Dommy me contó sobre su sueño de ser traductora, sin embargo, la decisión es suya.
Por tanto, usted dígame ¿Cuál es su sueño ahora? ¿En qué puedo ayudarla a cumplirlo? No quiero que se sienta ofendida, pero dudo que la escuela de aviación sea uno de ellos; me gustaría apoyar económicamente a sus necesidades, si así lo acepta. Puede abrir un negocio o estudiar. Cuenta conmigo y mi familia en adelante. El portador de esta carta, puede explicarle con calma sobre mi identidad y la del clan al que pertenezco.
La invitación para venir y conocernos, está abierta. Mi esposa ansía poder entablar una amistad con usted; y yo, cuidar de la manera más respetuosa, al gran amor de mi mejor amigo. Sería un honor que al menos considerara aceptar la invitación, conocernos y poder charlarlo en persona.
Quedan de usted, Alistear y Patricia Cornwell."
-Usted no es el detective.
-Ha sido una casualidad que yo me encontrase en Francia. Trabajo con la familia Andry, podría decirse que pertenezco a la familia, por ello el detective me ha contactado directamente.
-Y dígame, señor Johnson ¿Cuál es la trampa? ¿De dónde ha surgido el repentino deseo de ayudarme por parte del señor Cornwell? Déjeme adivinar ¿Un banquero? ¿Agiotista? ¿Qué cree poder obtener de mí? ¿Quiere a mis niños? –preguntó visiblemente alterada
-¡Sus niños! Creí que era soltera…
-¿Es todo lo que escuchó? Deme una explicación, no se salga por la tangente ¡Por Dios! ¡Me pide que vaya otro continente! ¿Cómo sé que usted no es otro "Jack, el destripador"? Que saliendo de aquí no llegaré ya no digamos a otro país ¡A mi propia casa!
George abrió desmesuradamente los ojos ¡Jamás habría considerado que la chica pudiera tener una opinión tan desatinada sobre la propuesta de Alistear! Aunque reflexionándolo, la en apariencia, intempestiva carta y la generosa propuesta del joven Cornwell, sí podría ser considerada algo descabellada tomando en cuenta que quizá nunca había oído ni su nombre.
Después de un largo monólogo de George, sobre el honor de la familia Andry, la antigüedad del clan y la honesta preocupación de Stear, concluyó afirmando:
-El señor Cornwell no se detendrá hasta asegurarse que usted acepte recibir una mesada. Lo haría sentirse más tranquilo consigo y…
-Supongamos que le creo. Tengo una propuesta. ¿Cree que la escucharía?
-¡Por supuesto!
-¿Ha escuchado sobre Eglantyne Jebb? Ha creado en Inglaterra una fundación llamada Save the children, intenta acoger a los millones de niños huérfanos, refugiados y hambrientos que dejara la Gran guerra. Ha enviado leche a los niños de Viena, y realizan múltiples actividades para recaudar fondos para su fundación, todos quieren aportar. Los millonarios europeos donan y donan. La gente pobre, también. Cualquier ayuda es aceptada. Dígale a su jefe, que haga un donativo por mí y listo.
-Señorita Lubbens, le aclaro que el señor Cornwell no es mi jefe. También le comento que la familia Andry patrocina algunos orfanatos en América, así que lo que me pide, no es tan descabellado, estoy seguro que el señor Cornwell estará dispuesto a donar de su fortuna personal, incluso el mismo señor Andry. Pero mi propósito ahora, es cuidar de usted- exclamó un tanto exasperado con la renuencia de la joven
-¿Perdón?
-Ejem- carraspeó- Quiero decir, el propósito de hallarme aquí, es cumplir con la petición del señor Cornwell. Él está consciente que quizá usted no quiera viajar, pero insiste en poder brindarle su apoyo. Hemos tardado mucho en encontrarle, investigamos exhaustivamente sobre su paradero. La señora Cornwell creyó haber perdido a su esposo, no albergaba esperanza alguna de volver a verlo. Y desea encarecidamente, conocerla, charlar con usted. Es una mujer embarazada, con la salud delicada, con problemas personales y a pesar de sus desavenencias, una mujer muy fuerte, una persona admirable a la que le causaría una gran satisfacción el simple hecho de conocerla. Al menos concédanos eso, señorita Lubbens, considérelo. El señor Stear desea cumplir al señor Le Franc. Si él le hubiese pedido algo antes de partir ¿No haría lo posible por realizarlo?
La chica lo observó durante una eternidad, o así le pareció al turbado señor Johnson, hasta que al fin, expresó
-es Lyuba, por cierto
-¿Perdón?
-Mi nombre, es Sophie Lyuba, no Lubbens. No es un apellido, es mi segundo nombre.
-¿Amor?
-Así es, significa "amor" en ruso. ¿Lo domina?
-Conozco algo del idioma, pero no diría que lo domino. Por cierto, su nombre es muy bonito.- Y le hacía entender el porqué habían tardado tanto en dar con su paradero.
-Gracias… supongo… ¿Cómo puedo confiar en usted?
-Tendrá que arriesgarse. Puede ir a la empresa temprano. El consorcio Andry es propiedad de los Andry de Chicago, la familia de la que tanto le hablé. Debo volver a casa, a más tardar en 3 días. Espero el tiempo le resulte suficiente para darle una respuesta al señor Cornwell.
-Haré lo posible.
-Señorita Lyuba, si me permite un consejo, no desaproveche la oportunidad. Al menos, vaya y conozca al matrimonio Cornwell. Y si no desea aceptar su propuesta, considérelo como unas vacaciones pagadas.
Se dirigió a la salida, confiando en que la señorita Lyuba asistiera a su oficina al día siguiente, cuando escuchó su nombre:
-¡George!
El caballero volteó a mirarla con las cejas ligeramente alzadas
-Pe… Perdón, señor Johnson
-Puede llamarme como guste –respondió aún algo turbado
-Muy bien… Gracias, supongo. Creo que debo decirle que tengo un segundo empleo. Algunos de mis vecinos, los hijos de mis amistades quedaron en orfandad o miseria. Y no puedo dejarlos.
-¿Viven con usted?
-No, en una Casa Hogar. Yo ayudo allí diariamente. No solo soy buena con los idiomas, sino en la administración en general y puedo ser bastante persuasiva para conseguir apoyos. Los niños me conocen, son una familia para mí. Aunque varios tienen familiares, saben que en la Casa Hogar están bien cuidados mientras la economía se estabiliza.
-Comprendo. – respondió levemente impresionado y sin querer demostrarlo - Le aconsejo que charle con ellos, dígales que su ausencia será breve.
-Pero… Y ¿Si decido quedarme como me lo proponen los señores Cornwell?
-Entonces dígales que es una posibilidad. Le sorprenderá lo comprensivos que son los niños.
-¿Cree que consiga mayor ayuda para ellos?
-Es bastante viable. Puedo hablarle sobre el trabajo de la Fundación Andry
-He hecho algunos trámites para que Save the children ayude a mis pequeños. Pero es difícil pues no es un orfanato como tal. Sin embargo, admiro su trabajo. Eglantyne Jebb es mi modelo a seguir.
-¡Pues no se diga más! Espero que estos días le sirvan para dejar en orden sus cosas y los días en el barco, podremos hablar largo y tendido sobre sus proyectos y sobre la Fundación.
-Lo veré esta misma tarde, entonces. Iré a la dirección que me proporcionó y me dará detalles sobre el viaje.
-La esperaré con ansias… Quiero decir, para ultimar detalles y cualquier duda…
La chica no pudo evitar sonreír ante la turbación del elegante sujeto. Algo en su persona le inspiraba confianza. Sin embargo, eran tiempos difíciles, no podía darse el lujo de arriesgarse, pero tampoco podía desperdiciar la oportunidad de intentar hacer algo más grande con su vida y su anhelo por ayudar.
Aquel día, Sophie cambió el overol de mezclila como los que usaban los obreros de carbón, que regularmente empleaba durante su jornada en la florería, por un vestido veraniego sin mangas.
George quedó profundamente impresionado al verle con su nuevo aspecto. La señorita Lyuba era preciosa... Y muy joven, por lo que cualquier otro pensamiento que no fuese mantenerse alejado, estaba descartado.
Durante el viaje en barco, Sophie instó a George para ayudarle a practicar el idioma de la familia Andry, puesto que hacía bastante que la chica no se dedicaba a su profesión.
Le contó que luego de la guerra, se había quedado sola. Sin padres, sin prometido, sin nada; por lo que en cuanto la chica encontró el empleo en la florería, aunque mal pagado, lo aceptó de inmediato. Cuando supo de la situación en la Casa Hogar, donde se encontraban vecinos e hijos de antiguas amistades de su familia, terminó siendo voluntaria. Si ella se sentía sola siendo adulto, ¿Cómo se sentirían los niños?
Estando al cuidado de pequeños, diariamente su ropa resultaba embarrada con alguna sustancia irreconocible; situación que la chica tomaba con resignación y hasta humor. Ella creía que el señor Johnson, en apariencia impoluto ante cualquier anécdota chusca de los infantes, era imperturbable rozando lo inhumano y conforme iba tomando confianza, probaba sus límites. ¡Alguna vez, debía reírse el hombre!
Lo que ella no sabía era que George, luchaba por controlar impulsos que él mismo reprobaba al considerarlos inmaduros y fuera de lugar. Le costaba concentrarse en la onerosa comida del almuerzo a pesar que hasta hacía un par de días, degustaba cada platillo con intensidad; mucho menos se concentraba en la graciosa filosofía infantil de los chiquillos que la señorita Lyuba cuidaba y que la hacía romper en carcajadas cada dos por tres. Él, no paraba de sentirse hipnotizado con la música que suponía para sus oídos la refrescante voz de la chica, lo chispeante de su risa y lo interesante que repentinamente se había vuelto el atrapar con la mirada los destellos de su cabello al moverse. Cabello que había descubierto, era castaño, largo y con ondas suaves cuando no se hallaba sujeto en un chongo desaliñado; tan largo, que las puntas rozaban la sinuosa curva de sus caderas. Cabello que olía a fresas como toda la señorita Lyuba y que dejaba una estela exquisita al pasar a su lado. Cabello que parecía ser muy sedoso y que se contoneaba a ritmo de su lozano y curvilíneo cuerpo.
Pero todo quedaba eclipsado cuando Sophie abría la boca y contaba sobre la experiencia que había ido adquiriendo en la rama administrativa. Conocía bien el área a pesar de no haber estudiado para dedicarse a ello. A George, que llevaba una vida entera dedicándose a administrar con éxito los bienes de la familia Andry, le resultaba fascinante.
Y mientras en Chicago los preparativos de la boda estaban a todo lo que da, el señor Johnson solo podía pensar que ojalá en el enlace, sirvieran pastel de fresa...
Corriendo por los pasillos de la mansión, cual simples colegiales, Candy y Albert llegaban a la abandonada habitación del fondo, en el tercer piso.
-Ja, ja, ja, Albert, me siento como la vez que hurté el vino de la señorita Pony entrando aquí a hurtadillas
-¿Qué? ¿¡Cuándo hiciste eso!? –cuestionó el chico, con los ojos desmesuradamente abiertos
-¡Oh, qué vergüenza! Tenía seis años, Annie estaba muy triste y decidí que un día de campo la animaría. Pensé que la bebida que escondía la señorita Pony, debía ser especial, y le haría bien a mi hermanita.
-¡Y resultó ser vino!
-Cognac…
-¡Candy! ¡A los seis años! Siempre has sido una rebelde, no cabe duda –exclamó sonriente
-Mira quien lo dice, jovencito "Me escapo de casa por no participar en las fiestas"
-Ja, ja, ja. Dicen que dos para quererse, necesitan parecerse.
-Entonces somos almas gemelas, seguramente- afirmó ella, al tiempo que alzaba las cejas
-¿Tienes alguna duda? Solo míranos, escondiéndonos como chiquillos
-Para hacer cosas de adultos
-¡Oh, si! –Exclamó el rubio con anhelo
-¡Me refiero a hablar!
-¡No dije otra cosa!- exclamó levantando las manos y mostrando las palmas
-Y bien ¿qué es esta habitación?
-Un cuarto de invitados, del que tomé posesión cuando tuve que empezar a esconderme. Así que supongo es mi vieja habitación.
-¡Wow! Eso significa ¡Que estoy en la recámara del príncipe de la colina! ¿Es cierto? –Exclamó la chica dando pequeños saltitos
-¡Shhh! Nos pueden escuchar. Y te pedí que no me llamaras así… Pero sí. –contestó dándose por vencido.
-¡Qué emoción! Debes traerme cuando haya mucha luz, ahora mismo, no se ve nada. Ah, pero huele a… ¡Al príncipe de la colina!
El muchacho, en un intento por disipar la emoción de su novia, la tomó por la nuca y se acercó a besarla.
-¡Nos van a escuchar!
-¡Hey, hey, hey! ¿Has descansado como se debe? ¿Comes a tus horas?
-Mi enfermera favorita, ¿Crees que podría timarte?
-Mmm, no quisiera, pero te creo capaz de todo, pequeño Bert.
-Ja, ja, ja. El león cree que todos son de su condición- declaró divertido
-¿No quedamos ya, que somos iguales? Me muero por besarte. Te he extrañado mucho estos días pero tenemos un acuerdo y no vas a nublar mi razón con tu presencia arrobadora.
-¿Presencia arrobadora? Mi pequeña hechicera, pero si soy yo quien no puede dejar de pensarte… -dijo acercándose a besarla otra vez.
-No, no me distraigas. –pidió colocando sus manos sobre el pecho masculino, sin llegar a empujarlo
-He hecho lo más que he podido –declaró con un dejo de culpabilidad que a ella no se le escapó.
Sin embargo, el ligero mohín de los labios, le resultaba sumamente tentador, luego de días sin su cercanía. Entrecerrando los ojos, advirtió:
-Te otorgo el beneficio de la duda con una condición. Cuando estemos casados, debes prometer realizar conmigo, al menos dos comidas al día. Y puedes empezar a crear tu rutina desde ahora.
-Pero…
-Es fácil. Desayunamos juntos. Yo debo levantarme temprano para realizar las actividades que ha agendado la tía respecto a los preparativos de la boda, en un futuro, será mi trabajo en el hospital, así que no hay pretexto. Solo debes poner de tu parte para venir a almorzar si sabes que quizá llegues tarde. O venir a cenar conmigo, a sabiendas que si debo levantarme temprano, también me acostaré temprano porque soy una dormilona.
-Albert comprendió el trasfondo de aquella petición, todo era por él. Por estar juntos sí, pero también por cuidarle. Y lo agradeció con todo su corazón. Era una gran idea para no dejarle sola demasiado tiempo y arrepentirse después.
-Tienes razón, debería ser una costumbre entre nosotros.
-¿Significa que aceptas?
-Con una excelente negociadora como tú, por supuesto. Deberías unirte a las empresas
-Lo sé- acotó levantando un hombro
-Y modesta, además. Pero sabes que haría cualquier cosa por complacerte
-Albert, no quiero un padre ausente para nuestros hijos.
-¿Hijos? –Candy notó que por el rostro de Albert pasó una expresión extraña, de… ¿Pánico?
-Bertie, ¿Qué sucede? ¿No quieres tener hijos?
¡Acorralado! Él mismo se había metido en esa situación ¿Dónde había quedado su famosa "cara de pocker"? ¿Podría soportar la verdad? ¿Aceptaría? De algo estaba seguro, ella debía saberlo.
-Ven, Candy. Sentémonos en la cama
-¿Qué pasa, mi corazón? Empiezas a asustarme
"Mi corazón", apócope que empleaba cuando lo notaba abatido. ¿Cómo pudo ocultarle su identidad tantos años y ahora mostrar sus emociones de forma tan evidente ante ella?
-No, Pequeña. No estoy seguro de querer tener hijos biológicos.
El silencio reinó por unos segundos. Candy no podía creer lo que escuchaba, lo había visto interactuar con los pequeños del Hogar, no encontraba sentido alguno a sus palabras.
-Pero eres el patriarca de esta familia. –dijo al fin- ¡El heredero! Nos presionarán para tener al menos un hijo. Y en ese aspecto, estás perfectamente sano. Recuerdo tu expediente clínico de memoria.
-He pensado, que podríamos adoptar… Del Hogar de Pony…. No como tutores, como sus padres.
-Eso es maravilloso, Bert. Me encantaría. Pero yo sí deseo tener hijos biológicos también… Contigo. No entiendo a qué viene esto. Es por…
-No quiero que te hagas ideas erróneas. –irrumpió adivinando sus dudas sobre linajes, y absurdos similares.
-Entonces explícame, por favor. Adoras a los niños, eres paciente con ellos, deseas adoptar… ¿Cuál es el problema?
-Para empezar, la amnesia que puede regresar…
-Pero podemos intentar evitarlo y lo sabes. Además, el sentir de un hijo biológico o no, no cambiaría. Y no es una condición hereditaria.
-También sabes que las mujeres de la familia fallecen jóvenes. Yo, no quiero arriesgarte…
-¡Albert!-exclamó con desazón
Candy entonces, comprendió la complejidad en el supuesto deseo de Albert. No era que no quisiera tener hijos con ella, no deseaba arriesgar su salud debido a lo que había vivido a lo largo de su vida, de las terribles historias sobre la salud de las mujeres Andry. No quería perderla. Deseaba cuidarla como ella deseaba cuidarlo a él…
Su tía Janet, abuela de Stear y Archie, había partido joven; la salud de su querida hermana Rosemary, empezó a decaer cuando nació Anthony. Y su madre ¡Su madre!
-Mi corazón, ¿Cómo falleció tu mamá?
-Por complicaciones de salud-contestó con desgano
-Dijiste que solo conoces su aspecto por los retratos, eso significa que eras muy pequeño cuando partió.
-Un par de días… -dijo metiendo sus dedos entre el cabello, despeinándose en el proceso - Todos estos años, me he repetido a mí mismo que no fue mi culpa, aunque en el fondo piense que…
-No lo digas, Albert. Sabes que lo que carece de toda lógica.
-Mi madre murió porque yo nací. Y nada puede cambiar eso.
-Pero no fué tu culpa.
-La lógica, me dice que no. Pero una parte de mí, cree que si yo no hubiese nacido, quizá ella seguiría aquí. Es algo que nunca podremos saber, sin embargo, no quiero arriesgarte a ti
-Creo que si tu mamá tuvo la oportunidad de elegir, te hubiese elegido a ti. Y creo que ella vive aquí –dijo al tiempo que colocaba la palma extendida sobre el pecho masculino, haciendo sonreír al chico.
-Nosotros también podemos elegir. Ahora.
-Lo sé. –afirmó sonriendo- y elijo la vida, Bert. Elijo vivir a tu lado sin miedo. Elijo crear vida, si eso es posible. Hay mucha gente que no puede hacerlo. Si nosotros podemos, yo quiero intentarlo sin temores. Tú lo has dicho, no soy como las demás mujeres Andry, soy muy fuerte. Te lo aseguro. Y nada me gustaría más, que tú eligieras vivir conmigo, sanando el pasado.
-Estoy consciente de que es un miedo infundado, que soy un cobarde pero…
-No, pequeño Bert. No minimices tus sentimientos, solo los valientes pueden afrontar sus miedos y tú, eres el hombre más valiente que conozco.
-Tienes demasiada fé en mí…
-Más de lo que imaginas- declaró remembrando diversas situaciones- Y también te conozco mejor que nadie. Y tú a mí. Yo no tuve una mamá, Bert. No sé si ella me eligió al dejarme en el Hogar de Pony, pero me gusta creer que sí. Que esa fue la mejor opción para ambas. ¡Y le agradezco el que haya tomado esa decisión! Gracias a ella, pude conocerte. Pero nunca he tenido un lazo sanguíneo con nadie, tengo amigos maravillosos y guías a quienes amo, pero no una familia. Yo quiero sentir eso, Bert. Quiero saber lo que se siente amar a tu familia. Dame esa oportunidad. Dános la oportunidad a ambos.
-¡Candy!
-No quiero presionarte, solo prométeme que vas a pensarlo ¿Sí?
Albert miró los grandes ojos de su amada. Él la conocía en sus momentos vulnerables y ella a él. ¿Valía la pena arriesgarlo todo por amor?
Sí, ya sé que no tengo perdón, pero esta vez en vez de deshacerme en disculpas, voy a pasar directo a agradecer a todos aquellos que me están leyendo en este momento. Gracias especialmente a quienes me siguen escribiendo reviews, mp, msn, y cualquier otro mensajito incentivándome a continuar esta historia. Debo reconocer que aunque ya la tengo terminada, leo y borro. Edito, y cambio cada vez. La introducción y mantenimiento de mis OC, ha sido con lo que más batallo, pues ellos tienen un objetivo claro en la historia, pero al ser creación mía, mi imaginación se desboca y quiero darles más protagonismo ¡Pero no debo! Entonces borro y vuelvo a editar. También hay que tomar en cuenta que los primeros capítulos de este fic, eran de aproximadamente mil palabras (unas 3 hojas de Word) y cuando me empezaron a pedir más largos, me seguí de largo, por lo que ahora cada capítulo es de aprox seis o sietemil palabras (de 15 a 18 hojitas de word) y pues más me tardo en borrar y cambiar los detalles.
Respecto a la historia en sí, ya develamos el secreto de Albert, el porqué no desea tener prole, y es un tema que deseaba tocar desde el inicio pues creo firmemente que una pareja saludable emocionalmente y enamorada, se ayuda entre sí a superar sus miedos, a crecer y se incentiva a sanar heridas del pasado para poder empezar un futuro juntos.
Por otra parte, sabemos que en E.U.A. hablan inglés, por lo que sería el idioma natal de Candy y el resto de personajes, sin embargo, ya que el fic está escrito en español, me parecía un poco ridículo resaltar que hablan inglés cuando claramente no. De igual manera, sería muy pretencioso de mi parte intentar escribir una charla en francés, un idioma que no domino. Así que, siguiendo el ejemplo de Mizuky, no he traducido nada y se da por hecho que la charla en París, se ha dicho en el idioma galo. Y hablando de Mizuky, es en su novela donde Candy le escribe a Albert y le dice literalmente que agradece a sus padres el haberla dejado en el Hogar de Pony porque gracias a ello, lo conoció a él.
Me voy a contestarles, ya saben que me encanta hacerlo de una en una, pero me voy rapidito porque luego me reclaman que escribo más a mis lectoras que la historia misma. (Buuu, a mí que me encanta chismosear)
Muchas gracias a todas las personitas que me han escrito, a todas las que me leen en silencio y a quien ha agregado mi fic a favoritos. Les llevo en mi corazón:
Kathyrosende: ¡Bienvenida! Siempre es un gusto enorme el recibir comentarios de lectores nuevos.
Cherry Kiki : ¡Amé tu comentario! Tienes toda la razón, respecto a la época, a la canción (me fui a buscarla a ytb), a la vida diaria… Pero me encantará chismear contigo, me encuentras en fb como "Friditas Ac". Y muchas gracias por las porras, y tu opinión respecto a la historia, es muy valiosa para mí.
HaniR :Pues aquí estamos de nuevo. Lento, pero seguro.
Luz :¡Qué vergüenza me dio leer tu último comentario! Lamento mucho haber dejado pasar tanto tiempo, pero agradezco de corazón que sigan al pendiente de mi fic, del aniversario (oso mil para mí), y que sigan aquí.
Pequea Andrew :Los Leagan aparecerán en el próximo capítulo, porque Neal nos tiene por ahí un berrinchito más, pero que será decisivo para saber si merece estar con Karen o no. ¿la merecerá?
Josie :¡Ay nanita! ¡No, no no! Lakewood no será para Elisa. Candy planea regalarle "algo" de Lakewood a la muchachona, pero no la casa. Todavía ni se casa con el dueño y que ya ande disponiendo, pues no, que no sea encajosa jijijiji.
Bety P.P : Tu comentario me cayó como balde de agua fría. Porque este fic, ha tratado de ser alegre, optimista y que por mi desidia Candy sea la única que no se case con el galán, pues sí es injusto. Pero eso no sucederá. Lamento la tardanza, de hecho, estoy posteando desde una lap prestada porque no tengo, pero aquí seguimos. Gracias por la paciencia.
Anfeliz :Muchas gracias port us palabras. Saludos hasta Costa Rica
matha :Yo también espero que sigas leyendo. Y que no se pierdan de vista aún con la ausencia larga que me tomé. Gracias por su paciencia
lizetholveda :Mil gracias por tu felicitación, no me la merezco, en serio. Y por supuesto que esta historia tien final, y está cercano.
Locadeamor: Ya pronto, muchas gracias
Pecas :Muchas gracias por tus palabras, me haces sentir en las nubes, confieso que entre más tiempo he estado en el fandom, más he aprendido tanto de la historia, como de las chicas que lo componen y ha sido grandioso poder aderezar esta historia con las enseñanzas de cada día.
Sam andrew : Hola, de hecho como comenté anteriormente, la historia está terminada, pero a veces se me bota y cuando quiero subir capítulo, me pongo a borrar lo escrito porque no me convence. Pero de que termina,termina
AHOME HIGURASHY TAISHO: ¡Sacerdotiza! Muy interesante título ¿Me cuentas de donde viene?
yuukychan : Qué bueno que entiendas, me consuela mucho. Es que en serio ando sin compu, la lap que me prestaban ya murió. Según yo iba a comprarme una por septiembre, pero luego lo aplacé a diciembre y entre peras o manzanas, tengo que escribir en el cyber, ¡buuuua! De veritas que no es mal plan
Sandra : Mi queridísima Sandra, estoy muy apenada, pero las circunstancias me han rebasado. Sien embargo, tarde pero segura y de que acabo, lo hago. Incluso, me han dado ganas de añadir más capítulos para hablar sobre la luna de miel y cosillas así, pero luego dudo porque ya es un fic larguísimo y no quiero que se vuelva más tedioso de lo que lo ha hecho por el tiempo entre actualizaciones. ¿Tú que opinas?
Carolins mavias : A la vuelta de la esquina. Prometo
Maryel Tonks: Poco a poquito las cosas se van acomodando. Mi idea era que todos cerraran su historia, pero luego se me ocurren más y más cosas que volverían interminable la historia. Así que la idea es no alargar más de lo necesario, pero sin que queden dudas sobre los personajes.¡échenme buenas vibras para que lo logre!
Blackcat2010 : Pues no se portaron mal los rubios, pero se aclaró una duda que rondaba cerca del güero. Ya era justo y necesario. Y sí, una luna de miel muy sofisticada por las Europas, hubiera estado perfecta para los Cornwell, pero algo bueno saldrá del viaje que se aventaron.
Luz : Hola preciosa. Me quedé con la duda ¿cuál fic te dejó confusa? Alguno bien pacheco, de seguro. Lo malo es que si analizo mis pachequeces, varios pueden haber sido los culpables, jajaja. Pues aquí seguimos, saluditos
Josie : Ahora voy a poner la excusa de que te he estado esperando. ¿Todo bien?
Marcy Andrew :¡Qué emoción! Saludos hasta Francia y espero los tomatazos especialmente por este capítulo. Ahora estoy nerviosa. Había escrito algo sobre George paseando por las calles de Paris, pero mejor lo eliminé para evitar que los tomatazos se vuelvan pedradas, jajaja
yuleni paredes .¡Ya estáaa!
Lukyta :Hola hermosa, me da muchísimo gusto que sigas por aquí. Ya no doy más excusas. Abrazos
Liovana : Ya el próximo capítulo será de mis rubios, largo y tendido. Es que mi buen George se merece un poquito de protagonismo, si los Leagan pueden él también.
Nelly : Fíjate que a mí también me cuesta imaginar a Terry con otra que no sea Susana o Candy. Él merece ser feliz, pero también está en proceso de crecer y madurar. Volveremos a saber de él, pero no como imaginas.
Amy : Por comentarios como el tuyo, es que dan ganas de seguir y seguir. Mil gracias por tu consideración y tus porras. Guardo en mi corazón cada comentario.
Flor Maritza : No demoro, no demoro
Laila : Mi querido George viene con Buena compañía, nadie se lo va comer. Más bien, él es quien tiene hambre jijiji.
glenda : Hola hremosa, muchos saludos pero… No soy Faby
Edith Fiction : Mi niña Hermosa, sabes que valoro mucho tu opinión, y agradezco infinitamente cada palabra. No me extiendo porque me regañan. Pero Tom superará este trago, verás.
Sabrina Weasley : Pues Patty es preciosa, tierna, inteligente ¿Por qué habría de tener más pretendientes? Aunque como mujer casada, ya no está tan lindo y Tom debe aceptarlo. Ya lo aclarará
skarllet northman :Ya no prometo nada, solo pido un poco de paciencia
Gina Riquelme :Hermosa, lamento decepcionarte pero no va por ahí. El asunto de los papás de Candy, es un tema que merece un fic entero, porque como bien dices, ella siempre quiso una mamá. Aquí yo he retomado algunas cartas de CCFS, y como sabes, en una de estas, Candy da gracias a sus padres por haber sido abandonada en el Hogar de Pony, pues conoció a Albert. Pero espero te guste el rumbo que va tomando la historia.
Lady Lyuva :Muajajaja, estaría muy cotorro celebrar boda y bautizo, pero nooo. Mi güero hermoso es un caballero (aunque se le "olvide" para jugar con Candy). Estoy muy nerviosa por tu opinión, en este capítulo. Es algo que veníamos hablando desde que inicié el fic, y no quiero que "aquella mujer" sea una decepción para ti.
Stormaw : Bueno, la identidad de la chicuela ha quedado revelada. No tiene que ver con Candy y Albert directamente, pero tendrá un lugar importante en sus vidas, ya verás porqué
Stear's Girl : Has dado en el clavo con tus comentarios respecto a Archie, y sobre Annie, exactamente el independizarse un poco de su familia, del cobijo de las fiestas y frivolidades sociales, le tendrán que ayudar un poco… supongo. Sobre Stear, aún tiene proyectos que cumplir, espero te guste por donde va el asunto y aunque pudiese parecer algo descabellado, todo tiene su razón de ser.
Tania Lizbeth : Mil gracias, me emociona cuando me dicen cosas así. Abrazos
luissid :todo el mundo supone que termina con la boda, pero… ¿Y la luna de miel?
Guest 1:Paciencia, paciencia que ya está cerca
Guest 2: ¡Brinco de emoción! Si consideras un buen final para Candy un poquito de mi historia, me hace sentir honrada y feliz.
Guest 3: Ay, perdón. No le regalé nada a mi güero este año. Pero vendrán más…
Guest 4: La opción para saber si he actualizado, es abrir una cuenta aquí en fanfiction, pues existe la opción de que te lleguen las notificaciones al correo. Y la otra, es hacerte mi amiga en fb (Friditas Ac) ahí publico el link de capítulo nuevo y en el grupo "Solo Andrew", también de fb. Muchas gracias por tu interés.
