║ -Héroe-║
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Para él, debo recordarlo, soy solo un capricho.
Levi murmuró aquello en voz baja, parado de pie frente a la letrina en forma de L cortada, haciendo lo que todos los hombres hacían al ponerse delante de un urinario.
Las manitos del mocoso Jaeger lo sostenían por detrás del pantalón, aferrados al borde de su cintura con fuerza, sus ojos de gato se dilataron mientras le miraba la entrepierna con la singularidad propia de un mirón.
—También quiero tenerla de ese tamaño, Levi —le dijo sin pudor alguno, tuteándolo—. Enséñame como tenerla tan grande.
El azabache cerró su bragueta con rapidez, atosigado por aquellos ojos curiosos y limpios de toda maldad. Se lavó las manos, el niño continuaba pegado a su cuerpo, como un molesto pulpo.
—Vete a tu cuarto —ordenó con la esperanza de que el mocoso lo obedeciera.
—No, es muy aburrido —le dijo el chico—. Mira, Levi —entonces bajó sus pequeños pantaloncillos y ropa interior de un solo tirón—. Quiero ser como tú, enséñame ahora com...
El azabache desvió la mirada callando al menor con un manotazo en la cabeza, uno leve para que no corriera llorando desnudo por el pasillo.
"Si se porta mal solo castíguelo" le había dicho Nanaba "Siempre funciona si se trata de Eren. Lo educa."
Tampoco pensaba sujetarlo y darle de nalgadas o marcarle las manos con la varilla de la rubia.
Suspiró enojado al ver las mejillas infladas del niño, se inclinó para subirle los pantaloncillos viendo los labios rosados y llenos que se acercaron con premura hacia su rostro.
—Se lo contaré a mi madre —murmuró antes de salir corriendo por la puerta blanca.
Esta era la quinta vez que lo hacía, ese mocoso en verdad tenía un talento innato para aparecerse de la nada y seguirlo a sol y sombra, y luego decir algo grotesco y escapar corriendo.
Tuvo que seguirlo.
De todas formas ese era su nuevo trabajo.
Sin acción ni tipos malos para matar, sin pistolas, sin tiroteos, sin saltos en paracaídas o contrabando ilegal. Solo…eso.
Llevaba dos semanas como guardaespaldas personal del sobrino de Zeke, Titán Zeke como lo conocían en su rubro. Dos semanas persiguiendo al mocoso, ordenándole que saliera de la tina puesto que ya se había remojado lo suficiente durante tres horas, llevándolo al instituto primario de Sina, trayéndolo de vuelta, obligándolo a cambiarse de ropa (Eren, alias mocoso del demonio, tenía como hobbie hurtar los vestidos y maquillaje de su madre y ponérselos a escondidas, siempre, quedando como un feo mono travestido y pintarrajeado).
Y hasta ahora no hubo asaltos, ni secuestros, ni matones que acosaran al mocoso. Nada fuera de lo común considerando que Eren Jaeger, primogénito e hijo único, era el sobrino predilecto de Zeke. Se suponía que los hijos de la mafia eran matones en miniatura, futuros seres sin compasión, herederos de lo oscuro. Estaba exagerando un poco. Pero eso es lo que Levi esperaba.
Inclusive en el almuerzo de los empleados de la mansión contaron que a Armin y Annie, los hijos de Zeke, los habían tratado de secuestrar dos veces. Por ellos tenían guardaespaldas en mano las veinticuatro horas del día. El mastodonte de Mike que olfateaba todo como un perro y en algún tiempo, Nanaba, la rubia que fue ascendida para acompañar a Zeke en sus trabajos secretos e ilegales. Ahora fue suplantada por el manco de Erwin y su viejo y apestoso perro, la cuatro ojos logró traerlo, siempre lograba cualquier cosa que se propusiera, y decidieron dejarlo en compañía de Mike gracias a su punto fuerte que eran las armas. Donde ponía el ojo ponía la bala.
Hanji también fue empleada, en otro puesto. Ayudaría como guardián del cargamento que día y noche salía de la mansión y volvía a entrar al amanecer. De vez en cuando se la llevaban junto con el cargamento, y una que otra vez volvió con una herida superficial. Gajes del oficio.
Gajes del oficio y la vida que ellos tenían. Erwin parecía contento por volver a hacer algo de utilidad al igual que Hanji. Pero él tuvo que ser relegado a un asqueroso puesto como niñero.
Crece mocoso, pensaba a veces, crece y dame algo de acción.
No acción de forma gay o vulgar, sino acción de otro tipo, acción que lo obligaría a sacar su dormida arma y saber que el chaleco antibalas que lo forzaron a utilizar debajo de la camisa podría ser de utilidad.
Sin embargo tuvo que estropearlo todo, como nunca lo hacía. Por las noches, dentro de su nueva habitación (junto a la del mocoso del demonio) se detenía a pensar porque tuvo que fastidiar a Nanaba. Ella golpeó al chico, ella lo hizo llorar, pero también ella lo acusó con Zeke tachándolo de homicida, hombre de poca confianza y nada de lealtad.
Por esa razón cuando el viejo mafioso los reunió en el salón, con la puta chimenea que casi lo deja ciego, para darles los nuevos puestos quiso hablar a solas con él creyendo poseer los argumentos necesarios para nombrarlo nuevo guardaespaldas de Eren, su querido sobrino.
Nunca tomó algo en cuenta.
Levi Ackerman en verdad detestaba a los niños, más que todo a aquellos protegidos en su caparazón que no los dejaba ver los horrores de afuera.
Niños como Eren, sonrientes, libres de problemas, traviesos.
—¡Levi, estoy aquí!
El azabache detuvo sus pasos a mitad del pasillo, dos cuadros de mujeres con vestidos anchos y sonrisas despintadas lo flaquearon por ambos lados, deseó quitarse la corbata. Lo obligaban a llevar corbata y un traje gris. Al menos se había deshecho del saco hace mucho llevando solo la camisa blanca con las mangas hasta los codos.
Vio un pequeño pie escondido detrás del mesón que sostenía un macetero repleto de flores de papel.
El mocoso entró por una puerta que nunca había visto antes.
Levi se introdujo dentro de la habitación a oscuras.
La poca luz que se filtraba a través de la ventana le dio de lleno en el rostro. Ahí, al pie de una cama bastante grande, una mujer en camisón se quedó viéndolo fijamente. Una mujer de cabello castaño y facciones muy parecidas a las de Eren. El mocoso le sonrió, sentado junto a su madre.
Carla Jaeger, la cuñada de Zeke. Grisha Jaeger, su esposo, era un simple doctor que prefirió conservar su título aun cuando ayudaba al hermano a soportar la carga de esa pesada mafia. El que lo convenció-obligó a aceptar el puesto.
"Pretendo que seas el guardaespaldas de Eren"
—¿Tú eres quien cuida a mi hijo?
—Su guardaespaldas —se limitó a decir.
—Levi —nombró ella como si recordara un viejo cuento—. Eren habla mucho de ti.
La mujer parecía cansada.
"Eres el indicado."
—Levi se quedara a vivir con nosotros —interrumpió Eren—Y hoy hicimos algo especial en el baño.
El azabache se tensó. Iba a matar al mocoso del demonio.
Carla esforzó una sonrisa como respuesta, acariciando la cabeza de su hijo.
Hace mucho que no lo hacía.
—¿Qué hicieron?
Eren recibió la caricia, como un gato mimado.
—Me enseñó a lavarme las manos —mintió.
Levi perdió las ganas de matarlo, claramente el mocoso solo buscaba una excusa para visitar a su madre desde que le prohibieron la entrada a la habitación.
"Carla está enferma, Morirá muy pronto, pocos lo saben."
"Ella quiere que su hijo crezca fuera de todo esto, como un niño normal, es algo imposible pero trataré de cumplir su deseo."
"Eres el indicado para protegerlo."
En realidad, lejos de todo esto, significaba lejos de la mafia y lejos de toda enfermedad. Incluyéndola a ella.
Por eso cubrían todo. Las píldoras de la mesa con sobrenombres de vitaminas pero en realidad eran drogas médicas para soportar el dolor. Y la mucama que nunca se separaba de esa puerta, excepto hoy.
—Eres un buen niño —lo aduló Carla.
Eren se puso de pie tratando de darle un abrazo.
La puerta se abrió.
—Tienes prohibido estar aquí —era aquel hombre con gafas—. Señor Ackerman —le dijo asesinándolo con la mirada.
Tenía los ojos verdes, Levi pudo verlo a través de los anteojos.
Aquel hombre que decidió dejar de ser padre para que su hijo pudiera salir adelante, huérfano completamente.
—El solo quería ver las nuevas cortinas del dormitorio —lo excusó Carla.
Y al parecer lo mentiroso lo había heredado de su madre.
Levi decidió mantenerse al margen de aquella escena familiar y se limitó a cumplir con su trabajo. Llevarse a Eren. Pero Grisha se adelantó sacándo al niño a rastras por el brazo.
Fue un momento incómodo.
—¿Dónde está la mucama?
—Fue a follar con Flagon.
El azabache se inquietó un poco al ver como Grisha abofeteaba a su hijo, disculpándose serenamente cerró la puerta antes de salir, dejando a una compungida Carla a solas.
Definitivamente, ese tipo de cosas no ayudarían a Eren en nada.
Lo regañaban cuando hurtaba las cosas de su madre para ponérselas, si supieran lo del maquillaje estarían alertas pero Levi se encargaba de desaparecer la evidencia antes de que Grisha entrara a castigar a su hijo.
"Tiene tendencias homosexuales", le había a su esposa durante la cena.
Hanji y él intercambiaron una mirada, parados a un costado como estatuas o adornos del salón.
"¿Y eso importa?"
Fue la única respuesta de su esposa. Como siempre, Grisha cedió ante ella. Y el niño bajó la cabeza frente a su plato de crema y champiñones, esperaba algo más, alguna reacción. Se sentía relegado, lo trataban de manera diferente en aquella casa. Mientras que sus primos asistían a escuelas privadas con otros niños hijos de los miembros de la mansión, él fue puesto a un lado.
Nunca entendió porque. El único contacto que tenía con todos siempre fue Levi, nadie más.
Al parecer su vida iba a ser muy aburrida de ahora en adelante, demasiado. Algo en lo que se sentía plenamente identificado con el guardaespaldas.
—Llévatelo —indico Grisha.
Levi reparó en que Eren se había puesto a llorar en silencio.
También era fuerte, una pequeña cosa tenaz y luchadora que quería ir contra la corriente.
Grisha entró a la habitación.
Levi bajó la cabeza para ver al mocoso.
—¿Qué pasó? —le dijo fingiendo interés.
—Papá me preguntó dónde estaba la mucama —lloriqueó Eren, acariciando su mejilla herida—, le dije que se fue a follar.
El azabache le dio dos palmadas en la cabeza, una vez vio como Erwin consolaba a su mascota de esa manera.
—¿Y sabes con quien se fue a follar?
Eren hipó tensando los hombros.
—Con Flagon —respondió— en el cuarto de invitados.
No existía nada dentro de esa casa que ese mocoso no supiera. Levi lo halagaba mentalmente por ese hecho, de esa forma podía enterarse de cada movimiento que hacían los peces gordos como Hanji o Zeke.
—¿Por qué me pegó, Levi?
El azabache frunció el ceño.
—Porque dijiste una grosería —los ojos verdes se clavaron en los suyos—. Porque decir "follar "es una grosería —aclaró comenzando a sentir el dolor de cabeza de siempre.
—Tú lo dices todo el tiempo —contraatacó el ojiverde.
Demonios. Así que esa maquiavélica cosa llamada niño lo estuvo espiando en sus conversaciones con Hanji y Erwin. No supo que decirle, enseñar no era lo suyo pero tampoco podría quedarse parado viendo como ese hombre lo golpeaba de esa forma. Sin darse cuenta estaba rompiéndolo en pedazos y él tendría que ser quine los recomponga después, no se preocupaba por Eren, le preocupaba su trabajo.
Quizá en el fondo si se preocupaba.
Solo por trabajo, por supuesto.
Ese niño le hacía gracia, hacía que todas sus pesadillas con los otros se vieran mezcladas con su mirada de gato parlante.
Tan solo iba a recompensarlo de alguna forma y así fue como Levi dio lo mejor de sí para enseñarle algo valioso a Eren.
—A partir de ahora —buscó las palabras correctas, esas que utilizaba Erwin para darle cariñitos a su perro— no volveremos a decir "follar". ¿Entendido?
Eren asintió, luego puso una expresión contrariada que hubiera derretido el corazón de todo el mundo, menos el suyo.
—Entonces ¿Cómo se dice?
Levi se quedó callado.
Esta era la situación mucho más difícil de lo que alguna vez pudo estar. Entonces encontró la respuesta.
—Coger —le dijo con su voz seria y tranquila.
El niño abrió los ojos saboreando la nueva palabra con la mente.
Verdaderamente, ese hombre era su héroe. El único que se preocupaba por él. Y su madre le enseñó lo que se decía a ese tipo de personas, esas que en un abrir y cerrar de ojos entraban en tu corazón y se quedaban ahí para encender un cálido fuego que hacia cosquillas en el estómago.
—Te quiero mucho, Levi —le dijo tomando las manos del mayor entre las suyas.
Fue la primera vez cuando se miraron a los ojos por tanto tiempo y la primera vez que el azabache se sintió en un grave aprieto.
PROXIMO CAPITULO
Heridas
Cinco pequeños brincos y un salto. Cinco petardos y luego una explosión.
Nos despedimos de Eren shota en el próximo capítulo, adiós baby.
Agradecimientos de hoy: :v/
00Katari-Hikari-chan00
Yaritza9
RainbowInTempest
Sumire crazzy Murasaki
Charly Land
odaxochilt96
Fujimy
KathKolmer
Eren es muy inocente ahsdfgsfa me gusta que tiente a Levi, quiero un Eren sensual y tentador que le saque canas verdes a su guardaespaldas.
Erwin ya llegó papus :v
Yaritza9 Sí, soy editora de esa página. Puedes enviarme la imagen ahí. :3
Moblit piensa que Hanji y Levi son amantes pero no cree que su esposa haya muerto. XD
Nos leemos.
