Harry Potter: Guardian de la casa de Leo
No me pertenecen ni Harry Potter ni Saint Seiya
Marin de Aguila y Regulus de Leo llegaron a Inglaterra al mediodía, y lo primero que hicieron fue rentar un cuarto en un hotel para descanzar y asearse tras el viaje, luego buscarían el lugar donde comprarían los materiales mencionados en la carta.
Regulus estaba completamente confundido por la carta, todo ese misterio detras era sobrecogedor, unos metros mas atrás iba el pequeño Aioria, el actual Santo de Leo, ya no estaba tan seguro de querer ir a esa extraña escuela.
– Marin-san, tu que opinas – Pregunto Regulus a su acompañante
– ¿Sobre que? –
– La extraña escuela a la que decidi ir – Dijo el Santo de Leo
– Yo no se mucho sobre eso, pero cuando lleguemos a donde se supone que vamos, podemos obtener información, además recuerda quien es tu padre –
– ¿Qué habría hecho el? – Pregunto Regulus curioso
– Habria usado su golpe fantasma y luego habría desaparecido misteriosamente –
– Mira, Regulus llegamos – Dijo Marin apuntando al frente de ellos
Y asi fue, llegaron al "Caldero Chorreante" y una vez ahí, Marin pregunto como entrar al callejón Diagon, para comprar las cosas necesarias para ir al colegio de magia, el hombre tras la barra señalo la pared de ladrillos al fondo y el orden en cual debían ser tocados los ladrillos para que se abriera la puerta. Una vez que cruzaron, la Amazona de Aguila estaba asombrada, no creyo que en su vida viera algo asi, y es que era totalmente diferente a lo que ella esperaba ver.
– ¿A donde iremos primero, Marin-san? – Pregunto Regulus
– Creo que lo mejor será ir al banco, Gringotts creo que se llama, preguntemos como llegar –
Ambos caballeros rápidamente obtuvieron información sobre como llegar al banco, pero por donde quiera que pasaban escuchaban a la gente susurrar sobre las cajas metalicas que llevaban en sus espaldas, una plateada con la imagen de un águila y la otra dorada con la imagen de un león. Continuaron caminando pasando por diferentes locales que variaban de articulos pero lo mas extraño eran los articulos mismos, cosas que no sabia de su exitencia obviamente eran artículos comprados por magos, al final del camino vieron un edificio blanco y supuso Regulus que era el banco, tomo al pequeño Leon y entro seguido de Marin.
Regulus se fijo que en la puerta había un letrero que decía:
"Entra, desconocido, pero ten cuidado con lo que le espera al pecado de la codicia, porque aquellos que cogen, pero no se lo han ganado, deberán pagar en cambio mucho más, así que si buscas por debajo de nuestro suelo un tesoro que nunca fue tuyo, ladrón, te hemos advertido, ten cuidado de encontrar aquí algo más que un tesoro"
Un guardia en la entrada, vestido de tunica larga con algunos vordes dorados les restrige el paso
– Perdone pero no pueden entrar con... animales al banco –
– ¿Eh, por que? –
– Son reglas del banco yo no hago esas reglas – Dijo el guardia mientras miraba las cajas de ambos Santos
– ¿Y si se lo dejo? –
– Seria lo mejor... ¿No... muerde o si? –
– No. todavia no – Explica Regulus
– Bueno... en todo caso – Saca su varita – permiso –
Apunta a la caja como si fuese un sensor de metal para evitar que alguien se las quite adentro
– ¿Que hace? – Pregunto Regulus un poco nervioso
– Mi trabajo – Dice y hace la misma operación con la caja de la amazona
– Las cajas no las dejaremos – Dice Marin
– Lo suponia por eso las registre... listo... – Vuelve a su lugar – Pueden pasar –
– Gracias – Responden ambos
El guardia les permite el paso mientras Regulus deja al leoncillo en la entrada del banco, una vez adentro, el Santo de Leo estaba impresiono, clientes de un lado a otro, duendes atendiendo desde unos mostradores enormes pero en ese momento Regulus no sabia que lo que veía eran duendes banqueros, Marin tambien veia todo impresionada
– ¿Puedo ayudarlos en algo? – Uno de los duendes los observaba desde que entraron y cuando pasaron junto a el, les hablo
– Mi acompañante desea saber si sus padres le dejaron alguna herencia – Marin dio un paso al frente
– ¿Cual es el nombre de su acompañante? – Pregunto el duende
– Regulus de Leo –
– Lo siento, pero no tengo a nadie registrado con el apillido "de Leo" – Comento el duende alzando una ceja
– ¿Marin-san y si tratamos con el nombre que me dio el anciano cuando fue al Santuario? –
– Buena idea – Respondio Marin
– ¿Y de Harry Potter? – Pregunto desde atrás un hombre bastante alto
El duende levanto la mirada sorprendido pues era sabido por todos que el niño que vivio había desaparecido después de la muerte de sus padres y nadie sabia donde se encontraba o si seguía con vida, sin embargo eran pocos los que sabían la verdad entre ellos el semi gigante Rubeous Hagrid ahí presente.
– ¿Tu dime... sigue ahi lo... de Harry? –
– Nadie ha entrado a esa camara en años –
– Gracias... ¿Me disculpas un momento? – Hagrid voltea a ver a regulus, el duende se retira quedando Hagrid con Regulus y Marin
– ¿Lo conozco? – Pregunta Regulus
– Mira como has crecido – Le dice Hagrid quien no tenia habla... tenia la pinta de querer llorar pero simplemente no podia en ese momento
– ¿Usted conocio a mis padres? -
– Los conoci – Responde Hagrid y lo abrasa repentinamente – No te veia desde que eras un bebé Harry –
– Gracias señor... – Marin observaba sin saber que hacer
– Perdona... Mi nombre es Rubeus Hagrid – Dice el semigigante sin dejar de sonreir
– Soy Marin y supongo que a REGULUS ya lo conoce –
– Si... en cierta manera – Agacha la cabeza – Era tan pequeño que cabia en mi mano –
– ¿Hagrid-san, usted trabaja en la escuela? –
– Por supuesto, soy el guardian de las llaves y terrenos de Hogwarts –
– Lo visitare cuando inicien las clases –- Dijo Regulus sonriendo
– Eres bienvenido... bueno... ¿Te importa si te acompaño? –
– Tu que dices Marin-san –
– Por mi no hay problema – Dice la amazona
–Permítanme – Dice acercándose a hablar con el duende a quien le da una llabe y sonrie alegre
Los tres salieron del banco con bastante dinero y antes de irse fueron a recoger al pequeño Aioria, después decidieron ir a comprar los materiales de la carta, se separaron, ya que Hagrid dijo tener algo que hacer, luego caminaron a donde hubieran mas niños de la edad de Regulus, seguramente ahí encontrarían a alguien que les dijera donde conseguir las cosas que necesitaban.
Llegaron a una tienda donde al parecer vendían las túnicas que se usaban en el colegio, por lo que se acercaron y efectivamente ahí era, compraron las túnicas para Regulus quien las pidió dos tallas mas grandes, la dependienta se quedo confundida, pero accedió y la única que supo por el Santo de Leo hizo eso fue Marin.
Adentro de la tienda había un niño rubio platinado, sentado esperando que terminaran de tomarle las medidas, Aioria recorría la tienda para desaburrirse de estar sin hacer nada, se acerco al niño, pero rápidamente se alejo después de olfatearlo dos veces, el pequeño león estaba atemorizado y corrió a los brazos de su dueño. Regulus noto el olor a Serpiente que desprendía el niño y entendió que le ocurrió a su amigo por lo que no se acerco al otro niño.
Despues de varias horas de comprar, al final solo faltaba la varita por lo que se dirigieron a Olivanders a comprar y volver al hotel para descanzar, una vez adentro Regulus estaba soprendido pues no imaginaba que la tienda seria tan grande, estantes llenos de cajas acomodadas de forma ordenada, por donde quiera que mirara, pero no se veía nadie que los atendiera.
Mientras se adentra un poco en la tienda llama en el resividor
– ¿Hola? – Pregunto Marin, de pronto sale un hombre de aspecto desgastado y canoso – Señor Potter –
– Mi nombre es Regulus señor –
– Oh... vaya... disculpe usted a este anciano... lo he confundido – Olivander dejo de sonreir y le dice apenado
– Pero, mis padres fueron James y Lily Potter – Dijo Regulus
– Oh oh oh comprendo ya... bueno vayamos al punto... vino por una varita – Le dice revisando unos estantes
– Asi es – Olivander sigue buscando y dentre ellas saca una caja - bien... puede ser esta
El Santo de Leo toma la caja,la abre y saca la varita, pero nada sucede
– Que espera agitela – Regulus agita la varita, pero sin resultados
Olivander la toma devuelta y busca otra, despues de tomar otra se la da, asi siguen por unos minutos. El anciano toma otra dudandolo por un momento
– Nucleo de Fenix... sera... – Se la entrega
Harry brilla con un resplandor dorado sorprendiendo al frabricante de varitas ya que nunca habia visto algo asi
– Curioso... muy curioso –
–¿Que pasa? –
– No olvido ninguna varita que vendo señor Regulus – Respondio el anciano – Ninguna varita es igual a otra, casualmente el Fenix que poseia la pluma que se encuentra dentro de su varita tenía otra identica en la cola... es curioso que este destinado para esta varita ya que su hermana (refiriendose a la varita) le causó esa cicatriz
– ¿Esta diciendo que esta varita, es hermana de la de aquel que mato a mis padres? –
– Asi es... pero no diga su nombre jamas... la varita escoge al mago señor Regulus... el por qué nunca es claro... sin embargo lo que si es claro es que usted pasara a la historia... despues de todo el que no debe ser nombrado hizo varias cosas terribles si... pero grandiosas –
– Yo me encargare personalmente de ese, quien quiera que sea, conocera el poder del Guardian de la casa de Leo – Penso Regulus
Olivander despues de vender la varita se retira a atender a mas clientes, Marin y Regulus volvieron al hotel para descansar
Continuara.
