Cuarenta y ocho
Enfermedad y drogas
-Ayer falleció cuando estaba con él, al parecer estaba más débil que nunca y le pidió que le abrazara y segundos después calló en sus brazos- dijo la castaña triste, Steve siempre fue un competir para ella ya que no era un secreto los sentimientos que la rubia había tenido por él. Pero de ser un rival a desear su muerte había un gran paso. No podía evitar tener un sentimiento de tristeza pero más por la rubia que por otra cosa, por no hablar de lo duro que alguien muera en tus brazos –Esta mañana ha sido incinerado…- se quedó en silenció al ver que Kate estaba derramando alguna que otra lagrima.
-Llamadme insensible, pero ese tío casi la viola y eso de que se sentía muy arrepentido y todo eso… solo me sonaba a que estaba asustado por la soledad que tenía y lo cerca que estaba su muerte…- dijo la latina con dureza
Kate abrió la boca para debatirle pero rápidamente la cerro, ya que por muy duro que sonara ella también opinaba lo mismo aunque le daba pena ya que sus primeros años de carrera había sido un buen profesor para ella.
Después de un largo silencio –No solo está así por eso… Quinn ha estado visitando a un psicólogo está semana… nos mintió las pesadillas no han acabado… y al parecer…-
-¿Cómo que no han acabado?- le interrumpió Santana.
-No veis lo delgada que está es por culpa de la falta de sueño y las gafas de sol no era para esconder las lágrimas solo…, tiene unas horribles ojeras…- suspiró.
-¿Que le ha dicho el loquero ese?- dijo ya nerviosa Kate.
-Le ha diagnosticado insomnio- dijo Rachel
-¿Y qué hay que hacer?- pregunto Santana
-Le ha mandado unas pastillas para que pueda dormir ya que la falta de sueño le está dañando a la salud- dijo Rachel seria –pero no se las ha tomado ya que le dijo que debe tener cuidado con ellas ya que pueden ser muy adictivas si no se lleva un control- al decir eso todos entendieron la actitud de la castaña – os acordáis cuando pillamos a Kate y Quinn drogadas por la marihuana le hice prometerme que no tomaría ningún tipo de droga o sustancia adictiva, ni mezclaría medicamentos y alcohol… pues me ha dicho que solo hará lo que yo decida- suspiro Rachel derrumbándose.
-Rachel- dijo Brody sentándose al lado de la castaña para abrazarla –Se lo poco receptiva que eres con respecto a cualquier tipo de droga desde lo de tu madre- dijo con cautela –pero has visto como está Quinn, está enferma y no hay ningún otro método-
-Si lo hay, pero es más largo y lento: acudir a terapia para tratar de vencer esos miedos que le producen esas pesadillas lo cual puedan venir desde a saber qué edad… aunque si se toma las pastillas tendrá que seguir yendo a terapia también- dijo Britt llamando la atención de todos, mientras Rachel asentía –tenía una clase que era psicología- dijo la rubia encogiéndose de hombros al ver el desconcierto de todos.
-Esa es mi chica- sonrió orgullosa Santana.
-Aun así, no ves lo delgada y cansada que está Quinn, Rachel debería tomárselas- volvió a decir Brody –La falta de sueño le volverá a loca, si no consigue descansar, por no hablar de las horribles jaquecas que sufrirá que todos sabemos que ya sufre- añadió Kate.
Rachel suspiró –no puedo es… superior a mi… no puedo perderla como a mi madre… y no solo soy yo, también está Beth, ha sufrido un montón, no podría ni imaginarme como se sentiría si a sus dos madres les pasara lo mismo… yo jamás me lo perdonaría- se llevaba la cabeza a las manos.
-Ay algo en mi interior que me está gritando que no lo haga que no permita que tome ninguna pastilla… sé que duerme mejor cuando lo hace a mi lado… todo empezó cuando nos separamos pero ahora vamos a estar juntas… sé que no necesita ninguna estúpida droga que para dormir si me tiene a mí a su lado- decía Rachel tratando de convencerse más a ella que a sus amigos.
Todos la miraban con preocupación, no estaban muy de acuerdo con la decisión que estaba tomando la castaña, pero entendían ese miedo que tenía, por lo que decidieron darle un voto de confianza.
Lo que quedaba de noche la rubia se la pasó encerrada en su habitación con Beth y Rachel mientras los demás preparaban la cena.
-Hey- dijo Santana entrando por la puerta con una pequeña sonrisa.
Rachel le hizo un gesto para que bajara la voz ya que Beth y Quinn estaban dormidas. Con cuidado deshizo el abrazo que tenía con la rubia y salió de la habitación con la latina.
-¿Se ha dormido?- dijo sorprendida la latina.
-Creo que solo está fingiendo para no preocuparme- dijo triste Rachel.
-Joder… ya está la cena ¿las despiertas?-
-De acuerdo- sonrió la castaña entrando de nuevo en la habitación.
Volvió a abrazar a la rubia y le beso la cabeza – ¿Qué quería Santana?- hablo bajito Quinn para no despertar a su hija que está si dormida.
-¿No deberías estar durmiendo?- le regañó la castaña.
-Lo he intentado-
-Ya está la cena- dijo Rachel con un suspiro.
-No tengo mucha hambre-
-Quinn tienes que comer has adelgazado un montón-
-Si no es que no me entra nada en serio me encuentro tan cansada que apenas tengo apetito- dijo cansada la rubia apoyándose sobre Rachel.
-Hacemos una cosa, nos levantamos y despertamos a esta pequeña marmota para cenar lo que nuestros amigos llevan horas preparando para celebrar el inicio de nuestras vacaciones y después dejamos que Beth se quede viendo una película con ellos mientras tú y yo nos metemos en la cama para descansar abrazaditas- sonrió Rachel haciendo sonreír a la rubia.
-Te quiero- dijo besando los labios de la castaña.
-Y yo- dijo la castaña al separarse de la rubia.
Y así lo hicieron cenaron y mientras Beth con sus amigos veía por décima vez Frozen.
Quinn y Rachel se metieron a la cama abrazaditas.
-Lo superaremos Quinn- dijo la castaña abrazándola fuerte. La rubia no dijo nada solo se limitó a aferrarse al cuerpo de su novia.
-Rachel es imposible que supere mi miedo a la muerte… mi miedo a perderte… como pretendes que lo venza… ¿matándome?- dijo la rubia cabreada consigo misma. –No solo eso Rachel he descubierto que por temerla me deriva varios miedos como a la soledad… al rechazo… se supone que una forma de vencerlo es tener una experiencia cercana a ella, pero yo ya la he tenido no solo una sino dos veces, una conmigo y otra contigo… que voy hacer Rachel- la rubia lloraba aferrándose a su novia –yo lo siento, no quiero decepcionarte…- dijo en apenas un susurro limpiándose las lágrimas.
-Ey mírame- dijo Rachel cogiéndola de la barbillas obligándola a mirarle a los ojos –jamás me decepcionarías al contrario estoy muy orgullosa de ti, de acuerdo, asique olvídate cualquier estúpida idea que tengas en esa cabecita y céntrate en la única que me importa, lo mucho que te quiero- le sonrió Rachel besándole la cabeza.
-Dios no sé qué haría sin ti- dijo besándola con fuerza.
-Eso mismo me pregunto yo- sonrió Rachel –y ahora deja que descanse esa cabecita y trata de descansa un poco, prometo estar cuando despiertes- sonrió dándole un dulce beso de buenas noches.
